Un blog escrito bajo severas dosis de etanol.

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miércoles, 4 de septiembre de 2013

Y a toda plana, nada menos


   Sabemos que en los meses de vacaciones estivales el mundo se detiene, y como no pasa nada, los periodistas que no están de holganza veraniega deben usar todo su ingenio para seguir vendiendo noticias, aunque no las haya. Y si hace falta las inventan.  Ese empeño ha dado lugar a un fenómeno que se conoce como "serpiente de verano", y hay quien afirma, como el fallecido periodista Javier Ortiz, que esto explica en gran parte la fama del inexistente monstruo del lago Ness (Nessie para los amigos). A su vez, la expresión "serpiente de verano" provendría de aquella insistencia por parte de la prensa escocesa en mencionar todos los veranos supuestos avistamientos del esquivo bichejo.

   Pero no siempre es así, amigos míos. Hay veranos en los que suceden dramáticos acontecimientos que sin duda cambian la percepción que los ciudadanos tenemos del bien y del mal, que marcan un hito entre lo que fue y lo que dejará de ser, que establecen una línea divisoria entre lo admisible y lo abominable. Y afortunadamente a veces hay un periodista valiente, sin vacaciones, honesto y abnegado, dispuesto a contárnoslo. Y a toda plana, como ha de ser. De eso es, caros lectores (3000 € + IVA cada uno), de lo que hoy vengo a hablaros. Y sirva este emocionado texto como homenaje a todos esos periodistas decentes que, despreciando el riesgo al que exponen sus vidas, se atreven a iniciar profundas investigaciones con el único fin de hallar la verdad y divulgarla, sin temer las consecuencias. Sin arredrarse ante los infortunios. Sin amedrentarse ante las amenazas. Sin acogotarse ante la pareja que les pide el divorcio por trabajar hasta tan tarde. Gracias a esos héroes podemos conocer sucesos como este:



   Ya ven ustedes. Se me ponen los pelos como escarpias cada vez que leo ese titular. Sin embargo creo que el redactor perdió la oportunidad de su vida para lograr aún mayor efecto entre los impresionables lectores. Por ejemplo podría haber escrito "Cae la peligrosa banda de los pasteleros playeros". O mejor todavía, este efectista titular que astutamente toca la denuncia social y las reivindicaciones políticas: "Cádiz: entre el paro y la diabetes". O bien este otro, más directo y llano pero igualmente impactante: "¡Se destapó el pastel!".

   ¿Y qué decir del antetítulo de la noticia? Ampliando la imagen podrán leer este portento de detalle y precisión: "Incautan 49 palmeras de chocolate, 35 carmelas de crema, donuts y xuxos y 31 cañas de chocolate". ¡Gloria y larga vida al redactor!, proclamamos desde DCC. 


                                       El dañino alijo                                            

   Como no podía ser de otra manera, vuestro servidor el chorlicéfalo Kowalski ha entrevistado a personas y personalidades que de una manera más o menos directa están relacionadas con la brillante operación ejecutada por la Policía Local de Cádiz. Si permanecen ustedes atentos podrán en breve leer las entrevistas que DCC ha realizado a Teófila Martínez, alcaldesa de Cádiz, quien nos habla de la Patrulla Grulla y su especial preparación para luchar contra la mafia pastelera, así como de un novedoso plan para erradicar la obesidad en Cádiz; al mando de la Policía Local identificado con el nombre en clave de Superagente 86, que básicamente nos menciona las bonitas condecoraciones que va a recibir por su exitosa labor antiedulcorante; al señor Moreno Mantecas, adicto a la playa y a la bollería industrial, quien nos confiesa la dramática situación a la que se ve abocado tras el desbarate de la camorra napolitana de chocolate; y finalmente a Pancho Colate, pastelero arrepentido.

   Pero eso ya será otro día, que ahora me toca masturbarme y apedrear perros.


lunes, 4 de marzo de 2013

Esas canciones que emocionan al más pintado


   En estos feos y urdangarinosos tiempos; en esta sucia y barcenosa época; en estas fechas en las que los Papas son dimisionarios y los políticos corruptos son lo mismo de siempre pero más, se ha ensañado la sufridora sociedad con los funcionarios, como si ellos tuvieran la culpa de que el pequeño gato que he adoptado se mee en mi cama (el muy hijo de puta). Por eso creo que ha llegado el momento de hacer justicia a todos los empleados públicos que en este país han sido, ¡porque hay que poner las cosas en su sitio, releñes!:

 
Y ya de paso debo confesar que hay canciones de los ochenta que me ponen la piel de gallina, como ese clásico de Mecano, Maquillaje, que a continuación está versionado de una manera que es para llorar de pura emoción:

  

 Por no hablar de aquello otro, también de los inefables Gandules...

miércoles, 1 de febrero de 2012

¡Tigüino! ¡Tigüino!


Parece ser que entre los hijos de la Gran Bretaña es sumamente conocido un tal William Blake, y que entre la obra de ese señor es resaltable para los súbditos de Su Graciosa Majestad cierto poema conocido popularmente como ¡Tigre! ¡Tigre!, que mucho tiempo después inspiró una conocida novela de ciencia ficción escrita por Alfred Bester, y que fue publicada como
¡Tigre! ¡Tigre!, o como Las Estrellas, mi Destino; pero igualmente prescindible tanto con un título como con el otro.

El caso es que he contado todo ese rollo del párrafo anterior para que se aprecie más lo ingenioso del título de esta entrada. Y ahora metámonos en faena:

Si el híbrido de león y tigresa se llama ligre; si el de leopardo y leona se llama leopón; si el de tigre y leoparda, tigardo: ¡el de tigre y pingüino bien podría llamarse tigüino! Ahora dirá el lector listillo, petardo y aguafiestas, que es imposible el cruce entre un tigre y un pingüino. Bien, debo admitir que
a priori -joder, cómo me gustan los latinajos- no parece probable que esos dos animales coincidan, ya que se desenvuelven en hábitats bien distintos, pero oye, ¿quién te dice a ti que si por casualidad se juntan una vez, no se pongan a hacer cochinaditas? A mí no me cuesta nada imaginar a ese tigre hambriento, perdido en el polo, cazando a una pingüina, y en la refriega entre depredador y presa llegan las otras friegas y refriegas, y ese tigre que se pone... simpático, digamos, y esa pingüina que se pone... amable, digamos. Y luego, pues eso... Dale, dale, toma, toma, dame, dame, etc. O sea, yo lo veo todo claro, no sé dónde está el inconveniente. Además, qué coño, ¡si es que tengo la prueba!

Mi gato Gusifluky es un híbrido de ave y mamífero. Ningún estudio genético avala mi hipótesis, pero eso es porque aún no se ha efectuado estudio alguno en ese sentido. Ni falta que hace, habiendo imágenes tan elocuentes:




(De izquierda a derecha: tigre desconocido, Gusifluky y pingüina desconocida).

¡Tigüino! ¡Tigüino! Ardiendo brillante en los bosques de la noche, ¿qué ojo o mano inmortal pudo idear tu terrible simetría?

sábado, 3 de diciembre de 2011

¡Caracoles!

El cabeza de chorlito, aquí como lo ven, es un tío con profundas inquietudes científicas. Y no es coña, aunque suela escribir con un humor irreverente que casi nadie aprecia. Buena prueba de ello es el título de esta entrada, que quizá algún avezado lector haya relacionado con el famoso libro de Richard Fortey titulado ¡Trilobites!, que dicho sea de paso es un libro aburridísimo y cuya única enseñanza importante es que la parte posterior de un trilobite se llama pigidio, lo cual tiene su gracia, admitámoslo.

Pero vayamos al grano.

Ahora que sé que pesa sobre mi triste blog la orden de guardar cualquier cosa que sea publicada -orden dada y obedecida desde y por el ilustre organismo al que pertenezco (manda huevos que el dinero público se gaste en perseguir al soldadito en lugar de buscar a...)- veo oportunidades magníficas para efectuar tremebundas tomaduras de pelo, ¡pero quiá, no soy tan malo! Hablemos mejor de ciencia, que es algo que me apasiona y que igualmente desconcertará e ilustrará a los desgraciados esbirros cuya labor consiste en seguir y perseguir todo lo que mis torpes dedos sean capaces de teclear, en lugar de dejarme llevar por la fácil ironía y las trampas perversas. Empecemos pues por charlar acerca del conquiliólogo y divulgador Stephen Jay Gould:

El señor Jay Gould era un peleontólogo, muy interesado en la conquiliología y divulgador de la ciencia. El tío era majísimo y cuando lees sus libros te da la impresión de que estás ante un poeta, más que ante un científico. Si lo aceptas como científico, lo ves obscuro y excesivamente literario; si lo entiendes como escritor, lo ves demasiado científico. En mi chorlitesca opinión, Jay Gould no logró ser un buen divulgador de la ciencia, aunque lo intentó con ahínco y sí consiguió, en cambio, caer bien a cualquier lector.

Pero sobre todo yo quería hablarles de mi última investigación chorlitescamente científica, que se asemeja a la obsesión de Fortey con los trilobites, y a la afición de Jay Gould con las conchas. He dedicado meses de mi vida a documentar gráficamente un estudio gastronómico relativo al consumo humano de bichejos con concha, y aunque las revistas Nature y Science no me han admitido el artículo por parecerles "innecesariamente cruel para fines informativos" y "demasiado duro para nuestro lector medio" respectivamente, yo publico aquí, en mi santo blog y con dos cojones, lo que nadie se atrevió a publicar:

CARTELES ANUNCIANDO CARACOLES EN BARES DE SAN FERNANDO (CÁDIZ), O CÓMO LA CONQUILIOLOGÍA ESTÁ GANANDO ADEPTOS ENTRE LUDÓPATAS DE DOMINÓ Y TRAGAPERRAS, O BIEN CÓMO PUEDE MÁS UN CARACOL QUE UN PAR DE CARRETAS. (Joer, es que he supuesto que con un título largo mi estudio tendría más posibilidades de colarse en Science):



Ea, ahí queda eso. Ciencia en grado sumo, al menos para aquellos que tienen la triste labor de examinar todo aquello que publico.

martes, 14 de diciembre de 2010

El patio de MI casa es PARTICULAR... ¡chocolaaate, moliniiillo!


Efectuadas las correcciones que el autor de esta bitácora ha considerado oportunas, DCC emprende una nueva travesía en la que no se hablará de ciertas situaciones. Palabrita del Niño Jesús.

Y para celebrar este nuevo derrotero nada mejor que una canción infantil, tal como merecen algunos lectores accidentales y determinados chivatos vocacionales:



"...que si tú no me quieres, otra niña me querrá. ¡Chocolaaate, moliniiillo...!" Mwajajaja, me encanta.


lunes, 15 de noviembre de 2010

Paintball para Bibi


En cuanto vi el vídeo que tan generosamente comparto aquí me pregunté qué pensaría de él mi amiga Bibi. Me imagino su reacción y me mondo. En fin, juzgad vosotros (y vosotras también, venga).


viernes, 6 de agosto de 2010

Joyas de la Red


No cabe duda de que ir por internet sin armadura es una temeridad como salir de casa sin tabaco, viajar en coche sin cinturón o casarte con una tía buena. O con cualquier tía, vamos.

Apabullado y adoleciente del síndrome de Stendhal he quedado tras descubrir por culpa de gracias a The Teleplastic Inquirer este funesto vídeo esta maravilla poética. (Y dejando a un lado el lirismo del que rebosa la letra, ¿qué decir de esa voz, de esa entonación, de ese ritmo...? ¡Arte, amigos míos, esto es arte y lo demás son cantamañaneces!):



Después, mientras este cabeza de chorlito se intentaba reponer de la emoción provocada por ese tal Delfín, aparece la ínclita y dulce Cristinita preguntándome que si he visto ya el vídeo de la rana y el mono. "No sé de qué me hablas", le digo ignorante como soy 30 de las 24 horas del día, y entonces ella, dulcemente como es diez días a la semana me dirige al vídeo de marras. Y pa qué quieres más, Barrabás. Ya nunca podré ver de la misma manera a Gustavo, el reportero más dicharachero de Barrio Sésamo, ni mucho menos al mono Amedio. Se me caen los mitos de la niñez, amigos míos. ¡Cuánta perversión! ¡Cuánta vileza! ¡Cuánta... mmfgrr... demagogia e idiosincrasia, que no sé lo que son pero suenan que te cagas de miedo! Bah, paso de buscar más palabros porque me indigno, me reboto, me encabrono y me refostio. Ahí va el vídeo:



Actualización: La reacción de Gustavo al ver el vídeo.

Segunda actualización: La VERDADERA reacción de Gustavo al ver el vídeo. Rizando el rizo.

martes, 3 de agosto de 2010

Maria Ozawa, esa profesional


Ahora que acabo de empezar las vacaciones es cuando puedo dedicarme en cuerpo y alma a una de mis aficiones favoritas: estudiar lenguas exóticas. Antes aprendía lenguas muertas, como el celtíbero o el quechua clásico, pero cuando tras años de estudio llegaba a dominar uno de esos idiomas me encontraba con la decepción de no poder conversar con nadie. Aquellas desilusiones me sumían en hondos pozos de depresión. "¡Yo también quiero estar muerto, como mis lenguas!", gritaba a todo pulmón en plena madrugada. "¡Pues mátate ya de una puta vez y déjanos dormir!", coreaban mis vecinos, que no entienden de dramatismos existenciales, y para colmo no hablan lenguas muertas.

Al fin comprendí que mi afición debía tomar otros derroteros, y fue así que empecé a estudiar lenguas vivas; pero raras, o al menos raras para un español, y de esta manera no tener que usarlas hablando de fútbol con el primer taxista o camarero que me encontrara. Aprendí entonces el hindi, el árabe y el ruso (no os perdáis los blogs que escribo en esos idiomas, que es donde publico las cosas de verdad interesantes). Desde hace una semana me ha dado por el japonés, y como tengo yo un don especial para esto de los idiomas -Leónidas el xenoglósico, me llama el inefable páter Fortea, cura especializado en demonología y exorcista, ahí es nada- ya le he cogido el tranquillo.

Así que hoy estaba por aquí, interneteando tras hacer un gazpacho que me ha salido más bien regular, y me he dicho: "Oye, Leo, ¿y si refrescamos un poco el japonés viendo un telediario de allí?". "Vale, colega, qué gran idea has tenido, jo", me he respondido con otra de las personalidades de guardia que siempre tengo a mano para no sentirme solo. (Sí, ¿qué pasa? Quienes creen en Dios también tienen un amiguito imaginario y está bien visto).

Entonces he descubierto a Maria Ozawa, que es una chica tan guapa que no parece ni japonesa. Pero lo mejor de ella es su profesionalidad, sin duda alguna. En el vídeo que muestro ocurren algunos sucesos sorprendentes que no sé cómo llamar, pero Ozawa no se arredra y sigue como si nada la tía, dale que te pego a la lectura, con ejemplar entrega a su trabajo. Hay que verla ahí, leyendo noticias, imperturbable ante los extraños acontecimientos que a cualquier otra le hubieran desviado la atención.

Tengo el honor de presentar a Maria Ozawa, alias La Impávida:



¡Un momento! Esta tía no habla en japonés... ya decía yo que no entendía nada, caray.

viernes, 23 de julio de 2010

Cuando me llamé Elisa




Hace unos diez años conocí a una pianista. No sé qué idea tendrán ustedes de las pianistas, pero la que yo conocí era guapa, esbelta, con larguísimas piernas de mujer atlética y el pelo rapado casi al cero. Era una pianista que se estaba formando para ser soldado y de la que dejé de saber cuando ya como soldado profesional se fue destinada ni más ni menos que a Regulares. "A mis padres les hacía mucha ilusión que yo fuera pianista, y la verdad es que me gusta la música y disfruto tocando el piano, pero lo que a mí me va es la vida militar", me confesó aquella chica durante una noche de copas, sin saber todavía lo que realmente es la vida militar. Yo le dije que la música de piano no estaba entre mis favoritas, salvo, claro está, el Para Elisa de Beethoven.

Poco después me invitó ilusionadísima a recibir un pequeño concierto personal: "¡Este sábado por la noche no están mis padres y queda usted invitado a escuchar su apreciado
Para Elisa interpretado en vivo por una pianista novel!". Este cabeza de chorlito podrá serlo cuanto ustedes quieran, pero no tanto como para rechazar esa apetitosa oferta.

Llegó la noche del sábado y mi amiga la pianista me recibió muy formalmente. Parecía otra, tan estirada y cursimente ataviada con aquel vestido negro y largo como de concertista famosa, y tocó solo para mis oídos
Para Elisa, y yo me sentí muy grande y eché de menos un frac que haberme puesto para la ocasión.

¡Puaj! A partir del segundo párrafo todo es mentira. En verdad la muy cabrona no tecleó en el piano nada para mí.

Eso sí, es de justicia reconocer que la muy cachonda follaba como una diosa.

¡Pues no, también eso es falso! Coño, lo único verídico de esta entrada es el primer párrafo. ¿Pero y lo bien que me lo he pasado escribiendo todos los demás?


viernes, 9 de julio de 2010

No estarás sola

Querida antifutbolera:

Imagino lo que sientes cada vez que el imbécil de tu marido, novio, follamigo o lo que sea, se olvida de tu existencia entregándose fanáticamente a la contemplación de uno de esos odiosos partidos mundialeros.

Sé lo sola que te sientes y cuánto anhelas que alguien se acuerde de que tú eres más importante que un gol. Para mí desde luego que lo eres, aunque aún no te conozca. Créeme, no estás sola; a mí tampoco me gusta el fútbol (lo odio en realidad).

Como quizá sepas el domingo, a las 20´30 (hora de aquí), se juega entre las selecciones española y holandesa la final del Mundial de Fútbol. He pensado que sería una magnífica oportunidad para conocernos tú y yo. Por mi parte no tengo ningún compromiso, y en cuanto a ti no creo que nadie se pregunte dónde estarás.

Podrías venir a mi casa y chuparme la polla. Incluso si te portas bien consentiré que te tragues mi valioso semen.

No debes preocuparte por coincidir en mi hogar con otras tragasables; confío en que sabríamos organizarnos y no será difícil encontrar la manera de que todas recibáis lo que merecéis.

Piénsalo y si te decides escríbeme a cualquiera de mis direcciones de correo electrónico cuanto antes (las encontrarás en mi perfil). Te ruego, eso sí, que te abstengas de hacerlo si no eres aceptablemente guapa.

Gracias por tu atención, y recuerda que cuentas conmigo el domingo. Porque tú lo vales, cacho puta.

Besitos.

lunes, 28 de junio de 2010

Yo le daba lo que se merece a la amiga Tarjita

La pava está buena y además canta que te cagas. Hace mucho dije por aquí que me gustaría usar una de sus canciones como fondo sonoro mientras echo un polvo salvaje. La muy zorra incita a eso con la voz salida del infierno que tiene.

Luego supe que la puerca iba de diva por la vida... Un momento, ocurrencia al canto :

Aquella mísera golfa iba

feliz creyéndose una diva

siendo solo una fácil zorra

satisfecha con su pública vida

sin aún descubrir mi porra.

(Ya me quedao en la gloria). Decíales que esta puerca llamada Tarja Turunen me parecía una artista hasta que descubrí que no era más que un engreído putón. Pero no vayan ustedes a pensar que su amigo Leónidas es un infecto machista que desprecia a los zorrones; no, nada de eso.

A mí, la verdad, me gustan mucho las guarras, y si además cantan con esa pasión y esa mala hostia que pone en el escenario la ramera de la Turunen yo no puedo hacer otra cosa que desearla con toda mi alma, y más concretamente con toda mi polla. Maldita sea mi estampa, admiren a ese súcubo entre el minuto 1´24 y el minuto 2´30 en este vídeo de su último concierto; fíjense en esa cara de muñeca de porcelana que está pidiendo ser rota a hostia limpia:



¿No es para matar a besos a esa mala pécora? ¿No es para desear abrazarla hasta romperle las costillas? Ay, pequeña Tarja, no se puede ser tan grande.

Me gustaría follarte, diabólica Turunen, y me gustaría hacértelo salvajemente, a cuatro patas, mientras tú cantas End of all hope. Quisiera provocarte orgasmos que tú expresarías gritando como si cantaras ópera una vez más.

Luego, tras haber descargado la esencia de mis cojones en tu interior, extraería mi polla semiflácida de tu coño e iría en busca de la barra de una cortina o algo así, y te golpearía con ella en la cabeza hasta que Gusifluky huyera despavorido y solo volviera cuando el aroma de tu sangre venciera su miedo. Entonces mi querido gato lamería los sanguinolentos pegotes de cerebro que habrían salpicado las puertas de los armarios empotrados. ¡A ver cómo ibas a cantar entonces, pedazo de zorra!

(Jódete, Soldadito, jódete una y mil veces).

miércoles, 9 de junio de 2010

Aviso supermegahiperultraimportante


Me han enredado (quinta acepción del DRAE para el verbo enredar:
"Meter a alguien en obligación, ocasión o negocios comprometidos o peligrosos") para escribir un cuento por entregas a dúo. La primera parte se puede leer siguiendo este enlace; la segunda se publicará por aquí pronto, espero.

(Pajeú, tómatelo con calma, que ando liado).

domingo, 30 de mayo de 2010

La visita del asiático que quería ser albaceteño (XIV y se acabó)

(Viene de aquí).

Leónidas hizo un rápido movimiento y de repente vi que sujetaba a Gusifluky sobre sus rodillas con una mano mientras con la otra mano le aplicaba el cañón de la pistola contra el cráneo.

Continúa la transcripción.

Leónidas Kowalski de Arimatea: Siempre fuiste un sentimental, nenaza. Me pregunto cómo reaccionarás antes este dilema: ¿prefieres que le vuele la cabeza al puto gato o me darás la contraseña del blog para que pueda seguir creando a desgraciados personajes?

Dudé apenas un par de segundos, los que necesité para que la mirada ingenua y sorprendida del pequeño Gusi me convenciera. Lenta, furiosamente, deletreé la contraseña. A continuación Leónidas hizo los cambios pertinentes en la configuración de DCC para arrogarse todos los privilegios de administrador, concediéndome tan solo autorización para publicar entradas. En ningún momento soltó la pistola, pero dejó libre a Gusifluky, quien confiadamente permaneció sobre los muslos de aquel que lo había amenazado de muerte segundos antes.

Continúa la transcripción:

Leónidas Kowalski de Arimatea: Ahora vuelvo a tener el control. No puedes, estimado Soldadito, eliminar DCC ni hacer nada en este blog como no sea publicar tus mierdas. Sigue divirtiéndote mientras yo me voy a... bueno, adonde sea, porque Gavá ya la tengo muy vista, y además esos catalufos me echaron de la Coral Sellarés porque me salían gallos, según ellos, pero yo sé que me excluyen porque soy charnego.

Soldadito de Plomo: Vayas donde vayas será demasiado cerca de mí y del pequeño Gusifluky.

Entonces Leónidas dio un amoroso beso en el hocico de Gusifluky, se incorporó alejándose del estudio sin dejar de encañonarme con la pistola, abrió la puerta que daba salida a la calle y tras cruzar el umbral...

Continúa la transcripción.

Leónidas Kowalski de Arimatea: Sabes que volveré, ¿verdad? Me voy porque tengo asuntos pendientes allá donde nuestro blog no puede llegar, pero cuando acabe con eso volveré. Entiéndelo, Soldadito.

No respondí pero lo miré fríamente mientras cerraba la puerta con delicadeza a sus espaldas. Cuando se hubo marchado respiré muy hondo.

Continúa la transcripción.

Gusifluky de Kowalski y Sanabria: El numerito de amenazarme con la pistola lo ensayamos hace un rato mientras dormías. Era puro teatro; papi nunca me haría daño. A veces, Soldadito de Plomo, pareces un pelín gilipollas.

Y aquí estoy ahora, un 30 de mayo, mirando con desconfianza a Gusifluky, que a su vez me mira con esa sonrisa enigmática suya, como advirtiéndome que él es dueño de arcanos que yo no puedo imaginar. Mientras tanto espero que Leónidas aparezca en cualquier momento, quién sabe con qué intenciones.


miércoles, 26 de mayo de 2010

La oveja lasciva holandesa y el necrozoofílico de Wisconsin


Leer las noticias del día (de todos los días) suele ponerme de malas pulgas, pero en ocasiones se descubren joyitas como la que sigue:


"La ley no está tan clara en otros países. En Holanda, por ejemplo, no se pudo condenar a un hombre por forzar a una oveja porque según el juez el animal no podía confirmar si había sufrido estrés emocional ni si había sido o no sexo consentido. En Wisconsin (EEUU), un jovenzuelo fue absuelto al argumentar su abogado que el ciervo al que había sodomizado estaba muerto- y por tanto ya no era un animal sino un animal muerto". (Noticia completa).

domingo, 23 de mayo de 2010

La visita del asiático que quería ser albaceteño (XIII)

(Viene de aquí).

Soldadito de Plomo: Ya lo veremos. Ahora me marcharé. Perdona que te deje la casa tan desordenada, aunque no lo está mucho más que cuando tú... hiciste la bufonada de simular tu muerte. A Gusifluky te lo dejo bien, eso sí. Tuvo lombrices pero creo que ya está curado, y en el botiquín encontrarás tratamiento antipulgas para un año, con la fecha de la última dosis aplicada escrita en el envase. Que te vaya bien, Leónidas.

Leónidas Kowalski de Arimatea (sonriendo condescendiente): No tan rápido, Soldadito. Mucha prisa tienes por marcharte. ¿No se te olvida algo?

SdP: Me han dicho que tus intenciones hacia mí no son muy amistosas, y además te veo con esa cosa de goma en la muñeca y, la verdad, no sé qué pensar. Entiende que esté impaciente por alejarme de ti. No volveremos a vernos, Leo.

LKdA (entre histéricas carcajadas): JUAS JUAS JUAS... Pero qué graciosamente dramático te pones, hombre, JUAS JUAS JUAS...

SdP: ¡Adiós, Leónidas!

LKdA: ¡Quieto ahí! Aún no me has entregado lo que más me interesa. Vamos, suelta la contraseña del blog.

SdP: Ni lo sueñes. No permitiré que sigas haciendo daño a Misó y a los demás. Digamos que privarte de DCC ha sido la compensación que me cobro por las molestias sufridas.

En ese momento Leónidas metió una mano bajo su mugriento jersey y sacó una pistola con la que me encañonó. Reconocí de inmediato el arma como la reglamentaria de la ex capitán Bragas Blindadas, y negras y agoreras ideas me porculizaron .

Continúa la transcripción.

SdP: ¿Qué le has hecho a Susana, demonio?

LKdA: Tranquilo, amigo mío, tranquilo. Te dije que los vi salir de aquí, de mi casa, ¿recuerdas? Pues bien, tu amiga Susi se deshizo de la pistola en un contenedor de basuras. Casualidades de la vida yo estaba oculto en ese contenedor. Casi fue como si me entregara la pistola en mano, mwajajaja. Pero no sufras, chaval, que dejé que se largaran sin apercibirse de mi inmediata presencia; mi prioridad eras tú. Y ahora, por favor, la contraseña de ese bendito blog que tenemos a medias. O me la das, o yo te doy unos cuantos gramos de plomo enfundados en latón y volando a velocidad supersónica. Tú eliges, querido amigo.

SdP: No serás capaz, Leo.

LKdA (apuntándome al pecho): Tres... Dos...

SdP: ¡Dispara! ¡Dispara ya, asesino de mierda! Habrás acabado con una vida, sí, con una vida gris, ¡pero moriré a gusto sabiendo que he hecho felices a esos personajes tuyos! ¡Venga, tío mierda, dispara ya!

LKdA (parodiando asombro): Oh, vaya, el Soldadito de Plomo resulta ser un idealista dispuesto a palmarla por la felicidad de unos seres prácticamente desconocidos para él. Me impresionas, Soldadito, me impresionas mucho. Me tienes tan sobrecogido que estoy a punto de cagarme de la emoción. Mira, colega, a ver si te das cuenta de que tú y tus buenas intenciones no vais a arreglar el mundo. ¿Qué me dices del que se masturbaba imaginando que copulaba con una anciana mientras le aplastaba la cabeza o del psicópata Serpiente, entre otros que ahora no recuerdo? Que ellos te sirvan como muestra de tu incapacidad; hagas lo que hagas siempre quedará algo pendiente.

SdP: No aspiro a arreglar el mundo, escoria. A mí me basta con no hacer más daño.

LKdA: Qué bonito. Aplaudiría si no fuera porque tengo una mano sosteniendo esta pistola con la que voy a pegarte siete tiros. O más.

SdP: Dispara ya y déjate de cháchara. No habrá mucha gente que me eche de menos cuando me mates, pero te advierto que Misó, Susana, Alfredo, Marcelo, el amigo de Marcelo, Buen Padre, el psicópata verborreico y el hermano de Alejandra te buscarán para vengar mi muerte.

LKdA: Desgraciado, amargado e infeliz iluso, ¿acaso crees que ellos se acuerdan de ti en este momento? Ya obtuvieron lo que querían. Te han utilizado y ahora, sin recordar tu nombre, están gozando de esa insípida existencia rosa que les has otorgado. Ay, tonto, los has hecho humanos y por lo tanto desagradecidos.

SdP: ¡Mientes, bellaco! Y aun si tuvieras razón eso no cambiaría mi intención de morir por ellos, por esa felicidad que yo no puedo alcanzar. Tú no puedes comprenderlo, Leónidas.

LKdA: Explícamelo. A lo mejor puedo comprenderte a pesar de la pulserita Power Balance que me identifica como idiota integral.

SdP: Mi vida no merece la pena, Leo. Vivo sin familia, sin rumbo y sin objeto; vivo consumiendo oxígeno y otros recursos y a cambio solamente produzco estiércol. Tengo todo lo que razonablemente se puede tener y no soy ni seré feliz. La gente como yo es defectuosa. Algo nos pasa muy adentro que nos impide ser felices. Si muero el mundo ni gana ni pierde, pero si muero por haber hecho felices a otros el mundo gana. ¿Puedes captar la idea, Leo?

LKdA (sin dejar de encañonarme): Mmm... Creo que te entiendo. Qué buen rollito. Es algo así como... como ser una hormiga soldado o una abeja obrera; como si formaras parte de un único organismo formado por muchos individuos y estuvieras dispuesto a sacrificarte por el bien del organismo plurindividual. Me recuerdas un poco a la chorrada Gaia y contradices las ideas de nuestro admirado Dawkins en El gen egoísta, ¿no crees?

SdP: ¡No, joder, nada de eso! Sabía que no lo entenderías. Adelante, dispara, que no voy a meterme en discusiones científico-filosóficas mientras soy encañonado. Dispara y déjame morir en paz.

LKdA: Créeme si te digo que me muero de ganas por matarte, pero eso me dejaría sin la contraseña de DCC, y yo tengo una idea mejor.

(CONTINUARÁ, MALDITA SEA)

domingo, 16 de mayo de 2010

La visita del asiático que quería ser albaceteño (XII)

(Viene de aquí).

Soldadito de Plomo: ¡Hostia puta! Leo... era verdad, estás vivo. ¡Y llevas una timopulsera!

Leónidas Kowalski de Arimatea (volviéndose hacia mí con una sonrisa diabólica): ¿No te alegras de ver a un amigo? Por tu cara se diría que has visto un fantasma. Mwajajaja... ¡MWAJAJAJA...!

SdP: Le... Leónidas... yo... yo te vi morir.

LKdA: ¡Sí, por un fallo multiorgásmico! ¡Mwajajaja! ¡Hay que ser capullo para creerse eso!

SdP: ¿Por qué simulaste tu muerte? No lo entiendo, Leo, viejo amigo.

LKdA: Hay cosas que tú no entenderás nunca. Digamos que necesitaba unas vacaciones, así que me marché a un lugar donde estaba seguro de que nadie me conocería: Gavá, en el bajo Llobregat. Me compré un esmoquin y viví de incógnito durante meses cantando feliz con una manada de seres humanos. Buena gente, esos catalufos. Pero tú no puedes entenderlo porque eres un pelín gilipollas, que lo sepas.

SdP: No, si eso de ser un pelín gilipollas ya me lo han dicho, ya.

LKdA: Hasta que un día la nostalgia pudo conmigo y entré a un cibercafé para recordar viejos tiempos, ¡y entonces vi lo que estabas haciendo con MI BLOG! Acto seguido, con el entendimiento nublado por la ira, compré una Power Balance y juré vengarme. ¿Qué diablos estás haciendo con DCC? ¿En qué mierda has convertido mi blog? ¿Qué fue de esas entradas incendiarias en las que se ponía a parir a las zorras?

SdP: No sé, Leo, yo intento imitarte; seguir tu obra, pero no me sale.

LKdA: ¿Imitarme, tú a mí? Mwajajaja, qué atrevido y qué iluso. Mira lo que has hecho. Antes DCC era divertido y de vez en cuando alguna fémina encabronada escupía un gracioso comentario, ¿no te acuerdas, Soldadito?

SdP: Sí, nos reíamos mucho, eso es cierto.

LKdA (señalando el monitor, que en ese momento mostraba el blog Diario de un Cabeza de Chorlito): Por tu culpa ahora DCC apesta. Solamente tienes dos lectores: ese par de tíos raros que parece que viven aquí, el tal Rocket y el tal Cachalote. ¿Qué coño le pasa a esos dos? ¿No tienen vida o qué? Maldita sea, diles que no es necesario que opinen cada vez que tú rebuznas. ¿Los tienes a sueldo o qué puñetas pasa con esos dos?

SdP: Eh, tío, no te metas con mis comentaristas. Además, Cachalote es nuevo, sí, pero a Rocket lo he heredado de ti.

LKdA: ¡No me jodas, Soldadito! Esos dos quieren percutirte el orto, está clarísimo.

SdP: Estás enfermo, Leo. De verdad que tú no estás bien.

LKdA: ¿Y qué has hecho con mis creaciones? ¿En qué clase de moñas has convertido a Misó, a Bragas Blindadas y a los otros? Los he visto salir de esta casa -¡de mi casa!- hace un rato y parecían... Joder, hasta me da asco decir lo que parecían.

SdP: Dilo, Leónidas, ¿qué parecían?

LKdA (sonrojándose y bajando la mirada, hablando quedamente para el suelo): Parecían... ¡Parecían felices! ¡PUAJ!

SdP
: Mi conciencia me impide seguir un juego en el que no hay ganadores. Esas personas merecían una vida mejor, y yo se la he dado.

LKdA (mirándome de nuevo, vomitando rabia): ¡No tenías derecho a hacer eso, traidor! ¡Eran mis hijos! ¡Yo creé a esos monstruos! ¡Sus vidas atormentadas y destructivas me pertenecían! ¿Cómo te has atrevido a deshacer mi obra?

SdP: He arreglado lo que hiciste mal; deberías darme las gracias.

LKdA: Yo los saqué de la nada y los hice interesantes. Odiosos y despreciables, pero interesantes. Tú, en cambio, los has convertido en seres anodinos. Acabarán aborreciéndote por haberlos privado de su emocionante vida. Qué gran cagada, Soldadito, ¡qué gran cagada!

(CONTINUARÁ)

jueves, 13 de mayo de 2010

La visita del asiático que quería ser albaceteño (XI)

(Viene de aquí).

Cuando propuse a mis singulares huéspedes esa vida futura que acabo de relatar se mostraron conformes, si bien con pequeñas reservas (algunos aprovecharon la coyuntura para pedir caprichos como ser más altos, más guapos, más ricos o cosas por el estilo, pero me negué en redondo argumentando eso tan viejo y tan sabio de que la avaricia rompe el saco). Después, con no demasiado tacto, los invité a marcharse.

Continúa la transcripción.

Soldadito de Plomo: Ya está. Cuando esto se publique en DCC tendréis vuestra nueva vida, y espero que la aprovechéis para ser felices y para hacer el bien allá donde podáis, aunque me daré por satisfecho si dejáis de hacer el mal. ¡Y ahora largo de aquí!

Misó Gino (tras cuchichear con los otros personajes tan inaudiblemente que los micrófonos no captaron nada): Soldadito de Plomo, le doy las gracias en nombre de todos por lo que ha hecho por nosotros y le expreso mi admiración por su valor. Sin embargo creemos que deberíamos quedarnos, señor de Plomo; Leónidas puede aparecer en cualquier momento y usted necesitará ayuda.

Buen Padre: Así es. Montaremos guardia por si asoma ese bribón.

Soldadito de Plomo: Ni hablar. Fuera de aquí todos, que ya me cuidaré yo del viejo Leo.

Alfredo: Qué cabezota es este hombre. Permita que le diga que a veces parece usted un pelín gilipollas.

Soldadito de Plomo: Vaya, últimamente me han dicho eso mismo unas cuantas veces.

Susana Bragas Blindadas: ¡Y con razón! Tome, quédese mi pistola; yo ya no la necesitaré en Albacete mientras practico la danza clásica, y usted podrá sacarle partido cuando llegue ese maldito cabeza de chorlito.

Soldadito de Plomo: Gracias, doña Susana, pero soy de los que prefieren las palabras a los tiros, y con Gusifluky en casa no me parece prudente tener un arma.

Poco a poco, entre protestas y palabras de agradecimiento, fue saliendo de mi casa el conciliábulo de personajes ex leonidianos y ahora soldadoplumbianos. Eran las seis de la mañana del 23 de abril -me parece casi milagroso que hoy, 13 de mayo, pueda seguir escribiendo esto sin que...- cuando me fui a la cama con la satisfacción del deber cumplido, con el ánimo sosegado, con la conciencia tranquila y con la chorra tiesa.

Dos horas después me despertaba el pequeño Gusifluky mordisqueando una de mis orejas. Salí de la cama hecho un zombi para ponerle comida al gato y derramé pienso en un radio de medio metro alrededor del comedero. Gusi no hacía caso de la comida y se frotaba inquieto contra mis piernas. Por momentos daba rápidos y cortos pasitos hacia el estudio, pero enseguida volvía de nuevo hasta mí, me miraba y se frotaba otra vez.

Comprendí que Gusifluky quería que lo siguiera, y eso hice en mala hora.

Al pasar bajo el dintel de la puerta que da acceso al estudio me detuve. Me detuve en seco como casi se me detuvo el corazón. Leónidas Kowalski de Arimatea estaba ahí, sentado frente al ordenador y dándome la espalda. Debió de oírme, o quizá me vio reflejado en el monitor.

Continúa la transcripción.

Leónidas Kowalski de Arimatea (sin girarse hacia mí y hablando con voz neutra) : Buenos días, Soldadito. ¿Esperabas que yo llamara -din don- como han hecho todos esos capullos? ¿No se te ocurrió pensar que conservaría un juego de llaves de mi casa?

(CONTINUARÁ. ESTAMOS A PUNTO DE ACABAR)

martes, 11 de mayo de 2010

Sexo interplanetario y escépticos negacionistas


Me van ustedes a permitir, amabilísimos lectores, que una vez más interrumpa el relato de La visita del asiático que quería ser albaceteño para darles una nueva que cambiará sus vidas para siempre. Debo advertirles que antes de seguir con la lectura de tan trascendental noticia se planteen si de veras quieren ver cambiada su concepción del mundo. Tengan en cuenta que después de saber lo que voy a revelar ya nada será lo mismo. Allá ustedes.

Yo antes era escéptico en esos asuntos esotéricos y misteriosos como los OVNIS, los fantasmas, las pseudociencias, los políticos honestos o las mujeres decentes. Pero ya no, amigos míos, ya no. Ahora estoy dispuesto a creer en... ¡en lo que sea, vaya! Si me apuran puedo incluso creer en las religiones, en todas a la vez.

En mi anterior vida escéptica -¡cuánto me avergüenzo ahora de ella!- solía leer con interés el blog Magonia, entre cuyos artículos se encuentra uno totalmente errado donde el autor, Luis Alfonso Gámez, se burla de la posibilidad del sexo interplanetario. Es lo que tiene la ignorancia, que hace osado al que debería ser humilde. Yo en cambio, más consciente de mi ignorancia y sin petulancia alguna, acepto las pruebas que recientemente han llegado a mi poder y me replanteo todas mis anteriores convicciones escépticas.

Hoy, queridos amigos de mente abierta y queridas amigas de piernas abiertas, en aras del conocimiento y aun a riesgo de mi propia vida, voy a enlazar aquí las pruebas innegables de las que he hablado. Se trata de dos vídeos que he sustraido de la SCGMS (Sede Central del Gobierno Mundial en la Sombra), y advierto que no son imágenes aptas para menores de edad ni para adultos afectados de escogorcia congénita. (Hagan clic sobre la imagen para acceder a la web donde está alojado el vídeo).

Vídeo 1. Un indígena del planeta Trípodex viola a una víctima terrícola que se defiende con todas sus fuerzas, la pobretica.




Vídeo 2. Una tritetiana fornica desvergonzadamente con un terrícola que desearía tener tres manos.



¡Ja! ¿Qué dices ahora, Luis Alfonso? ¡Reconoce tu error y apostata de tu escepticismo! ¡Ríndete ante la evidencia!

Y una última cosita: tras haber publicado esto dispararé sin preguntar contra cualquier hombre vestido de negro que se me acerque a menos de veinte metros.

Y otra última cosita (para que no se enoje Bibi): también dispararé sin preguntar contra cualquier mujer vestida de negro que se me acerque a menos de veinte metros, así se trate de una ancianita de pueblo viuda o de una adolescente emo.

lunes, 10 de mayo de 2010

La visita del asiático que quería ser albaceteño (X)

(Viene de aquí).

Nadie prestó demasiada atención al exabrupto de Alfredo. Además, entre fantasmas no se iban a pisar las sábanas. No obstante me apresuré a tomar la palabra por si las moscas.

Continúa la transcripción.

Soldadito de Plomo: Está bien, Alfredo, siéntese por ahí... ¡no, hombre, no se siente sobre otro invitado! Debe de haber algún sitio libre. ¡No, ahí tampoco! Si no le importa lo quiero ver lejos de la pequeña Alejandra, por seguridad nada más. Eso es, ahí sentadito en el suelo de ese rincón está muy bien, y si no le gusta haber llegado antes. Ahora díganme qué quieren de mí, y háganlo sin preámbulos que son casi las cinco de la mañana.

Susana Bragas Blindadas: Como soy la única mujer y no dudo de la caballerosidad de los presentes seré yo quien explique lo que pretendemos de usted, señor de Plomo.

Susana habló durante un largo rato. A veces se detenía para mirar a los demás, que indefectiblemente la animaban a seguir con sonrisas y gestos de asentimiento. Resumiendo, lo que todos estos seres me pedían es que los reescribiera dando un giro radical a sus existencias, modificando así la depravada naturaleza con la que Leónidas Kowalski de Arimatea los dotó. Yo estuve de acuerdo -¡cómo no estarlo!-, y por eso mismo, antes de que sea demasiado tarde, déjenme contarles que:

Marcelo y su amigo han salido del armario y ya no desean hacer daño a mujer alguna. Simplemente se aman mutuamente. Siguen siendo felices y jóvenes.

Buen Padre ha roto las relaciones con sus viejos amigotes veteranos de guerra. Su hija y su esposa han olvidado milagrosamente todo lo pasado. Hoy son una familia modelo. También son asombrosamente felices, e incluso han adoptado un nuevo perro al que han llamado Rufo II.

Alfredo se deshizo de la colección de frascos, y actualmente es miembro activo de varias asociaciones que luchan contra el maltrato infantil en cualquiera de sus formas.

El Psicópata Verborreico es hoy un amantísimo esposo y un padre solícito. No ha vuelto a irse de putas ni lo hará nunca. Desde luego tampoco quiere matar a ninguna ramera. Y para colmo se expresa usando los signos de puntuación con tal exactitud que ya la quisiera yo para mí.

El hermano de Alejandra
ha olvidado lo que hizo y no tiene la menor intención de repetirlo. El cerebro de su hermana se ha visto inexplicablemente modificado, de tal manera que ahora no recuerda nada de
aquello y además ha empezado a interpretar los sonidos. Alejandra ha empezado a hablar. Sus primeras palabras fueron "tengo miedo". "Ali, cariño, nadie te hará daño mientras yo cuide de ti", fue la sincera respuesta de su hermano.

Misó Gino se ha convertido en un hombre que adora a las mujeres. Hoy en día se llama Amador de Mujer, tiene nacionalidad española y vive en Albacete con Susana, su segunda esposa.

Susana Bragas Blindadas abandonó la Guardia Civil y actualmente es una excelente bailarina de ballet clásico tal como deseaba cuando habitaba en el mundo de las cosas que no existen. Ahora comparte su vida con un tal Amador, vive en Albacete y espera su primer hijo.

(CONTINUARÁ. YA CASI HEMOS ACABADO)

sábado, 8 de mayo de 2010

La visita del asiático que quería ser albaceteño (IX)

(Viene de aquí).

Cuando volví al salón tras haber vomitado me encontré al cónclave de personajes leonidianos sumidos en lóbrego mutismo y sin mirarse entre ellos, salvo Susana y Misó, que se habían sentado juntos y aprovechaban para hacer manitas.

Continúa la transcripción.

Soldadito de Plomo: Me serviré de este silencio para atraer la atención de los aquí reunidos en esta memorable madrugada. Confío en que durante mi breve indisposición se hayan presentado entre ustedes; si no fue así tampoco tiene mucha importancia pues creo que todos están aquí con el mismo objeto y no es trascendente que se conozcan entre sí.

Psicópata verborreico: Qué bien habla usted señor Soldadito de Plomo yo quisiera expresarme así como lo hace pero el cabrón de su amigo o ex amigo Leónidas Kowalski me creó de esta manera hablando sin signos de puntuación y a veces hasta tengo problemas para respirar aunque desde luego no es el peor de mis problemas hablar tanto sin tomar aire ojalá fuera esa mi mayor preocupación.

Soldadito de Plomo (alzando una mano en señal de pedir silencio): Pronto hablaremos de sus preocupaciones, si es que dejan de afluir visitantes inesperados, pero ahora me interesaría que Misó o Susana terminen de contarme lo que estaban diciendo sobre inestabilidades y fluctuaciones. Adelante, por favor.

Susana Bragas Blindadas: Como le decíamos antes de que apareciera el resto de... ejem, ilustres invitados, Leónidas dejó de influir en nosotros al cambiar usted la contraseña del blog. Es por eso que hemos podido venir aquí haciendo uso de nuestro flamante albedrío. No obstante no somos libres a tiempo completo. Tenga en cuenta, comprensivo Soldadito, que aunque libres no dejamos de ser fruto de la calenturienta mente de Leónidas Kowalski, y puesto que ese maldito hombre nos imprimió unas características básicas, dichas características subyacen en nuestra forma de ser por más que intentemos evitarlas. Lamentablemente constituyen nuestra esencia.

Misó Gino: En otras palabras: hay momentos en que sin poder evitarlo tenemos... tentaciones.

Buen Padre: Malos pensamientos.

Psicópata verborreico: Ideas negras difíciles de evitar como en mi caso desear irme de putas y pegarles sin importarme matarlas y descuidar a mi esposa y a mi hijo...

Amigo de Marcelo: A mí ayer me dieron ganas de reventarle la cabeza a una mujer a la que no conozco de nada.

Marcelo: Y a mí me entraron ganas de ayudar a mi amigo.

Hermano de Alejandra (llorando aún): Pues yo, hoy mismo sin ir más lejos, he cogido el bloc de notas y cuando me he dado cuenta estaba dibujando a una niña que...

Soldadito de Plomo: ¡Usted cállese, por todos los diablos! Bien, creo haber comprendido la situación. Están libres de las manipulaciones de Leónidas, pero no lo están tanto de la naturaleza que él inventó para ustedes. Temen que en cualquier momento esa retorcida naturaleza se imponga sobre sus nobles intenciones, ¿es eso?

No tuvieron tiempo de responderme porque en ese momento alguien llamaba al timbre. Din don. No, no se trataba de Leónidas, así que dejé pasar al nuevo "invitado", que era un tipo cuarentón de aspecto anodino.

Continúa la transcripción.

Soldadito de Plomo (con voz de hastío): Hola. Sé que es usted un personaje leonidiano, así que pase y sea educado presentándose al resto de concurrentes. Sea educado y sea breve, por favor.

Nuevo visitante (entrando al salón y mirando tímidamente a todos los demás): Buenas noches, hermanos. Yo me llamo Alfredo, y no puedo decir que sea un honor estar aquí entre tanto... ¡entre tanto criminal!

(CONTINUARÁ)