AVISO PARA LECTORES: Esto es un blog de desahogo personal y en ningún caso las opiniones aquí vertidas se corresponden con la postura oficial del Vaticano. Leónidas Kowalski de Arimatea es un personaje ficticio, y los gatos que escriben sus textos no comparten necesariamente su comida. Los autores no tienen nada contra las mujeres, y por lo que a ellos respecta pueden seguir constituyendo asociaciones feministas para dar pena y mendigar subvenciones.

domingo, 23 de mayo de 2010

La visita del asiático que quería ser albaceteño (XIII)

(Viene de aquí).

Soldadito de Plomo: Ya lo veremos. Ahora me marcharé. Perdona que te deje la casa tan desordenada, aunque no lo está mucho más que cuando tú... hiciste la bufonada de simular tu muerte. A Gusifluky te lo dejo bien, eso sí. Tuvo lombrices pero creo que ya está curado, y en el botiquín encontrarás tratamiento antipulgas para un año, con la fecha de la última dosis aplicada escrita en el envase. Que te vaya bien, Leónidas.

Leónidas Kowalski de Arimatea (sonriendo condescendiente): No tan rápido, Soldadito. Mucha prisa tienes por marcharte. ¿No se te olvida algo?

SdP: Me han dicho que tus intenciones hacia mí no son muy amistosas, y además te veo con esa cosa de goma en la muñeca y, la verdad, no sé qué pensar. Entiende que esté impaciente por alejarme de ti. No volveremos a vernos, Leo.

LKdA (entre histéricas carcajadas): JUAS JUAS JUAS... Pero qué graciosamente dramático te pones, hombre, JUAS JUAS JUAS...

SdP: ¡Adiós, Leónidas!

LKdA: ¡Quieto ahí! Aún no me has entregado lo que más me interesa. Vamos, suelta la contraseña del blog.

SdP: Ni lo sueñes. No permitiré que sigas haciendo daño a Misó y a los demás. Digamos que privarte de DCC ha sido la compensación que me cobro por las molestias sufridas.

En ese momento Leónidas metió una mano bajo su mugriento jersey y sacó una pistola con la que me encañonó. Reconocí de inmediato el arma como la reglamentaria de la ex capitán Bragas Blindadas, y negras y agoreras ideas me porculizaron .

Continúa la transcripción.

SdP: ¿Qué le has hecho a Susana, demonio?

LKdA: Tranquilo, amigo mío, tranquilo. Te dije que los vi salir de aquí, de mi casa, ¿recuerdas? Pues bien, tu amiga Susi se deshizo de la pistola en un contenedor de basuras. Casualidades de la vida yo estaba oculto en ese contenedor. Casi fue como si me entregara la pistola en mano, mwajajaja. Pero no sufras, chaval, que dejé que se largaran sin apercibirse de mi inmediata presencia; mi prioridad eras tú. Y ahora, por favor, la contraseña de ese bendito blog que tenemos a medias. O me la das, o yo te doy unos cuantos gramos de plomo enfundados en latón y volando a velocidad supersónica. Tú eliges, querido amigo.

SdP: No serás capaz, Leo.

LKdA (apuntándome al pecho): Tres... Dos...

SdP: ¡Dispara! ¡Dispara ya, asesino de mierda! Habrás acabado con una vida, sí, con una vida gris, ¡pero moriré a gusto sabiendo que he hecho felices a esos personajes tuyos! ¡Venga, tío mierda, dispara ya!

LKdA (parodiando asombro): Oh, vaya, el Soldadito de Plomo resulta ser un idealista dispuesto a palmarla por la felicidad de unos seres prácticamente desconocidos para él. Me impresionas, Soldadito, me impresionas mucho. Me tienes tan sobrecogido que estoy a punto de cagarme de la emoción. Mira, colega, a ver si te das cuenta de que tú y tus buenas intenciones no vais a arreglar el mundo. ¿Qué me dices del que se masturbaba imaginando que copulaba con una anciana mientras le aplastaba la cabeza o del psicópata Serpiente, entre otros que ahora no recuerdo? Que ellos te sirvan como muestra de tu incapacidad; hagas lo que hagas siempre quedará algo pendiente.

SdP: No aspiro a arreglar el mundo, escoria. A mí me basta con no hacer más daño.

LKdA: Qué bonito. Aplaudiría si no fuera porque tengo una mano sosteniendo esta pistola con la que voy a pegarte siete tiros. O más.

SdP: Dispara ya y déjate de cháchara. No habrá mucha gente que me eche de menos cuando me mates, pero te advierto que Misó, Susana, Alfredo, Marcelo, el amigo de Marcelo, Buen Padre, el psicópata verborreico y el hermano de Alejandra te buscarán para vengar mi muerte.

LKdA: Desgraciado, amargado e infeliz iluso, ¿acaso crees que ellos se acuerdan de ti en este momento? Ya obtuvieron lo que querían. Te han utilizado y ahora, sin recordar tu nombre, están gozando de esa insípida existencia rosa que les has otorgado. Ay, tonto, los has hecho humanos y por lo tanto desagradecidos.

SdP: ¡Mientes, bellaco! Y aun si tuvieras razón eso no cambiaría mi intención de morir por ellos, por esa felicidad que yo no puedo alcanzar. Tú no puedes comprenderlo, Leónidas.

LKdA: Explícamelo. A lo mejor puedo comprenderte a pesar de la pulserita Power Balance que me identifica como idiota integral.

SdP: Mi vida no merece la pena, Leo. Vivo sin familia, sin rumbo y sin objeto; vivo consumiendo oxígeno y otros recursos y a cambio solamente produzco estiércol. Tengo todo lo que razonablemente se puede tener y no soy ni seré feliz. La gente como yo es defectuosa. Algo nos pasa muy adentro que nos impide ser felices. Si muero el mundo ni gana ni pierde, pero si muero por haber hecho felices a otros el mundo gana. ¿Puedes captar la idea, Leo?

LKdA (sin dejar de encañonarme): Mmm... Creo que te entiendo. Qué buen rollito. Es algo así como... como ser una hormiga soldado o una abeja obrera; como si formaras parte de un único organismo formado por muchos individuos y estuvieras dispuesto a sacrificarte por el bien del organismo plurindividual. Me recuerdas un poco a la chorrada Gaia y contradices las ideas de nuestro admirado Dawkins en El gen egoísta, ¿no crees?

SdP: ¡No, joder, nada de eso! Sabía que no lo entenderías. Adelante, dispara, que no voy a meterme en discusiones científico-filosóficas mientras soy encañonado. Dispara y déjame morir en paz.

LKdA: Créeme si te digo que me muero de ganas por matarte, pero eso me dejaría sin la contraseña de DCC, y yo tengo una idea mejor.

(CONTINUARÁ, MALDITA SEA)

6 comentarios:

Cachalote dijo...

Juas juas, me encanta la historia y la forma en que se hace referencia a entradas antiguas. Espeluznante la del serpiente, y más aún la de la abuela. Consiguen causar efecto en el lector, al menos en mi caso, lo han conseguido. Creo que es imposible leerlas y que no se te remueva algo por dentro. He leído algunos comentarios de la entrada de la abuela y no tienen desperdicio, joder que no hay que ser ingeniero para distinguir un cuento.

Curiosa, por otro lado, esa faceta de mártir del soldadito de plomo que acepta su fin como mal menor. Que hay que luchar, hombre, aunque sólo sea por el bien del pobre gusifluky. Y me sigue chirriando lo de la pulsera de plástico. A ver si va a ser una de esas pulseritas que te dan en los ressorts “todo incluído” de Cancún, porque llevar una Power Balance es sinónimo de ser tontolaba, no de estar enloquecido, y Leónidas puede estar loco, pero de tonto no tenía un pelo.

Prefiero no hacer conjeturas sobre la continuación, está demasiado abierto para aventurar un final.

El soldadito de plomo dijo...

Cachalote, no quieres hacer conjeturas pero en tu comentario dices:

"Que hay que luchar, hombre, aunque sólo sea por el bien del pobre gusifluky".

Eso ha sido grandioso. Ya entenderás por qué. ¡Y no adelanto nada más!

Jota dijo...

Mindundi, ¿has probado a ponerte la pulserita esa enrroscada en la base de los huevos? Si la soportas durante dos semanas notarás los efectos del gel ese con el holograma. ¡Ya verás qué pajotes te pegas tío! ¡Súper flexibles!

El soldadito de plomo dijo...

Madre del Amor Hermoso, ¡cómo están las cabezas calvas!

Pajeú dijo...

Sí. Volveré de vez en cuando para saber el final de esta puta historia.

Un SoSo.
No. Mejor no.

El soldadito de plomo dijo...

¡Exijo mi SoSo!