Un blog escrito bajo severas dosis de etanol.

miércoles, 22 de agosto de 2007

Lo que pasa por jugar con petardos



He visto un vídeo en el blog del Tirador Solitario que me ha recordado la historia de Ovejera. Fue uno de mis jefes, allá por 1996 y 1997, más o menos. Coincidimos además en dos destinos, Granada y Almería.

Él estaba en Granada y se negaba a hacer cierto trabajillo (quizá les hable de eso en el año 2035, aproximadamente), por lo que me mandaron allí en comisión de servicio durante unos meses para hacerle el trabajo sucio. Apenas hablamos en aquellos meses y jamás me dio las gracias, Ovejera no salía de la oficina y yo no salía del taller de desbarate de munición.

Más adelante, en Almería, cuando otro de mis jefes perdió definitivamente la cabeza y vació el cargador de una pistola sobre los trofeos y los cuadros de la cantina (quizá les hable de eso en el año 2035, aproximadamente), Ovejera vino para sustituirlo, teniéndome a mí como su mano derecha.

Ovejera era un especialista químico artificiero de la antigua escuela, ideal para preguntarle cuando dabas con munición antigua que no habías estudiado, pero no esperaras más ayuda de su parte; odiaba la especialidad y odiaba los explosivos. Andaba por las cincuenta primaveras y yo tendría unos veintidós años, y aún así salimos juntos de copas alguna que otra noche. Ovejera tenía mucha labia y siempre ligaba con las camareras. Memorable aquel fin de semana en el que su mujer, preocupada, llamó al cuartel preguntando por su esposo:

--¿Puedo hablar con Ovejera?

-- Imposible, señora, está pasando el fin de semana en Granada.

-- No, hijo, soy su mujer y aquí no está. Me dijo que se quedaba de servicio.

-- Ah... pues... ejem... intentaré buscarlo.

Luego supimos que había pasado el fin de semana con la última camarera, el muy mariconazo, con lo buena que estaba la piba... De la bronca que tuvo con su señora no nos quiso contar nada, claro.

Entretanto Ovejera y yo cogimos algo de confianza y me atreví a preguntarle por la enorme cicatriz que surcaba parte de su cara y cuello. Me contó que fue por una granada de mortero. Estaba quemando envases de cartón embreado --una de las más tediosas funciones del químico artificiero-- que en su momento contuvieron granadas de sesenta milímetros, y por lo visto se le coló un envase que contenía su original contenido; ya se podrán figurar lo que vino después. Cuando la granada de mortero se cansó de recibir los lametazos de las llamas hizo lo que ellas saben hacer: ¡Catapún! Y desde entonces este señor luce una enorme cicatriz. (Aunque no aprendió la lección, como les contaré en el año 2035, aproximadamente).

No tiene mayor importancia, medalla de sufrimientos por la patria y a seguir palante. Pero me he acordado de todo esto por otro accidente con granada de mortero, pero esta vez no habrá medalla de sufrimientos por la patria y no creo que el "afectado" lo pueda contar:




(En mis reiteradas menciones a las historias que podré contar en el año 2035 me refiero al año en el que previsiblemente, más o menos, pasaré a la reserva, y entonces dejaré de estar sujeto al régimen disciplinario de las fuerzas armadas y por fin me convertiré en un ciudadano de pleno derecho y podré contar verdades como puños sin que me metan en la cárcel).

El nombre Ovejera es una alteración del verdadero nombre.






lunes, 20 de agosto de 2007

Se han fallado los premios Marmota. (¡Y man dao uno!)


ADVERTENCIA: Post de autobombo al mejor estilo de Microsiervos.



Premio Marmota

Por estos días se han fallado los famosos premios Marmota que todo bloguero anhela. Por el nombre podría pensarse que los premios Marmota son algo así como un reconocimiento público a las propiedades somníferas de un blog, pero nada más lejos de la verdad. Se trata de un galardón concedido por la prestigiosa periodista Marta Marmota a quien a ella le sale del coño, sin más explicaciones.

Este humilde cabeza de chorlito ha sido beneficiario de uno de esos estimados galardones y no quepo en mí de gozo, (aquí lo tienen todo por si no se lo creen). Dice Marta de mí cosas tan bonitas como éstas:

"El cuarto Marmota es para Diario de un cabeza de chorlito. Leo es un bestia, un machista y no estoy de acuerdo con la mitad de las cosas que dice. Sin embargo, en una blogosfera en la que triunfa el corta y pega y la curiosidad tecnológica, se agradece que haya personas que sean capaces de escribir tan bien, con originalidad, creatividad, ingenio y sentido del humor. Y además, me ha hecho reír más de una vez, que es algo que siempre da puntos extra." (¿No es para comérsela a besos?)

Y ahora, por si les interesa, mi discurso de agradecimiento al recibir tan honroso premio:



DISCURSO DE AGRADECIMIENTO.



(Pronunciado por D. Leónidas Kowalski de Arimatea, autor del Diario de un cabeza de chorlito)




Ejem, grfff,puaj. (Tosecilla para aclararse la garganta).

Señoras, señores, saltimbanquis y futbolistas, amigos todos (salvo los futbolistas), muchas gracias por estar aquí.

Allá por 1939, recién concluida la Guerra Civil, empecé a escribir posts (entonces los llamábamos entradas), posts que publicaba casi a diario con sumo cariño en el Internet de aquellos días, que funcionaba a pedales. En aquella época de hambruna casi todos mis textos versaban sobre comida o ensalzaban la figura del Caudillo. ¿Quién me iba a mí a decir entonces que algún día mi labor se vería recompensada? Yo, que siempre huí de la popularidad, del reconocimiento social, de las mujeres con ladillas... ¡Yo, recibiendo un premio blogosférico! Cágate, lorito.

Este inmerecido cuarto premio Marmota (y digo inmerecido porque me merecía el primero) es un noble colofón a mi carrera como bitacorista y estaré orgulloso de exhibirlo en mi salón, junto a la colección de gatos disecados.

Quiero dar las gracias a todos cuantos me apoyaron a lo largo de la existencia del Diario de un cabeza de chorlito: ¡Gracias, Gusifluky! Ya está.

En estos momentos de sublime emoción, si las lágrimas no me interrumpen, debo hacer especial mención de Marta Marmota:

A Marta la conocí en el verano de 1954, con motivo de un concurso de paellas en Cincinnati (Ohio), que como todo el mundo sabe es donde mejores paellas se preparan. Por aquel entonces la dulce Martita era una linda muchacha de sesenta y ocho años, nada que ver con la momia en que se ha convertido. Desde el primer momento nos caímos fatal, por eso yo supe que habría de pasar más de medio siglo hasta que me otorgara algún premio. Y ese momento ha llegado, amigos míos, y con él ha llegado el momento de confesar que Marta Marmota ganó el Primer Certamen de Paellas de Cincinnati haciendo trampas, pues sé de buena tinta que presentó una paella de plástico, por eso no permitió que nadie la probara.

Dice Marta al concederme este galardón que soy bestia y machista. Acierta en lo primero y yerra en lo segundo, pero como me ha dado un premio hoy no discutiré.

Dice también la generosa Torma Tortoma... Uy, perdón, es que estoy tan nervioso, ayssss... Marta Marmota, que la he hecho reír más de una vez, y eso, amigos míos, es lo más bonito que una mujer puede decirme, después de "claro que me lo tragaré todo, cariño" y después de "no dejes de follarme nunca, cabrón". Así que gracias, Marta, muchas gracias.

Y ahora, para finalizar, cantemos todos juntos la Canción de los Amiguitos:


Qué amiguitos soooomos,
qué bien nos llevaaaamos,
cuánto nos quereeemos,
qué felices taaaamos.


Sniff, sniff...¡GRACIAS!


viernes, 17 de agosto de 2007

La reaparición del japonés


Oh queridos lectores, oh amigos todos, triste día para esta gran sociedad igualitaria, paritaria y paria.


Cuando ya creíamos habernos librado del profesor Misó Gino, ese maldito antropólogo japonés que tantos disgustos nos ha dado, me entero por la prensa de que sigue vivo y en libertad. Antes de contarles las últimas noticias los pondré en antecedentes:

-Las tres ges del japonés. Donde se nos presenta al malvado antropólogo Misó Gino y su abyecta teoría sobre las tres ges, así como se nos informa sobre algunas de sus publicaciones.

-La teoría del coreano. Donde nos vuelve a sorprender con un estudio en el que deja a las mujeres a la altura del betún y sabemos que se ha refugiado en búnker secreto huyendo de las feministas. (Hay dudas sobre su verdadero origen, ¿japonés o coreano?, los medios no se ponen de acuerdo).

-La tesis del oriental. Donde nos sorprende Gino apareciendo en Andalucía para dar una conferencia en la sede de la asociación Hombres Humillados. En esta ocasión el antropólogo presenta su tesis según la cual la mujer española no está en desventaja laboral y todo es un montaje para seguir acaparando ventajas sociales y económicas. La Vicepresidenta del Gobierno, Férnández de la Verga, le declara la guerra a Misó Gino y la capitán Bragas Blindades está a punto de cazarlo.

-La esposa del asiático. Donde estupefactos nos enteramos de que el antropólogo se ha casado con una manchega y podemos ver un estremecedor vídeo en el que la pobre mujer, María Ascensión del Calvario, nos relata el ídem que está pasando por culpa de su esposo.

-El tratamiento del oriental. Donde espeluznados asistimos a un horrendo espectáculo en el que el profesor Misó Gino pone en práctica un método de su invención para, según afirma, "reconducir a la mujer rebelde".

-Se busca al asiático, vivo o muerto. Donde desde la Vicepresidencia del Gobierno se pone precio a la cabeza de Gino, o más bien se pone precio a otras partes de su amarilla anatomía y este cabeza de chorlito sospecha que está cerca el final del malvado antropólogo. Pero no. Yo estaba equivocado...

Reproduzco a continuación la noticia completa de la edición digital de LaVozdelMudo.com:


La Voz del Mudo
El antropólogo Misó Gino, de nuevo en España y provocando.
Cádiz. 17 de Agosto de 2007. Escolapio Nera Yprincipal.


La redacción del La Voz del Mudo ha tenido acceso a las declaraciones que Doña Gertrudis Pepsia hacía el domingo pasado en la comisaría de San Fernando, Cádiz. Lo que sigue es un extracto de la denuncia: "(...) y estaba yo tan tranquila en el autobús de los Comes, el que viene para acá desde Cádiz, ¿sabe usted?, cuando veo que en la parada de Cortadura entra un hombrecito pequeño, de color amarillo, ay, pobre, estará afectado del hígado, pensé yo, porque es que yo hice un curso de socorrista y de esto sé mucho, ¿sabe usted?, y luego me doy cuenta de que tiene los ojos así como achinados, y entonces me digo, no, calla, este hombrecillo no está malo del hígado, a éste lo que le pasa es que es chino o de por ahí, ¿sabe usted?, y va el chinito y se sienta detrás mío, y a eso que empieza a cantar algo, ¿sabe usted?, así como tarareando, y en eso que empiezo a prestar atención, pero no porque yo sea una cotilla, señor guardia, lo que pasa es que era como una rumbilla o una canción así agitanada, ¿sabe usted?, y a mí me gusta mucho esa clase de música así que escucho y entonces es cuando oigo cosas horribles (...)"


Algunas de las frases que pudo oír Doña Gertrudis son las siguientes: "La cogí del cuello, la tiré al colchón, me lancé hacia ella, le di un palizón", y también: "Las mujeres todo lo saben hacer, juegan al fútbol y al tenis y hasta torean también. Ningunas cogen un pico, ni se ponen a currar a hacer ninguna autopista; no saben las tías na".

Ante las sospechas de haber recuperado la pista del esquivo Misó Gino las autoridades han activado el PAPO (Plan de Alerta Por Ovarios), y la capitán de la Guardia Civil Doña Susana Bragas Blindadas ha tomado el control de la operación. "Esta vez no se me escapa", declaraba a este periódico la benemérita oficial mientras embadurnaba con vaselina su porra, ignoramos con qué motivo.

Dentro del PAPO se contempla la orden de cortar las vías de comunicación y establecer inviolables controles por parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, policías locales, bomberos, asociaciones feministas y Ejército.

Por otra parte La Voz del Mudo ha contactado con un afamado experto, quien tras arduos esfuerzos nos ha facilitado la canción que tarareaba Misó Gino en el autobús, motivo por el que desde esta redacción le mostramos el mayor de los agradecimientos.


domingo, 12 de agosto de 2007

¿Existen los platillos volantes?


¡Coño, pues va a ser que sí! (Pero ojito, que son terrestres).




Leo por ahí que por unos 90.000 dólares podremos tener nuestro propio platillo volante, el M200G. Yo ya estoy ahorrando, pero no para comprar un cacharro de estos, sino para comprar metros cuadrados en las azoteas y después alquilarlos como plaza de aparcamiento. El negocio del futuro, amigos.

(Uhmm... hay algo que no me cuadra. ¿Cómo se desplaza horizontalmente? En el vídeo vemos que lo sujeta una grúa, por seguridad supuestamente dado que estaban de pruebas, pero se eleva a más de tres metros, y eso no es lo que dicen en otros sitios).

sábado, 11 de agosto de 2007

Pues yo lo veo bien, oiga

Ese asuntillo que tantos gritos de histeria ha puesto en el cielo a mí no me parece del todo mal. Incluso diría que me parece muy bien si no fuera porque tengo miedo de que me linchen si lo digo, así que en lugar de mostrar mi íntima conformidad con la decisión del juez voy a suavizar cobardemente los términos y lo dejo en que "no lo veo del todo mal". Eufemismo, creo que llaman a esto. Pánico al que va de "tolerante" y megamoderno por la vida, lo llamo yo.

Que el juez Ferrín Calamita es un anacronismo con toga no se lo discuto a nadie, de hecho hace veinte años enchironó a un par de sevillanas, aquí en Cádiz, por enseñar en la playa más carnes de las debidas. Sí, parece que este señor nació para inquisidor y asador de brujas, pero con varios siglos de retraso, y se ha quedado en juez, que tampoco es moco de pavo.

Pero volviendo al tema de la custodia sobre dos niñas que este juez ha retirado a una madre lesbiana tengo que mostrarme, en principio, de acuerdo. Partiendo de que desconozco las circunstancias particulares del caso así como la legalidad vigente al respecto, es decir, admitiendo que no tengo ni puta idea acerca de lo que estoy hablando, muestro mi apoyo a esa disposición. Porque:

A) Será legal que Pedro percuta el orto de Rafa, o que María le coma la almeja a Juani, pero nunca podrá ser natural.

B) Será legal que las parejas homosexuales adopten niños, incluso que adopten gatos, pero lo primero no es natural. De hecho la propia adopción no es natural.

C) Será legal que Paco y Mariano tengan la custodia de la pequeña Miriam, fruto del anterior matrimonio de Paco cuando todavía no se había dado cuenta de su pérdida de aceite. Pero eso no es natural, por muy legal e incluso conveniente que pueda resultar según los casos.

D) Será legal que un niño crezca en un ambiente donde dos hombres se comen la boca, con el siempre espectacular "efecto velcro" en caso de que sean barbudos,o que se eduque en un hogar en el que sus dos "madres" se meten mano. Sí, será legal, pero no natural.

Todo muy legal y admisible, pero no me jodan queriéndomelo vender como "natural". Es como el condón, que es muy legal y hasta recomendable, pero tiene de natural lo que yo tengo de futbolero. Y es que la cosa tiene su intríngulis, porque cuando actuamos contra natura suelen aparecer consecuencias indeseadas.

¿Un niño criado por una pareja de homosexuales tendrá las mismas posibilidades de alcanzar una madurez sana y equilibrada que otro criado por una pareja heterosexual? Ni idea, la verdad. Lo que sí es un hecho es que evolutivamente la especie humana se ha desarrollado con dos sexos que se complementan. El hermafrodismo no es una característica de nuestra especie, ni nuestra sociedad se ha cimentado gracias a las parejas homosexuales. La homosexualidad es una anomalía, no una opción tan natural como otra cualquiera, y eso debe tener unas consecuencias.

Será legalísimo todo este rollo, pero no obedece a los usos y costumbres de nuestra sociedad, sociedad que, no hace falta decirlo, está llenita de defectos que tenemos que arreglar, y en ello estamos, pero no me parece que sea buena forma de hacerlo inventando leyes que le dan la vuelta a todo, como si nuestro triste devenir por la existencia fuera un calcetín.

Y ahí está Su Señoría Don Fernando Ferrín Calamita, que ha decidido que esa pareja de damas no eran los padres --¿padres?-- adecuados para esa niña. No sé a qué viene tanto escándalo. ¿Acaso no estamos acostumbrados a ver que que se le retira la custodia de un hijo a parejas heterosexuales? Pues a las homosexuales también les puede ocurrir, y me parece que esto tiene que ver con la pretendida igualdad de la que tanto se habla, esa misma igualdad por la que tanto han luchado los homosexuales. Igualdad... qué fácil es confundir esta palabra con la palabra "ventajas". De esto las mujeres saben mucho.

Ya que tanto nos mola la igualdad deberíamos preguntarnos por qué queremos niños que no sean iguales a sus compañeros de clase. Niños que en lugar de decir "mi mamá piensa esto y mi papá lo otro" dirán "mi mamá piensa esto pero mi otra mamá opina lo otro". O como lo expresen, que ésa es otra. A ver cómo se apañan.

Finalmente, una invitación para imaginar: Imaginen que todo fuera al revés, que el padre fuera homosexual y tuviera la custodia de las niñas, y que el juez le diera la razón a la madre, heterosexual, y le retirara la custodia al padre. Con sinceridad, ¿creen que el caso hubiera levantado la misma polvareda?

Y ahora ya pueden empezar a despellejarme por facha, por homófobo, por reaccionario y por cabrón.

Internet es malo (y a Elton John le falta un hervor)


Yo, como siempre, me entero tarde de las cosas. Aún así no me puedo resistir a comentar esta grandísima majadería de Sir Elton John:

[Tras atacar a los que se quedan "blogueando, en lugar de salir a protestar a la calle", Elton John asegura que espera que "el próximo movimiento sea tirar abajo Internet". Y continúa: "Creo que sería un experimento increíble cerrar Internet completamente durante cinco años y ver qué tipo de arte se produce en ese periodo".] (Noticia completa. Llegué a ella gracias al blog de David Bravo).

Pues yo, como pueden ver, soy de "los que se quedan blogueando", y si este personaje de gafas de colorines y orto dilatado se cree que voy a salir a la calle a pedir el cierre de Internet va listo. El cierre de Internet... no, si por pedir que no quede. Ya puestos, ¿por qué no pedir la vuelta a las cavernas? ¡Ah, no, eso no, que entonces no podría vender discos el payaso este!

Caray, qué ganas me están entrando de descargarme gratis el último disco de este tiparraco --por joder nada más porque a mí no me gusta su música--, y es que estos millonarios cabreados me empujan hacia el lado oscuro. Con lo bueno que yo sería, si me dejaran.

jueves, 9 de agosto de 2007

La vieja de la tienda


Al volver del trabajo casi siempre pasaba por la diminuta tienda y compraba tabaco. Eran aquellos tiempos anteriores a la Gran Cruzada Antitabaco y uno podía comprarlo casi en cualquier parte. Me atendía una simpática anciana gorda y risueña de la que me hice amigo. Ya saben, una de esas personas que inspira un cariño espontáneo. Nos convertimos en algo así como abuela y nieto recíprocamente adoptados.

Un día me encontré a una mujer de mediana edad en lugar de la abuela. Su hija o su nuera, supuse. Tuve miedo de preguntar por la vieja.

Días después volví a encontrarme con la anciana. Me alegró ver de nuevo su familiar ropa negra y su cara plácida de mujer sencilla, pero algo había cambiado, porque tenía la mirada perdida y ya no atendía tras el mostrador. Estaba sentada a la puerta de la tienducha, tomaba el sol y dejaba que el tiempo hiciera su inexorable trabajo sin oponer resistencia. Resignada, derrotada. La saludé cálidamente, le pregunté qué le había pasado, le conté que la había echado de menos. Ella me miró con la confusión pintada en la cara y con una sonrisa de compromiso, para preguntarme después:

-- ¿Quién eres, hijo?

-- ¿No se acuerda de mí? --. Sólo habría pasado una semana, dos a lo sumo.

Permaneció unos segundos mirándome de hito en hito, entre confundida y desconfiada, y al cabo de ese tiempo, que se me hizo eterno, se echó a llorar impotente, avergonzada y más vencida que antes.

Puse mi mano en su hombro y murmuré una despedida. No tuve valor para nada más.

Nunca más volví a pasar por aquel sitio, no sé si para ahorrarle dolor a la anciana senil o para ahorrármelo yo. Creo que más bien fue por lo segundo.

Doce años después me acuerdo mucho de aquella anciana que no podía acordarse de mí. Quizá sea para equilibrar la balanza, no sé.

A veces la vida es un pelín hija de puta.

domingo, 5 de agosto de 2007

Solaris


Hace unos días he terminado de leer Solaris, de Stanislav Lem, y esta noche me he atrevido a ver la última versión cinematográfica, de Soderbergh, (2003), con Clooney como protagonista. Unos veinte minutos he aguantado. Vaya manera de cargarse la genialidad de Lem.

En esta versión de la historia arruinan ideas necesarias, y a mi juicio (dentro del los veinte minutos que soporté) lo peor es presentar a Harey (llamada Rheya e interpretada por
Natascha McElhone en la película de Soderbergh) con esa cara de putón verbenero. Eso ha sido un crimen inmerecedor de perdón, amigos. A mí la McElhone me la pone dura, porque a mí me van las golfas que cumplen a la perfección el papel de malas de la película, sin embargo: ¡Harey era una santa y yo me había enamorado de ella! ¡Harey no podía tener esa cara de zorrón! ¡Soderbergh, hijo de puta, devuélveme a mi amada! (Es oportuno decir en este momento que he visto unos segundos de la primera versión cinematográfica, de 1972 y dirigida por Andrei Tarkovski, y la coprotagonista Harey es clavadita a como yo la había imaginado durante la lectura de la novela).

Pero le vamos a dar por culo a la peli y vamos a seguir comentando la excelente novela del amigo Stanislav. Dicen en la contraportada del ejemplar que tengo:

"Solaris tiene varios niveles, y es a la vez un rompecabezas psicobiológico, una parábola acerca de las relaciones humanas, y una demostración de que los criterios antropocéntricos son inaplicables en el mundo moderno... Las estrellas son para Lem de algún modo lo que Utopía fue para Moro o Brob-dingng para Swift; un espejo parabólico para nosotros mismos". (Un tal Darko Suvin fue el tontarra que escribió esto, y creo que no leyó la novela).

Solaris es otra cosa más seria y más sencilla. Solaris es la historia de un hombre enamorado de una mujer que está muerta. Es la historia de un amor imposible, del más imposible de los amores. Es eso, aunque los gafapastas digan otra cosa. Solaris es la más triste historia de amor que he leído aun siendo comeculos de los románticos.

A Bécquer le hubiera encantado esta novela de ciencia ficción, y dejaos de "rompecabezas psicobiológicos".


Actualización, (06-08-07): El propio Stanislav Lem me ha salido respondón, y afirma en una entrevista lo siguiente: "Aunque admito que la 'visión de Soderbergh' no está desprovista de ambición, gusto y clima, yo no estoy satisfecho con la preeminencia del amor. Solaris puede ser percibida como la cuenca de un río... y Soderbergh eligió sólo uno de sus afluentes. El principal problema me parece que es el hecho de que, incluso como una adaptación trágico-romántica, parece demasiado exigente para la audiencia masiva, la cual es alimentada por la papilla de Hollywood. Si en el futuro alguien intenta una adaptación más fiel, temo que ésta sólo sería comprendida por una pequeña audiencia".

O sea, que ambos estamos en desacuerdo con el punto de vista de Soderbergh, aunque por razones radicalmente diferentes. Pues sepa usted, señor Lem --listillo, que es usted un listillo--, que a mí lo que me interesa de su novela es esa perturbadora historia de amor, y que lo demás (mimoides y otras zarandajas) sólo me parece paja para rellenar el asunto de Kelvin y Harey.

Corrijo: era usted un listillo.

sábado, 4 de agosto de 2007

En apoyo de la razón


Tenía trece o catorce años cuando me dio por leer al desvergonzado
J. J. Benítez y sus falsedades ufológicas, como 100.000 mentiras de ovnis (¿o era 100.000 kilómetros tras los ovnis?) y debía de tener diecinueve o veinte cuando lo leí por última vez. Entretanto yo había madurado algo, había leído bastante y había adquirido el suficiente sentido crítico para darme cuenta de que ese tipo no era trigo limpio. Desde entonces lo aborrezco, por embustero, por estafador y por haberme tenido engañado durante toda mi adolescencia.

A los treinta años empiezo a moverme por Internet, y aquí descubro a muchísimas personas que con envidiable capacidad y con rigor desenmascaran a esta clase de individuos que viven del engaño y de fomentar la ignorancia. Desde entonces ya no me he sentido solo en mi escepticismo, y nunca les podré agradecer adecuadamente a estos divulgadores del pensamiento crítico lo que han hecho por mí. Entre ellos se encuentra Luis Alfonso Gámez, autor del imprescindible blog Magonia, al que Benítez le ha ganado recientemente un juicio por ataques a su honor.

En realidad L. A. Gámez se limitaba a llamar mentiroso al que lo es, ni más ni menos, porque lo de Benítez no se puede disfrazar de errores, creencias u opiniones; lo de Benítez es simple y puramente el engaño más villano sin atenuantes de ninguna clase, a menos que tener la cara de cemento sea un atenuante.

A mí, como víctima durante muchos años de este terco embustero llamado Juan José Benítez, la noticia de la sentencia condenatoria contra Gámez me ha sentado francamente mal. No me sirve de consuelo que Benítez haya obtenido una indemnización de sólo 6.000 euros frente a los 80.000 que pedía, aunque me alegra que el juez haya desestimado su pretensión de que sean borrados los artículos de Magonia que hacen referencia a su indigna persona. De hecho, voy a aprovechar esa circunstancia para apoyar a Gámez siguiendo la sugerencia de Círculo Escéptico (encantadísimo, además), y ya de paso cobrarme una pequeña venganza contra Benítez, porque durante un tiempo indefinido voy a exponer bien a la vista los enlaces que llevan a esos artículos que tanto han molestado al charlatán. Ahí se los dejo, en la columna de la derecha, bajo el título "Las verdades del barquero".

Tanto si son ustedes personas crédulas como si son escépticas les recomiendo que inviertan unos minutos en seguir alguno de esos enlaces. Todos tienen algo que enseñar, y no es raro que el que se las da de culto se encuentre alguna sorpresita, porque nadie lo sabe todo.

Dios existe, y se llama Google


A veces hacemos afirmaciones un tanto osadas, como decir que en Internet se puede encontrar TODO. Pues no es así, desengáñense.

Les cuento esto porque me gusta estar pendiente de los criterios de búqueda con los que algunas personas (mayoritariamente enfermas) acaban aterrizando en el diario chorlitesco, y siempre es una experiencia desternillante. ¿Que me siento deprimido? Pues allá que voy a la pestaña Recent Keyword Activity del contador de estadísticas, y en cuestión de segundos me estoy echando unas risas. Antidepresivo autorecetado vía Internet, oigan.

Hoy, sin ir más lejos, me encuentro entre otras búsquedas (respetada la ortografía original): me follo al gato; mi abuelo me follo; marranadas con la polla; mi abuela me folla. Como ven la gente está fatal, y ojo con los abuelitos, que tienen mucho peligro. Pero esto es lo de siempre, hasta aquí no había motivo de sorpresa.

En ocasiones veo criterios de búsqueda de lo más ingenuos, como si usaran el buscador --Google casi siempre-- confundiéndolo con un oráculo omnisapiente. Son búsquedas utópicas en las que se le pregunta directamente a Internet algo como esto: quiero números de teléfono de guarras para follar gratis, o necesito saber si mi novio me quiere.

Pero lo de hoy... lo de hoy ha sido muy heavy, en serio. Atención: el numero de la loteria del 7 de agosto 2007 cual es dios mio. (Les recuerdo que hoy es día 4 de Agosto de 2007).

A esto se le llama tener fe en Internet.

viernes, 3 de agosto de 2007

La Guerra de las Salamandras


En ocasiones se ha comentado de pasada en esta bitácora algún libro, pero creo que hasta ahora no había dedicado una entrada a uno en concreto. Y si me equivoco tampoco pasa nada, que por algo soy un cabeza de chorlito.

Hoy quiero hablarles de La Guerra de las Salamandras, un clásico de la literatura de ciencia ficción, de Karel Čapek. Es una novela inteligente y salpicada de humoradas con muy mala hostia, pero que casi no se notan como tales porque están genialmente integradas en la trama. En algunos momentos se hace muy patente la crítica, más o menos irónica, del nazismo, entre otras cosas. El checoslovaco parió su libro en 1936, entre Un Mundo Feliz (1932), de Aldous Huxley, y 1984 (1949), de George Orwell. Interesante época aquella, que nos ha dejado estas tres obras de ciencia ficción más bien pesimistas.

De 1984, ¿qué decir?, y en cuanto a Un Mundo Feliz sólo recomendarlo fervorosamente, ya que he descubierto que es menos conocido de lo que pensaba. Ahora hablemos de las salamandras.

Las salamandras, quiero decir las salamandras de las que habla esta novela, son unos enormes e inteligentes bichos descubiertos en una remota isla. Por la noche salen del agua y caminan bípedos, pueden manejar herramientas y aprender a hablar, a leer... ¡algunas se doctoran en diferentes ramas del saber y empiezan a enseñarnos cosas a los humanos! Nosotros, las personas, no tardamos en ver en ellas un gran negocio, usando a las salamandras como esclavos para toda clase de construcciones submarinas. Con el paso de los años la codicia humana, los rencores entre los diferentes países y la falta de respeto por esta especie recién descubierta hacen que la cosa se tuerza. Mientras tanto les hemos proporcionado a las salamandras armas, explosivos y diferentes máquinas.

Son las salamandras unos seres feos y delicados fuera del agua, pero simpáticos, educados, dóciles y serviles. Al menos yo he llegado a cogerles cariño durante las 230 páginas que hemos recorrido juntos, y he sentido desprecio por esos desalmados humanos que experimentaban con ellas con bárbaras técnicas sin la más mínima empatía. Por eso cuando Chief Salamander aparece en escena, ya en las últimas páginas del libro, y lidera la rebelión de las salamandras, me he alegrado. Entonces, claro, les dan a los humanos la del pulpo. Yo no sé ustedes, pero en ese momento este cabeza de chorlito, a pesar de su supuesta condición de humano, se ha puesto de lado de las salamandras.

Pero aún quedaba una sorpresa, porque Chief Salamander... Bueno, mejor me callo. Descúbranlo ustedes, si les place.

Nekromantik


Ustedes no serán personas completas hasta que vean la película Nekromantik. Háganme caso y véanla, cambiará sus vidas.
Aún recuerdo el gesto preocupado del dependiente del videoclub, hace ya diez años. Me miró muy serio y dijo algo como "esto es muy fuerte... ¿estás seguro?". Tenía razón, era muy fuerte.

miércoles, 1 de agosto de 2007

Sobre novelistas y novetontas


Hoy, por primera vez en la historia de esta bitácora, me voy a meter con las mujeres, (no os riáis, cabrones).


¿Os ha ocurrido alguna vez que dedicáis muchas horas a la lectura de un libraco infumable por eso de la honrilla y por no dejarlo a medias? Seguro que sí. ¿Y os habéis planteado después lo interesante que sería descubrir una manera para saber, de antemano, si un libro os va a gustar? Seguramente también. Imaginad el ahorro de tiempo que eso supondría; leeríais sólo aquello que os proporcionara placer, sin perder horas y más horas con basurilla pseudoliteraria. Pues bien, vuestro amigo el cabeza de chorlito hace años que va camino de alcanzar esa utopía. ¿Que cómo lo he conseguido? Pues como primera medida he dejado de leer novelas escritas por mujeres, así de simple.

Es que escriben con el culo, oye --tranquilas, blogueras, que me refiero al género novelístico, así que no os sintáis aludidas--. Casi todo lo que he leído escrito por fémina pluma... Un momento, un momento que esto lo tengo que repetir: ESCRITO POR FÉMINA PLUMA (toma ya, qué musical suena la frasecita y qué cosa tan pedante y tonta me ha salido... ¿seré mujer?). Bueno, a lo que íbamos: Digo que casi todo lo que leo escrito por una mujer me sabe a rayos, truenos y centellas. No me gustan ni su estilo narrativo, ni sus argumentos, ni sus desenlaces, ni sus personajes, ni nada de nada. Sin embargo creo que esa literatura es más agradablemente consumida por otras mujeres. ¿Puede que de modo natural, sin intención, las mujeres escriban para mujeres? Sospecho que sí.

La mujer y el hombre somos diferentes físicamente (haced el siguiente experimento: desnudad a un hombre y a una mujer y ponedlos juntos, veréis ciertas diferencias constitutivas, así como observaréis que al hombre se le pone la chorra tiesa con la cercanía de la mujer desnuda, ¡por dios, que alguien tape a esa golfa, se acabó el experimento!), y también somos emocionalmente distintos, por mucho que algunos forofos de la igualdad insensata se empeñen en negarlo. Una prueba de esta diferencia emocional es que a mí, como hombre, me gusta una tía buenorra sin importarme su dinero, en cambio, la tía buenorra pasa de mí porque yo no soy rico, sin importarle lo buenorro que estoy, ¿ven como no somos iguales?

Pues todo esto tiene también su reflejo en la Literatura. Ellas escriben libritos que a mí no me gustan, y yo escribo un blog que a ellas les encantaría si lo conocieran. Somos diferentes, admitámoslo sin complejos, y está bien que así sea, aunque eso suponga llenar las librerías con bosta firmada por mujer, pero...

...¡Hombres libres del mundo, rebelaos! ¡Dejad de leer novelas paridas por mujeres! ¡Las mujeres deben parir hijos, no libros!

martes, 31 de julio de 2007

El padre Fortea y sus payasadas


No sé si he comentado alguna vez que siento una extraña admiración hacia los sacerdotes. Es verdad, a pesar de mi ateísmo recalcitrante. Yo pienso que debe de ser porque aún quedan en mí atavismos de mi niñez católica, pero no sé, también puede ser porque me fascina la gente con ideales a los que no traiciona.

Por la vida que he llevado desde hace dieciséis años (coño, justo ya la mitad de mi existencia) me he visto casi siempre sin televisores a mano, y cuando los tuve prefería gastar mi tiempo en cosas de más provecho, como matarme a pajas o salir a emborracharme en algún oscuro local donde pudiera conocer a una golfa que me comería la polla. Cada uno tiene sus preferencias, y las mías, disculpen la falta de modestia, me parecen más nobles que esperar el último episodio del culebrón de turno o el siguiente programa "Aquí hay tomate, guate", o como se llame. Como resultas de esto he estado bastante al margen de ciertos acontecimientos, porque ni tenía acceso a Internet, ni sabía usar un ordenador, ni escuchaba la radio, ni compraba periódicos. Un desinformado total, y tan feliz, oigan. O sea, que no sabía hasta hace bien poco quién es ese exorcista y showman llamado Fortea Cucurull.

Pero ahora sí que lo sé.

Empecé a leer su blog, y hasta se me ocurrió comentar en él (desdichado atrevimiento que no recomiendo a nadie a menos que quiera llenar su blog de perturbados y meapilas fundamentalistas como los que abundan en el blog del ínclito Fortea). Mientras tanto también tuve los santos cojones de leer el capítulo llamado "El Exorcismo de Marta", del libro esotérico-religioso titulado "Summa Daemoniaca", cuyo autor es el mencionado Fortea. No voy a recomendarles la lectura, y mucho menos la compra, de semejante pamplina, pero sí que les sugiero al menos que se descarguen por Internet el capítulo dedicado al "exorcismo" de la pobre Marta, (pueden pedírmelo por correo electrónico y gustosamente se lo enviaré).

Hablar de ese pasaje, de ese burdo espectáculo que nos quieren colar como un auténtico exorcismo, no está en el propósito de esta entrada, de hecho necesitaría una larga entrada --cosa que no descarto-- sólo para enumerar las tonterías que el señor Fortea Cucurull nos presenta y representa en ese capítulo. Como adelanto para abrir boca les diré que según Fortea los demonios hacen política, y que según se desprende de ello, si queremos ser "buenos", hay que seguir unas inclinaciones políticas que coinciden casualmente con las del Padre Fortea. Tócate la flor, colega.

Lo que sí pretendo, en cambio, es poner mi granito de arena para extender el pensamiento crítico, porque tras leer el rollo patatero del supuesto exorcismo de Marta me encabroné bastante. ¿Cómo se atreve Fortea a considerarnos tan idiotas? Su "exorcismo" de Marta es tan pueril y vergonzante que resulta ofensivo para cualquiera con un mínimo de sentido crítico. Desde su lectura no he tenido más remedio que perderle el respeto a Fortea, a pesar de mi natural inclinación benévola hacia los curas, pero es que este señor no es un cura; es un ególatra televisivo. Pueden echar un vistazo a su blog, y verán entradas con títulos como "El padre Fortea esto", "El padre fortea lo otro", "Cuando el padre Fortea nació", "El padre Fortea cenando ayer", "el padre Fortea comiendo con su amigo la semana pasada", "Fotos inéditas del padre Fortea", "Las fotos que le hicieron la semana pasada al padre Fortea"... Patético, en serio. Y recuerden, si comentan en su blog, aténganse a las consecuencias.

Este cabeza de chorlito, aquí como lo ven, compartió cama durante mucho tiempo con cierta dama tendente a las "posesiones demoníacas", y algo he aprendido. Entre otras cosas aprendí que dichas "posesiones" son una excelente herramienta para manipular a los demás, y ver en ello algo misterioso es sólo para capullares adeptos a Fortea. Y menos mal que en mi caso la "poseída" no se metía en política, pues ya era bastante molesto el acontecimiento sin esa particularidad.

Aquí les dejo alguna ilustración que no se pueden perder si el asunto les interesa: El Circo de José Antonio Fortea Cucurull, por Mauricio-José Schwarz, quien les contará más cosas que yo he callado por no ser redundante. Lean y pasen un buen rato, mentes abiertas.

Interesante conversación con una gaditana cualquiera


Como ando en racha misógina y antigadita aprovecharé para otra entrada siguiendo la línea de las dos anteriores. Ya he comentado en más de una ocasión algo acerca de chats y gaditanas, pero hoy voy a recrear lo que podría ser una conversación tipo con alguna de ellas, y conste que no me imagino nada; he tirado de memoria tras muchas conversaciones de chat con gaditanas para reproducir lo que sigue.

En letra bastardilla la traducción para los neófitos en el lenguaje gaditano:

Gaditana: ola (Hola).

Leónidas: Saludos. Muy buenas tardes. ¿Qué tal todo?

G: ola illo k ases (Hola, chiquillo. ¿Qué haces?)

L: Básicamente intento traducir lo que me dices. ¿Aburrida, criatura?

G: io tu abla mu raro no (Hijo, tú hablas muy raro, ¿no?)

L: La verdad es que sí, tengo problemas para explicarme. Pero, dime, ¿qué querías?

G: k malage io (Qué mal genio, hijo).

L: ¡Noooo! Sólo quiero saber en qué puedo ayudarte.

G: a mi ma yuda mi nobio (A mí me ayuda mi novio).

L: Me parece estupendo, pero te recuerdo que has sido tú quien inició la conversación.

G: ofu illo tu k kiere (Uf, chiquillo, ¿tú qué quieres?)

L: Yo no quiero nada, estaba tan tranquilo aquí cuando tú has empezado esta conversación tan estúpida.

G: estupida lo sera tu mare kpuyo (Estúpida lo será tu madre, capullo).

L: Sí, vale. Oye, niña, te dejo.

G: tu ere tonto no sabe lo k t pierde (Tú eres tonto, no sabes lo que te pierdes).

L: Creo que me hago una idea, cielo.

G: oye tu no ere de aki verda (Oye, tú no eres de aquí, ¿verdad?)

L: Pues no. Yo soy de un planeta lejano.

G: tu lo k ere es jilepoya (Tú lo que eres es gilipollas).

L: También tengo un poco de eso, no te lo niego, cariñito.

G: me esta basilando surnoma (¿Me estás vacilando, subnormal?)

L: En efecto.

G: k ise io (¿Qué dices, hijo?)

L: Que sí, que tienes razón.

G: cuanto año tiene (¿Cuántos años tienes?)

L: 32, ¿y tú?

G: ere un vieo tengo 17 (Eres un viejo; yo tengo diecisiete).

L: Una edad perfecta, ideal, la mejor...

G: pa k? (¿Para qué?)

L: ¡Para aprender a escribir! Mwajajajaja...

G: adio no ablo con vieo (Adiós, no hablo con viejos).

L: Adiós, mi vida. Te echaré de menos.

G: po te joe k ere un vieo y un malage (Pues te jodes, que eres un viejo y una persona con mal carácter).

L: Ya, y tú eres un encanto de persona. La novia que siempre quise tener, vamos.

G: ya kisiera tu tener una nobia como yo con lo buena k toi vieo verde (Ya quisieras tú tener una novia como yo, con lo buena que estoy, viejo verde).

L: Esta conversación es sumamente interesante, pero otras actividades requieren mi atención en este momento, así que contando con tu aquiescencia voy a renunciar a proseguir este productivo diálogo.

G: k ise illo abla en español (¿Qué dices, chiquillo? Habla en español).

L: Que adiós, niña, adiós, y dale la enhorabuena de mi parte a tus padres y a tu novio.

G: Adio vieo verde pederasta k tiene que entra aki pa ligar (Adiós, viejo verde pederasta que tiene que entrar aquí para ligar).

Pues así son las cosas por aquí, amigos. Lo que me molesta no es la peculiar ortografía, sino la autocomplacencia gaditana por mantener su ignorancia y la facilidad que tienen muchísimos gaditanos para insultar al que no les sigue el juego, por eso, desde esta bitácora, seguiré luchando por poner el contrapunto a tanta idiotez disfrazada de orgullo patrio. A muchos mandamases les interesa fomentar la incultura entre sus votantes, vendiéndola como signo característico de su identidad y bla bla bla... y hay quien se lo cree. Este cabeza de chorlito, en su modesta capacidad, se opondrá siempre que pueda.

Son tan fácilmente manipulables...


Ahí las tienes, cargaditas de cuentos de hadas y hasta las cejas de melifluas historias de amor sacadas de culebrones televisivos y de novelas de la serie rosa, editorial Bésametonto.

No saben, las pobres imbéciles, lo vulnerables que son, la presa tan fácil que suponen para hijos de puta sin conciencia capaces de cometer cualquier villanía con tal de meterla en caliente. Les dice el tipo sincero "quiero acostarme contigo" y le responden "eres un cerdo y un cabrón"; les dice el malnacido "quiero que seas mi princesa pero te trataré como a una reina" y las muy subnormales caen rendidas ante ese bellaco cutre y falto de ingenio. Y por supuesto les falta tiempo para bajarse las bragas (tangas, Leónidas, recuerda que ahora todas llevan tangas y el pubis rasurado).

Palabras, palabras... Cómo nos gustan las palabras y qué fácil es para quien sabe manejarlas manipular también a las personas, a ciertas personas.

Bien lo saben las mujeres; se bajan las bragas antes frente a un tipo de afinada lengua que ante un guaperas. ¿Por qué sois tan idiotas? Hay ligones profesionales que se aprenden de memoria poemas de Bécquer para recitaros al oído y tras follaros os dejan tiradas, y hay genuinos poetas que os miran desde lejos y no se atreven a molestaros por humildad, timidez o inseguridad, pero es que a la mayoría de vosotras os va el charlatán vociferante. Cuando después os pegue dos hostias por no ponerle el plato en la mesa a tiempo yo me alegraré, de verdad.

domingo, 29 de julio de 2007

Alguien debería hacerlo


Sólo tiene diecisiete años y es preciosa. No puede decirse que vista de manera elegante, pero sí muy seductora y atrevida. Su manera de caminar, en cambio, es elegantemente felina y garbosa. Mira al mundo con sus ojos azules y le regala una permanente sonrisa de condescendencia, como disculpándole el defecto de no ser tan bello como ella. Escribe, cuando lo hace, llenando el papel de faltas de ortografía, pero habla con voz de mujer sabia y autoritaria, acostumbrada como está a que el mundo guarde silencio cuando ella abre la boca.

Va por la calle con la cabeza muy alta y nunca mira a nadie a la cara salvo que se dirijan a ella. Sabe que la miran y le gusta dejarse mirar. Se siente orgullosa de su porte y de su juventud, y cree que tiene todo el tiempo del mundo por delante para casarse con un multimillonario guapo y cachas, actor o cantante quizás, de los que ve en televisión. Confía en ello ciegamente, porque sabe que sus profesores se la quieren tirar, percibe el nerviosismo que causa en los adultos y la turbación que provoca en sus compañeros de clase. Joder, si hasta su tío la mira con lascivia, ¿cómo no va a conseguir a su millonario famoso? El mundo es suyo, piensa la pobre chica que nació demasiado guapa para encajar la cruda realidad.

Alguien debería decirle a esta chica que antes de lo que cree se va a estrellar contra el inamovible muro de la verdad.

Alguien debería decirle a esta chica que no es eterna, ni ella ni su ofensiva belleza.

Alguien debería decirle a esta chica que antes de lo que cree se le van a descolgar los pechos, se le va a caer el trasero y le van a aparecer arrugas en la cara.

Alguien debería decirle a esta chica que la edad de los cuentos de hadas ya se le ha pasado.

Alguien debería decirle que hay otras muchas como ella, y que la competencia es feroz, despiadada y llena de trampas crueles.

Alguien debería decirle que la espera un mundo lleno de afilados colmillos que no saben de belleza si no es para corromperla.

Alguien debería decirle que cada mirada de desdén hacia los muchachos que la amaron se la va a cobrar la vida con intereses de usurero.

Alguien debería decirle que el tiempo que gasta maquillándose innecesariamente tendría que invertirlo en leer un buen libro.

Alguien debería decirle a esta criatura que cuando las hostias de la vida le empiecen a llover su lindo coño no va a ser suficiente para detenerlas.

Alguien debería decirle a esta criatura que por cada amiga a la que ridiculiza por no ser tan guapa como ella se gana un temible enemigo para siempre.

Alguien debería decirle a esta criatura que la vida está llena de noches de llanto solitario para las mujeres que sólo saben ser guapas.

Alguien debería darle un buen par de bofetadas a esta niñata, a ver si espabila de una puta vez.

¿Esto es lo que perdía a los marinos?


Pues ya tenían mal gusto, los jodíos.





(Mañana van y les cuentan a sus amiguitos que las sirenas existen porque las han visto en Internet).


sábado, 28 de julio de 2007

El gato Oscar y sus terribles vaticinios


Ya se habrán enterado de la última serpiente de verano; el gato que predice muertes. Chorrada gorda de final de Julio, y no quiero ni pensar lo que nos depara el mes de Agosto.

Me lo contaron ayer de pasada pero estaba de guardia y no me he podido recrear a fondo hasta hoy, cuando Carabiru me ha pasado varios enlaces de periódicos digitales que hacen referencia a la noticia. Según nos cuentan, el gato llamado Oscar vive en un geriátrico y se acerca a la gente que horas después fallecerá. Ya, claro. Lo que no he visto por ninguna parte es que se diga que no se acerca a nadie más, por lo que deduzco que el gato se acerca a cualquiera, moribundo o no. Puesto que el gato vive en un geriátrico es normal que muchos de los habitantes vayan muriendo a un ritmo mayor que si se tratara de, digamos, una guardería. Por otra parte, ¿qué pinta un gato en un geriátrico? ¿Se trata de una residencia para ancianos corriente y moliente o es un centro sanitario? Si es lo primero, ¿por qué se les muere tanta gente sin asistencia especializada?, y si es lo segundo, ¿cómo está un gato campando a sus anchas entre enfermos ante la permisividad del personal sanitario? Tras leer la noticia aquí y allá deduzco que se trata de un centro sanitario, con sus médicos y sus pacientes ancianos aquejados de enfermedades mortales, pero dice poco de la profesionalidad del personal sanitario que haya un gato saltando de cama en cama. Si yo fuera malpensado... Ay, si fuera malpensado creo que sé por qué se les muere gente anciana con el sistema inmunológico hecho cisco y que tienen a un gato pegado constantemente... ¿Oscar adivina la muerte o... la provoca? ¿Cuando una bala se me mete en el corazón, adivinó mi muerte y por eso vino a mí, o me la provocó? Como ven ya hay razones para tomar la noticia con pinzas, pero sigamos:

Me encantan los gatos y me precio de conocerlos bastante bien, así como me disgustan la mayoría de los humanos, a los que también conozco por obligación con cierta exactitud. Si algo he aprendido por estos motivos es que los gatos son generalmente desconocidos por las personas. Suelo decir --y lo digo en broma-- que los gatos son mágicos. Con ello quiero expresar el desconcierto que nos causan a los humanos por su conducta, tantas veces incomprensible y aparentemente misteriosa. En realidad todo se reduce a que pretendemos, contumazmente, humanizarlos o compararlos a los perros, y eso no es razonable; un gato es otra cosa. Ni su lenguaje corporal (riquísimo, por cierto), ni sus sonidos (con una variedad fonética superior a la del castellano), ni sus habilidades físicas (asombrosas como la de estirarse aumentando en un once por ciento su longitud), ni nada en ellos nos pone las cosas fáciles para entenderlos, por eso fueron asociados a brujerías y satanismo durante tanto tiempo, y por eso hoy en día aún hay tanto gilipollas que ve en los gatos propiedades esotéricas.

Leo que es el médico geriatra David M. Dosa, del Rhode Island Hospital, quien ha hecho saltar la liebre mediante un artículo en la revista The New England Medicine. Desconozco esa publicación y además no hablo inglés, pero ya me atrevo a decir que el rigor científico no es lo que la caracteriza, en todo caso agradeceré cualquier aportación de lectores anglohablantes.

También se menciona en más de una noticia que son los pacientes del "nivel 3" los más afectados por las premoniciones funestas de Oscar, y eso me hace preguntarme quién ocupa ese nivel. ¿Los más graves, quizás? ¿Los desahuciados? ¿Los más ancianos? ¿Hay una tasa anormalmente alta de mortalidad en ese nivel? ¿Por qué? ¿O los pacientes palman por igual en todos los niveles signifique lo que signifique eso de "nivel"? ¿Se mueve el gato con libertad por todos los niveles? ¿Hay razones para que el gato haya escogido ese nivel, como pueden ser vistas, temperatura, facilidad para dar rienda suelta a su instinto de cazador, o que alguien allí lo mime y alimente? Nada de eso explica la noticia, seguramente porque si se mete en esos detalles dejaría de ser noticia.

"[No comete muchos errores y parece comprender que los pacientes están a punto de morir], señaló David M. Dosa". Pues yo creo que sus errores son más que frecuentes, si no, ¿a santo de qué está usted vivo, señor Dosa, junto con el resto de personal que también se relaciona con Oscar? ¿Por qué cuando Oscar se acerca a usted no hay problema, pero cuando se acerca a un señor de noventa años sí que lo hay? ¿No será que Oscar se relaciona con todos, y se mueren los que se tienen que morir por edad y enfermedades? ¿No estarán ustedes, involuntariamente, facilitando la muerte de muchas personas por eso de tener un gato suelto en un hospital? Y si no llevan ustedes un hospital, ¿es frecuente que se les mueran los residentes con un gato encima sin que ustedes aprecien signos de gravedad? En confianza, señor Dosa, ¿eso es un hospital, una residencia para viejos que no interesan a nadie o un zoológico?

Tengan esta perla: "Según Dosa, profesor de medicina en la Universidad de Brown, el gato realiza sus rondas de visitas, como si se tratase de un médico. Cuando se acerca a la habitación de algún paciente y se queda allí un rato largo, las enfermeras incluso dan aviso a los familiares. Unas dos horas después, el paciente muere". Mwajajajaja... ¿Señores de Minglanilla? Vengan, por favor, su anciano se despide. Un par de horas le damos. Sí, sí, confirmado, no hay duda, es inevitable, nos lo ha dicho el gato. Lo siento, señores. Reciban por adelantado mi más sentido pésame".

Lo peor de todo es que mañana alguien me dirá que los gatos predicen la muerte, y que eso es verdad porque ¡LO HAN LEÍDO EN LOS PERIÓDICOS Y LO HAN VISTO EN LA TELE! Anda ya...

Actualización (29-07-07): Curisosamente el mencionado doctor David M. Dosa es llamado Oscar Sosa en otros medios. Extraño, ¿no?

En otra parte se cuenta que los pacientes del nivel tres, que por lo visto es la tercera planta, son enfermos dementes terminales, lo que no es un dato baladí.




jueves, 26 de julio de 2007

El vuelo 4567


Conversación y datos obtenidos de la caja negra, o cajón negro, tras el accidente producido el 26 de Mayo de 2018 por el vuelo 4567 de LACPNYPCI (Líneas Aéreas de la Comunidad Plurinacional y Políticamente Correcta de Iberia):

El panel indicó a pilote que dos de los cuatro motores habían dejado de funcionar. Miró a copilote y le dijo:

--¡Hostias, macho! Tenemos graves problemas.

--Última vez que usas ese lenguaje sexista prohibido por la Convención de Lingüistas Paritarios de Ginebra, Martínez, no me obligues a denunciarte--. Eso le respondió copilote Poveda.

--¡Coño, perdona! No me acostumbro a tanta gilipollez--, dijo Martínez en un desastroso intento de disculpa.

--¿Perdón?

--Quise decir: ¡Gónadas, perdona! No me acostumbro a tanta giligonedez--, se apresuró a explicar pilote Martínez a copilote Poveda.

El avión perdía altitud y pilote contactó con la torre de control del aeropuerto de Mascabrevas City para solicitar pista por emergencia:

--Aquí el vuelo 4567 de LACPNYPCI. Dos motores averiados y perdiendo altura. Solicito permiso para aterrizar en Mascabrevas City.

--Por favor, indique procedencia y destino, 4567--, respondió una atildada voz femenina.

--Oiga, no me toque las pelotas, Mascabrevas. Esto es una emergencia.

--Lo siento, debido a su lenguaje impropio y sexista, durante dos minutos interrumpo esta comunicación.

La comunicación o el comunicado, en efecto, se interrumpe, a pesar de los reiterados intentos de Martínez por reestablecerla o reestablecerlo. Dos minutos después:

--Aquí controladora Jiménez, de Mascabrevas Airport. ¿Me decía, 4567?

--Oye, mira, que estamos cayendo y...

--Supongo que se atreve usted a tutearme por un complejo de superioridad machista, pilote del vuelo 4567-- interrumpe cortante la controladora Jiménez--, y sepa usted que no voy a permitir semejante comportamiento que contraviene claramente el artículo ochenta y nueve, punto cuatro, de la Convención de Lingüistas Paritarios de Ginebra. Dos minutos de interrupción de comunicaciones, vuelo 4567.

--¡Pero oiga...!

Es inútil. Sólo el ruido de estática ocupa el canal. Pilote y copilote sudan a mares, recuerdan a sus familias que quizá no vuelvan a ver y a los ancestros fallecidos de la controladora. Dos minutos más tarde:

--Aquí la controladora Jiménez, líder del Movimiento Pro Lenguaje No Sexista de Mascabrevas City. Comunique circunstancias particulares de vuelo 4567.

--¡Joer!, con la Igualdad hemos topado, amigo Poveda--, se le escapa a Martínez.

--Le he oído, 4567. Cinco minutos de silencio en la frecuencia--, dice la menda.

Martínez mira a Poveda. Poveda desgrana un rosario mientras reza. Ambos sudan y el altímetro marca poco, muy poco. Hay un montón de luces rojas encendidas en el panel de instrumentos. Tras cinco minutos:

--Aquí Mascabrevas Airport. Le habla la controladora Jiménez. Comunique situación, vuelo 4567.

--¿Situación? ¡Situación desesperada!--, respondió pilote Martínez.

--De sobra sabe que me refería a las coordenadas de su situación física, graciosille. 4567, no está usted colaborando. Cinco minutos de silencio radio.

De nuevo sólo ruido de estática en el canal de emergencias. Copilote Poveda sigue con su rosario, moviendo los labios en silenciosas oraciones. Pilote Martínez también mueve los labios sin pronunciar palabra, pero sus pensamientos no son, ni mucho menos, tan píos como los de Poveda. Tras cinco minutos así y muchos metros más cerca del suelo:

--Aquí control de Mascabrevas, 4567. Le habla Jiménez. Infórmeme de sus circunstancias, y cuidado con las chulerías de machito.

--Al habla comandante Martínez, del vuelo 4567, en emergencia, o emergencio, por un fallo, o una avería, en dos motores y solicitando pista, o pisto (manchego o de cualquier otra parte), para aterrizaje de emergencia.

--Veo que por fin ha accedido a ser sensato, progre e igualitario, 4567.

--Así es, control de Mascabrevas. He decidido bajarme los pantalones--. Al decir esto pilote Martínez condenó a la muerte a varios cientos de personas, pero entonces no podía saberlo.

--Repita última frase, 4567.

Joder con la tonta y sorda de los cojones, pensó Martínez, aunque se abstuvo de decirlo en voz alta. Así que repitió:

--¡He decidido bajarme los pantalones!

--¿Pantalones? Denoto en usted una clara provocación machista al insinuar que es indigno que un hombre ceda ante una mujer. Diez minutos de interrupción de comunicaciones, 4567.

Martínez y Poveda emplean esos diez minutos para incumplir la prohibición sobre el uso de telefonía móvil en los aviones y se despiden de sus familias. Finalizado ese tiempo, y casi rozando el suelo, se reestablece la comunicación con la torre de control de Mascabrevas City.

--Aquí Mascabrevas. Discúlpese, 4567.

--Me disculpo. Mi urgencia ya no es solicitar pista, o pisto, sino solicitar la indulgencia, o el indulgencio, de la controladora Jiménez, a cuyos pies estoy--, responde apresuradamente pilote Martínez mientras observa como el altímetro mantiene una endiablada cuenta atrás.

--Muy bien, 4567, así me gusta. Ahora diga: Vivan las mujeres y la madre que las parió.

--¡Vivan las mujeres, la madre que las parió, y todo aquello que haya tocado la controladora Jiménez, nunca justamente elogiada!

--De acuerdo, 4567. Comunique datos de transporte.

--Vuelo comercial de transporte de personas. 289 viajeros, diecisiete auxiliares de vuelo, pilote y copilote.

--289, ¿qué?--, interrogan desde el control de Mascabrevas.

--Viajeros. 289 viejeros--, y este fue el último error de Martínez.

--¿Todos los viajeros son de sexo masculino, 4567?

--Ehhh... No, claro que no, Mascabrevas. Hay homb... pasajeros de sexo masculino y pasajeras de sexo femenino.

--En ese caso, vuelo 4567, debería haber hablado de viajeres, y en ningún caso de viajeros, pues esto desprecia a la mujer, contraviniendo el artículo treinta y cuatro, en su punto seis, de la Convención de Lingüistas Paritarios de Ginebra. Durante quince minutos se interrumpe esta comunicación, vuelo 4567.

Describir los quince minutos siguientes no está al alcance de mi capacidad. Tras ellos volvemos a oír la voz de la controladora Jiménez:

--Aquí Jiménez, de Mascabrevas Airport. ¿Ha reflexionado sobre su actitud sexista, 4567?

Según los datos de la caja negra, o cajón negro, en ese momento el altímetro marca setenta y tres metros sobre la superficie terrestre. Lo que sigue son las últimas voces registradas en la cabina del vuelo 4567:

--¡Cómete a esa guarra!-- (Voz de copilote Poveda).

--¡Esa tía puta sí que nos va a comer la punta a todos, empezando por el morro del avión!-- (Voz de pilote Martínez).

Como todos sabemos, a las diecinueve horas y siete minutos del 26 de Mayo de 2018, el vuelo 4567 se estrelló contra la torre de control del aeropuerto de Mascabrevas City. Fallecieron 346 personas, tres perros, y lo que es peor, un gato.

Oficialmente todo fue por culpa del gato, como siempre.

El autor de esta entrada pide clemencia a la Convención de Lingüistas Paritarios de Ginebra en caso de que, por descuido y nunca de mala fe, haya podido incurrir en algún error de índole machista.