(Esta entrada llega tarde pero con vigencia. La tenía casi concluida y olvidada entre otros borradores. Es momento de que vea la luz). Ya me desahogué con él, pero quiero seguir haciéndolo por motivos diferentes en esta ocasión. Discúlpenme la reincidencia contra el vejete sátiro, pero es que hay gilipuás que dan motivos de réplica a pesar de mi buena y reconciliadora intención. De nuevo el señor Anson, académico de la Lengua, calificador de zorrones, periodista y tonto del culo, me exige teclear algo o de lo contrario exploto.Pretende el clasificador de misses -con esa autoridad moral que le da el haber promocionado el puterío y el ser (sorprendentemente) un periodista reconocido y respetado por muchos- convencernos de las bondades de matar toros con previa tortura. Lo hace con estos argumentos: “Los separatistas atacan a los toros, que son la identidad de España: a ella es a quien odian”. Esa afirmación de Andrés Amorós, en una entrevista publicada en EL IMPARCIAL, es verdad, pero sólo a medias. Hay secesionistas destacados en Cataluña y el País Vasco que la han emprendido contra los toros como fórmula para fragilizar a España. Nunca se les hubiera ocurrido herir a la Fiesta Nacional si no fuera porque consideran que debilitan así la unidad de nuestro país.Hay secesionistas, sin embargo, y, sobre todo, hay muchos ciudadanos en toda la geografía nacional que rechazan los toros por considerar que se trata de un espectáculo cruel. Tienen derecho a pensar así y no se puede encuadrar a los antitaurinos en el antiespañolismo. Desde hace dos siglos al menos, el rechazo de la Fiesta de los Toros es permanente y se desarrolla sobre todo en un sector de la intelectualidad. Un periódico, de indubitado españolismo, “La Vanguardia”, se negaba antes de la guerra incivil a publicar noticias taurinas. Cuando había una cogida enviaba la información a la sección de sucesos.Otra cosa es que igual que los antitaurinos tienen sus razones, los que defendemos la Fiesta Nacional tenemos también las nuestras. Y la principal es que los que atacan a los toros no se ocupan de prácticas infinitamente más crueles con otros animales. La pesca deportiva, por ejemplo, es de un salvajismo sumo para la sola diversión del pescador. Hasta que no se prohíba la pesca deportiva en Suecia, Noruega, Dinamarca y el resto de las naciones europeas, sería hipócrita abrir un debate sobre la Fiesta Nacional española. La Fiesta de los Toros proporciona, además, infinidad de puestos de trabajos, moviliza un renglón importante de nuestra economía y provoca en la poesía, la pintura, la escultura, la novela, el teatro, la ópera, muestras de extraordinaria belleza. Los toros es un ballet de arte y valor y, sin desdeñar la opinión de los que discrepan del espectáculo, somos muchos, entre ellos Ortega y Gasset, los que creemos que arroja un balance abrumadoramente positivo.
Luis María Anson
de la Real Academia Española
Le voy a hincar el diente a este tontarra, por muy académico que sea, porque motivos no me faltan para hacerlo en sus tres estúpidos parrafitos de mierda falaz. Empieza el Fernando Esteso de la Real Academia aprovechando las retorcidas (y absurdas) afirmaciones de no sé quién para acabar justificando con ridículos argumentos la matanza y tortura de toros. Si tras leer las majaderías de Anson aún les quedan ánimos, a continuación tienen la réplica de un cabeza de chorlito:Comienzo exponiendo mis dudas sobre eso de llamar "fiesta nacional" al toreo. ¿Quién ha decidido que eso sea la "fiesta nacional" además de algún que otro salvaje como Anson? El fútbol (que es una bobada, aunque menos sangrienta) tiene muchos más seguidores que la tauromaquia, entonces, ¿por qué los sádicos aficionados a los toros se atribuyen la inmerecida categoría de "festivos nacionales"? Gentuza sádica y prepotente..."Desde hace dos siglos al menos, el rechazo de la Fiesta de los Toros es permanente y se desarrolla sobre todo en un sector de la intelectualidad".¡Ostras, Pedrín! A ver si va a resultar que pertenezco a un "sector de la intelectualidad" y no me he enterado. Coño, me esforzaré en expresarme con mucha corrección, no sea que me expulsen del "sector de la intelectualidad" ese.
"“La Vanguardia”, se negaba antes de la guerra incivil a publicar noticias taurinas. Cuando había una cogida enviaba la información a la sección de sucesos".
Pues me parece que "La Vanguardia" hacía muy bien, qué leches. Ahora viene lo bueno. Agárrense que vienen curvas:
"Y la principal es que los que atacan a los toros no se ocupan de prácticas infinitamente más crueles con otros animales. La pesca deportiva, por ejemplo, es de un salvajismo sumo para la sola diversión del pescador".
Señor Anson, seamos cautos con el uso del lenguaje, que usted es académico de eso: quienes atacan a los toros son las personas que como usted disfrutan con ese sanguinario espectáculo. Eso sí que es atacar a los toros, no me maree al personal. Más adelante se refiere a la "Fiesta Nacional" o "Fiesta del Toro" (sí, menuda fiesta para el toro, seguro que da saltos de alegría), pero en este párrafo opta por decir "los que atacan a los toros", en lugar de "los que atacan a la Fiesta Nacional", y me pregunto si no habrá en ello intención de confundir al lector.
Compara don Luis María, tal vez creyéndose gracioso, las corridas de toros con la pesca deportiva, de la que dice que es "de un salvajismo sumo" e "infinitamente más cruel". Llegados a este punto dudo si el señor Anson es oligofrénico o bromista. Vamos a ver, pedazo de zanahorio, ¿cómo vas a compararme el sistema nervioso de un pez con el de un mamífero? Además la pesca deportiva no es un espectáculo, por lo que no puede tener lo mucho de crueldad absurda que sí tiene eso que llamas Fiesta Nacional, así, con mayúsculas reverenciales que dicen algo sobre la clase de abyecto personajillo que eres. Mencionas, rijoso carcamal, que la pesca deportiva es para único disfrute del pescador y lo dices como si eso fuera malo, dejando claro así que lo que a ti te va es la crueldad pública, la sangre mediática, la muerte como diversión de masas.
"La Fiesta de los Toros proporciona, además, infinidad de puestos de trabajos..."
Me parece a mí que chirría un poco eso de los "puestos de trabajos", pero al tratarse de todo un académico lo achacaré a una simple errata. No me parece en cambio una errata que el señor Anson hable de "infinidad" de puestos laborales, más bien pienso que este tipo usa el lenguaje demasiado alegremente, por muy académico de la Lengua que sea. En cualquier caso, por mucho trabajo que dé la sangrienta tradición del toreo, eso no es motivo para mantenerla, porque todos esos currantes serían más útiles a la sociedad dedicándose a otros menesteres. Con un pico y una pala se pueden hacer grandes cosas.
"...y provoca en la poesía, la pintura, la escultura, la novela, el teatro, la ópera, muestras de extraordinaria belleza".
Toma ya. Las guerras, el hambre, las enfermedades, cualquier forma de violencia, y todo lo negativo que se nos pueda ocurrir también estimula el arte, ¿qué pretende demostrar con esto el señor Anson? Menuda mierda de argumento...
Ya termino, Luis Mari, coleguita, y perdóname el tono irreverente, pero es que mi respeto hay que ganárselo, y tú, cabroncete sádico, no estás haciendo méritos para ello. Con mediomachos salvapatrias como tú el resto de españoles deberíamos emigrar.
Leónidas Kowalski de Arimatea
del Real Diario de un Cabeza de Chorlito
