AVISO PARA LECTORES: Esto es un blog de desahogo personal y en ningún caso las opiniones aquí vertidas se corresponden con la postura oficial del Vaticano. Leónidas Kowalski de Arimatea es un personaje ficticio, y los gatos que escriben sus textos no comparten necesariamente su comida. Los autores no tienen nada contra las mujeres, y por lo que a ellos respecta pueden seguir constituyendo asociaciones feministas para dar pena y mendigar subvenciones.

martes, 17 de abril de 2007

Consideraciones felinas sobre el Estatuto de Andalucía


La pasada madrugada me sorprendió que mi gato Gusifluky no viniera a la cama para morderme como suele hacer cuando yo estoy en lo mejor de un sueño húmedo. Como todo el mundo sabe los gatos son mágicos, y entre otros poderes inexplicables poseen el nada despreciable de saber cuándo los humanos estamos soñando algo divertido y jodérnoslo. Me desperté trempadísimo y pensé: "Qué raro, Gusi no está aquí mordiéndome la nariz. Algo malo pasa".

Lo encontré en el estudio, leyendo unos folios a la luz de un flexo y fumando en pipa. Tenía las gafas de lectura puestas, y créanme que es una imagen sobrecogedora encontrarse a un gato en plena madrugada, leyendo, fumando en pipa y con las gafas puestas. Para colmo sonaba un cedé de Vangelis. Un cuadro la rehostia de impresionante.

Me acerqué sigilosamente a él por su espalda, o por su lomo mejor dicho, con la intención de leer sobre su hombro --¿tienen hombros los gatos?-- cuando dijo tranquilamente sin desviar la mirada de los misteriosos folios:

--Padre, con el debido respeto le recuerdo que soy un gato y mi oído percibe sonidos que usted no puede imaginar. Conque deje de hacer el tonto y váyase a dormir, ande, que no está usted en edad de jugar a dar sustitos.

Para mitigar en lo posible lo ridículo que me sentía apelé a mi dudosa autoridad:

--¡Gusifluky! Te he dicho mil veces que no fumes.

--No, padre, permita que lo corrija. Sus palabras fueron, exactamente: "Hijo mío, aquí tienes esta pipa que yo nunca aprendí a usar; mejor la pipa que pillarte liándote porritos"--, me respondió el canalla desvergonzado de mi gato.

--Vale, gato cab... Bueno, ¿qué lees a estas horas?--, dije yo en un desesperado intento por cambiar de tema.

--Pues leo una cosa bastante divertida que me he descargado de internet. Debe de ser una broma, y es la monda.

Me tendió los folios y los hojeé. Me sentí un poco triste. ¿Cómo decirle a mi niño, a mi pequeño Gusi, que aquello iba en serio? ¿Cómo explicarle a un alma cándida como Gusifluky que ese cúmulo de despropósitos era un intento serio de modificar la Historia, una vez más, en beneficio de algunos? ¿Cómo hacer entender a un pequeño gato que aún no ha cumplido el año de vida que esa pervertida manera de usar el lenguaje es útil para tanto hijo de puta? Pero fui fuerte y le dije la verdad:

--Hijo mío, esto no es una broma. Esto que tanta gracia te hace es el nuevo Estatuto de Andalucía, recientemente aprobado en un carnavalesco referéndum.

--¿Carnavalesco? ¿Por qué, padre?

--Bueno, se votó en carnavales. Eso explica, en parte al menos, la escasa participación, sobre todo aquí, en Cádiz, donde como sabes la prioridad es el Carnaval, y lo demás puede esperar, ya sea un referéndum, desempeñar un servicio público, acudir al trabajo o hasta darle de comer al gat... Eso, que los gaditanos tienen sus prioridades.

--Está bien, padre, eso de la escasa participación que no llegó al cuarenta por ciento lo veo claro, pero... ¿Cómo pudo salir votado el SÍ con diferencia?

--Gusi, mi niño, tú no sales de casa y no sabes lo que se cuece por estas tierras. Te lo resumiré: la gente es imbécil.

--Algo sé de eso, padre, porque chateo en el canal Cádiz de Terra, y me he formado una idea, creo que bastante acertada. Sin embargo, ¿tan tontos son? Fíjese, padre--, me dice mi gato mientras me señala un glorioso pasaje del infame Estatuto:

"Preámbulo: Andalucía, a lo largo de su historia, ha forjado una robusta y sólida identidad que le confiere un carácter singular como pueblo, asentado desde épocas milenarias en un ámbito geográfico diferenciado, espacio de encuentro y de diálogo entre civilizaciones diversas".

--Darse de hostias y cuchilladas, matarse a millares durante siglos de conquistas y reconquistas, ¿se llama ahora "encuentro y diálogo entre civilizaciones"?--, me pregunta astutamente mi gato, y yo sólo puedo responderle:

--Sí, hijo mío, así es en esta pluralidad de naciones antes llamada España, imperio del correctismo político, de la mentira, de la estafa, del engaño, de la especulación inmobiliaria y de la autocomplacencia de los gobernantes. Todo lo que pasó en Andalucía fue encuentro y diálogo, así lo han decidido mayoritariamente los gilip... los escasos votantes del referéndum.

Gusifluky se me quedó mirando sin decir nada durante un buen rato. Supongo que intentaba digerir, o al menos ensalivar, el enorme polvorón que acababa de meterle en la boca. Luego dijo:

--¿Y esto otro, padre? ¿Qué me dice de este otro desvarío?--, y volvió a colocar una de sus blancas patitas sobre otra parte del memorable texto:

"Artículo 16. Protección contra la violencia de género:
Las mujeres tienen derecho a una protección integral contra la violencia de género, que incluirá medidas preventivas, medidas asistenciales y ayudas públicas."


--¿A qué viene esto, padre?--, añade mi gato.

--Viene a que si no lo dicen no parecen lo suficientemente progres. Ya se encarga de esto el Estado, pero los andaluces tienen que demostrar que ellos también son muy correctos, muy paternalistas, y muy capullos. Como el resto, vamos.

--Y digo yo, ¿los hombres no tienen derecho a una protección integral contra la violencia esa que todos los analfaburros llaman "de género"?

--Interesante pregunta, pequeño Gusifluky, y con fácil respuesta: No, los hombres no tienen derecho a eso. Es más, hay leyes que se cargan la presunción de inocencia del hombre cuando de maltrato físico a una mujer se trata.

--Pero... ¿no resulta eso discriminatorio?

--A mi juicio sí, Gusi. Es una más de las contradicciones en las que se sume el país, ya no sólo Andalucía, con tanto progresismo igualitario a golpe de Ley. Pero no intentes buscarle una explicación que no sea la simple imbecilidad y el sentimiento de culpa de legisladores y politicastros. La mujer fue, desgraciadamente, avasallada mucho tiempo, y ahora lo pretenden arreglar avasallando al hombre. No es justicia; es venganza, una venganza que se cobran sobre inocentes.

Mi hijo gatuno se queda unos momentos reflexionando, con el gesto atribulado y los ojos entrecerrados. La pipa se apaga y creo que se ha dormido, pero cuando voy a cogerlo en brazos para llevarlo a la cama me dice:

--Eche un vistazo, padre, a esta frase del preámbulo--, y me señala lo siguiente:


"El ingente esfuerzo y sacrificio de innumerables generaciones de andaluces y andaluzas a lo largo de los tiempos (...)"

--Claro, Gusi, es que si no aclaran que las generaciones también fueron de andaluzas, igual algún subnormal como los que han redactado esto se piensa que ellas están excluidas. Ya sabes, no sólo hay que ser burro, sino además parecerlo. ¿Algo más, hijo mío?

--Sí, padre. Mire el artículo 25--. Y yo, ya con el miedo en el cuerpo, le hago caso y lo busco, encontrándome con esto:

"Artículo 25. Vivienda:
Para favorecer el ejercicio del derecho constitucional a una vivienda digna y adecuada, los poderes públicos están obligados a la promoción pública de la vivienda. La ley regulará el acceso a la misma en condiciones de igualdad, así como las ayudas que lo faciliten."


Gusifluky supone por los músculos tensos de mis mandíbulas que ya he terminado de leer el artículo, y me pregunta:

--¿Debo entender que esos poderes públicos de los que se habla son también los alcaldes y concejales que se enriquecen ilícitamente gracias a las recalificaciones ilegales de terrenos y otros fraudes urbanísticos?

Y llegada a este punto la conversación yo no aguanto más y le digo a mi hijo:

--Oye, gato de los cojones, ya me has amargado bastante. Me voy a la cama, aunque no creo que ya pueda dormir.

Cuando estoy a punto de salir del estudio veo a Gusifluky subido al escritorio. Mira por la ventana hacia la calle tenuemente iluminada por un amanecer gaditano. Un amanecer perezoso, sinvergüenza y chirigotero como es todo en Cádiz. Y en ese momento oigo a Gusi decir en voz baja, como hablando para él mismo:

--Joder, cómo está el patio. Ojalá nunca tenga que vérmelas solo y abandonado entre tanta mierda y tanta gentuza.

Y yo, que soy un sentimental, pienso: "Tranqui, Gusi, que me tienes a mí y no voy a dejarte solo en este mundo venenoso y corrupto".




NOTA AL MARGEN: DELPHI SÍ SE CIERRA, Y QUE LE DEN POR CULO A SUS MAFIOSOS EMPLEADOS.

9 comentarios:

Inconformista dijo...

Deberías dejar que Gusi saliera por ahí un poco. Tanta lectura y tantas hostias te lo están volviendo un tanto repelente. ¿Hay gatas putas? Buscale una y que le hagan un mamada de una vez. (Una felación para los correctistas)

Oye, no es que critique, pero ¿me puedes explicar lo de Delphi? Aunque he clicado el enlace no entiendo por que los consideras unos mafiosos. Ehhhh. Que no digo yo que no lo sean, pero ¿por qué?

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

Hola, Inconformista. En ese enlace de Delphi también verás que el quinto comentario es de un tal Leónidas, no sé si te sonará. Ahí explico un poco cuál es mi postura sobre lo del cierre de Delphi, a pesar de la buena propaganda que se están dando.

Baba de caracol dijo...

No hace mucho, hable con un ex-encargado de la antigua Blaymar, pues este hombre me estuvo contando que los pintores, tapiceros y demás currantes, con el paso del tiempo acabaron haciendo escaqueo de materiales y productos para su economía particular, la plantilla sobredimensionada, todo se tornó IMPRODUCTIVO y finalmente pasó lo que pasó, hogueras, paro, familias sin ingresos y sindicatos con la barriga llena. Los engranajes no paran por unas cabezas.

Denuncia social: Ayer estuve por desgracia doce horas en la sala de espera del hospital Virgen de la Arrixaca, una puta mierda de trato, desinformación y falta de humanidad. Quien cambie el sistema de seguridad social tendrá mi voto. Menudo circo tienen montado, menos pantallas planas y más vocacion, el que este amargado que pida la cuenta.

Sergio dijo...

Claro, como los catalanes tenemos nuestro estatuto, los andaluces no van a ser menos.¿Es que hasta ahora no habian pensado en eso de que se les reconozca como comunidad nacional?
Esto parece una guardería, mierda veo mierda quiero.
Y no hablo de los valencianos pq no kiero cabrearme, que no me va bien...

electrokiss dijo...

apuesto a q tu le muerdes la oreja a Gusi cuando tiene sueños humedos!

referendum en epocas carnavalescas... vaya... por aqui perdimos el mar... por querer jugar a la guerra en carnaval...

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

Electrokiss, yo le muerdo la oreja a Gusi en todo momento. Y creo que le gusta.

Tesa dijo...

Cada pueblo tiene el Estatuto y los gobernantes que se merece
...¿cuánto tiempo lleva Chaves apoltronao en su silla?

Inconformista dijo...

Vale, je je. No debí pasar de los comentarios. ¡Ahí tus huevos Leonidas! Por que hace falta tenerlos bien puestos para dejar un comentario semejante en una pagina llena de tipos "cabreados" por lo del cierre. Por lo demás, entendido el asunto, me abstengo de opinar, no lo conozco de manera directa.

Volviendo al estatuto, ¿como no?, estoy de acuerdo con Tesa, cuyas palabras me recuerdan a cierto texto al que nos enlazaste, escrito por un tipo genial que, creo recordar, se llamaba Arturo Perez Reverte.

La política es el arte del escaqueo. Toda persona que tiende a escaquearse sueña con ser político. Todo político es un escaquista que ha logrado la perfección en este arte. Y los estatutos son la forma de escaqueo perfecta. La sublimación de su arte.

Nada como prometerle a la gente que se le van a dar cosas que no cuesta esfuerzo dar, para que no pidan cosas que sí cuesta esfuerzo dar. A eso ya me acostumbré vendiendo para empresas de gran tamaño. Por eso me decidí a irme a un pequeñita, donde el trabajo bien hecho fuera el centro de todo.

Siempre he dicho que los políticos son vendedores con aspiraciones.

Pero los ciudadanos somos los consumidores que les creemos por que es más fácil comprar el pan en la panadería de toda la vida, que recorrerse las panaderías de todo el barrio, buscando el pan que más nos conviene. Somos gandules y nos merecemos nuestra suerte.

rosa dijo...

Ya, entiendo algo... no todo, pero bueno espero que las cosas se vayan arreglando.

Leónidas:
Lo que dicen de la ley de protección a la mujer por maltrato, también es mentira, ese tema por desgracia lo veo bastante a menudo.

Vivimos en un mundo de mentiras.