Diario de un cabeza de chorlito

El blog de una persona que vio tardíamente la luz

domingo 12 de julio de 2009

¿Una calle? ¡Una avenida se merece ese santo varón!

Se veía venir. Tanto homenaje y tanta lagrimita hacían presagiar que a Daniel Jimeno Romero le pondrían una calle. Somos así.

Amigos y vecinos del descerebrado... perdón, del corredor (dicho así suena a deportista, y eso está muy bien mirado) han pedido al alcalde complutense que le dedique una calle, en reconocimiento a su ejemplar acto de ponerse delante de un toro y dejarse empitonar. Y el alcalde, cómo no, ha accedido, muy magnánimo él.

La cosa daría risa si no fuera porque, después de todo, el muchacho se lo merece. Voy a demostrarlo:

Este tipo era tonto del culo, porque hay que ser tonto del culo para ponerse a corretear toros bravos. Por mucho que nos hablen de valentía hacer lo que estaba haciendo Daniel Jimeno es de tontos, y no entro en consideraciones sobre la crueldad que implica putear a los animales, porque entonces Daniel quedaría más como un cabrón que como un tonto y eso no interesa a mis argumentos para defender la propuesta de nominar una calle en su honor.

Demostrado que Daniel Romero era tonto me queda aclarar que no era tonto por su culpa. Él no era un tonto vocacional, sino accidental. Su abuelo y su padre también son descerebr... corredores en los sanfermines. Va quedando claro que lo del pobre Daniel era una tara genética. Pero por si aún quedan dudas prestemos atención a este dato: la familia del fallecido se pregunta cómo es posible que muriera tan repentinamente.

A Daniel Jimeno Romero le entró un pitón por el cuello que se hundió en un pulmón, tras seccionar la vena cava y la arteria aorta. Y la familia se pregunta cómo pudo morir tan rápido. ¿A alguien pueden quedarle dudas acerca de la pésima herencia genética del corneado? Por si esto fuera poco los apenados deudos han pedido a la alcaldesa de Pamplona —que se ha trasladado a Alcalá de Henares para asistir al entierro de Jimeno, otra magnánima ella también— que cuide esas fiestas llamadas sanfermines. A esto se le llama contumacia.

Bien, ya se ha demostrado que Daniel Jimeno era tonto del culo por un accidente genético. Ahora bien, ¿es eso motivo para dedicarle una calle? En principio, no. Sin embargo tomemos otro dato esclarecedor: el encornado tenía veintisiete años en el momento de conocer a su nuevo amigo —hola, me llamo Capuchino y voy a meterte esto donde nadie te lo ha metido—, y eso es mucho tiempo para alguien tan imbécil.

Si Daniel Jimeno Romero subsistió durante más de un cuarto de siglo a pesar de su evidente discapacidad mental y bajo la nefasta influencia de su familia es porque su tenacidad era digna de encomio. Para alguien sin neuronas debe de ser una tarea titánica llevarse la cuchara a la boca, y sin embargo él aguantó vivo veintisiete años. Eso solo puede lograrse con fortaleza de ánimo, con tesón, con sacrificio.

Sin duda alguna Daniel Jimeno Romero es un ejemplo para todos los idiotas del mundo, por eso me parece de perlas que se le dedique una calle, incluso dos si son pequeñas; porque su mensaje no debe morir. Un mensaje que me atrevo a resumir con estas sencillas pero emocionadas palabras:

"Sed fuertes y no sucumbáis ante el desánimo, gilipollas del mundo, porque si seguís mi ejemplo también vosotros podréis, algún día, tener un cuerno metido en las entrañas".

jueves 9 de julio de 2009

Gusi no termina de ver la Luz

Gusifluky, mi hijo, no para de darme disgustos. Ahora resulta que no le gusta el giro que he dado a mi vida (y de rebote también a la suya).

—¿Le puedo hacer una pregunta, padre?— me dijo ayer interrumpiendo mis oraciones.

—Adelante, pequeño e inocente gatito.

—¿Qué son esos objetos cruciformes que han empezado a proliferar por las paredes de nuestro hogar?

—Se llaman crucifijos. Representan a nuestro Señor en la Cruz— respondí yo didáctica y pacientemente.

—Ajá... ¿y nuestro señor es ese jipi melenudo en calzoncillos que va lleno de mataduras?

—Bueno, ese jipi como tú lo llamas, querido Gusi, es el Hombre, con mayúscula reverencial. Es Jesucristo, el Hijo de Dios.

—Ops, qué interesante. Y digo yo una cosa: ¿por qué en lugar de poner al hijo no pone usted en las paredes al mismísimo Dios? Creo que sería como más impresionante, ¿no? No sé, yo no entiendo de estas cosas , querido padre.

—Es que nadie sabe cómo es Dios. Además, Su Hijo también es Dios— respondí yo intentando aclarar ideas, aunque tuve mayor éxito complicándolas.

—¡Ah, entonces hay dos dioses!— exclamó emocionado el pequeño Gusi creyendo que empezaba a comprender algo.

—No, no. El Hijo y el Padre son el mismo Dios.

—¿Perdón?

—Sí, es un tema delicado y difícil de entender, y más aún de explicar.

—¿Y no será, por un casual, que usted no tiene ni idea de lo que habla, respetado y admirado padre? Aunque también podría ser que mi plana cabeza de gato no pueda comprender tan metafísicas ideas, que va a ser eso, casi seguro.

—Pues sí, hijo mío. Tú eres muy pequeño para comprender estos misterios— me atreví a responder viendo una puerta abierta.

—Si ya lo sabía yo. Eso mismo me dijo usted aquel día en que lo sorprendí tocándose enérgica y rítmicamente la pequeña colita, y yo le pregunté si podía jugar también, y usted no me lo permitió.

—Eso, eso. Se trata de un misterio parecido— mentí para que me dejara en paz.

—¿Ah, sí? ¿Y cuál es la relación entre Dios y que usted se mate a pajas?

—¡Serás sinvergüenza!

—¡Mwajajajaja...! Padre, soy un gato, pero no soy idiota. Adelante, por favor, explíqueme eso de que Dios y Su Hijo son la misma entidad. Es un comienzo prometedor.

—Es que, verás, hijo, la cosa se complica, porque también hay una paloma que...

—Mmmm, una paloma, ¡qué rica!

—No, tonto. Esta paloma que te digo ni se puede cazar, ni comer, ni nada-- me apresuré a detallar antes de que Gusifluky cometiera un atroz pecado que ni siquiera está contemplado en el Régimen Disciplinario de los Cristianos.

—¿Esa paloma tiene inmunidad diplomática o algo de eso?

—Mejor aún: ¡es el Espíritu Santo!— exclamé con fervor de fundamentalista religioso.

—¡Caramba! ¿Y qué es eso?

—Pues viene a ser Dios también.

—Y ya van tres— dijo Gusi con incrédulo retintín.

—Nooo... Son todos el mismo Dios.

—Me lo explique— insistió el ignorante Gusifluky.

—Eso intento. A esto se le llama el Misterio de la Trinidad. Ya sabes, eso de Uno y Trino.

—Como se atreva usted a trinar, padre, me lo zampo. Ya sabe, el instinto, que no respeta ni a su padre.

—Pero qué inculto eres, Gusi. Digo trino no del verbo trinar, sino de ser tres en uno.

—¡Coño, como el aceite famoso!— gritó triunfalmente mi gato.

—Contigo no se puede hablar, Gusifluky— le dije con voz suave y tono paternal--, y eso que no he comenzado a hablarte del delicado asunto relativo a una paloma, a una virgen, y a un embarazo inesperado. La cosa empieza así: una noche...

Decido dejar de hablar cuando veo que Gusifluky se despereza y que mientras se aleja de mí dice algo que me suena a "están locos, estos cristianos".

martes 7 de julio de 2009

Siempre estuve equivocado

Lo he estado pensando mucho y he llegado a la conclusión de que el origen de todos mis males está en mi pecadora persona, pero en lugar de lamentarme voy a poner toda mi voluntad en cambiar.

Desde este momento:

-Creo en Dios Padre Misericordioso, Omnipresente y Omnisciente.

-Aunque no la rechazo de lleno, dudo de la ciencia como único sistema para obtener conocimiento. Hay más de lo que vemos o medimos.

-Me gusta el fútbol y todo lo que rodea a ese gran deporte rebosante de valores humanos.

-Opino que todas las mujeres, salvo las excepciones de Lilit y Eva, son seres inocentes, y como hombre me siento culpable y avergonzado por haberlas sometido y maltratado (aunque no pueda recordar haber hecho tales cosas).

-Siento que Dios me ama, siento que yo amo profundamente a todo el mundo, y siento igualmente que necesito ser amado por todos vosotros.

Sé que este cambio tan radical suscitará sospechas y provocará traviesas bromas. Os ruego que seáis respetuosos como yo os respeto a todos desde este momento. Rezad por mí y dadme fuerza en este mi nuevo camino. Gracias.

PAX

lunes 6 de julio de 2009

Te compro tu novia

Advertencias:

El autor de esta bitácora es consciente de que últimamente no publica más que tontunas. Es lo que hay.

Bien pensado, el autor de esta bitácora es consciente de que nunca publicó nada que no fuera una tontuna.

No se ha maltratado a ningún animal para elaborar esta entrada, así mismo no ha sido testada en animales.

Lo que están leyendo está libre de materias grasas y es bajo en sodio, además de haber sido cocinado con aceite vegetal.

No use esta entrada mientras conduce o maneja maquinaria pesada.

Consulte a su médico o farmacéutico antes de introducirse un cartucho de dinamita exudada por el culo.





Rediós, ¿a que la letra de esta canción podría haberla escrito el ínclito antropólogo Gino? Mwajajajajaja, ¡me encanta!

domingo 5 de julio de 2009

No

No. No creo que nadie tenga interés por encontrarme, pero por si alguien quedara tan humilde que quisiera buscarme le daré unas pistas para que no pierda el tiempo:

No me encontraréis ahora corriendo como un imbécil más ante los desgraciados toros de las fiestas de San Fermín.

No me veréis en ningún museo famoso confundido entre los turistas que fueron allí porque su viaje organizado les imponía esa visita.

No podréis encontrarme en Cancún, aunque si sois tan borregos como para formar parte de esos viajes de pobre que juega a ser rico y de pulserita de gastos pagados os encontreréis con algún conocido, y eso es bueno para las ovejitas que no saben salir del rebaño, pero no es bueno si me quieres encontrar.

No me hallaréis en un estadio de fútbol vitoreando a millonarios que ponen su granito de arena para que este mundo sea cada día un poquito más injusto. Pero podrás hallar a la mayoría de basura que conoces y de la que tan orgulloso te sientes.

No podréis verme bailando en una discoteca, aunque si miráis bien puede que me encontréis borracho en la barra, porque necesito mucho alcohol para no acordarme de que debo suicidarme.

No me busquéis entre los asistentes a ningún discurso político. Una de mis fantasías es presentarme con globos de agua en esos espectáculos (o mejor de tinta roja simulando sangre) y arrojarlos sobre los discursantes, pero mi profesión dicta —con razón— que me abstenga de ello, so pena de cárcel.

No os molestéis en buscarme entre la sádica y cobarde clientela de una plaza de toros, que este cabeza de chorlito no disfruta con el dolor de otros animales, y solo se me ocurre que sean algunos humanos —demasiados— quienes lo merezcan.

No me busquéis, porque no estaré, en una playa llena de capullos que huyeron en agosto de su trabajo para encontrarse con gente que como ellos huyó de gente igual para acabar reuniéndose todos juntos, otra vez.

No me sigáis en este blog porque hayáis leído dos entradas que os gustaron; hay muchas más que no os van a gustar.

jueves 2 de julio de 2009

Un, dos, tres; escondite inglés

A estas alturas de la película no es ningún secreto que tengo fijación por los gatos. No es preocupante; peor sería ir por ahí idolatrando a futbolistas. Pues bien, debido a esa pequeña tara que padezco (me refiero a mi obsesión gatuna; lo de violar analmente a ancianas ya es más serio) me paso el día viendo vídeos de gatos, que no solo de pornografía vive el cabeza de chorlito.

Hoy voy a compartir con ustedes un vídeo que me tiene fascinado desde hace mucho tiempo. No es el más gracioso, ni el más ingenioso, pero tiene algo que lo hace muy gusiflúquico. Si lo ven entenderán el título de esta entrada.



lunes 29 de junio de 2009

Nunca me follaré a Carolina

No, nunca me la tiraré, pero me gustaría. Me gustaría mirar esos ojos negros de mulata mientras eyaculo sobre su piel de chocolate, y más aún me gustaría mirar esos ojos negros de mulata mientras ella vibra con su orgasmo y aletea excitada su ancha y bonita nariz de mulata. Quisiera comprobar si unos ojos tan vivos y una mirada tan inocente pueden volverse desvergonzados y ser golfos por un rato.

¿Será posible que esa voz de acento caribeño y plena de palabras para mí inusuales pueda pronunciar procacidades que me inciten a morder su piel morena mientras penetro su carne? Es tan linda, suena tan bien esa voz...

Carolina lee este blog, no lo oculto, y escribir lo que ahora estoy escribiendo me supone cerrar muchas puertas y apostar a una única carta, lo sé, y sé que no es bueno. Pero tengo que hacerlo, porque los cabezas de chorlito no seríamos cabezas de chorlito si escribiéramos para quedar a bien con todo el mundo. Es más, mi apuesta a una única carta está perdida de antemano, porque como dije al principio no me acostaré con la chocolatina. Por muy halagada que se sienta al leer esto no se va a bajar las bragas tan fácilmente. Con esa piel chocolateada que la webcam me muestra perfecta es una dama con un par de hijos; lo que no puede ser no puede ser, y además es imposible.

Pero me gusta esa niña de chocolate.

Compartimos la chocolatina y yo una mentalidad parecida en cuanto al abuso de las mujerucas sobre los hombres. Es Carolina una mujer como hay que ser, y ya saben ustedes que eso me conquista. ¿Puedo yo conquistarla a ella igualmente? No, no lo creo. Todo esto es un inocente juego de internet en el que dos personas juegan a hacerse la vida un poco más llevadera. Mi pene nunca estará dentro de Carolina, y si estuviera dentro alguna vez lo peor que nos podría pasar es que nos gustara.

Hay personas que nacimos para estar solas y soñar con los ojos negros y la piel morena de las divinas mulatas a las que llegamos tarde, cuando ya tienen dos hijos.

domingo 28 de junio de 2009

Tengo una compañera. Perdón, quise decir una COMPAÑERA

En esta profesión que tengo, de la que tan orgulloso me siento y que tan poquito me pega según dicen algunos, he conocido de todo. Gente adorablemente buena y gente odiosamente mala. Hoy, permítanmelo, quiero hablarles de una mujer militar, de una mujer militar excepcional, porque excepcional es toda aquella militar que no obtiene ventajas por ser mujer. La llamaremos Zeta, Cabo Primero Zeta.

Zeta era una Soldado de zapadores. Después fue una Cabo de zapadores y en ese empleo le tocó irse a Afganistán para construir carreteras y esas cosas que hacen los zapadores, pero nunca habla de ello salvo que se le pregunte o venga muy a cuento, porque es modesta como son los buenos militares. Posteriormente usó la oportunidad de cambiar de especialidad y se hizo mecánico. Así es como llegó al lugar donde yo estoy destinado y nos conocimos. Después hizo el curso de Cabo Primero, manteniendo el destino.

En apenas tres meses y medio la Cabo Primero Zeta y yo hemos participado en tres maniobras ejerciendo de jefes de pelotón de infantería, aunque ambos somos técnicos. Creo que nos meten en todas las maniobras porque ni ella ni yo nos quejamos, a pesar de que no se cuenta con otros muchos Cabos Primeros. Zeta ascendió al empleo de Cabo Primero cuando yo llevaba más de diez años en él, así que la suelo llamar "modernaca". Ella no me lo toma a mal.

Es Zeta una compañera excelente que cuando sale de la tienda de campaña me invita a tomar café si lo hay; pide para sí los marrones que me caen a mí; el montaje y desmontaje de las respectivas tiendas de campaña lo hacemos juntos por iniciativa suya; y mil detalles más. Con ella me atrevo a gastar bromas de mal gusto como hago con los hombres, y ella hasta me sigue el juego demostrando con ello que de verdad entiende lo que es la igualdad sexual. Una vez le dije que odiaba a las mujeres, especialmente a las mujeres militares, y Zeta se limitó a darme la razón.

Es que Zeta no es guapa ni tiene un cuerpo bonito, y yo creo que eso lo explica todo. Si Zeta fuera una tía buena no podría ser la excelente compañera con la que he compartido tantos días tirado en el campo.


Zeta es una militar, no es una zorra de uniforme.

lunes 15 de junio de 2009

Lo mejor de un blog

Lo mejor de un blog es que cualquier don nadie como yo puede usarlo para desahogarse y liberar su rabia en forma de palabras escritas, que son más duraderas que las palabras orales que podamos escupir en un momento de sorpresiva rabieta. Más duraderas y más reflexivas. Además un hijo de puta insignificante como yo —y como ustedes, no lo olviden— puede llegar a creerse importante porque lo lean otros cuatro hijos de puta igualmente desgraciados. Yo mismo llegué a creerme la pera limonera en algún momento, lo confieso con franca vergüenza que no por sincera debe disculparme.

Pocos son los blogueros (¡qué mal suena esa palabra!) que me merecen un respeto auténtico y a prueba de bombas, y digo pocos por no decir ninguno. Tengo mis blogs favoritos, es verdad, pero son fácilmente sustituibles. Debería decir, siendo preciso, que tengo mis blogs temporalmente predilectos, y nada más. Cuando pienso en esto solo se me ocurre una bitácora que resista todos mis embates de hastío, y es la de Gerardo García-Trío, e incluso este blog se sumiría en la mierda, me temo, si conociera mejor al autor, porque mirados con lupa todos somos genuina mierda de la más despreciable clase. Ustedes y yo, no lo olviden.

Hay blogs muy interesantes (si te interesa de lo que hablan); hay blogs muy divertidos y graciosos (si compartes el sentido del humor del que los escribe); hay blogs muy instructivos (si ignorabas lo que lees en ellos); hay blogs muy literarios (si has leído poco y no te das cuenta de que en verdad son pedantes); hay blogs muy íntimos (que sólo pueden interesar a sus respectivos autores); hay blogs muy... ¡Ay, cuánta bazofia! Conocí a una dama que tenía un talento natural para contar cosas con gracia. Luego se aficionó a cerrar su blog y crear otro nuevo sin advertir a sus lectores, porque su enorme ego le exigía ser perseguida de blog en blog. Decía ser una persona modesta que cambiaba de blog frecuentemente para no acumular demasiados lectores, pero la verdad es que iba dejando pistas para acabar siendo localizada. Hasta yo la localicé en varias ocasiones, y eso que a mí me lo ponía especialmente difícil porque mediante mis comentarios —ya me conocen ustedes— desnudaba sus ególatras intenciones. Esta engreída se quedó embarazada, y como todas las mujerzuelas embarifolladas se dedicó a escribir entradas sobre su maravillosa experiencia embarazosa (otra retrasada que se cree que es la primera mujer preñada y que está viviendo una experiencia única de la que nadie sabe nada, porque el resto de los humanos hemos nacido de un huevo incubado en un laboratorio). Si ahora hablo así de una tía que en su momento respeté muchísimo, imagínense lo que puedo pensar de todos ustedes.

Pero como les decía al principio, lo mejor de un blog es que cada cual pueda escupir su mierda creyéndose que esa mierda le importa a alguien. Es flipante. Uno vomita su porquería y con suerte se encuentra seis o siete comentarios que le dan o le quitan la razón, y se cree que ha dicho algo que interesa al mundo, sin darse cuenta de que ese mundo se reduce a otros seis o siete infelices que han comentado, más que nada, por dejar su enlace y ser visitados por otros gilipollas.

Verán en esto de los blogs mucha palabrería vacua y mucha cantinela llenita de tecnicismos internetiles, pero si esperan hallar ideas claras, expresadas adecuadamente y alejadas de la mafia considerada políticamente correcta, se sentirán defraudados. Aquí todos hemos de ser de izquierdas (aunque eso de ser de izquierdas o de derechas es hoy una gilipollez tremebunda, ¡pero ustedes sean izquierdistamente ridículos, por el qué dirán!); debemos creernos que soltando nuestras paridas por internet cambiaremos el mundo, ¡porque aquí hay libertad! (mwajajajajaja...); debemos creernos que la mitad de nuestros vecinos son pederastas, y la otra mitad maltratadores, ¡no oses insinuar que hay gente inocente y algunas mujeres culpables, so cabrón!; internet es maravilloso, pero no te atrevas a olvidar que es maravilloso como unas pocas personas han decidido que sea maravilloso, y de ahí no te salgas.

Internet es la migaja reseca que los millonarios y los poderosos nos dejan roer, y hoy por hoy gozamos de unas leyes razonables en cuanto al uso de internet porque esto es demasiado nuevo para ciertas mentalidades, pero ya están empezando a recurrir a manipulaciones falaces y demagógicas, como el engaño de la ubicua pederastia, para imponer limitaciones. Y nos van a joder vivos a todos. Y nos lo merecemos, por idiotas y por conformistas.

Lo mejor de un blog es que yo, un tiñalpa, pueda escribir todo lo dicho y además lo pueda publicar. Al menos de momento.

domingo 14 de junio de 2009

¿No es para matarla a hostias?

Que un hombre le zurre la badana a una mujer está muy mal. Que un hombre se ventile a una mujer está peor aún. Supongo que estaremos de acuerdo.

Decir que algunas se lo merecen es políticamente incorrecto, y cuando nos enteramos de otro caso de un señor que se ha cargado a la parienta nunca debemos decir "algo habrá hecho" porque podemos ser linchados.

Sin embargo a mí no me pueden linchar por internet, y ser políticamente correcto me la suda como que bastante. Así que ahí voy:

ALGUNAS SE LO MERECEN.

Y qué coño, ustedes y yo sabemos que tengo razón.

(En la noticia hay una errata evidente: donde dice "por los daños y perjuicios causados a su ex compañera" debería decir "por los daños y perjuicios causados por su ex compañera").

viernes 12 de junio de 2009

Cuatro días y medio de paz

He estado cuatro días y medio de maniobras militares, cuatro días y medio jugando a soldaditos en un lugar cercano a Tarifa, sin internet y ¡sin cobertura telefónica! Cuatro días y medio sin noticias del mundo. Y me lo he pasado bien.

Me fui con un resfriado de mil pares de cojones y con algo de fiebre, pero este menda no sabe lo que es una baja médica después de quince años de servicio y opté por prolongar esa distinción, que es una de esas medallas que algunos militares llevamos colgadas del pecho aunque nunca se manifiesten en forma de colgajo en el uniforme, y aunque nuestros superiores miren para otro lado por temor a quedar como unos mierdas que se dan de baja médica dos veces al año. He vuelto con la nariz despellejada de tanto sonarme, y pasé ratos de asfixia cuando trepaba empinados roquedales con la mochila y el fusil a la espalda mientras tosía y expectoraba verdes viscosidades que fui dejando a mi paso. Y me lo he pasado bien.

He conocido mejor, durante estos cuatro días y medio, a mis subordinados, compañeros de empleo y superiores jerárquicos. Mis superiores jerárquicos, mis compañeros de empleo y mis subordinados también me han conocido a mí un poco más. Y me lo he pasado bien.

Además de las agotadoras pateadas sobre arena de playa y sobre rocas casi verticales, además de las prácticas de sección en ofensiva y defensiva, además de las prácticas de orientación nocturna, hemos tenido el lujo de gozar de la playa del Cañuelo, que es una calita paradisíaca y solitaria donde pudimos bañarnos olvidándonos de que hay un mundo donde la cobertura telefónica y la conexión a internet son importantes. Ahora estoy saludablemente moreno y mi resfriado se reduce a una llevadera obstrucción nasal. Me lo pasé bien.

Eché de menos a mi gato Gusifluky y sé que él me echó de menos a mí. Cuando esta tarde nos encontramos seguimos el ritual que él establece mediante ronroneos, roces y cabezazos cariñosos. Tras despojarme de las dos mochilas (la de marcha y la de combate), Gusi y yo seguimos mostrándonos amor en forma de frotes, cabezazos y olisqueos. Y he seguido pasándolo bien.

Después, urgido por la necesidad de información, me he metido, con el uniforme sudado, en el mesón que hay bajo mi casa (¡Edu, una cerveza!). He comenzado a leer ávidamente el periódico del local... y entonces he dejado de pasármelo bien.

Malditos seáis todos, hijos de puta.

¡Quiero irme de maniobras otra vez donde no haya internet, ni conexión telefónica, ni periódicos! O mejor aún irme a un mundo donde la mierda futbolera no exista y los hijos de mala madre sean solo una pesadilla.


jueves 4 de junio de 2009

Si les faltan cojones a nuestros compañeros ya los ponemos nosotras

Mola. Hace mucho tiempo, casi cuando los dinosaurios iban con pañales, allá por el año 1992, me hice ilusiones sobre las mujeres militares; luego vino la decepción, y de todo eso hablé en una vieja entrada titulada Mis gloriosas militronchas.

Pues ahora, a la vejez, una noticia me ha presentado a esas mujeres soldados con las que soñé en irrecuperables tiempos de ingenuidad. Les resumo la historia:

Afganistán, mayo de 2009. Se ordena a dos soldados que trasladen un vehículo cargado con material de reconstrucción. Se niegan. Que si explosivos activados a distancia, que si patatín y que si patatán. En resumen: mieditis aguda. Y entonces dos mujeres se ofrecen voluntarias para llevar a cabo la misión.

De ser rigurosa la noticia —sobre la que tengo mis reservas— me aferro a los detalles mencionados sin entrar en otras consideraciones, y en virtud de esos datos permítanme gritar muy fuerte:

¡Olé ese par de coños responsables y valientes! ¡Que cunda el ejemplo!

(En la Osera también tuvieron algo que decir, por cierto).