AVISO PARA LECTORES: Esto es un blog de desahogo personal y en ningún caso las opiniones aquí vertidas se corresponden con la postura oficial del Vaticano. Leónidas Kowalski de Arimatea es un personaje ficticio, y los gatos que escriben sus textos no comparten necesariamente su comida. Los autores no tienen nada contra las mujeres, y por lo que a ellos respecta pueden seguir constituyendo asociaciones feministas para dar pena y mendigar subvenciones.

sábado, 25 de agosto de 2007

Sobre minas, humanidad, y esas cosas que no cuadran


Supongo que lo saben, pero por si acaso les diré que hasta las guerras, esa atroz herramienta que tienen las diplomacias para cuando se les acaban las palabras, están sujetas a unas normas internacionales que pretenden hacerlas más "humanitarias", menos crueles, más asépticas, menos sangrientas, más pulcras, menos dañinas.

Naturalmente esto es más palabrería que otra cosa, y como todos los discursos de charlatanes (aunque sean políticos, o precisamente por serlo) está más lleno de trampas, embustes e interpretaciones ambiguas que un libro de J. J. Benítez. No obstante quiero pensar (aún me queda algo de optimismo) que la intención es buena, pero con esto pasa como con la ecología, que cualquiera cargado de buenas intenciones e igualmente cargado de ignorancia puede ser peligrosísimo (dicen por ahí que la plaga de topillos tiene su origen en una bienintencionada acción ecologista...) y es lo que pasó con el tema de las famosas minas llamadas antipersona, más conocidas por los militares como minas contrapersonal o minas C/P.

Gracias a la hoy fallecida Diana de Gales (el Monstruo de Espagueti Volador la tenga en su Gloria) todo mindundi se atreve a hablar de minas como si las echara por el culo. Pues bien, hoy, si les apetece, van a leer lo que este cabeza de chorlito tiene que decir al respecto, que echar por el culo minas no ha echado todavía ninguna que él sepa, pero ha trabajado bastante con ellas, de hecho en 1996 me pasé todo el puto verano reconociendo una por una 65.000 minas, con sus respectivas 65.000 espoletas. 130.000 elementos repasados uno por uno para nada, sólo para que unos meses después se ordenara su destrucción merced a esas apariencias políticamente correctas y estúpidamente estratégicas. Una vez más, a tomar por culo la defensa territorial; lo que mola es ser políticamente correctos. Me encanta.

Poca gente sabe que hay una normativa internacional para el tendido de campos de minas. Como dato curioso diré que siempre que se tiende un campo de minas hay que señalizarlo claramente para que tanto personal civil como personal militar enemigo lo prevea, no así al contrario, es decir, sí sería legal señalizar una extensión como campo de minas sin que hubiera una sola mina. La razón es evidente, un campo minado busca impedir o retrasar el avance del enemigo, y para eso ya es válida la simple existencia de carteles advirtiendo que hay minas en las proximidades, en cambio lo contrario, o sea poner minas sin advertirlo, es una hijoputada que ningún militar profesional haría. Entonces, ¿qué pasa?

Pues pasa que las minas cabronas que nadie sabe dónde están han sido colocadas por tropas irregulares, guerrilleros o simples asesinos que aprovechan el descontrol de un país en guerra para hacer lo que les sale de los cojones. Y a esta escoria poco les importan los tratados internacionales, de modo que seguirán haciéndolo, con Diana de Gales de por medio o sin Diana de Gales. Mientras tanto, España encantada de firmar tratados superguays que se cargan una parte sustancial de su industria y que además le impiden usar una herramienta del todo necesaria el día que, el Monstruo de Espagueti Volador no lo quiera, tengamos que defender por la fuerza Ceuta o Melilla.

¿Saben una cosa? Las minas que reconocí en aquel verano estaban en buen estado, aunque con restos de arena... arena del Sáhara. Procedían de la línea de minas que se tendió para proteger el Sáhara español, y como el tendido se hizo como se tenía que hacer, el día que hubo que entregar ese vasto territorio se levantó el campo minado con tal pulcritud que yo, veinte años después, pude efectuar un reconocimiento organoléptico de aquellas minas en sus envases originales. Compañeros zapadores, gracias por vuestra profesionalidad. Esto lo hace nuestro país y cualquier otro, quienes no lo hacen son los guerrilleros y grupos armados sin control, pero esos tampoco obedecen tratados made by Lady Di. ¿Qué hemos conseguido además de dejar en bragas parte de nuestra industria y de nuestras fronteras? Pues hemos conseguido hacernos más vulnerables y hacer más fuertes a enemigos potenciales y a industrias competidoras extranjeras (Marruecos y EE.UU. no han firmado el tratado en contra de las minas). Bien, muy bien. Tan orgulloso me siento que los orgasmos se suceden unos a otros.

Y bueno, nada más, sólo que me apetecía este desahogo.


8 comentarios:

Javi dijo...

De acuerdo contigo en la mayor parte de tu entrada. Creo que las minas C/P son un elemento importante tanto para detener el avance enemigo -sí, hijos mios, sí. todavía hoy existe el enemigo, aunque no queramos creerlo-, tanto para retrasar su avance, digo, como para fortificar una posición. Cierto que las minas no distinguen entre militares y civiles. Cierto que las minas siguen activas veinte o treinta años después de haber finalizado el conflicto. Cierto que miles de personas inocentes mueren o resultan mutiladas por minas. Pero esto es debido a que, como tú has señalado, esas minas no han sido colocadas por un "ejercito profesional". Pero, ¿qué país en guerra tiene un ejercito profesional al cien por ciento?
Cuando estalla un conflicto se moviliza a los militares y a los reservistas, y se intenta encuadrarlos en unidades dirigidas y coordinadas por militares profesionales, pero, inevitablemente, siempre hay quien decide hacer la guerra por su cuenta, y esos son, habitualmente, quienes cometen los mayores desmanes y los peores crimenes de guerra.
¡Ojo! No quiero decir con esto que todos los "soldados" sean un desecho de virtudes, que también los hay muy cabrones -parentesis para destacar que creo que a uno de los soldados americanos que violo y mato a una niña iraquí y asesino a toda su familia puede ser condenado a cadena perpetua-, pero en general están más controlados.
Bueno, volviendo al tema. Cuando se planta un campo de minas, se hace un plano del mismo, más que nada para que las fuerzas propias puedan cruzarlo, y para poder levantarlo una vez finalizado el conflicto. El problema es cuando esos planos se pierden o son destruidos, a veces accidentalmente, a veces intencionadamente.
Por otra parte, recordar que en la guerra de Vietnam, los americanos -que no tenían intención de ocupar el país- idearon un nuevo metodo de plantar minas: las dejaban caer desde aviones en los arrozales. De ese modo conseguían dos cosas: retrasar o detener el avance del Vietcong e impedir que pudieran aprovisionarse. Dado que el arroz es la principal fuente de alimentos de los vietnamitas, condenaban al hambre no solamente a los guerrilleros, sino también a la población civil. Claro que los "charlies", por su parte, idearon un metodo de desminado lento pero eficaz: obligaban a los prisioneros americanos a cruzar a pie los arrozales.

Neko dijo...

¿¿¿"Defensa territorial"??? ¿Defensa de QUÉ?

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

De tu lindo culito, Neko, por ejemplo.

Neko. dijo...

¿¿Mi culo?? Dios mio, todos tenían razón... mi trasero provocará una terrible guerra en la que el mundo intentará invadir España. Mira que aquella adivina tuerta me lo avisó... a partir de ahora, lo taparé forever and ever. Palabrita del niño Jesús.

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

¡Eso, eso, ponte un burka!

James. dijo...

He dicho mi culo, no mi existencia, bruto.

Neko (alias alzheimer) dijo...

Uh, se me ha ido el James, perdon. Quise poner Neko.

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

No pasa nada, hija, tú pon lo que quieras.