AVISO PARA LECTORES: Esto es un blog de desahogo personal y en ningún caso las opiniones aquí vertidas se corresponden con la postura oficial del Vaticano. Leónidas Kowalski de Arimatea es un personaje ficticio, y los gatos que escriben sus textos no comparten necesariamente su comida. Los autores no tienen nada contra las mujeres, y por lo que a ellos respecta pueden seguir constituyendo asociaciones feministas para dar pena y mendigar subvenciones.

martes, 16 de octubre de 2007

Porque no te cantaron canciones infantiles, ni te enseñaron a cantarlas



Hoy me daba un imprevisto paseo por la intennés, en una de esas rutas de ciberturismo que se sabe cómo empiezan pero nunca cómo acaban, y he escuchado algo que me ha hecho acordarme de ti. Y de ti. Y también de ti. Y por supuesto que de ti también.

Tienes ya veinticinco años, o treinta y ocho añazos. O puede que cincuenta y cuatro. O quizás tienes ya noventa y seis años, y tu oído agotado tras tantísimo tiempo de servicio como fiel soldado que no se queja empieza a fallarte y no podrás escuchar esto que te regalo, y es que esta entrada no se lee; se escucha.

Para ti, que no tuviste una madre ni una abnegada abuela que te cantara estas canciones. Y nadie te enseñó a cantarlas.

Para ti, que nunca fuiste al colegio donde una profesora guapa de larga trenza morena llamada doña Florinda cantaba y enseñaba a cantar.

Para ti, que tuviste una madre que no quería cantar.

Para ti, que tenías una madre lejana cuyas canciones no podían llegarte.

Para ti, que eras sordo hasta que tus padres pudieron comprar ese audífono que fue el mejor regalo de tu vida.

Para ti, que ya estabas trabajando cuando otros niños de tu edad escuchaban estas canciones.

Para ti, que tu madre muda quiso y no pudo cantarte.

Para ti, que te cantaron y te enseñaron a cantar pero lo has olvidado.

Para ti, que lees este diario de un cabeza de chorlito sin que nadie tenga claro el porqué.

Para mí, porque me gustan las canciones infantiles aunque algunos no lo sepan:




(Sí, Ángel, muy especialmente es para ti, porque tu madre no te cantó estas canciones ni te las cantará, y porque a mí no se me ocurrió hacerlo cuando pude).


7 comentarios:

Sensei Kátorga dijo...

Entrañable. Bonito.

paloma dijo...

Tres de las cuatro canciones que tienes colgadas aquí ya las conocía y a pesar de tener en casa varios Cds con canciones infantiles... creo que ninguno de mis pollos conoce al famoso Mambrú.

Me has hecho recordar los típicos juegos de manos que corrían entre las niñas... sobre todo ese que decía algo así como:

Sen, sen, sen, sostén!
me gusta un chiquillo del pasaje 3
usa pantalones negro cotelé
me mando una carta, yo le contesté


(aquí es cuando debías lanzar un beso al aire y menear la cola provocativamente)

Chibiribiri porom pom pom!

Va a ser cierto eso de que aprendemos a menear el culo desde pequeñas :)


Pd: Me gusta este lado "B" que tienes.

Tesa dijo...

Mi madre me cantaba la canción de la ovejita (que alguien me dijo una vez que estaba compuesta a medias por Sabina, ni idea). Dice algo así como "Me gusta cómo bala la ovejita, y cómo le contesta el corderito..." y al final había fuegos artificiales y todo.
También me cantaba el "Soy una chica yeyé" de Concha Velasco, canción que yo aprendí a cantar y repetía como un lorito si me lo pedían cuando no tenía ni dos años (que yo fui una charlatana precoz).
A mi hijo yo le cantaba aquello de Susanita tiene un ratón, pero el muy capullito, en cuanto tuvo edad para hablar, me decía partido de la risa que no cantase nada, que cantaba mal.

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

No son cuatro canciones, Paloma, que son cinco (y por el orto te la introduzco). Yo creo que te ha faltado la del señor Don Gato, que no está colgada en Go Ear. Y sí que es verdad que desde chiquitillas aprendéis a menear el culo, y algunas sacan tetas antes de echar los dientes de leche.

Miri dijo...

Jej, qué bueno. Vaya con el lado sensible de Leo, ¡Qué raro se me hace todavía!
Me pregunto si hoy día siguen las madres cantando canciones de este tipo a sus hijos. Hacía años que no escuchaba ninguna...
Un besito,
Miri

Tall Story dijo...

No me gusta la gente como tú, porque se parece a mí.

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

No, Tall Story, no me parezco a ti. Desengáñate.