AVISO PARA LECTORES: Esto es un blog de desahogo personal y en ningún caso las opiniones aquí vertidas se corresponden con la postura oficial del Vaticano. Leónidas Kowalski de Arimatea es un personaje ficticio, y los gatos que escriben sus textos no comparten necesariamente su comida. Los autores no tienen nada contra las mujeres, y por lo que a ellos respecta pueden seguir constituyendo asociaciones feministas para dar pena y mendigar subvenciones.

lunes, 14 de abril de 2008

He visto tu risa (y quiero lamer esos dientes).


Te he visto reír de esa manera que tú ríes, mostrando muchos dientes blancos que, tímidamente, escondes como si fuera malo tener una risa invasiva; una risa que quiere morder la pantalla y saltar sobre tu interlocutor... sobre mí.

Me gusta hacer y decir payasadas para verte reír, y me gusta tu dentadura prominente que es más una virtud que un defecto. Nunca deberías ocultar tu risa, a nadie. ¿Sabes, niña?, dan ganas de lamerte los dientes...

Mi humor, tan molesto para muchos, es para ti inesperado origen de risas (y mira que nos llevamos mal al principio). Tienes razón, muñequita, cuando dices que seríamos amigos -sólo eso- y nos lo pasaríamos muy bien juntos. Qué más quisiera yo que tener a alguien como tú cerca de mí.

Te seré sincero: es puro egoísmo lo que me hace quererte, porque provocarte risas me hace sentirme grande. Te quiero porque me quieres.

Si te hubiera tenido cerca... Si te hubiera tenido cerca algún canalla nos habría mantenido alejados; muy mayor soy para creer en cuentos de hadas con final feliz. Las hadas de mis cuentos resultaron ser unas arpías, pero ninguna tuvo tu risa franca.

He sabido de ti muchas cosas: que tu humor se parece al mío, lo que no es poco; que eres una madre ideal para los hijos que seguramente nunca tendré; que eres guapa, con esa belleza natural y espontánea que no requiere de potingues; que eres inteligente, aunque alguna vez -¡idiota de mí!- lo dudé por tu manera de escribir, sin saber entonces que jugabas con tus chilenismos.

Ay, mi niña, qué puta es la vida, y qué malnacido el tiempo, que me hizo conocerte demasiado tarde.

Si yo volviera a nacer, más que tu amante, querría ser tu hijo. (Ojo, he dicho si volviera a nacer, pero conformándome con este único nacimiento que sufrí en 1975 lo que quiero es, obviamente, follarte).

3 comentarios:

Lu dijo...

...muy sincero... muy de verdad... muy bonito... a partir de hoy tienes una nueva persona que te escucha a traves de tus textos...

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

Muchas gracias, Lu. Para mí es bueno que me escuchen; para mis lectores no lo creo, pero allá vosotros.

Anónimo dijo...

una conocida en comun me paso este enlace. supongo que lo hizo con la boca llena de dicha y satisfaccion ante tanta mamonada. pobre. si. me parece bonito pero sonso sobre todo luego de leer y escuchar tu oda a las putas. eso si que es pasion pura y dura.

mtekila

a partir de hoy...... nooo. ya hace unas semanas que tienes otra lectora. orale. culero. ya puedes estar feliz teniendome aqui.