AVISO PARA LECTORES: Esto es un blog de desahogo personal y en ningún caso las opiniones aquí vertidas se corresponden con la postura oficial del Vaticano. Leónidas Kowalski de Arimatea es un personaje ficticio, y los gatos que escriben sus textos no comparten necesariamente su comida. Los autores no tienen nada contra las mujeres, y por lo que a ellos respecta pueden seguir constituyendo asociaciones feministas para dar pena y mendigar subvenciones.

miércoles, 6 de agosto de 2008

Lilit (IV)


(Viene de aquí).

Habíamos quedado para almorzar en una pizzería. Alberto me contemplaba con gesto incrédulo mientras le contaba los avatares de la noche anterior. Cuando terminé sonrió maliciosamente, como si conociera un secreto divertido y cruel.

-Adán, amigo mío, ¿tú te crees que yo soy gilipollas?


-¿Por qué dices eso? ¿Qué se me está escapando?

-Mira, yo no sé si me quieres tomar el pelo o si es que eres tonto de remate. Si es lo primero no insistas, porque no me creo nada de esa historia de Lilit. Si es lo segundo... entonces es a ti a quien están tomando el pelo.

Yo no entendía nada y estaba demasiado cansado y resacoso para pensar con claridad. Le pedí que se explicara, pero en lugar de hacerlo me dijo algo aún más intrigante:

-Llamándote Adán deberías saberlo, pero como parece que eres algo lelo (o que te crees que los demás lo somos), te voy a decir que harías bien buscando algo de información sobre esos extraños nombres de Lilit y Asmodeo. Prueba en el oráculo Google, y ya me contarás.

Dicho eso pidió la cuenta. Antes de pagarla y marcharse aún añadió con media sonrisa:

-Lilit, Asmodeo y Adán. Menudo episodio.

Cuando me quedé solo estuve tentado de comenzar mi ritual vespertino de vaciado de vasos, pero la curiosidad pudo más que el vicio y me fui a casa para ver lo que me contaba el omnisciente Google. Y lo que me dijo le daba la razón a Alberto en todo. Para empezar, llamándome como me llamo debería haberme dado cuenta de... la broma, digamos: según la tradición Lilit fue la primera mujer de Adán, pero le salió algo casquivana y prefirió largarse a los infiernos para follar como una descosida con un demonio llamado Asmodeo. Tuvieron muchos demonitos, fueron felices y comieron niños crudos, o lo que coman los demonios y sus putas.

También tenía razón el bueno de Alberto al decir que me estaban tomando el pelo. O eso, o estaba viviendo la más disparatada y asombrosa coincidencia de mi vida. Para ser francos, me inclinaba por la primera alternativa. Seguro que Lilit (o como carajo se llamara) estaba perpleja por mi simpleza al no haberme dado cuenta aún de la burla, pero pronto tendría la oportunidad de desenmascarar a esa bailarina jocosa. Mañana, viernes, la presunta Lilit tenía la noche libre y vendría a cenar a mi casa, cuyas señas le dejé anotadas en un papel que escondió en el sujetador. No habíamos hablado de ello, pero yo contaba con que se quedaría a dormir conmigo aprovechando que su marido iniciaba un viaje de negocios (¡a saber a qué clase de negocios se dedica un demonio, juas!). Además me había propuesto que no bebería nada de alcohol: se iba a enterar esa chiquilla de quién es Adán Navarro cuando está sobrio.

Por la tarde me llamó Sandra. Quería saber cómo me iba con "la amiga imaginaria", según dijo. Fue entonces cuando se me ocurrió demostrarle de una vez por todas que Lilit era tan real como nosotros, aunque usara un alias bíblico.

-Me va bien, graciosilla. ¿Estás celosa, mi vida? Te recuerdo que fuiste tú quién me dio la patada, así que no te veo yo con derecho a ponerte tonta ahora. Bueno, quizá te alegre saber que tiene marido.

-Oh, vaya, qué ligues tan adecuados te buscas, Adancito de mi corazón. ¿Lo has conocido ya? ¿Os montáis tríos?

-No, cabrona, su marido es bastante celoso, por eso no la puedo llamar.

-¡Pues ten cuidado, no sea que su marido resulte ser el malvado Asmodeo! JA JA JA... Ains, hijo, perdona, pero es que el chiste estaba a huevo.

Ante mi silencio añadió Sandra:

-Lilit, Asmodeo; Asmodeo, Lilit. ¿No lo pillas?

-¡Claro que he entendido el chiste! ¿Te crees que soy tan ignorante como para no captar esa estupidez?- uno tiene su orgullo, jolines- Además, me gustaría que tomáramos un café juntos, y así te podré enseñar el SMS que me envió Lilit, para que veas que es tan real como... como...

-¿Como tu halitosis, Adán?

-¿Cómo eres tan cabrona, so zorra?


-JA JA JA... Soy una Montoya, ya sabes.

La muy perversa. El día que me dejó se desahogó bien a gusto, y entre otras mil lindezas me soltó que no soportaba mi "aliento pútrido y pestilente". Hay que ser mala para volver a recordarme una cosa así. En fin, al menos le iba a callar la boquita respecto al controvertido asunto de la existencia de Lilit.

Una hora más tarde Sandra y yo estábamos frente a frente en una cafetería. Llevaba un peinado muy diferente al de la última vez (Sandra es peluquera y creo que se usa a sí misma como muestrario), y además de eso estaba guapísima. No tanto como mi Lilit, pero lo bastante como para hacerme sentir una incipiente erección que frené en seco pensando en aquel día que pillé a mi madre liada con el párroco de mi antiguo barrio. Tras los saludos preceptivos y una advertencia por parte de ella ("como se te ocurra pedir algo con alcohol te dejo aquí tirado, pedazo de subnormal"), pedimos un café con leche para mí y una menta poleo para ella. Sí, es algo pijilla.

-Venga, enséñame eso que me ibas a enseñar. Seguro que es un portento literario la moza esa adúltera que te has sacado de la manga.

-Bah, Sandritilla, no me jodas. Es un simple mensaje de teléfono escrito de la manera habitual, ya sabes. No me vayas a tocar la moral burlándote de las formas. De lo que se trata es de demostrarte que Lilit existe, y punto.

-Tú flipas. Que sepas que he venido sólo para asegurarme de que estás bien. Lo del SMS me suda el coño, entre otras cosas porque no constituye prueba de nada: te lo puede haber enviado cualquiera.

-Confía en mí un poquito, ¿no? Para mí que los celos te corroen el alma, y por eso te muestras tan escéptica.

Se rió. Sandra se rió mucho inmisericordemente, e incluso diría que también sinceramente. Busqué el mensaje de Lilit:

"El d ants era m pdre,no le gusta q m yamen.No m yames + a ste nro,yo t ymare a ti.Vienes a Saurion mñana?TQ".

Triunfante puse mi teléfono ante la cara de Sandra. En un rápido movimiento me lo arrancó de las manos y se puso a teclear como una posesa -una endemoniada, uhm, me acosaban los demonios- y temí que intentara borrarlo."¡No, es lo único que tengo de ella!", grité. Un segundo después era Sandra quien repetía mi gesto triunfal y sostenía el celular ante mi cara. Al principio no entendí lo que ocurría. Cuando vi el problema Sandra ya se había marchado dejando intacta su menta poleo. "¡A una Montoya no le tocas tú los cojones!", dijo al levantarse.

Yo tampoco bebí el café, sino que llamé al camarero para pedirle un whisky. No sé qué explicación podía tener, pero en el mensaje de Lilit el número del remitente coincidía con el del destinatario: el mío.

(Continuará, cuando me venga bien).

12 comentarios:

Anónimo dijo...

Bah, todas las peluqueras son unas guarras.
Dile a Adán que cambie de amistades. Seguro que Lilit es una gran persona.


MO.

Blanca dijo...

Que descoloque llevo, me llevas rayá con el culebrón. ¿No será que Sandra, aprovechando la debilidad de Adán por el etanol, se está vengando de este, por algún hecho que en su momento le fastidió?. Bueno, esperemos al V episodio, haber como se da la cita,(si no va el marido).
Un saludo

Javi (el de la osera) dijo...

Aún a riesgo de parecer un marisabidillo, debo decir que ya me imaginaba algo de esto. Efectivamente Lilith fue la primera mujer de Adán, algo que pocos conocen, y también se la considera la primera vampiresa.

De algo tenía que servirme ser un puto friki...

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

Hola, hipotéticos seres humanos:

MO:

Sandra, por lo que yo sé, es una tía cojonuda. Muy chulesca y tal, pero entrañable. Y no me hables mal de las peluqueras que conozco a una a la que adoro, ¿estamos?

Blanca:

Es normal que andes descolocada; de eso se trata. Esperemos la quinta parte, A VER lo que ocurre en esa cita entre Adán y Lilit.

Javi:

¿La primera vampiresa o el primer súcubo? ¿Es lo mismo? Yo creo que no, pero esto de las tradiciones es muy ambiguo, y en cualquier caso el experto en estas cosas eres tú.

¿Y lo de Asmodeo? ¿Te esperabas esa aparición, listillo?

nomolamos dijo...

supetintrigada, cada vez esto pinta mejor, esperaremos a ver que pasa...
besos mil,

kitty_wuuuu dijo...

Dios. Tengo que confesarte que me va a invadir una gran pena cuando se acabe la movida esta. ALÁRGALO, ¡por dios!


muá.

Carabiru dijo...

Me suponía lo de Lilit, esa elección de nombres no podía ser casual, pero con la aparición estelar de Sandra Montoya me has sorprendido pero bien!!!!

Jajjajjaja.

JAVI (El Inconformista) dijo...

1º me siento enganchado a esta historia. Espero que sea larga, pero no pido nada

2º te reto a un duelo por llamarme "pijillo" Me encanta la menta poleo

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

Hola.

Carabiru:

Sí, es divertido eso de hacer cameos. En este cuento hay, por ahora, dos, pero el otro que se te escapa no lo puedes reconocer.

Inconformista:

Igual a mí también me gustaría la menta poleo... si la probara. Ya sé que es un prejuicio tonto, pero me niego a pedir en público algo que desde siempre me sonó a mariconada.

En cuanto al duelo, si no te importa, que vaya Gusifluky en mi representación; a mí me dan mucho miedo esas cosas.

diana dijo...

Sandra Montoya!! Anda hijo me he reido hasta cansarme, el cuento va bien, muy interesados nos tienes a todos, pero lo de la Montoya es un verdadero deleite. Que cosas se te ocurren.

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

Diana, yo creo que no estamos pensando en la misma Sandra Montoya.

diana dijo...

Lo supuse por que no creo que a la Sandra Montoya de aqui la conozcan ni en su rancho mucho menos en España, pero la coincidencia me ha hecho reir con ganas.

Te dire que la de aqui es una supuesta artista, aunque de talento no tiene nada. En fin, saludos!