AVISO PARA LECTORES: Esto es un blog de desahogo personal y en ningún caso las opiniones aquí vertidas se corresponden con la postura oficial del Vaticano. Leónidas Kowalski de Arimatea es un personaje ficticio, y los gatos que escriben sus textos no comparten necesariamente su comida. Los autores no tienen nada contra las mujeres, y por lo que a ellos respecta pueden seguir constituyendo asociaciones feministas para dar pena y mendigar subvenciones.

martes, 14 de octubre de 2008

Radiografía de un coño matrícula de honor


Un buen amigo las llama así: coños matrícula de honor. Se refiere a esas chicas de excepcional belleza y duchas en las artes amatorias. O dicho más llanamente: esas tías buenas que son máquinas de follar.

Para ser un coño matrícula de honor -también se le puede llamar coño cum laude- no basta con estar buena ni con follar bien; hay que estar soberanamente buena y joder como una diosa ninfómana. Estimo que no merece el cum laude ni el uno por mil de la población femenina, y paso a explicar por qué:

Cuando digo "soberanamente buena" no hablo de una chica mona, linda, bella, ni nada de eso, no. Hablo, más exactamente, de esas mujeres con las que da vergüenza ir por la calle porque todo el mundo las mira y te meten en líos porque su sola presencia revoluciona a los gallos y genera trifulcas en el gallinero. Dan ganas de meterlas en una urna, como si se tratara de tesoros destinados a la íntima contemplación. Son tan bellas que uno desea mirarlas en soledad, porque verlas hace fluir lágrimas de emoción en el más insensible de los hombres, y a ningún hombre le gusta llorar en público.

Y cuando digo que folla como "una diosa ninfómana" no me refiero a que folle bien y esté dispuesta a todas horas, no. Me refiero a una de esas hembras lascivas que siempre quieren más; que idolatran el falo de su macho; que mojan las bragas al imaginarse cubiertas de semen; que se corren sintiendo las convulsiones del pene en su mano mientras eyacula cuando ellas lo menean salvajemente... y, por supuesto, en lugar de náuseas experimentan placer al recibir la corrida de su hombre en la boca.

Hay muy pocas mujeres que reúnan todas estas características, pero las hay. Hasta aquí hemos hablado de sus (relativas) virtudes. Hablemos ahora del lado oscuro de los coños cum laude.

Al coño cum laude no le interesan los hombres guapos, salvo para ponerle los cuernos ocasionalmente a su hombre. Tampoco le importan los hombres interesantes que tienen algo que decir, salvo como caprichos exóticos con los que ponerle los cuernos extraordinariamente a su hombre. ¿Qué busca, pues, el coño matrícula de honor?

El coño matrícula de honor busca estatus social. Quiere dinero o fama, y a ser posible ambas cosas a la vez. El estatus -sea eso lo que sea- no debería basarse en algo tan trivial como el dinero o la fama, pero no intenten hacérselo comprender a los coños cum laude, que a fin de cuentas son prostitutas acogidas y protegidas por esta mierdosa sociedad que estamos haciendo entre todos.

Otro defecto del coño matrícula de honor es su escasa esperanza de vida: unos treinta años, treinta y cinco a lo sumo en el mejor de los casos. A partir de entonces ven con horror que dejan de ser anhelados coños y se convierten en simples zorripuercas. Mueren. Pasan a ser zombies. Entonces los deseados concejales, alcaldes, empresarios millonarios, banqueros, todos se burlan de ellas y las señalan por la calle diciendo "mira, a esa me la follé yo".

Lo peor que le puede pasar a un hombre modesto es enamorarse de un coño matrícula de honor.

Lo peor que le puede pasar a un coño matrícula de honor es que un día mire atrás y se dé cuenta de que ya no es nada.

14 comentarios:

kitty_wuuuu dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

Orgullosamente por un lado, pero lamentablemente por el otro, debo reconocer que no soy parte de ese uno por mil del que hablas, por lo que no sé si me toca saltar de alegría o ponerme a llorar.


Alelí.

Mondejar dijo...

Ocurre que cuando mira atrás se da cuenta que tiene mas de lo que tenia, menos de lo que pensó y lo peor... NADA de lo que la hacia especial. Pero un par de churumbeles y de tetas descolgadas.

El hombre que se enamora de una mujer así, tarde o temprano se acostumbra a su belleza y pierde lo unico que le hacia aguantarla en publico.

Pero ella, siempre supo que su pareja estaba con ella por su fisico (en el fondo tienen la autoestima baja pero no son tontas) y su marido la cambiará como hizo con su anterior mujer, por eso no repara en pedirle por su boca, y él en darle. El unico amor REAL que suelen conocer es el de sus hijos... los culpables de sus estrias y con los que justificará su avaricia, los peor parados y las victimas del fracaso ya que no suelen ser frutos de un amor real.

El hombre que mas sufre con una mujer así, no suele ser el que vive con ella, o cree estar enamorado de ella, el que mas sufre suele ser el padre.

A mi me pasa con mi Maria Fernanda.
Un saludo.

Mtekila dijo...

y no era k aki no se eliminaban los comentarios??? pinche sensura me dejas con las ganas de chismosear.

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

No te equivoques, Mtekila. En esta entrada alguien dejó un comentario y yo le respondí. Posteriormente esa persona decidió eliminar su comentario, y por lo tanto yo eliminé la respuesta al mismo. Nada de censura.

Jack Blake dijo...

Hola. Esa descripción del coño cum laudem, debería ser más exacta. ¿Que coño tiene que ver la boca, las papilas del gusto, los labios, los dientes, etc, en un coño cum laudem?. Nada. Personalmente, prefiero un coño, solo coño, puro coño, a una boca y coño. Pues, cuando un atributo, o mejor dicho, la definición de un atributo perfecto, se divide en otros dos atributos, deja de ser un atributo perfecto, valga la redundancia, coño. Al pan pan, al vino vino, al coño coño, y la boca para alimentarse y pedir, que no es poco. Un saludo.

Rocket dijo...

Estimado Leónidas,

Es ud. un revoltoso. Sus lectores no parecen animarse por la temática científica y reacciona ud. con un compendio, no desacertado del todo por cierto, sobre vaginas con estudios. Pues eso mi querido amigo es pan y toros. Puro espectáculo. Más martingalas. Y Gusifluky sin aparecer.

Dos reflexiones un poco gilipollescas, como corresponde a mi humilde condición.

La primera hace referencia a la fecha de caducidad de los coños cum laude. Discrepo sobre que se hagan viejas. Envejecen, sin duda, pero, salvo que se hayan emparentado con un constructor de barrio venido a menos que no se lo pueda permitir, la cirugía hace milagros, y el update les prolonga enormemente su vida operativa. Las revistas rosas están llenas de "señoras" estupendísimas de taytantos y cuataytantos que si bien ya no son niñas, compensan con sus veteranas habilidades amatorias los pequeños estragos del paso del tiempo.

La segunda es, salvo amor de por medio, la estupidez de quien comete la gilipollez (mala, mala) de establecer lazos estables con estos portentos. Teniendo en cuenta que se puede tener una cuando se quiera a 400€/hora, no creo que haga falta contraer esponsales. Lo demás es ganas de dar envidia al personal. Y el orgullo es pecado capital.

Preséntele mis respetos a Gusifluky y reciba ud. un saludo,

Rocket

Eva dijo...

Chico, espero y deseo con todas mis fuerzas que esto que he leído sea tan solo un ejercicio literario y tengas una cabeza privilegiada para meterte en el personaje de un patán con problemas mentales y de próstata, que se dedica a clasificar peña porque no puede vivir aquello que realmente le pide el cuerpo. Y no lo digo exclusivamente por este último post.
Me asombra y me horroriza la capacidad para cosificarlo todo, especialmente las mujeres, tienes varios ejemplos de ello en tu página.
A lo mejor te parece gracioso, yo no sabría definirlo, pero supongo que me pone un poco triste, un poco enfadada.
No hemos avanzado nada si se dicen estas cosas y a todo el mundo le parece bien, lo normal.

En fin, un saludo.

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

Rocket:

Es verdad que con los "updates" que usted menciona pueden quedar muy aparentes los coños cum laude y alargar su vida operativa, pero yo prefiero las cosas al natural. Es más, desde mi punto de vista, cuando un coño matrícula de honor que no ha concluido su vida útil se retoca -quirófano por medio-, el resultado es que se echa a perder.

Vuelvo a darle la razón en que es mala idea pretender algo serio con esos coños privilegiados... salvo amor de por medio, como bien dice. Lo triste es que, como animales simples que somos, tendemos a enamorarnos de esas mujeres físicamente perfectas. Habría mucho que hablar sobre el tema, y creo que hay una explicación evolutiva del porqué esto es así, pero es que me deprimo.

Si tiene especial interés por debatir sobre este asunto basta con que responda a este comentario y me extenderé más, pero crea que no me apetece. Duele.

Eva:

Lamento decirte que esto iba muy en serio. Quizá soy ese patán con problemas mentales que dices, aunque no sé qué tiene que ver la próstata en todo esto. Continúas diciendo:

"...que se dedica a clasificar peña porque no puede vivir aquello que realmente le pide el cuerpo".

No voy a contarte mi vida, pero te aseguro que esta entrada tiene su origen precisamente en lo que he vivido, no en lo que quise vivir.

No te sientas aludida, Evita, que esto no va contra las mujeres en general, sino contra una clase de mujeres en la que tú no te encuentras. Perdóname la despiadada franqueza, pero debo decirte que tú no eres un coño cum laude. De hecho tu enemigo no soy yo, sino esa clase de mujeres. Entiéndelo si quieres o si puedes.

Eva dijo...

Leónidas,

Agradezco tu franqueza y que hayas tenido a bien contestarme.
Creo que lo he entendido desde el principio, aunque es probable que no me haya expresado con suficiente exactitud. Pero no importa, es simplemente que cualquier tipo de empatía que pueda albergar se aleja irremediablemente de tu punto de vista, y como soy incapaz de meterme en tu piel, me estallan las neuronas por incompatibilidad ideológica al leerte.

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

Ojalá nunca compartas mi punto de vista. De verdad.

Marcos dijo...

Hola, Leónidas. Soy nuevo en este blog y tengo que reconocer que tus entradas en un principio impresionan, aunque yo ya venía sobre aviso. A lo mejor no te va a sentar bien lo que voy a decir pero... el caso es que tras leer varias entradas lo que yo no entiendo es cómo alguien con la inteligencia que demuestra este blog, y sabiendo lo que hay detrás de este tipo de mujeres, puede seguir persiguiendo este prototipo de fémina destructiva bajo la excusa de que la evolución genética le marca este camino. Leónidas, hace un par de cientos de miles de años que la especie humana se descolgó de los árboles.
Sinceramente, yo para otorgarle una "matrícula de honor" a una mujer necesito algo más un bonito marco y sumisión sexual.
Que alguien se pueda enamorar una vez de una mujer superficial y soberbia, vale, la falta de experiencia es lo que tiene. Pero que alguien viva bajo la frustración constante de desear aquello que le destruye sólo por una apariencia efímera... habiendo las mujeres cariñosas, inteligentes y luchadoras que hay por el mundo... en fin... él se lo gana. Bueno, ahora espero que me sea leve.

Saludos.
Marcos

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

Hola, Marcos. Bienvenido a DCC.

Respecto a tu comentario, date cuenta de que hablo de coños matrícula de honor, no de mujeres matrícula de honor.

Saludos.