AVISO PARA LECTORES: Esto es un blog de desahogo personal y en ningún caso las opiniones aquí vertidas se corresponden con la postura oficial del Vaticano. Leónidas Kowalski de Arimatea es un personaje ficticio, y los gatos que escriben sus textos no comparten necesariamente su comida. Los autores no tienen nada contra las mujeres, y por lo que a ellos respecta pueden seguir constituyendo asociaciones feministas para dar pena y mendigar subvenciones.

jueves, 17 de septiembre de 2009

El descontento de mi gato


Gusifluky, mi gato, mi hijo, se acercó hasta el sofá donde yo leía El espejismo de Dios (lectura que recomiendo a cualquier forma de vida inteligente en este planeta). Llegó sigiloso y elegante, como flotando sobre el aire, y de repente me lo encontré sobre mis rodillas. Parecía haberse materializado ahí sin haber existido antes en ninguna parte. Cerré el libro y miré a mi hijo fijamente en silencio; por experiencia sé que es mejor dejar que hable él cuando así lo decida. Él me miraba también, creo que con curiosidad. Pero en algún momento me pareció notar en su mirada más desprecio que curiosidad; más sospecha que complicidad; más desconfianza que cariño. Al cabo de un par de minutos, justo cuando me dispongo a echarlo de mis rodillas y reabrir el libro, me sorprende su voz de gato mimado:


—Padre, ¿qué es el mundo?

—Umm... A ver, pequeño Gusi, ¿es una pregunta capciosa, una adivinanza, una duda filosófica, una cuestión científica, o qué coño me estás preguntando?

—Solo quiero saber qué debo entender por "mundo" cuando se dicen cosas como "todo el mundo es gilipollas", o "estoy hasta los cojones de todo el mundo" (aunque como bien sabe, amado padre, yo no puedo estar hasta los cojones de nada porque usted, en su infinita sabiduría, decidió hacerme castrar, loado sea su nombre, pedazo de cab... allero).

—Ejem, no me gusta hablar contigo del asunto de tu castración porque eres muy joven para entenderlo, pero estoy seguro de que algún día me lo agradecerás; no tienes ni idea de los problemas que te he ahorrado. En cuanto a lo otro, lo de qué es "el mundo", te puedo decir que en ese contexto en que tú lo planteas lo podemos traducir por "toda la gente".

Gusi se queda pensativo tras escucharme. Los gatos piensan mucho, pero piensan despacio y yo ya me he acostumbrado a ser paciente cuando mi hijo reflexiona. A pesar de ello me pongo nervioso y el corazón me late con fuerza, lo que me sirve para medir el tiempo mediante los latidos. He contado doscientos quince latidos cuando Gusifluky vuelve a hablar:

—Pero entonces, padre, "el mundo" tiene muchas caras, muchísimas.

—Así es, hijo mío. Unos cuantos miles de millones de caras. ¿Qué problema tienes con eso?

Gusi vuelve a ensimismarse con un preocupante y hosco gesto. Ochenta y dos latidos he contado hasta oír de nuevo su voz, que ahora no sonaba a gato mimado sino a felina furia contenida:

—Yo quisera que el mundo solo tuviera una cara.

—¿Para qué?

—¡Para poder partírsela, padre, para eso!

Mudo por el arranque de ira de mi hijo lo contemplo bajar de mis rodillas y alejarse con su caminar elegante y silencioso. Antes de salir del salón se detiene, me mira con sus ojos verdes de afiladas pupilas contraídas y me grita (me escupe), lleno de rencor:

—¡Nadie se libra, padre!— y añade apesadumbrado, bajando la cabeza— Tampoco usted, tampoco usted...

Se va. Lo oigo desenrollar varios metros de papel higiénico en el baño, y luego lo oigo tirando al suelo el bote de espuma de afeitar que olvidé guardar en el armario, y a continuación oigo que está lanzando por mi dormitorio todos los objetos que encontró en la mesita de noche (cartera, teléfono móvil, un libro, un paquete de pañuelos de papel, una cantimplora vacía...), y segundos después me llega el ruido de lo que ha encontrado en el escritorio y que está desperdigando por el estudio (el portalápices, un paquete de tabaco, el mechero, y el cenicero que, me temo, se ha roto al caer). Lo dejo desahogarse.

Me gustaría decirle que a mí, frecuentemente, también me dan ganas de partirle la cara al mundo.

14 comentarios:

CRD dijo...

Dile a gusifluki que mañana, afortunadamente, será otro día, y que seguro que deja de verlo todo tan negro. Que entre la marea de gilipollas y gente a la que partirle la cara, también aparecen algunos a los que se puede respetar y tomar en serio!

Lady Pirata dijo...

Ah! Esas increibles criaturas... pues mire usted, vaya a mi blog y vea la putadilla que le he hecho a mi pobre Mafy, debido a la aclamación popular.
Aunque con lo presumida que es, seguro que está encantada de una vez más, ser el centro de atención.

Tal es la mascota, tal es el dueño.
Si, si, ella es como su dueño ;) y con respecto a Gusi te diré, que quizás espera demasiado de los demás.
Lo mejor, es no esperar nada de nadie.
He dicho.

Besos para el Gran Gusi, gato existencialista :)

Anónimo dijo...

Muy bueno Javi.


Arturo.

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

CRD:

Mañana será otro día, sí, y tal vez Gusi lo vea todo de otro color, pero la marea de gilipollas que piden a gritos partirle la cara seguirá ahí. Y sí, hay gente a la que a pesar de todo merece la pena respetar y tomar en serio... hasta que te fallan.

Lady Pi:

Lo que le has hecho a Mafy no tiene nombre, pero esos perritos falderos se merecen eso y más, por falderos y por lamecoños. Un gato jamás se prestaría a semejante ignominia, y es por eso que adoro a Gusi, entre otras cosas.

Aunque digas que no hay que esperar nada de nadie yo sigo esperando todo de alguien. Aunque, es verdad, soy un iluso.

Arturo:

Qué falso eres, coleguita, qué falso eres. Mañana, mientras estoy atragantándome con la tostada, volverás a ridiculizar mi blog. Consígueme lo que te pedí y deja de chuparme la polla, puto Boina Verde renegado.

Lady Pirata dijo...

Oye, un respeto a mi perra.
Por ahí no paso.
Lo pagas con quién te de la gana, con mi perra no.

Es cierto, algunas personas no merecen respeto.

Anónimo dijo...

Tú también deberías castrarte, Leo, seguro te ahorras muuuuchos problemas. Hazlo y serás feliz.


Una (ex)admiradora.

Anónimo dijo...

Debe de ser el mes de septiembre que inspira a hacerse las grandes preguntas de la vida y debe de ser algo contagioso, tengo un amigo en el msn que ha escrito como mensaje rápido: pretender que la vida te trate bien por ser buena persona, es como pretender que no te atropelle el toro por ser vegetariano. Estamos finos.

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

Lady Pirata:

Si de verdad creyeras que esa perrita lamecoños merece respeto no le habrías puesto los sombreritos con los que la has exhibido al mundo. Si pudiera matar a tu perra lo haría, para evitarle sufrimientos.

(Ex)admiradora:

Totalmente de acuerdo con vos. (¿Por qué has dejado de admirarme? Ya me parece bastante raro que alquien me admire, pero siento curiosidad por saber qué motivos te he dado para que dejes de hacerlo).

Anónimo:

Tu amigo tiene mucha razón, y la tiene ya sea septiembre, enero o abril.

Anónimo dijo...

ese gato mal criado se merece una buena tundra por ralengo y sinverguenza

esas preguntas de capón se las hace uno que estando perdido o desbordado busca escusas en otro dicho de otra forma la culpa es de otro cuando viendose vencido para disculparse generaliza su derrota, no se puede vencer a todos

cio

Belladonna dijo...

Querido,

Ya acabó tu historia de amor?

Un besote!

pataleos digitales dijo...

"(lectura que recomiendo a cualquier forma de vida inteligente en este planeta)"

hacía tiempo que lo pensaba, pero esta frase me lo confirma: tu no eres de este planeta, pues como todo el mundo sabe, aquí no hay vida inteligente. ¡¡eres un jodido marciano!!

;)

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

Anónimo:

Tu comentario no hay por dónde cogerlo, empezando por lo de que mi gato se merece una tundra. Supongo que quisiste decir "tunda", y es que no es lo mismo tunda que tundra. No tengo nada más que responderte.

Belladonna:

No, no acabó, y en cualquier caso no es de tu incumbencia. ¿Cuántos blogs tienes?

Pataleos Digitales:

A mi pesar, soy de este planeta. Bueno, no, corrijo: para bien o para mal soy una forma de vida que existe gracias a las excepcionales características del planeta Tierra, y aunque a veces me encabrone con mis coterráqueos la verdad es que mantengo la esperanza de que sepamos salir adelante y de que los muchos humanos inteligentes no se plieguen a las conductas brutísimas de otros muchos humanos idiotizados.

Rocket dijo...

Estimado Leónidas,

Todos tenemos días en los que le prenderíamos fuego al mundo... de hecho yo mismo, un dechado de virtudes y de amabilidad, un día estuve a punto de iniciar la tercera guerra mundial.

Nuestro querido Gusi tiene razón. ¡Que demonios, un día de furia es un día de furia!

Saludos,
Rocket

El Señor Odioso dijo...

Yo le habría remitido al Diccionario de la Real Academia.