AVISO PARA LECTORES: Esto es un blog de desahogo personal y en ningún caso las opiniones aquí vertidas se corresponden con la postura oficial del Vaticano. Leónidas Kowalski de Arimatea es un personaje ficticio, y los gatos que escriben sus textos no comparten necesariamente su comida. Los autores no tienen nada contra las mujeres, y por lo que a ellos respecta pueden seguir constituyendo asociaciones feministas para dar pena y mendigar subvenciones.

miércoles, 7 de abril de 2010

Los diversos suicidios del teniente Núñez. (XVI)


-Joder, Leo, empiezo a estar hasta el coño de toda esta mierda -dijo Silvia Contreras.

-¡Niña, no hables así!

-¡Pero es que es verdad! ¿Por qué nunca pasa nada bueno?

Me encogí de hombros. "¿Por qué nunca pasa nada bueno?" Excelente pregunta. Pensé en ello mirando alternativamente mi vaso y el escote de Silvia. Volví a encogerme de hombros sin responder a mi compañera, hasta que pasado un rato de incómodo silencio dije:

-Pasó el tiempo. Sanz me llamaba todas las semanas y me decía: "Sin novedad, mi primero. Mande saludos a Gil y al cabo Calahorro". Gil también me llamaba y me contaba cosas como que la boina negra le daba un toque muy atractivo, o que se había echado una novia ecuatoriana que era madre de tres hijos y que por fin se sentía plenamente aceptado, o que le encantaban los Light Gun de 105 milímetros, o que ya había hecho el curso de paraca y que tenía no sé cuántos saltos, o que estaba haciendo el curso de cabo, o...

En este punto de la narración me disculpé y fui a esconderme en el meódromo. Me había emocionado y no quería que Silvia Contreras me viera llorar. Cuando volví a nuestra mesa Silvia estaba impaciente.

-¿Y qué más te contó Gil?

-Me dijo que allí, en la brigada paraca, nadie lo llamaba Gil y Pollas. Me lo dijo con mucha naturalidad, y a mí eso me impresionó, porque yo no sabía que Gil sabía que aquí lo llamaban así. Me lo contó como si para él hubiera sido normal ser conocido como el "Gil y Pollas", y dando por hecho que todos, incluido yo, lo sabíamos. Silvia, te prometo que yo jamás lo llamé así, pero es verdad que tampoco hice nada para que otros dejaran de hacerlo.

Me quedé callado mirando a Silvia. Ella tampoco decía nada, y entre sorbo y sorbo me miraba con la cara vacía, bella e intrigante de una muñeca de porcelana. Luego me guiñó un ojo y pronunció con voz casi inaudible: "Sigue". Y yo, claro, seguí.

-Sanz vivía su año como agente en prácticas tras salir de la academia de Baeza. Estaba destinado en un pueblo de Lérida, no recuerdo el nombre, y andaba de patrulla con su compañero Ortega cuando se detuvo para ayudar a un conductor que se las veía y se las deseaba para cambiar una rueda pinchada. En ello estaban cuando, según Ortega, Sanz se puso en medio de la carretera justo un instante antes de que un camión con matrícula francesa lo despedazara. Dice el guardia Ortega que Sanz se estaba partiendo de risa cuando aquel camión se le echaba encima. He hablado con Ortega y así me lo ha contado. Por cierto, Ortega está de baja psiquiátrica desde entonces, y dice que fue algo espeluznante. Fue el 29 de octubre de 2009.

-Bueno, Leo -dijo con tristeza Silvia -, ya solo quedabais Gil, Calahorro y tú. A ti te tengo delante, y lo de Calahorro ha sido esta misma tarde... Así que, en fin, acabemos ya esta historia: ¿qué pasó con Gil?

-¿Te enteraste de lo del cabo de Afganistán, la semana pasada? -pregunté a Contreras.

-Mmm, pues no, lo siento.

-Un cabo se puso delante de la ametralladora de un RG-31 cuando la estaban probando. Supe que se trataba de Gil en cuanto vi aquellas iniciales en las primeras noticias que llegaron a España: "A. G. P." El cabo Antonio Gil Pumar había abandonado el Club de los Probables Suicidas para asociarse al Club de los Suicidas Efectivos descuartizado por una ráfaga de 12´70. Me pregunto si vio al fantasma del teniente Núñez, con sus medias de seda y sus bragas de encaje, inmediatamente antes de escabecharse.

-Vaya, pues no me he enterado del suceso, aunque con esto del cambio de destino he estado muy liada últimamente y no he prestado atención a las noticias.

-Ya, Silvia, ya imagino. Además no se le ha dado mucha publicidad a la muerte de Gil, porque una cosa es que los malvados talibán te pongan una traca en el camino y otra cosa muy distinta es que un militar enloquezca y se coma a bocajarro el fuego de una ametralladora pesada.

-¿Y ahora qué, Leo? -inquirió Silvia tras un par de minutos de silencio.

-Ahora nos vamos a cenar, mi nueva compañera, y luego ya veremos.

-Después nos vamos a tu casa -dijo Silvia decididamente.

-Mejor a un hotel, que Gusifluky es muy arisco con los desconocidos -afirmé categórico.


(UNA ENTRADA MÁS Y HABREMOS ACABADO. ¿NO ESTÁIS EMOCIONADOS POR EL INMINENTE DESENLACE, TRES LECTORES DE MI ALMA?)

11 comentarios:

Capitán Cachalote dijo...

Ya falta poco...a ver si Leonidas tiene suerte y antes de que le sobrevenga esa muerte terrible que le aguarda, consigue calzarse a la dama en cuestión, je je

CRD dijo...

¿una más?
Ya te vale que ya vamos por la entrega XVI, un mes nos has tenido pendiente... eso no se hace.

Pajeú dijo...

ZZZZZZZZZZZZZZZZ.....
Ups, perdón, que todavía no has acabado.

Sigo esperan(ZZZZZZZZ)do el (ZZZZZZZZZZZ) fin (ZZZZZZZZZZZZ).

Un SoSo.

El soldadito de plomo dijo...

Capitán Cachalote:

No adelantemos acontecomientos. ¿A qué viene esa fijación con follarse a Contreras? ¡Hombres, siempre pensando en lo único!

CRD y Pajeú:

Sí, eso, vosotras seguid tocándome los perendengues, que aún estoy a tiempo de alargar esto por doscientas o trescientas entradas más, por chulitas, que sois unas chulitas.

El soldadito de plomo dijo...

Me cago en todo lo que simule ser mi estampa. Puede leerse en mi anterior comentario que dije "acontecomientos". ¿Es necesario aclarar qué quise decir en lugar de tan esotérica palabra?

Me chifla Amaral, por cierto.

Rocket dijo...

Estimado soldadito y concurrencia,

Pues yo si quiero sexo, la verdad. Con lo que ha pasado ese hombre, ¡que se de una alegría por Dios, que le vendrá muy bien para relajar los nervios!

Claro que al final resultará que es el asesino y usted me lo dejará a dos velas...

Saludos,
Rocket

María dijo...

Yo sigo fijándome en los detalles y le diré:
¿Cómo ha podido permitir que un miembro de nuestra Benemérita perezca bajo las ruedas de un "gabacho"? jajaja, no había por ahi un pobre españolito de a pie en un corseta hecho en Figueruelas para que el insigne Sanz hubiera podido hacer mención a su art nº 1 "El Honor es mi Divisa" y haber podido dar "Todo por la Patria", pero por Dios!!.
Y "escabecharse"?? o sea poner sus sesos en escabeche, no sé, yo es que soy más de anchoas (boquerones) en vinagre jaja pero Usted es el que suscribe.
Por lo demás sigo aprendiendo y como el resto de los presentes estoy que no quepo en mi de gozo ante el inminente desenlace y tmb voto afirmativamente ante la posibilidad de que le da una alegria a su pequeño soldadito jajajajaja

Zapador dijo...

Pues yo creo que el primero Alburquerque es un crack inventándose historias para tirarse a la nueva :P (con la siempre muy útil colaboración de todos los whiskies que lleva trasegados la Contreras). Me explico: en el primer capítulo nos contaba que la cabo primero Silvia Contreras había llegado esa misma mañana al acuartelamiento de Cascaperales, y siempre que llegas a un nuevo destino tienes que presentarte reglamentariamente a todos tus nuevos compañeros de unidad y empleo superior al tuyo: "A la orden, mi taquecual. Se presenta la cabo primero Silvia Contreras que ha sido destinada a esta unidad". Es decir, que en esa mañana de presentaciones aquí y allá y de ver el nuevo cuartel y tal, es más que probable que no haya conocido a ninguno de los cabos y soldados mencionados por Alburquerque, que casualmente son todos los que han "muerto". Eso si es que han existido más allá de la imaginación de este. Salvo al cabo Calahorro, que aún vivía esa mañana y Contreras lo recuerda, ¿pero quién dice que ha muerto? Porque lo diga Alburquerque no tiene por qué ser verdad. Y el teniente Núñez, o nunca ha existido o ese día estaba de guardia, o de saliente de guardia, y entonces la primero no lo ha podido conocer. Todavía :) En definitiva, la Contreras es una auténtica pardilla de tomo y lomo. ¡Tan crédula a su edad! ¡El alcohol ya no le deja ver lo inverosímil de la historia de Alburquerque: ¿cómo se pudo poner el cabo Gil delante de una ametralladora de un RG-31 para que le atizara a propósito en un ejercicio de tiro? ¡pero si está altísima y cualquiera que se intente meter en el área que esté batiendo se le vé desde muchísimo antes!. Yo estoy con los demás: ¡ánimo Alburquerque, que entre el alcohol que ya lleva encima la moza y el "voy a morir tan joven dejando a un Gusifluky huérfano" que no dejas de repetir como un disco rallado, a la Contreras te la terminarás tirando esta noche! :D

El soldadito de plomo, me está gustando mucho el cuento, por cierto. Es curioso como, siendo yo militar, veo en casi todos los personajes bastantes similitudes con algunos compañeros míos. Bueno, lo del "incidente" en la guardia del teniente Núñez y sus gustos por la lencería fina es muy surrealista, pero en cómo es su personalidad, ahí lo clavas con cierto teniente que conozco :) Un saludo.

El soldadito de plomo dijo...

Hola a todos. Estoy muy, pero que muy enfadado. En el momento de escribir esto estoy pataleando con una rabieta de padre y muy señor mío.

Rocket y María: vale, sí, habrá sexo (ya no me importa decirlo, porque Zapador lo ha dicho [casi] todo), pero sin detalles, que esto no es un cuento erótico.

Zapador: Grrrrrrrrr... ¡Rayos, truenos y centellas! Creo que nunca me habían echado a perder el final de un cuento tan detalladamente. Estoy pensando si molestarme o no en publicar el final. Me quito el sombrero, Zapador. Muy bien hecho, en serio. Estoy asombrado por tan fino y acertado razonamiento, Zapador.

Bueno, venga, publicaré inmediatamente la última parte porque aún queda alguna sorpresita por desvelar, y debo hacerlo yo antes de que se me adelante otro comentarista listillo.

Rocket dijo...

Estimado soldadito,

¡Eh, eh, eh!, ¡no me quite usted mérito que yo también pronostiqué que Leonidas era el asesino refiriéndome, obviamente, a la posibilidad que describe el zapador (si es de ingenieros seguro que es tipo listo)!, ¡leñe, para una vez que aparenta ser uno perspicaz siendo medio tonto del haba no se lo reconocen!

Y otra cosa,si hay sexo ¿podría ser sexo anal?, no sé, me hace ilusión y siempre cabe la posibilidad de dar un giro inesperado a la historia siendo Contreras la que, ejem, ejem, se beneficiara a Leonidas por retaguardia. Ejemplar castigo por sus muy pecaminosas intenciones.

Y casi mejor me callo porque intuyo que está usted a punto de recomendarle a un servidor la misma terapia pero practicada por un negro senegalés de 2,35m de altura y de nombre Buba.

Saludos,
Rocket

El soldadito de plomo dijo...

Ja ja ja... Rocket, no le pillé lo que quiso decir al referirse a Alburquerque como "el asesino". Lo siento, soy bastante lentito, es que no pertenezco al Arma de Ingenieros (léase ahí toda mi furia y despecho hacia el comentarista Zapador).

¡Y no, no hay sexo anal, y si lo hubo no fue con Alburquerque como sujeto pasivo, carajo! Bastante por culo le han dado ya reventándole el final del cuento.

Por cierto, ahora que comenta lo del senagalés: en mi época granadina fui amigo de un senegalés enorme, Medum se llamaba, que estaba liado con la compañera de piso de la que entonces era mi novia. Medum trabajaba como portero de discoteca, y además de ser enorme era cinturón negro de kárate. Pues bien, una noche lo vi repartir leña a dos imbéciles que intentaron insultarlo con lo de siempre, que si negro de mierda y que si eres un puto mono que no tiene derecho a negarme la entrada en la discoteca y bla bla bla... ¡Buah, chica fue la samanta que les cayó! Y la verdad es que disfruté con el espectáculo (aquellos cabrones se merecían lo que les pasó).

No sé, me hablan de senegaleses y además de pensar en pollas enormes me acuerdo de Medum. Quería contarlo.