AVISO PARA LECTORES: Esto es un blog de desahogo personal y en ningún caso las opiniones aquí vertidas se corresponden con la postura oficial del Vaticano. Leónidas Kowalski de Arimatea es un personaje ficticio, y los gatos que escriben sus textos no comparten necesariamente su comida. Los autores no tienen nada contra las mujeres, y por lo que a ellos respecta pueden seguir constituyendo asociaciones feministas para dar pena y mendigar subvenciones.

lunes, 22 de enero de 2007

El auténtico héroe

(Publicado originalmente el 28 de Mayo de 2006).

El auténtico héroe está entre nosotros. Es un señor cincuentón con barba, feote y algo barrigudo. O una mujer que ha pasado los cuarenta y usa gafas de culo de vaso. Incluso puede ser un niño. En cualquier caso se trata de alguien que pasa desapercibido, y que se llama Pedro Gutiérrez o Lola Martínez. O no, a veces no pasa desapercibido, quizás llama la atención por un aspecto inusualmente atractivo, pero no se aprovecha de ello.

El héroe de verdad no aparece en televisión, ni en las noticias ni mucho menos en películas, y si alguna vez lo hace deja de ser un héroe. El genuino héroe es una persona anónima, y cuando nos cruzamos con él por la calle o coincidimos en el ascensor no podemos imaginar las gestas gloriosas que jalonan su existencia.

El héroe suda, llora, sangra y moquea por la alergia o por los constipados. Puede que sea bizco, o tartamudo, o cojo. Puede que lo sea todo a la vez.

Es alguien especial, nuestro héroe, el de verdad. Se llama Luis. Su mujer, a la que amaba con toda su alma, lo dejó por un tipo más guapo y con mucho dinero. Antes de eso le sacó cuanto pudo, dejándolo en la ruina. Además contó mentiras sobre él para justificar que lo abandonaba, y él no se defendió porque la amaba tanto que no quiso dejarla mal ante el vecindario y su familia. Ahora, a sus cincuenta años, sin un duro y feo como es, no tiene posibilidad de rehacer en modo alguno una vida en pareja. Además todavía la quiere, y aunque no lo confiesa a nadie sigue esperándola. Por eso, entre otras cosas, es un héroe.

Me gusta el héroe de verdad. Éste se llama Francisco pero lo llaman Quico en casa. Tiene once años y hoy le han partido los labios de un puñetazo. Fue a la salida del cole. Se había citado con un tipo grandullón de trece años llamado Jorge. Jorge es el terror del colegio, porque es muy grande para su edad, violento y no tiene compasión con nadie. Jorge, en el recreo, le robó por la fuerza el bocadillo a Susana, la hermana de nueve años de Quico, dejándola humillada, hambrienta y llorando ante todo el mundo, sin que nadie hiciera nada por ella. Salvo su hermano, que es un niño escuálido y sedentario, pacífico y más bien cobarde, pero con gran sentido del deber. Así que Quico se citó a la salida del colegio con Jorge. Quico estaba aterrado, tembloroso y con el corazón latiendo como si le fuera a explotar, pero se mantuvo firme e intentó darle primero a Jorge. Más de treinta niños formaron corro en torno a ellos, y todos jaleaban a Jorge, porque ya se sabe que la gente se adhiere al previsible vencedor, aunque se le odie, y los niños no son una excepción. Quico no pudo ni rozar a Jorge, antes de eso un gigantesco puño se estrelló en su boca y lo lanzó al suelo. Se estaba levantando para volver a por más cuando su hermana lo obligó a irse a casa cogiéndolo de la mano y casi arrastrándolo. Quico lloraba, de rabia, de impotencia, de vergüenza. Susanita también lloraba a moco tendido, pero nunca en sus nueve años de vida se sintió tan orgullosa de nadie. Por eso, entre otras cosas, Quico es un héroe.

Adoro al héroe auténtico. Y a la heroína María, que se licenció en Historia ya ni se acuerda cuándo, y que nunca ejerció ninguna profesión porque se casó muy jovencita y su marido es de los que piensan que el sitio de la esposa está en casa, preferiblemente en la cocina. Era tan ingenua María que en las primeras palizas creyó que tendrían alguna razón, así que se esforzó por hacer mejor las cosas, es decir, más a gusto del marido. Eso le sirvió para recibir más palizas durante años. Y un día, siendo ya una mujer de 42 años, con tres hijos (de diecisiete, doce y siete años), ciega de un ojo por una de las palizas y sin trabajo, hizo las maletas y con sus hijos se fue de casa. Ahora nadie sabe con seguridad donde vive, pero busca desesperadamente un empleo. Y tiene miedo, mucho miedo, por el futuro de sus hijos. Por eso, entre otras cosas, es un héroe.

Me cae bien el héroe modesto, como son todos los héroes, pues sin modestia no hay heroicidad. Éste se llama Alfredo, tiene 37 años y es albañil. Está soltero porque hace muchos años descubrió que su novia, con la que estaba a punto de casarse, se acostaba con su primo, y ahora no se fía de nadie. Hace unos días Alfredo iba por la calle cuando fue atraído por una humareda que salía de un balcón y por los gritos de mucha gente. Una señora mayor gritaba en la calle "¡Mi nieto, mi nieto está ahí!". Alfredo subió al piso en llamas aunque oía llegar a los bomberos. Cuando sacó al bebé en brazos y los mirones agolpados en la calle irrumpieron en aplausos se puso rojo de vergüenza, pero nadie lo notó porque tenía toda la cara chamuscada. Para entonces también había llegado una ambulancia y entregó el niño a alguien que parecía ser un médico. Alfredo se marchó un minuto después, cuando vio que una periodista (muy parecida a su novia) empezaba a preguntar, micrófono en mano, quién es el que rescató al niño. Al día siguiente le preguntaron los compañeros, en la obra donde trabaja, que por qué se había cortado el pelo al rape y se había afeitado las cejas. Alfredo respondió "bah, venazos que le dan a uno". Por eso, entre otras cosas, es un héroe.

Me gustan los héroes que están entre nosotros. Otra heroína. Ésta se llama Yolanda Sánchez. Es una mujer bellísima, con tipazo y cara de devoradora de hombres. Hay quien afirma que tiene cara de zorrón, pero sea de zorrón o no lo sea, lo cierto es que es preciosa. Una vez, uno de esos tipos que se creen dueños de las personas porque tienen mucho dinero, le ofreció 6000 euros si lo acompañaba a cenar. Sólo por cenar con él en un caro restaurante. Ese tipo cenó solo. Por eso, entre otras cosas, Yolanda es un héroe.

Mi padre, sin ir más lejos, es un héroe. Disculpen que no explique el porqué, tengo miedo de contarlo y que eso rompa la magia.

A todos vosotros, héroes, mi admiración. A todos vosotros, héroes, mi respeto. Nadie os da las gracias, pero vosotros y yo sabemos que el mundo sigue siendo habitable porque estáis ahí. Os quiero, en serio que os quiero.


6 comentarios:

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

Comentarios importados desde Spaces, su anterior ubicación:

Miri
A mí también me gusta. A veces idolatramos a la gente con fama sólo por tenerla. Pero eso no los hace héroes.
Saludos,
Miri
07/01/2007 21:59
(http://coti-82.spaces.live.com/)

LaChicaConElVasoDeAgua
Me gusta, me gusta mucho.

En cuanto a lo del cine lo decía por el genial nombre que se te ocurrió ponerte como burla hacia el mío. Pensé que sabrías de qué se trataba.

01/07/2006 16:42
(http://sensualphysicallove.spaces.msn.com/)

Liliana C. dijo...

Carai.. pero si és una mudanza en toda regla. Bienvenido.

marta marmota dijo...

jiji
Te pillé!
Pero te estás pegando la matada de copiar los comentarios? Yo no me veo con valor para eso...

marta marmota dijo...

Joder, qué bonito!
Se me han saltado un par de lagrimillas, en serio.

marta marmota dijo...

No sé si sabes que en tu blog salta publicidad. Si no la has puesto tú, debe de ser por culpa del contador de visitas.

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

Gracias, Marta. Creo que ya lo he solucionado.