AVISO PARA LECTORES: Esto es un blog de desahogo personal y en ningún caso las opiniones aquí vertidas se corresponden con la postura oficial del Vaticano. Leónidas Kowalski de Arimatea es un personaje ficticio, y los gatos que escriben sus textos no comparten necesariamente su comida. Los autores no tienen nada contra las mujeres, y por lo que a ellos respecta pueden seguir constituyendo asociaciones feministas para dar pena y mendigar subvenciones.

domingo, 4 de febrero de 2007

El Cabo Finisterre

(Cuento publicado originalmente en Spaces el 27 de Julio de 2006).

Estaba hasta los cojones del chistecito. Apellidarse Finisterre y ostentar el modesto pero dignísimo empleo de Cabo daba mucho juego entre los compañeros. Para colmo tenía fama de juerguista y mujeriego, y todo esto encendió la chispa de ingenio que rara vez surgía en el soso del Cabo Primero Pineda, el cual dijo un día al toparse con Finisterre en el comedor: "Vaya, el cabo Finisterre, el único accidente geográfico contradictorio; además de cabo es golfo." Lo oyó mucha gente y la gracia caló hondo, desde entonces se lo repetían constantemente, incluso los Soldados más modernos con los que Finisterre pretendía guardar las distancias por eso del respeto a los galones y tal.

Finisterre ingresó como zapador en el Regimiento de Ingenieros número 11 (RING 11) a los dieciocho años, y a los veintitrés ascendió al empleo de Cabo por concurso-oposición quedando el primero de su especialidad. Sin dudarlo ocupó vacante de su nuevo rango en el mismo Regimiento; disfrutaba con su trabajo de tender y limpiar campos de minas, de manipular explosivos, en fin, esas cosas que hacen los zapadores. Soñaba con ir a una Zona de Operaciones caliente y participar de algún modo en mejorar la vida de la población civil machacada por una guerra, aunque a su novia, María, no le hacía maldita la gracia. Con veinticuatro años lo logró.

Era el año 2001 y Finisterre, ese Cabo moreno, delgado y seriote hablaba con su novia desde el locutorio de la base multinacional de Mostar-Aeropuerto, cuartel general de la División Multinacional Sureste en Bosnia, también conocida como División Salamandra. Las llamadas desde el locutorio eran a precio de llamada nacional en España, gracias al satélite Hispasat, y aunque Finisterre llevaba siempre el teléfono móvil encima, a la hora de llamar a España lo aconsejable era usar el locutorio, a pesar del coñazo de los dos o tres segundos que tardaban los mensajes en llegar al interlocutor:

- Que sí, María, en serio, que lo de esta tarde no es nada-. Mentía piadosamente Finisterre.

- Pero es que eso me dijista la otra vez, cariño, y luego supe por una vecina que tiene a su marido ahí contigo que habíais estado desactivando unas minas o no sé qué...

- Nooo, cielo, esta vez es una tontería. Vamos a reconstruir una escuela en un pueblo cercano. Y se me hace tarde que el convoy ya está montado. Te llamo mañana, mi niña.

- Jo. Dime que me quieres.

- Te quiero.

- Tonto. Así no, dímelo de verdad.

- Mira, niña, me esperan, así que te tengo que dejar.

- ¡Pero dímelo!

El Cabo Finisterre colgó y salió corriendo del locutorio, con su chaleco antifragmentos puesto y ajustándose el casco, en dirección al vehículo blindado que lo esperaba. Sentía la conciencia sucia, y se prometió que al volver por la noche llamaría de nuevo a María para disculparse y decirle que claro que la quería. Y sonaría, además, genuinamente sincero.

Las cosas no salieron del todo así. ¿Acaso quedan ciegos en el mundo que crean que las cosas salen como son soñadas? Esa tarde a nuestro Cabo se la vació el bolsillo de la suerte... del todo.

Lubinje. 18 horas 42 minutos. Finisterre está tendido en el suelo, hundiendo concienzudamente su bastón buscaminas en el ángulo adecuado, lenta, cuidadosamente. Ha visto el plato de presión de una mina PMA-2 asomando entre la tierra. Hace más de dos horas que localizó la última y está agotado, pero conoce muy bien ese modelo de mina. No hay problema. Nema problema, como diría la intérprete que los acompaña. Por fin introduce el bastón buscaminas bajo la base de la mina y comienza a levantarla. Cuando la ha desenterrado totalmente la coge con cuidado con ambas manos, prestando vital atención a no tocar la estrella de la espoleta que hará detonar la mina. Misión cumplida, una vez más... hasta que Finisterre ve ese extraño hilo de cobre que cuelga de la PMA-2. Una mina de presión trampeada con una una mina de tracción, probablemente una PMR-3. Eso pensó nuestro Cabo justo antes de que la mina trampa detonara.
El Teniente Bravo fue el primero en llegar hasta el cuerpo de Finisterre. Tal como se lo encontró sabía que no había nada que hacer, así que le cogió la mano y la sostuvo hasta que el Cabo dejó de respirar. Antes de eso Finisterre tuvo una breve alucinación:
Estaba tumbado boca arriba en un extenso campo de amapolas. María llegaba hasta él y le cogía la mano tumbándose a su lado. Él la miraba y le decía "Te quiero, María, y es de verdad".
Cuando algo después el Teniente Bravo daba novedades a su Capitán dijo al final de su parte:
"... y eso es todo, mi Capitán. Sólo cabe señalar que el Cabo Finisterre intentó decir algo en sus últimos segundos, pero por el destrozo de su cara y los desgarros en las cuerdas vocales no pude entender nada."

Bueno, he aquí otra de mis historias llenas de optimismo. Sé que he usado demasiados tecnicismos militares y armamentísticos, pero así ha salido la cosa. Si alguien quiere resolver dudas en ese sentido que me lo haga saber en los comentarios.

Y sí, lo del Teniente Bravo es un guiño a los lectores de Marsé.

Y los demás nombres, fechas y lugares son ficción... o no del todo.


1 comentario:

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

Comentarios trasladados de su anterior ubicación:

María
María sabía que él la quería, igual que ella le quería a él.

¿Es que no hay finales felices en tus historias?

Me gustan los... "fueron felices y comieron perdices"... aunque cambiaría las perdices por una pizza de jamón y queso complementada con más queso y con paté de ese del de toda la vida.
31/07/2006 2:32
(http://may82may.spaces.msn.com/)

Doomdoc
Desde luego tus nietos tienen garantizados grandes momentos junto a ti las tardes de invierno. Pedazo de relato. Tanto si es real como no (eso ya lo has aclarado) la forma de contarlo es digna de guión de película de las bélicas de antes, de las que tiene mi padre en VHS en su cuarto. La verdad es que de narración, como de letras en general ando escaso de verdad, por eso recurro a lo del cine que lo tengo más mamado. Pero es indudable tu talento. No entro a comentar lo trágico de las historias que he leído en este blog de apariencia flower power con tanto corazón. Corazón el que pones de fondo de tu blog y el que arrojas con tus palabras. Mucho sentimiento y muy bien presentado. Ya no me quedan más palabras para elogiarlo.

También aprovecho para darte las gracias por pasarte por mi blog. SIempre son muy bien recibidas las visitas de gente en posesión de tanto talento, como los que últimamente me visitáis. Mis amigos lo hacen más por saber en que locura ando o por ver las fotos de la última fiesta. Sin embargo agradezco que alguien lea con detenimiento mis palabras.

Creo que de chorlito tiene poco la cabeza que ha ingeniado este blog.


mon "el greñas"
30/07/2006 2:11
(http://monstales.spaces.msn.com/)

Miss Sinner

Se me ha puesto la piel de gallina y ha punto han estado de saltárseme las lágrimas. Qué bueno. Buenísimo.

28/07/2006 11:40
(http://misssinner2.spaces.msn.com/)

Tesa
Tanto si tus datos son reales o no, lo cuentas de manera que el lector se imagina junto al zapador queriéndole sujetar la cabeza.

Muy bueno, mucho

Besos

27/07/2006 22:59
(http://logotipos.spaces.msn.com/)

Leónidas

No, Javi, no es real. Pero como muy bien dices, es mi recuerdo a los Finisterres que caen y de los que nadie se acuerda. Va para todos esos que se quedan allí (o aquí) . Gente que tuvo ilusiones y una vida por delante y quiso hacer algo por los demás.

Les debemos mucho, y tú de eso sabes más que yo.

Gracias, Javi... por todo.
27/07/2006 22:35
(http://cabezachorlito.spaces.msn.com/)

Javi
Leónidas, Chapeau. Una vez más me demuestras que debajo de esa mascara retorcida y grotesca con la que te asomas al mundo, late un espíritu sensible. No sé si esta historia es cierta o no, pero los dos sabemos que muchas veces (más a menudo de lo que la gente se cree) los Cabos Finisterres se juegan la vida, y a veces la pierden, ayudando a los demás.
27/07/2006 22:20
(http://la-osera-de-Javi.spaces.msn.com/)