AVISO PARA LECTORES: Esto es un blog de desahogo personal y en ningún caso las opiniones aquí vertidas se corresponden con la postura oficial del Vaticano. Leónidas Kowalski de Arimatea es un personaje ficticio, y los gatos que escriben sus textos no comparten necesariamente su comida. Los autores no tienen nada contra las mujeres, y por lo que a ellos respecta pueden seguir constituyendo asociaciones feministas para dar pena y mendigar subvenciones.

jueves, 8 de marzo de 2007

Cómo ponerle un supositorio a un gato


Hola, personas y demás seres indeterminados.

Tengo siempre un libro cerca del inodoro, porque considero que es importante ilustrarme en esos ratos de paz, de serenidad y recogimiento. O sea, que me gusta leer mientras cago.

Pues bien, ando releyendo a trozos el muy recomendable Errores, Falacias y Mentiras, de Peter Villanueva Hering. Esta tarde di con algo que quiero compartir con ustedes. Es un texto fascinante sobre el que quiero añadir algo. Vayamos primero con el fragmento de Villanueva:

"Durante mucho tiempo se ha creído que la masturbación produce enfermedades. Un libro pionero en ese campo en la edad moderna fue el inglés Onanismo, o el nefando pecado de la autopolución (1716). Su autor era un clérigo y médico que prefirió permanecer en el anonimato. El libro se hizo muy popular y en 1764 apareció su decimoctava edición en inglés. A la sombra de este éxito aparecieron otros, como el del médico suizo, Samuel Auguste David Tissot (1728-1797), titulado Onanismo, o tratado sobre los desórdenes producidos por la masturbación (1758). Tissot no se remitió a ninguna investigación ni autoridad de su época, sino a Hipócrates para advertir a los afectados de los peligros que les amenazaban, entre ellos verter gran cantidad de "líquido seminal a través de la orina". Según él, quien "vierte una gran cantidad del escaso licor seminal" se vuelve inevitablemente "pálido, afeminado, entumecido, loco, infame, estúpido e incluso imbécil; sus cuerpos se encorvan, las piernas ya no son capaces de transportarles". En 1812 el doctor Benjamin Rush, autor del primer libro americano de psiquiatría, escribió que la masturbación causa "debilidad seminal, impotencia, disuria, marasmo dorsal, consunción pulmonar, dispepsia, vista enturbiada, vértigo, epilepsia, hipocondriasis, pérdida de memoria, manalgia, fatuidad y muerte". En la edición de 1880 de una enciclopedia familiar inglesa, bajo la entrada ONANISMO se advertía a los padres que debían vigilar a los hijos por si se aficionaban al vicio. Los primeros síntomas eran inconfundibles: debilidad de las piernas, ojeras y amor a la soledad. Pero si persistía, la enciclopedia prometía mayores desdichas: "Algunos de los más lamentables ejemplos de decrepitud juvenil, afecciones nerviosas, ceguera, debilidad mental y fatuidad mental en las primeras fases de la vida [...] son atribuibles a esta desdichada práctica". (Peter Villanueva Hering, Errores, Falacias y Mentiras).

Y ahora digo yo: ¿por qué no se habla de los granos? ¿Qué pasa con los granos? ¿A nadie importan los granos? Todos sabemos que las pajillas también provocan granos pero, ¿por qué no se habla de ese detalle? La razón es evidente: A las empresas cosméticas les interesa que sigan existiendo los granos. Los granos suponen unos ingresos astronómicos para las empresas de cosméticos. ¿Quién se beneficia de este oscurantista silencio acerca de los granos pajeros? ¡LAS EMPRESAS COSMÉTICAS! ¿Quién controla las empresas cosméticas? ¡LOS JUDÍOS Y LOS MASONES! Ea, ya tenemos conspiración judeomasónica al canto. ¿Ven qué fácil?

Se preguntarán que cómo sé que las empresas cosméticas están en manos de esos señores... Lo siento, mis informadores del planeta UMMO no me permiten hablar de ello.

Quizá también se cuestione el sagaz lector la relación entre el título de la entrada y la entrada en sí. Sólo puedo responder a eso que la relación es absolutamente ninguna, y que si tan sagaz es el lector pues que se dedique a leer cosas de más provecho, jolines.

9 comentarios:

Javi dijo...

Para mí ya es tarde, demasiado tarde...

Tesa dijo...

Yo pensaba que los granos salían por el desorden hormonal típico de la edad, no porque el personal se la machaque a discrección.
El texto es buenísimo, toda una joyita, típico de la época que no se haga alusión a la masturbación por parte de las mujeres.
Besitos (el título de la entrada muy atractivo, invita a leer)

Jota dijo...

¡¡Preeeeet!!

Desde el polo norte. dijo...

Tipico de la epoca? el que no se haga alusion a la masturbacion femenina?.. Vamos Tesa, no menciones esas cosas, mira que segun una encuesta realizada en el reciencito pasado 2002 se dice que apenitas el 32% de las mujeres apuntan a tan "aberrante" practica... Cuanto cinismo!
Leo, yo nunca entendi por que esos granitos eran llamados PORNOCU... hoy logro ver la luz, gracias por sacarme de la ignorancia!

Baba de caracol dijo...

Cuando los primero picores aparecen, son para toda la vida. El tema de los granos supongo que será por picar entre pajas.

electrokiss dijo...

jajajaj esto explica muchas cosas...

Inconformista dijo...

Francamente interesante. Aunque lo suyo es añadir la relación entre onanismo y enanismo que, segun los curas, es más que un parecido semántico.

Fija en el mítico Torrebruno, bajito conocido donde los haya...y la cara marcada con huellas de lo que fueron granos...para mi quisiera esa hedonista infancia.

Disfrutadlo, hombres y mujeres del ciberespacio, que a Torrebruno no le fue tan mal.

vega dijo...

Pobre onanista manco......y al que escribio dicho libro no lo quemaron en la hoguera?

marta marmota dijo...

Joder, me he quedado sin resolver mis dudas gatunas...