AVISO PARA LECTORES: Esto es un blog de desahogo personal y en ningún caso las opiniones aquí vertidas se corresponden con la postura oficial del Vaticano. Leónidas Kowalski de Arimatea es un personaje ficticio, y los gatos que escriben sus textos no comparten necesariamente su comida. Los autores no tienen nada contra las mujeres, y por lo que a ellos respecta pueden seguir constituyendo asociaciones feministas para dar pena y mendigar subvenciones.

miércoles, 14 de noviembre de 2007

Se han fallado los premios Quercus, ¡y tengo mención!


No quepo en mí de gozo. Me va a pasar como le pasó a aquella solitaria que tuve, que llegó un momento en que de tan grandota y saludable como se puso no cabía en mí y hubo de buscarse otro huésped. Ahora vive en Segovia, dentro de un tal Don Alfredo Mantecas, donde sin duda tendrá más espacio.

En fin, el caso es que Miri acaba de conceder los premios Quercus 2007 (por el culo se te mete), y este cabeza de chorlito ha pillado cacho. Concretamente he sido distinguido con una mención (no confundir con una micción, que sería igualmente merecida, pero mucho menos honrosa).



(Mención Quercus pyrenaica)

Miri, por si no lo saben, es una famosa científica. Famosa por sus tetas, injusticia ésta imperdonable porque la humanidad, tan desagradecida ella, ha olvidado el importante papel que Miri jugó en lo que a nuevos materiales se refiere. Los fabricantes de sujetadores, hartos ya de que Miri les reventara sus productos, se pusieron serios y crearon nuevos materiales irrompibles e imperforables. Hoy en día, muchos soldados deben su vida a las tetas de Miri y al empeño de los fabricantes de sujetadores, que inventaron el kevlar, material del que están hechos los modernos cascos y chalecos antibalas. Esto, amigos míos, es de justicia recordarlo, y por eso yo lo cuento y me quedo tan fresco.

Ya sin más tonterías, y hablando en serio, mi discurso de agradecimiento:





Discurso de agradecimiento
(Pronunciado por el ínclito Don Leónidas Kowalski de Alburquerque)


Buenas tardes, señoras, señores, cagamandurrias y petimetres todos:

Si estos premios ya estaban unidos a mi chorlitesca persona por razones heráldicas -mi segundo apellido proviene de las palabras latinas albus (blanco) y
quercus (roble o encina)- más lo están ahora que se me otorga esta merecidísima mención, cuyo merecimiento es sólo comparable a lo tardío del reconocimiento. Ya era hora, hostias.

Hoy me siento mucho más quercus que nunca. Más roble, menos persona. Más encina, menos humano. Tan quercus soy en este momento, que mi gato Gusifluky se está afilando las uñas en mi tronco. Bah, que noooo, tontos, que yo en mi tronco sólo admito el roce suave de femeninos dientes, y a ser posible ni siquiera eso, por lo que sólo practico sexo oral con ancianas a las que previamente les pido que se extraigan la dentadura postiza para que así no puedan herirme el tronco.

Cuando mi secretaria, alborozada y cachonda como es ella, me comunicó que DCC tenía una mención en los Quercus 2007, pensé para mis adentros, para mis turbios y oscuros adentros, que algo malo debía yo estar haciendo para merecer semejante escarnio. Pero no. Afortunadamente Miri ha sabido distinguir las churras de las merinas y los aguacates de los higos chumbos, lucidez que la ha llevado a decir estas lindezas mí:

"(...) hay que darle de comer aparte (...) no me atrevería a recomendarlo a la mayoría de mis conocidos (...) grosero (...)"

Muy bien, Miriam. Recuérdame que te debo una copa de vino. O de cicuta, ya veremos lo que encuentro por casa.

En esta ocasión tan emotiva no puedo evitar recordar mi primer contacto con Miri. Nos conocimos en Ceuta, haciendo la mili. Quinta del 57. Segundo Tabor de Regulares. Primera Compañía. Tercera Sección. Segundo Pelotón. Por entonces Miri aún no se había operado y se llamaba Mariano --¿te acuerdas, Marianillo, de aquel Cabo Primero que te arrestó por ir sin afeitar? El muy hijo de puta te tenía envidia porque tú eras más barbudo que él--. Años después te operaste en manos de aquel doctor miope, y por eso te puso ese par de tetas, viéndolas aún pequeñas el muy maldito.

Ahora miro atrás y... me hago daño en el cuello, así que miraré al frente, pero no sin recordar que cuando Miri y yo éramos pequeños medíamos menos que ahora.

Gracias, Miri. Y gracias a ti también, Roberta, que no sé quién eres ni por qué te nombro, pero eso no disminuye mi profundo agradecimiento hacia ti.


1 comentario:

Miri dijo...

Mae mía. Mae mía. Me siento... ¿Halagada? por este discurso de agradecimiendo. Si lo llego a saber te doy el premio Quercus suber (alcornoque) :-) . Bueno, después de que desveles indirectamente cuáles eran mis tetas en la tetoteca, así como nuestro oscuro pasado en Ceuta pues... no sé qué decirte. Entiendo que Mariano te ponía cachondo y que todavía estés resentido pero... era nuestro secreto, Chorli :-) .

Bueno, un besito y felicidades por esta mención... aparte.

Ta pronto,
Miri