AVISO PARA LECTORES: Esto es un blog de desahogo personal y en ningún caso las opiniones aquí vertidas se corresponden con la postura oficial del Vaticano. Leónidas Kowalski de Arimatea es un personaje ficticio, y los gatos que escriben sus textos no comparten necesariamente su comida. Los autores no tienen nada contra las mujeres, y por lo que a ellos respecta pueden seguir constituyendo asociaciones feministas para dar pena y mendigar subvenciones.

sábado, 2 de agosto de 2008

Lilit (II)


(Viene de aquí).

Oír aquello me dejó sin palabras, absolutamente desconcertado. Es verdad que bebí hasta el punto de tener varias horas en blanco, pero recordaba perfectamente la cara de Lilit, su voz, su cuerpo y sus tatuajes: en el trasero una bruja volando sobre escoba; en uno de los pechos un pequeño corazón partido; en la cadera una rosa con largo tallo espinoso.

-Te han engañado, Sandra. Alguno de tus amigos a los que nunca caí bien debió de verme anoche, y la verdad es que yo no estaba muy católico. Habrá aprovechado eso para inventar ese cuento de verme practicando soliloquios.

-¡Tres, Adán! Me lo han dicho tres personas distintas en tres llamadas independientes.

-Vale, dime una cosa: ¿se conocen entre ellos?

-Pues sí, pero eso no tiene nada que ver porque...

-¡Están conchabados! ¿Es que no lo ves?- interrumpí a gritos y con la aguja del pacienciómetro en la zona de reserva.

Sandra secaba sus lágrimas con uno de esos pañuelos de papel perfumados que siempre lleva encima. Supongo que aprovechó esos segundos para pensar su respuesta:

-No, Adán, no. Una de esas personas ha sido Alberto, tu amigo Alberto. Por cierto, está muy preocupado por ti, así que llámalo o algo.

Entonces sí que me quedé sin palabras. Conozco a Alberto desde la guardería. Siempre se llevó bien conmigo y fatal con Sandra. Tan asombrado me quedé que no respondí a la despedida de mi ex novia. Allí estaba yo, plantado en mitad de una acera, con unas ganas locas de tomarme un par de cubatas y poner en orden las ideas.

Entré en uno de esos bares de jubilados. Ya saben, dominó y chatos de vino. Pedí un whisky a palo seco, sin hielo. Después otro. Luego otro. Lo bueno de esos establecimientos es que son baratos, de modo que pedí un cuarto whisky.

Mientras volvía a casa llamé otra vez a Lilit. Su teléfono estaba apagado. Finalmente me atreví a llamar a Alberto. Creo que me debía alguna explicación.

-Hola, Adán. Imagino que ya has hablado con Sandra. Tío, perdona que no te llamara a ti antes, pero es que como anoche estabas... así, pues pensé que lo mejor era...

-No te enrolles, Alberto. Empieza a largar por esa boquita. ¿Cuándo, dónde y con quién me viste?

-¿No... no te acuerdas, colega?

-¡No, joder, no recuerdo haberte visto! ¡Venga, cuéntame y no me toquéis más las pelotas entre todos!

-Mira, tío, creo que has bebido. Mejor hablamos en otro momento. Yo te llamo mañana, ¿vale?

-¡NO, NO VALE!- pero ya era inútil gritar, porque Alberto había colgado.

Seguí bebiendo, esta vez en un pub con música suave y gente joven que jugaba a los dardos o charlaba en las mesas. Yo me quedé en la barra y llamé insistemente a Alberto, hasta que vi que había apagado el teléfono. Eso me recordó el teléfono apagado de Lilit y volví a llamarla por si acaso. Esta vez hubo suerte... o no.

-¿Quién es?- respondió una voz de hombre.

-Eh... Hola, ¿puedo hablar con Lilit?

-No conozco a ninguna Lilit.

-Pero ella me dio este teléfono.

-Se habrá equivocado.

Seguí bebiendo, y no puedo decir que me encontrara mal por todo este lío. Después de tantas copas me sentía optimista. Todo debía de tener una explicación sencilla y yo la iba a encontrar, seguro. Quizá me equivoqué al tomar el número de Lilit, no sería raro teniendo en cuenta que yo estaba muy borracho cuando me lo dio. Sólo tenía que volver a esa discoteca y preguntar por ella. Puesto que trabajaba allí no habría ninguna dificultad en localizarla.

Sí, me sentía pletórico de esperanzas e ilusiones. No sólo iba a desmontar el embrollo sino que además iba a conquistar a Lilit. Esa mujer me había dado fuerte, y aunque yo sabía que no era una chica aconsejable para nadie la verdad es que me gustaba como nunca me había gustado ninguna otra. En esas ilusas divagaciones andaba cuando sonó mi teléfono. El corazón me pegó un salto y recibí un chute de adrenalina... pero era Alberto.

-Mira, Adán, te lo voy a decir claramente: anoche estabas ciego perdido. Quise llevarte a tu casa, pero no dejabas de hablar al vacío, como si hubiera otra persona delante. Llamabas Pili o algo así a tu amiguito imaginario.

-Lilit, se llama Lilit... y... no... es... imaginaria- respondí muy lentamente aguantándome la rabia para evitar que Alberto me colgara de nuevo.

-Bueno, como sea. El caso es que intentaste pegarme y me gritabas "¡tú eres otro de los demonios!, ¡tú eres otro de los demonios!" Así que pasé de ti y esta mañana he llamado a Sandra, por si ella puede hacer algo.

-Oye, Alberto, esto es una locura. ¿Dónde me viste?

-En la calle, frente a la discoteca Saurion.

Aquello me animó. Las piezas encajaban y me empecé a reír como un loco. Antes de que Alberto perdiera la paciencia intenté explicarme:

-Jajaja... ¡Claro, tonto! La conocí allí, en la misma puerta, porque ella había terminado el curro. Es que trabaja en Saurion, ¿sabes? Jajaja... Ya nos íbamos, pero ella tuvo que entrar a por el bolso, y en ese momento llegarías tú, jajaja... ¿Ves, coleguita? ¡No estoy loco!

-Adán... Yo no sé si esperabas a alguien, pero cuando te vi hablabas solo, y lo del demonio...

-¡No me jodas, hombre! Estaba muy borracho. Claro, diría y haría muchas tonterías y, joder, es que no me acuerdo de nada de eso, pero... Que no, que no, que la borrachera no sería para tanto, tío, porque anoche eché el mejor polvo de mi vida. Ya te la presentaré, verás qué mujer...

-Ehm... Sí, Adán, vale. Oye, tío, cuídate, eh. En serio.

-¡Bah, la vida me va de perlas! Ven, tómate una copa conmigo, que te tengo que contar un montón de cosas de Lilit.

-No, Adán. Mañana curro, y creo que tú también. Hasta luego, y cuídate un poco, anda.

Bien. Claro que me vio solo, el bueno de Alberto. Supongo que yo estaría canturreando de felicidad, y también por la desinhibición alcohólica, y el pobre creyó que me pasaba algo malo. Je, qué tío más majo. Decidí que al día siguiente volvería a la Saurion, y Lilit se reiría mucho con todas estas confusiones, sí. Lo celebré por adelantado pidiendo otra copa.

Creo que fue entonces cuando recibí en mi celular aquel mensaje escrito:

"El d ants era m pdre,no le gusta q m yamen.No m yames + a ste nro,yo t ymare a ti.Vienes a Saurion mñana?TQ".

Mi inmediata respuesta fue:

"Cuenta con ello. Yo TQ más aún. Tengo que contarte algo muy divertido".

(Continuará, cuando me venga en gana).

19 comentarios:

anna dijo...

Si es que no se puede ser perfecta...
si es tan buena en la cama, algún defectillo habría de tener, la colegui, pero puestos a elegir, seguro que muchos prefieren el mamen, aunque sea a expensas del yamen.

La primera, ¡Bien!

Media hora leyendo, chiquillo, cuando te pones, te pones.

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

Hola, Anna. Yo sospecho que Lilit sabe escribir perfectamente, pero ha preferido usar ese lenguaje SMS por rapidez y para que le cupiera todo el texto en los 160 caracteres de rigor. No la culpemos por ello, que aún no la conocemos. De hecho ni siquiera podemos estar seguros de que exista.

Sí, has sido prímer, ¡enhorabuena!

¿Media hora leyendo? ¡Pues sí que lees despacio!

Anónimo dijo...

Descartamos el Delirium Tremens porque Adán recibe el sms despúes de ponerse tibio en el bar de los señores de edad avanzada.

Mi padre siempre decia que yo no estaba en casa, así que entiendo el punto.

Sin más que añadir y a la espera.

Anónimo dijo...

Sinceramente, creo que ese tal Adan está más cagado que el palo'e la lora, pobrecillo.


Debería pegarse una llamadita a AA. Le haría bien.

Cambio y fuera.




Por cierto...

Yo m tarD 43 mns y 12 sgs en dcifrar el msj de la p*. K s lenwaje no C me da mu bn. Kchay?



1 Bso

Anónimo dijo...

Así será, esperaré hasta que al señorito se le frunza.

marmota dijo...

Adán y Lilit?

Qué sutil...

(El domingo es un buen día para volver a los blogs, que no hay mucho mejor que hacer)

Blanca dijo...

Hola, no entiendo como Adán, en ese estado de embriaguez es capaz de recordar esa serie de detalles, ni de confirmar ni siquiera con quien estuvo, ni que se sumerja en copas para resolver una duda que pone en entredicho su comportamiento, de todos modos estoy deseando leer la próxima parte del culebrón,(ahora si te has inspirado), estoy deseando que me confirmes lo que imagino.
Un saludo

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

Hola, seres humanos y demás.

Una corección al primer anónimo:

El SMS lo recibe Adán en el bar de gente joven que juega a los dardos, horas después de haber pasado por el bar de los jubilados.

Blanca:

Yo creo que ya ha quedado claro que Adán no siempre recuerda todo, ¿no?

Y ahora, a petición de una chica muy tímida que no se atreve a aparecer por aquí, daré una importante pista... bueno, mejor daré dos pistas:

Primera pista: las tetas de Sandra son perfectas (o eso dice ella).

Segunda pista: Alberto duerme desnudo casi siempre.

anna dijo...

Si es que está tirao, Leónidas, no lo pongas tan fácil, no pensaba desvelar en final por no ser una de estas tipas insoportables que siempre te cuentan el final de la pelicula y sobre todo porque mi mente simple, quizá no prevee, tus tajantes finales.

Alberto toda la vida estuvo enamorado de Adán, desde la guardería.

Lleva doble vida, por la mañana, trabaja en un despacho de abogados, y por la noche es vedette de categoría, no dió crédito el día que vió en el local al amor de su vida y con una tajada de aúpa, inclusive.

-¡Bien¡, se dijo así mismo, ahora ó nunca.

Aprovechando el lapsus etílico de su amor, lo llevó a un hostal y en la pasta dental le echó una sustancia alucinógena (...)

Vale, me callo ya, y ya sé que mi mente es demasiado infantil.

¿Esto es un meme, no?

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

JAJAJAJAJJA... Anna, me encanta tu hipótesis.

Y no, qué coño va a ser esto un meme.

kitty_wuuuu dijo...

Eh, acábala ya, estoy intrigada.
Y que sea la última vez que vuelvo a leer "cursi" refiriéndose a Lolita.
Pecado mío, alma mía...

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

Paciencia, Kitty. Van a ser como ciencuenta entradas hasta que acabe el culebrón, y nada estará claro hasta la última entrada.

Sólo Gusifluky, en su infinita omnisciencia, conoce el final. Él me va dictando al ritmo que le parece bien.

diana dijo...

Cincuenta entradas? pero entonces es muy largo el culebron, siguelo pronto que estas inspirado. Con que no lo termines como el de la viejita toda va muy bien.

Saludos!

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

Qué manía tiene todo el mundo con la viejita, Diana. Alguna vez hablaré del oscuro pasado de esa anciana, y entonces no le tendréis tanta penita.

Lo de las cincuenta entradas era, por supuesto, una broma.

shysh dijo...

Off Topic y por alusiones: Digamos que no estoy salidorrO, notese la O, es que SOY salidorro y segun con que temas estoy que me salgo. Se leemos con mas tiempo. Ala, Saludos.

Eva dijo...

Es Leónidas. Conclusión: a saber cómo acabará esta historia :)
Me voy de vacaciones (por si no se ha enterado medio mundo ya). A la vuelta, espero que haya más y mejor.
Besos y eso.

Anónimo dijo...

Coño! no te lo vas a creer pero tenía un amigo que me explicó algo parecido. Dijo que no recordaba un carajo de lo que había pasado la noche anterior y que cuando se despertó tenía más de cien llamadas a su móvil (¿celular?), que no había ido a currar bla bla bla.

No me habló, en cambio, de ninguna Lilit.

Le dije que me prometiera que iría a un psicólogo y esas cosas que hacen los amigos, ya sabes, gilipolleces para dejar de preocuparte por él y eso.
Evidentemente se pasó mi consejo por los cojones y cuando me llamó repetidas veces zorra, hija de puta y no sé qué lindeces más yo dejé de preocuparme por él.

Leo, hay peña que está fatal ¿verdad?


La de las tetas 10.

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

Buenas, perturbintos.

Shysh:

Muy bien, cometí la simpleza de pensar con mi retorcida mente heterosexual. Espero sepa perdonarme.

Eva:

Enhorabuena y pásalo bien.

La de las tetas 10:

¿Cómo no te voy a llamar las cosas que te llamo? ¿CÓMO NO TE LAS VOY A LLAMAR, MALA PÉCORA? Muy buen comentario. Ea, besitos en los bracitos.

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

Ahora me doy cuenta de que he dejado (sin quererlo) que un comentarista provoque dudas que están totalmente fuera de lugar. Dice Shysh:

"Off Topic y por alusiones: Digamos que (...)"

De alusiones nada. No ha sido aludido jamás en DCC, ni en esta entrada ni en ninguna otra. Shysh ha tenido el mal gusto de comentar en esta entrada haciendo referencia a un comentario que yo dejé en su blog y que nada tiene que ver con DCC. Así que de alusiones nada de nada. Que nadie se lleve a engaño.