AVISO PARA LECTORES: Esto es un blog de desahogo personal y en ningún caso las opiniones aquí vertidas se corresponden con la postura oficial del Vaticano. Leónidas Kowalski de Arimatea es un personaje ficticio, y los gatos que escriben sus textos no comparten necesariamente su comida. Los autores no tienen nada contra las mujeres, y por lo que a ellos respecta pueden seguir constituyendo asociaciones feministas para dar pena y mendigar subvenciones.

miércoles, 22 de octubre de 2008

El erizo loco


Acabo de estar en la tienda de animales donde compro cosas para Gusifluky. Siempre que salgo de ese lugar lo hago con la conciencia sucia, como si fuera un criminal.

Hoy no había implorantes gatos maullando su libertad desde una jaula, pero había perros que me miraban lastimeramente suplicando una vida mejor. ¡Odio eso! Joder, cómo lo odio... Parece que te piden explicaciones por estar ahí, enjaulados y cagando sobre trozos de periódico. ¿Qué culpa tengo yo de que estén ahí? ¿Qué podría hacer para aliviar su sufrimiento? Si los saludas y metes un dedo entre los barrotes es peor, porque te lamen agradecidos y menean la cola, esperanzados supongo. Cuando te alejas se te quedan mirando, como preguntándose qué hicieron mal. A ver quién es el guapo que les explica que ellos no han hecho nada mal, sino que el mundo funciona mal desde el principio y que a ellos les ha tocado la peor parte.

Como ya estoy curtido en estos trances hoy evité prestar atención a los cachorros, así nos ahorramos un mal rato todos. Sin embargo, bajo la atenta observación de un loro, me he quedado hipnotizado mirando una urna en la que un pequeño erizo daba vueltas infinitas.

En el centro de la urna había un comedero diminuto. El erizo daba vueltas alrededor del comedero, y lo hacía muy deprisa, como si llegara tarde a alguna parte. Con la aquiescencia del señor loro he seguido mirando al desgraciado erizo durante un buen rato. El infeliz animalillo seguía corriendo y corriendo en círculo, siempre al mismo ritmo veloz, persiguiéndose a sí mismo.

Ha enloquecido, pensé.

Y luego, de vuelta a casa, he seguido pensando. He pensado que yo, al igual que el erizo, también doy frenéticas vueltas a un comedero. Pero hay una notable diferencia entre el erizo y yo: él lo hace porque no puede hacer otra cosa; yo lo hago porque no me atrevo a hacer otra cosa.


16 comentarios:

MONTOYA dijo...

Pues yo voy poco a poco superando mis fobias.
Ya ves.

MO.

P.D: También te digo que casi que ya me estoy arrepintiendo con lo cual no sé si las supero o simplemente lo intento.

annabel dijo...

JAJAJAJAJAJAAJA

annabel dijo...

JAJAJAJAJA, es al comentario de Montoya, no a tu entrada, que conste :D
Y esto, sin beber una pizca de vino, que si no...

Mondejar dijo...

Todos damos vueltas es lo que nos mantiene vivos y ese erizo lo sabia, lo que hay que intentar es aprovechar la aceleración centrípeta en cada una de esas vueltas para ir cambiando la orbita aunque sea un poco, esto se consigue siempre y cuando demos vueltas a un punto que comparta una atracción con nosotros, mientras tanto el moverse aunque sea en circulo nos mantendrá con ilusión, también hay que tener en cuenta que si cambiamos bruscamente de orbita corremos el riesgo de perdernos. Y que es posible que por acercarnos mucho en un momento determinado al sol, tengamos que pagar una temporada de destierro o salir chamuscados.

Y lo más importante, no perder el tiempo dando vueltas a algo que no nos beneficie y entender que realmente cada cuerpo lleva un ritmo propio.

Todo lo que te digo, es mas fácil en la teoría que en la practica.

Truco: Si mantenemos el poder sobre el punto imaginario mas o menos controlamos nuestra posición.

Un saludo.

annabel dijo...

Anoche me hizo gracia el comentario de MO, y no dije nada de la entrada.

Ya lo ha dicho todo Mondejar, me ha encantado ese comentario.
Los erizos tiene muchas púas, y toques por donde toques... pinchan, y en efecto, cada cúal lleva su ritmo.

Siempre he creido que no hay que tener expectativas de ningún tipo.
Pongo un ejemplo.
Si quiero ser pintora, y mi único fin, es vender, si no lo consigo, perderé motivación, pero si lo que me gusta es pintar sin más, disfrutaré creando, independientemente de cualquier finalidad.

Es de suma importancia encontrar 'ese punto', del que habla Mondejar, el resto viene por añadidura, sin presiones.

Que bonicos son los cachorros, ¿verdad? lloro, cada vez que los miro.

kitty_wuuuu dijo...

Muy muy muy verdad.
Me he quedado paralizada de alguna forma después de leerlo.

Jack Blake dijo...

Hola. Hombre, yo creo que el erizo sabrá hacer otra cosa, que no sea darse paseos en círculo por la jaula. Estoy seguiro que, si a un erizo le das una oportunidad, sería capaz de componer un poema, por ejemplo. O de hacer un discurso, sobre si Busch tiene o no la culpa de lo que esta pasando en el mundo. Tampoco, creo yo, hay que ver al erizo como un bicho tonto y con puas. En cuanto a lo dicho por Annabel, no puedo diferir al respecto. Estoy de acuerdo en casi todo. Pero solo en una cosa no lo estoy y lo reduzco a una pregunta: ¿si no tienes expectativas, crees que a la sopa boba se puede comer?. Porque, hacerse el disimulado, en la vida, cuando tienes hambre, pensando que la vida es llevadera y agradable sin comer, no le veo más espectativa que morir de inanición. De hecho, una cantidad grande de pintores pasan más hambre que algunos abogados. No sigo. Un saludo.

annabel dijo...

Los artistas, exceptuando a los grandes, son unos muertos de hambre, melenudos, y con chuchos mil leches, Blake.
Fíjate en Van Gogh, no vendió un solo cuadro en vida... como para no cortarse una oreja... pobre.
Algunos buscan trabajos alternativos, para el sustento, peroooo mejor no tener expectativas, que después te frustras y puede ser que te de por contarte cualquier cosa, y eso... Nunca.

Mejor disfrutar y reirse, digo yo :)

PS. Me doy cuenta que estoy muy pesada, así que no me eches mucho de menos, estaré sin entrar unos días, sobre todo por eso que has dicho de que te la soplamos y tal..

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

Lo que tú veas, Annabel.

kitty_wuuuu dijo...

¿Van Gogh no es un grande?

annabel dijo...

Kitty_wuuuu (cuidao con los nicks que os gastáis), Vincent, el más genial pintor de finales del S.XIX, vendió dos cuadros en su vida.
Su cuadro clínico era un poema, era un pringaillo, y se sintió fracasado toda su vida.
Lo único que le relajaba, aparte de pintar, era enviar sus famosas Cartas a Theo, su hermano, más de 800.

Es un grande, fue un amargado.
Y he venido porque me tiráis de la lengua, y porque no hay manera de dormir, joder.

kitty_wuuuu dijo...

¿Dos o ninguno?
Creo que se cortó la oreja porque intentó matar a su compañero de habitación del manicomio.
No creo que debamos decir que es el más genial pintor del siglo XIX teniendo, por ejemplo, a Goya, Cézanne, Géricault...

annabel dijo...

No soy prima hermana de Van Gogh, Kitty_wuuu, pero creo recordar que la oreja se la cortó en su estudio de pintura.
En algo llevas razón, no es el más genial pintor de finales del S.XIX.
Aunque Goya, y Géricault, son pintores del S. XIX, no de finales.
Y puestos a innovar, Vincent, fue un adelantado.
Pero para gustos los colores.

El erizo que daba vueltas al comedero, ha derivado en Vincent, esto empieza a ser Surrealismo, para que luego digan que DCC, no es instructivo.

Ay, que cañera has salio, venga, un beso :)

Rocket dijo...

Estimado Leonidas,

Todos damos vueltas. Y las damos porque cosas que nos pasan, a veces, nos hacen volver... la novia que nos dejó (matricula o no), el amigo que murió, la oportunidad que se perdió.

Dar vueltas no está del todo mal si a) no estás en una jaula siempre con el mismo centro, b) dar alguna vuelta no quiere decir que no haces otra cosa y c) y más importante, tú eliges cuándo y a qué velocidad das la vuelta.

No me da la sensación que ud. sólo dé vueltas. Quizás da algunas más de las que le gustaría, pero es que eso es crecer y madurar, cosa que nunca se deja de hacer.

Fíjese en mi... 38 añitos de nada y no sólo doy vueltas, sino que a veces soy un gilipollas.

Saludos,
Rocket

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

¡Coño, Rocket! Algo más voy sabiendo de usted. Sólo nos llevamos cinco añitos, cualquier día lo pido en matrimonio.

Rocket dijo...

Estimado Leonidas,

¡¡¡Lo que me faltaba!!!

Saludos,
Rocket