AVISO PARA LECTORES: Esto es un blog de desahogo personal y en ningún caso las opiniones aquí vertidas se corresponden con la postura oficial del Vaticano. Leónidas Kowalski de Arimatea es un personaje ficticio, y los gatos que escriben sus textos no comparten necesariamente su comida. Los autores no tienen nada contra las mujeres, y por lo que a ellos respecta pueden seguir constituyendo asociaciones feministas para dar pena y mendigar subvenciones.

martes, 10 de marzo de 2009

Las camaradas de la coleta saltarina


No puedo remediarlo, me ponen a mil las chicas duras que no pierden su femineidad. Últimamente, debido a ciertos cambios en mi trabajo —bastante positivos, creo yo—, me doy el frecuente gustazo de verlas así: el negro fusil en las manos, la camiseta caqui ceñida a los pechos, las pesadas botas pisando cadenciosas asfalto y hierba, los pantalones mimetizados cubriendo las fuertes piernas que corren, corren y corren. Y tras todo esto la melena recogida en saltarina cola de caballo.

Sudan, resoplan, jadean... exactamente como sus compañeros, exactamente como yo. Aunque hay diferencias intrigantes: ellas nunca escupen, ni se despejan la nariz sonándose los mocos en plena carrera. Las señoritas, como todo el mundo sabe, no expectoran, ni tienen mocos, ni expelen gases, ni hacen caca. Sé que sudan porque lo he visto, que si no tampoco me lo creería.

Las veo en instrucción físico-militar con fusil, más conocida como "chopocrós", trotando con el arma ora en una mano, ora en la otra, o sostenida por ambas manos de uñas cuidadas; perseguidas siempre por la saltarina coleta, sudorosas, abnegadas, con los dientes apretados, la cintura estrecha y las caderas llenando el uniforme como solo el cuerpo femenino lo llena, y me gustan. Coño, me gustan mucho.

Y entonces pienso que así sí. Así me pueden hablar de igualdad porque las voy a escuchar con reverente respeto.

Debo dejar claro que no es solo atracción física lo que me producen cuando las veo entregadas, luchadoras, combativas, guerreras. Es algo más amplio y profundo. Creo que me dan ganas de ser su amigo.

9 comentarios:

diariodeunapublicista dijo...

Me ha encantado tu blog. Escribes muy bien y con una nota de humor :) está genial. Te agrego a mis enlaces!

Javi (de la osera) dijo...

Pues claro que sí. A las mujeres -a las mujeres que se lo merecen- hay que respetarlas y valorarlas. Hay que ganarse su amistad y respeto. Y cuando estén confiadas... ¡¡¡TE LAS FOLLAS!!!

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

Davinia, gracias.

Javi, por favor, no rompas la magia del momento. Para una vez que me pongo mimoso...

Miri dijo...

Esto... Leo... te comento porque estoy preocupada. ¿Tienes fiebre?
No sé, no sé, hay algo que no me encaja... guarda esta entrada para la posteridad, anda, no te olvides de guardarla...

Un abrazo,
Miri

kitty_wuuuu dijo...

Ejem...


"Qué ajjjco"


Para tí, que eres joven.

kitty_wuuuu dijo...

uhuuu

*ti

Aurora dijo...

A mi me pasa justo lo mismo!

Anónimo dijo...

Encantador.

Lady Pirata dijo...

No es factible tener un bonito blog, Leónidas, tan ameno, con tanta sensibilidad, en especial ésta entrada, y contar a su vez con comentaristas tan soeces como el tal Javi de la Osera.

¡Banéalo, hombre, Banéalo!

Rompió el encanto de la entrada: ¡AJÁ!