AVISO PARA LECTORES: Esto es un blog de desahogo personal y en ningún caso las opiniones aquí vertidas se corresponden con la postura oficial del Vaticano. Leónidas Kowalski de Arimatea es un personaje ficticio, y los gatos que escriben sus textos no comparten necesariamente su comida. Los autores no tienen nada contra las mujeres, y por lo que a ellos respecta pueden seguir constituyendo asociaciones feministas para dar pena y mendigar subvenciones.

miércoles, 29 de julio de 2009

La explicación definitiva


Me ha costado lo mío entender todos los misterios del Universo, pero hoy, casualmente, mientras mantenía una conversación telefónica con un adorable ser humano de sexo femenino, he visto la luz. De repente lo he comprendido todo:


YO: Pero vamos a ver, ¿cómo puedes hablar por teléfono conmigo mientras te comes una ensalada?

ELLA: Es que no tiene lechuga.

¡Acabásemos! Haber empezado por ahí, mujer.

4 comentarios:

Kenia dijo...

¿Era un 806? De cualquier modo, no entiendo por qué no se puede hablar con alguien mientras se come una ensalada, lleve ésta o no lechuga...

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

Pues no, Kenia querida, no era un 806 -¿tengo pinta de necesitar esos números de teléfono?-. Que coma ensalada u otra cosa es lo de menos, la cosa es que se coma. Yo no podría estar charlando por teléfono mientras como. No obstante este caso era especial, y le disculpo a mi interlocutora que coma y que haga cualquier otra cosa mientras habla conmigo.

Y con esto cierro comentarios en esta entrada, no vaya a ser que alguien saque los pies del tiesto, que yo soy muy sensible para según qué cosas.

kitty_wuuuu dijo...

Yo creo que era porque la lechuga es muy difícl de pillar y ella interpretó que te extrañaba que pudiera hablar y dedicarse a "pescar" la lechuga en el plato a la vez...

Que cierras qué?

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

Joder, algo hice mal. Ya cierro.