AVISO PARA LECTORES: Esto es un blog de desahogo personal y en ningún caso las opiniones aquí vertidas se corresponden con la postura oficial del Vaticano. Leónidas Kowalski de Arimatea es un personaje ficticio, y los gatos que escriben sus textos no comparten necesariamente su comida. Los autores no tienen nada contra las mujeres, y por lo que a ellos respecta pueden seguir constituyendo asociaciones feministas para dar pena y mendigar subvenciones.

domingo, 2 de mayo de 2010

La visita del asiático que quería ser albaceteño (VII)

(Viene de aquí).

Susana Bragas Blindadas: Fue entonces cuando dejamos de ser malvados, porque a partir de ese momento era usted quien podía escribirnos como quisiera. Por las razones que sean usted no ha querido meterse con nosotros, y eso ha provocado que empecemos a gozar de libre albedrío. Leónidas ya no puede manipularnos, y usted que puede no está interesado en hacerlo. La consecuencia de eso es que vamos a nuestro aire, ¡y es tan nuevo y maravilloso poder elegir por nosotros mismos cómo seremos!

Soldadito de Plomo: Pero no dejan de ser personajes de ficción, ¿no?

Misó Gino: Ficción, realidad, sueños, deseos, hechos, esperanzas... ¡Solo son palabras! Pero las palabras, estimado Soldadito, existen. En el mundo de las cosas que no existen hay un dicho: "si puedes escribirlo, es real". ¿Alguien se ha preguntado qué ocurre con los personajes inventados cuando el autor los abandona? Aquí tiene la respuesta, Soldadito de Plomo: ¡vagamos entre las letras, buscando un nuevo autor que nos reescriba eliminando nuestros defectos! Queremos ser mejores de lo que fuimos, Soldadito. Al igual que usted queremos que nuestros defectos se disipen y nuestras virtudes se resalten. ¿Es tan difícil de comprender?

SdP (tras darle un largo tiento a la botella): A ver, respetables invitados míos, no nos metamos en filosofías baratas y vayamos a lo práctico. Por lo que me cuentan (de ser cierto) veo que tengo un problema porque Leo quiere matarme, pero veo también que ustedes dos no parecen tener problema alguno, ¡y dejen ya de besuquearse, por favor!

SBB: Se equivoca, Soldadito, se equivoca. Claro que mi Misó y yo tenemos un problema, y es bien gordo. Tememos que Leónidas le arranque a usted la nueva contraseña del blog, mediante tortura si fuera necesario. Ese basilisco no se detendrá ante nada, y una vez que haya obtenido la contraseña volveremos a estar en sus manos. Comprenderá ahora nuestro pánico, señor de Plomo.

SdP (reflexivo): Uhm, ya entiendo. Pero... ¿y si eliminara el blog ahora que puedo? Si elimino el Diario de un Cabeza de Chorlito antes de que Leónidas me alcance ustedes y muchos otros personajes leonidianos quedarían liberados para siempre. Es una solución, ¿no creen?

SBB: He pensado en ello, y para serle franca, Soldadito, debo confesarle que me planteé venir aquí y usar mi pistola contra usted. Si usted muriera llevándose consigo el secreto de la contraseña para acceder al blog Misó y yo, y muchos otros, quedaríamos fuera de la perniciosa influencia de Leónidas...

SdP (preocupado, interrumpiendo a la capitán Bragas Blindadas): ¿Y por qué no lo hace, Susana?

SBB: Por dos razones. La primera es que yo no quiero matar a nadie mientras lo pueda evitar, y la segunda es que... no serviría de mucho. Hay un fenómeno que... no sé cómo explicarlo, y tampoco termino de comprenderlo. Es como una inestabilidad...

MG (interrumpiendo a su amada): Yo lo llamo fluctuación, y también lo he notado.

SdP: ¿Inestabilidad? ¿Fluctuación? Eso me lo tienen que explicar.

Din don. Otra vez dimos un respingo los presentes ante el sonido del timbre, salvo Gusifluky, que se dirigió de nuevo a la puerta encantado de tantas novedades en tan poco tiempo.

Continúa la transcripción:

Misó Gino (aterrado): ¿Será Leónidas?

Susana Bragas Blindadas (montando la pistola): Si se trata de él va a hartarse de plomo.

Soldadito de Plomo (casi totalmente desquiciado): ¡Madre del amor hermoso!, ¿puede un personaje matar a su autor?

SBB (mirándome con ojos gélidos): No tengo ni idea, pero quizá podamos comprobarlo ahora. Mire quién es, y si es el perverso Leónidas... ¡PUM, PUM!

Me acerqué sigiloso a la puerta, poniendo cuidado esta vez de no pisar la cola de Gusifluky, y observé a través de la mirilla. Vi a un tipo que no conocía de nada moviéndose inquieto al otro lado de la puerta. Tendría entre treinta y cuarenta años y parecía estar muy nervioso.

Continúa la transcripción:

Soldadito de Plomo: Es un tío al que no conozco. Desde luego no es Leónidas Kowalski.

Misó Gino: Debe de ser uno de los nuestros.

Susana Bragas Blindadas (enfundando la pistola y hablando como si la casa fuera suya): Veamos de quién se trata. Abra la puerta, Soldadito.

Abrí la puerta y el nuevo visitante entró en el salón sin pedir permiso. Yo, mientras tanto, vacié un poco más la botella de whisky con un largo trago, deseando estar más borracho para no ser consciente de tanto despropósito.

Continúa la transcripción:

Nuevo visitante: Hola amigos necesito vuestra ayuda o más concretamente la ayuda de un tal Soldadito de Plomo pero no sé quién de vosotros puede ser el tal Soldadito estoy desesperado necesito ayuda urgente gracias.

Soldadito de Plomo: Yo soy la persona que busca. ¿Cómo se llama usted y por qué habla tan raro?

NV: No sé cómo me llamo pues Leónidas nunca me puso nombre y hablo de esta manera asfixiante sin pausas porque ese cabronazo del puto Leo decidió escribirme así durante alguna de sus borracheras supongo o quizá porque estaba experimentando con el lenguaje el muy hijo de puta cómo odio a ese malnacido.

(CONTINUARÁ)

20 comentarios:

Maria dijo...
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El soldadito de plomo dijo...

¡Coño! María, estoy emocionado.

Maria dijo...

Ande!, ande!, no me sea blandengue....

¿Eso significa que he acertado??, porque con Usted nunca se sabe, jaja!.
Si es positivo el resultado, sólo decirle que es Usted muy bueno metafóricamente hablando, jajaja!!!

El soldadito de plomo dijo...

Anda, Mari, vida mía, ¿qué tal si nos tuteamos? Tutéame y te respondo, ¿vale?

Maria dijo...
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Rocket dijo...

¡Diantre!... ésta no la pillo.

¡¡Uyyyysssss!!, ¡que rabia, pardiez!

Saludos,
Rocket

P.D.

Al decir ésta me refiero, obviamente, a la metáfora de la que hablan.

Maria dijo...
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El soldadito de plomo dijo...

Yo hablaré cuando María me diga "te quiero mucho, Soldadito de Plomo, y me muero por ser tu bailarina de papel".

Hasta entonces paso.

Maria dijo...
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El soldadito de plomo dijo...

Bah, pero seguro que el otro no es un soldadito de plomo con una sola pierna. ¿No te molan los tarados o qué?

En fin, yo sigo sin soltar prenda.

CRD dijo...

En tu encuesta no hay ninguna opción por la que pueda votar... y eso que hay millones! Siempre discriminando a las tías! Exijo para la próxima que pongas la opción tío o tía buena o bueno!! xD

El soldadito de plomo dijo...

CRD, si lo que tú quieres es que venga un tío bueno te sugiero que votes pidiendo la vuelta de Leónidas K. de A. Era demasiado guapo para ser pasto de gusanos.

Maria dijo...
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El soldadito de plomo dijo...

No, María, si con lo de estar tarado yo me refería a la falta de una pierna; de mi salud mental me ha prohibido hablar el psiquiatra, porque dice que podrían retirarme la patria potestad de Gusifluky.

Y lo que dice más que mil palabras son las imágenes; el silencio, como su nombre declara, no puede decir más que mil palabras ni que una sola.

CRD dijo...

Perdóname que dude. Aunque de acuerdo en lo último.

Capitán Cachalote dijo...

Pero la historia sigue ¿no? No nos vaya a dejar a medias, que quiero ver cómo aparece Leónidas y pone orden a esos personajes listillos. ¿Qué es eso de querer reescribirse a su gusto? Cada uno es como es y punto...

Maria dijo...
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El soldadito de plomo dijo...

Capitán Cachalote:

Sí, la historia continúa, por supuesto. Quizá hoy mismo.

María:

Como por fin me tuteas (con lo dura que eso me la pone), te confesaré que no tengo ni repajolera idea de qué estás diciendo. Sin embargo el día que publique mi obra magna espero que seas tú quien me la prologue.

Maria dijo...
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El soldadito de plomo dijo...

Dije "quien me la prologue", no "quien me la prolongue".

Mierda, esto va pareciendo un diálogo de besugos.