AVISO PARA LECTORES: Esto es un blog de desahogo personal y en ningún caso las opiniones aquí vertidas se corresponden con la postura oficial del Vaticano. Leónidas Kowalski de Arimatea es un personaje ficticio, y los gatos que escriben sus textos no comparten necesariamente su comida. Los autores no tienen nada contra las mujeres, y por lo que a ellos respecta pueden seguir constituyendo asociaciones feministas para dar pena y mendigar subvenciones.

viernes, 23 de julio de 2010

Cuando me llamé Elisa




Hace unos diez años conocí a una pianista. No sé qué idea tendrán ustedes de las pianistas, pero la que yo conocí era guapa, esbelta, con larguísimas piernas de mujer atlética y el pelo rapado casi al cero. Era una pianista que se estaba formando para ser soldado y de la que dejé de saber cuando ya como soldado profesional se fue destinada ni más ni menos que a Regulares. "A mis padres les hacía mucha ilusión que yo fuera pianista, y la verdad es que me gusta la música y disfruto tocando el piano, pero lo que a mí me va es la vida militar", me confesó aquella chica durante una noche de copas, sin saber todavía lo que realmente es la vida militar. Yo le dije que la música de piano no estaba entre mis favoritas, salvo, claro está, el Para Elisa de Beethoven.

Poco después me invitó ilusionadísima a recibir un pequeño concierto personal: "¡Este sábado por la noche no están mis padres y queda usted invitado a escuchar su apreciado
Para Elisa interpretado en vivo por una pianista novel!". Este cabeza de chorlito podrá serlo cuanto ustedes quieran, pero no tanto como para rechazar esa apetitosa oferta.

Llegó la noche del sábado y mi amiga la pianista me recibió muy formalmente. Parecía otra, tan estirada y cursimente ataviada con aquel vestido negro y largo como de concertista famosa, y tocó solo para mis oídos
Para Elisa, y yo me sentí muy grande y eché de menos un frac que haberme puesto para la ocasión.

¡Puaj! A partir del segundo párrafo todo es mentira. En verdad la muy cabrona no tecleó en el piano nada para mí.

Eso sí, es de justicia reconocer que la muy cachonda follaba como una diosa.

¡Pues no, también eso es falso! Coño, lo único verídico de esta entrada es el primer párrafo. ¿Pero y lo bien que me lo he pasado escribiendo todos los demás?


3 comentarios:

verdadesytrolasdeunavikinga dijo...

Lo mio es veridico,daba clases de piano con una señora que curiosamente se llamaba Doña Tecla,despues de contarme sus aventuras ,y verla casi siempre con un fideo pegado en la barbilla desisti de mi intento de tocar piano, aun asi consegui sacar primero de solfeo .yo ,le traia chocolatinas...ella me contaba historias de cuando cruzo el charco....era Argentina ..espero toda su vida a un soldado que le prometio amor,y a los 20 años se entero que el murio,sus padres la obligaron a estudiar magisterio ,antes que la carrera de violin y piano.otra vikinga ,doña Tecla.

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

¿Profesora de piano y se llamaba doña Tecla? Uhmmm... Dice el gran Brunvand que cuando algo es demasiado bueno para ser cierto... ¡es que no es cierto!

Anónimo dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=0dPS-EHl-FE

http://www.youtube.com/watch?v=IyCRJmerW1Q

No puede ser que sólo te guste esa pieza de piano...

Sabes que el nombre original era "Para Teresa"? Alguien se equivicó transcribiendo... O eso me contó mi sobrina Elisa.

K.Wu.