AVISO PARA LECTORES: Esto es un blog de desahogo personal y en ningún caso las opiniones aquí vertidas se corresponden con la postura oficial del Vaticano. Leónidas Kowalski de Arimatea es un personaje ficticio, y los gatos que escriben sus textos no comparten necesariamente su comida. Los autores no tienen nada contra las mujeres, y por lo que a ellos respecta pueden seguir constituyendo asociaciones feministas para dar pena y mendigar subvenciones.

domingo, 24 de octubre de 2010

Síndrome de Stendhal


Me ocurre pocas veces, tal vez en dos o tres ocasiones al año. Hoy ha sido una de ellas.

Soy muy cicatero evaluando la belleza física de las mujeres; nada que ver con esos tipos que ponen los ojos en blanco ante cualquier hembra más o menos resultona. Pocas mujeres son las que yo puntuaría con una nota superior al 5 en una escala de 1 a 10, y nunca he visto un 10 (si algún día lo veo me moriré de puro placer estético).

Pero hoy he visto un 9´75, y aún tiemblo al escribir esto.

No voy a describir a la deidad porque, por muy bien que lo hiciera, no podría hacer justicia a tanta belleza. Sí diré que debe de tener una edad situada entre los treinta y cinco y los cuarenta años, y que cuando ha entrado en el local donde yo estaba se me ha acelerado el pulso instantáneamente nada más verla. Después, cuando se ha colocado frente a mí, he tenido que usar toda mi fuerza de voluntad, que no es mucha, para no mirarla, porque no quería que me confundiera con cualquier otro baboso. A pesar de todo nuestras miradas se han cruzado en algún momento, ¡y me he mareado, maldita sea, me he mareado!

Me imaginaba siendo yo el camarero que debía servirle el café, y me veía derramándolo; me imaginaba intentando hacer el amor con ella, y me veía dando un gatillazo, incapaz de alcanzar una cotidiana erección ante tanta belleza -¿cómo osar levantar impúdica e irreverentemente mi miembro, cuando todo mi ser exige postración bajo esa diosa?-; me imaginaba teniéndola por novia, presentándola a mi familia, y veía a mis familiares advirtiéndome protectoramente que ese noviazgo no duraría mucho; me imaginaba llevándola como mi pareja a una celebración profesional, y veía una revolución cuartelera...

Y mientras imaginaba todo esto nuestras miradas se cruzaban fugacísimas alguna vez. "Vete, vete ya, acaba esta tortura", deseaba yo luchando por que no volvieran a cruzarse nuestras miradas.

Pero no se iba, la muy maldita. Así que, en busca de alivio, necesitando escribir esto, me fui yo.

Y en cuanto acabe de escribir volveré a ese lugar que tengo a un minuto desde que echo la llave de mi casa. Ojalá ya no esté ahí el 9´75 cuando vuelva.

La belleza extrema es destructiva.

18 comentarios:

Anónimo dijo...

Sobre todo para las que hemos de sentirnos tan lejos de ella.

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

¿...?

Anónimo dijo...

Para entendernos, me refiero a las mujeres que sabemos que nunca despertaremos ese síndrome en nadie, y probablemente nadie se moleste en volver a pasar por un local para vernos. El mundo es así y hay que aceptarlo, pero esa certeza es dolorosa.

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

Tampoco exageremos, anónimo. Esas mujeres de 9´75 pueden ser, según mi criterio, una entre varios miles, y no creo que las cosas les vayan muy bien en el aspecto amoroso; ¿qué hombre puede estar con ellas sin ser multimillonario?

Aunque, claro, si lo que tú buscas es un multimillonario, entonces no digo nada.

Anónimo dijo...

No, no busco multimillonarios. Algunas nos conformamos con hombres inteligentes.

Mondejar dijo...

Más que síndrome de stendhal pienso que tienes algún tipo de fobia, manía o peor aun... UNA OBSESIÓN los sintomas son parecidos.

Me recuerdas a cuando robaba en PRYCA (precio y calidad) los momentos antes del hurto eran muy intensos, hablaba sin sentido y de forma automatica con mi acompañante, tenía las manos frias, sudaba uf... y cuando salía por la puerta del establecimiento… me sentia dios, (pero solo duraba unos segundos o menos) aun no había salido del parkin ni visto que habia robado cuando ya había perdido todo el interés por el producto, nunca el sabor de lo robado superó el placer de obtenerlo, madre mía…. cuantos bocadillos me comí gratis, cuantos tiré a la mitad y qué malos estaban todos.

Mondejar

Rocket dijo...

Estimado Leónidas,

Ya lo decía mi madre (especialmente a mi), "no es bueno que el hombre esté solo"

Anónima,

La belleza es muy importante en una mujer, o a mi me lo parece, pero no se puede ni comparar a un cerebro como Dios manda y ser buena gente y tener sentido del humor.

Saludos,
Rocket

Gerardo dijo...

No confundamos, eso no es síndrome de Stendhal, sino rijo.

Anónimo dijo...

Mientras más bellas, más putas, dicen.

Sí, quizá sean celos, frustración, amargura, ante tanta injusticia, pues a mí en la repartición no me fue tan bien como quisiera.

Alelí.

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

Hola a todos.

Anónimo:

Si fueras un 9´75 sí buscarías un millonario. Es una ley natural inviolable.

Mondéjar:

Mwajajaja... Fíjate, antes tirando los bocatas y ahora practicando el finalonchismo. Qué de vueltas da la vida.

Rocket:

Mucha razón tenía su madre. Por eso yo vivo con Gusifluky.

Gerardo:

Pues sí, para qué nos vamos a engañar a estas alturas. Lo que pasa es que lo del síndrome ese queda así como más chuli (y la hostia de pedante también).

Alelí:

Amos, anda, no me jodas. Tú tienes el cinco sobrado (que no está nada mal en mi escala), y además te sobra todo lo demás que ha dicho Rocket en su comentario. De hecho pienso que eres una joya, y lo sabes.

Anónimo dijo...

jajajaja. Sunque siempre iba con mis 100 pelas por si me pillaban, es cierto, inconscientemente ya practicaba el finalonchismo extemo...el simpa.

Mondejar

Cachalote dijo...

Juass. Me habeis recordado una anécdota que hace años no recordaba.

Un joven Cachalote, una escapada a París con unos compañeros de clase..., varias cervezas y una mugrienta hamburguesa...seguidas de una visita al Louvre...Una sala, otra sala, y de repente, me empiezo a poner malito...buff, qué mareo, qué ganas de vomitar, y allí mismo, sentado en un banco en el centro de una sala con cuadros enormes, y rodeado de turistas japos, buaaaaaaagg, suelto las cervezas, la hamburguesa y hasta la primera papilla...

Dios, qué bochorno. Los colegas partiéndose la caja...Y los seguratas, que muy amablemente, nos mostraron la salida. Todos de patitas en la calle, sin ver la gioconda ni nada...

El síndrome ese, que es muy malo, sin duda...

Lo que me lleva a la duda que me ha surgido al leer la entrada ¿Ese 9,75 es 100% seguro o puede haber sido un, por ejemplo 7,5, ampliado por los efectos etílicos de alguna bebida espirituosa?

María. dijo...

Una curiosidad:

¿ Qué ínfimo detalle ha hecho que no la coronases reina con un 10?




Y chicas, sin preocuparse por dios! que a la diosa lo que le falta es tiempo por que lo único que mejora con los años es el vino y tal vez la sabiduría porque sabéis como estará dentro de 20-30 años, como vosotras y como yo, arrugada como una uva pasa, con la dentadura postiza, con las tetas caídas, tomando 15 pastillas diarias, viajando con el Inserso y recordando que un día, alguien, la puso un 9' 75 una vez que entró en un bar.

No nos engañemos, la belleza es efímera y la perfección una utopía.

Rocket dijo...

Estimada María,

Las chicas no aprenden, les faltara la tersura, o la lozanía, o como diablos lo quiera usted decir que quede fino y educado.

Pero seguirán teniendo un a cabeza sobre los hombros, siendo buena gente y teniendo sentido del humor, ergo seguirán siedno atractivas para aquel que quiera verlo.

Además la perfección no existirá, pero por el mísimosimo diablo que los quirófanos sí. Si a alguien le aflije mucho su aspecto, seguro que algo podremos hacer, que contacte con mi enfermera y que pida un cita.

Dr. Rocket
Neurocirujano Plástico

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

Hola de nuevo a todos.

Cachalote:

No estuviste rápido de reflejos en el episodio de la vomitera en el Louvre. Si vuelves a vivir semejante situación di que eres un artista posmoderno o algo así, y que el vómito es una obra que intenta despertar las conciencias señalando el mal que todos llevamos dentro. Muchos hacen cosas peores, y a algunos no les va mal. Si sigues mi consejo no sólo no te echarán de los museos de arte, sino que tus "obras" se cotizarán bien, y una vez que seas famoso y rico, ya sabes... ¡TE TIRAS A LA 9´75!

Y no, no era una 9´75 por efecto de bebidas espirituosas, no. Hoy, cuando he vuelto a ver a mi camarero de guardia, me ha confirmado mis impresiones con estas palabras: "Dioooo, pisha, ¿te fihaste en la rubia que vino aquí anoshe? ¡Qué bastinaso, pare!" (A lo que por cierto yo he respondido, con toda la falsedad de que soy capaz: "Mmm, sí, creo que sé a quién te refieres. Pse, no estaba mal").

María:

No se merecía el 10 por dos motivos: no palmé de placer estético al verla; y el 10 representa la perfección absoluta, por lo tanto sólo Dios es un 10, por lo tanto solamente Gusifluky puede ser un 10.

Rocket:

Perdóneme, pero debo decirle que ese discurso condescendiente no me gusta nada. ¿A quién pretende engañar con esas vainas? Una mujer sin belleza no es nada. A los coños lo menos que hay que pedirles es que sean bonitos; que al menos compensen así lo rematadamente cabronas que son todas. (MWAJAJAJAJA... Hacía tiempo que no me desahogaba así).

Lo de "neurocirujano plástico" ha sido la bomba.

Miri dijo...

Jo, cuánta envidia y desencanto a la vez. Cuánta envida de ser tan atractiva. Y cuánto desencanto de que sólo se le puntúe por eso. Diosas hay muchas, Leo. Ojalá los hombres que están atrapados en la belleza física se dieran cuenta de cuán estimulante puede ser hacer el amor con una chica tenaz, pícara e inteligente a la vez. Quizá entonces empiecen a buscar Ateneas, Artemisias o Ceres en la vida. Quizá encuentren mujeres al lado de las cuales el deseo crezca con el tiempo en vez de menguar, conforme más fluidas se hagan las conversaciones, la complicidad y la intimidad.

Un abrazo, y encantada de leerte tras mi ausencia bloguera :)
Miri

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

Tienes razón en cada una de tus palabras, Miri. Yo pienso como tú, pero no siento como tú, y créeme que es un fastidio. Ojalá me llenara una mujer inteligente sin belleza como me puede llenar una cabeza de chorlito bella.

Pero tampoco creas que me podría unir a una mujer físicamente perfecta que tuviera la cabeza hueca. Yo lo quiero todo: belleza e inteligencia.

Por eso sé que sólo me queda la soledad. Bueno, y también Gusifluky.

Anónimo dijo...

¿Por qué no quieres que seamos amigos?