AVISO PARA LECTORES: Esto es un blog de desahogo personal y en ningún caso las opiniones aquí vertidas se corresponden con la postura oficial del Vaticano. Leónidas Kowalski de Arimatea es un personaje ficticio, y los gatos que escriben sus textos no comparten necesariamente su comida. Los autores no tienen nada contra las mujeres, y por lo que a ellos respecta pueden seguir constituyendo asociaciones feministas para dar pena y mendigar subvenciones.

sábado, 14 de julio de 2007

Anda que... estamos apañaos


A un australiano se le ha ido la pinza, se ha sacado del bolsillo un vehículo blindado de origen militar (aunque por la pintura parece más bien un chisme de coleccionista o pieza de museo) y la ha emprendido con las antenas de telefonía móvil.

Qué desperdicio, virgen santísima. Mira que disponer de un cacharro de esos y usarlo para tan gilipollesca función...

La noticia la he descubierto aquí, pero no se tomen al pie de la letra el titular, porque lo de disparar con el armatoste no parece que sea cierto; sólo se estrellaba contra las torres de telefonía.

Aparentemente se trata de uno de esos perturbados que culpa a las antenas de toda clase de males, como en su momento ocurrió con la electricidad, la locomotora... Hay quien no lleva nada bien vivir en esta época y debería volver a las cavernas. O a los árboles. (Un poco de luz al respecto, y ya puestos veamos lo que pasa cuando se carece de esa luz).

Pero lo que de verdad me toca los perendengues es que el tipo en cuestión haya dejado indemnes a los bancos, a las inmobiliarias y a las constructoras. ¡Qué gran oportunidad perdida, por las barbas del profeta! Anda que si yo echara mano de un trasto así... no pasaría nada porque no sabría conducirlo. En cambio puedo apañarme con otro cacharro que sí sé manejar, pero no sería lo mismo, ¿verdad? No sé, no tendría glamour.

Aichs, se me olvidaba un vídeo sobre el suceso: Dentro vídeo.

3 comentarios:

Sensei Kátorga dijo...

Fuera antenas!! Es el mal del siglo XXI. INGENUO. Pobre demonio. hay que ver lo que hace la gente que está aburrida.

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

¡Diantres! ¿Lo dices por mí o por el australiano? Yo no me aburro, eh, que siempre me queda la opción de hacerme unas pajillas (otra cosa no va a poder ser porque con este orzuelo doy miedo a la gente y no desato la furibunda pasión que en en circunstancias normales despierto en las mujeres).

Si te referías al tanquista australiano tampoco creo que estuviera aburrido; lo de este personaje es algo más serio y no se arregla con unas pajillas.

Miri dijo...

Jej, vaya energúmeno.
Respecto a lo de las antenas de móviles, ningún estudio ha demostrado que puedan tener efectos negativos. De todas formas, estos estudios deberían haberlos hecho antes, y no después, de llenarlo todo de antenas. Porque si con las antenas o el microondas no nos hemos llevado ningún susto, con los PCB's o el asbestos no ha sucedido así, y nos hemos enterado de su toxicidad años después de que se emplearan masivamente. He aquí la puñetera costumbre española de primero actuar, y después experimentar... luego nos extrañamos de que la gente tenga miedo. Los posibles efectos o su posible ausencia de cualquier cosa que pretendan emplear de una forma tan extendida deberían estar más que probados y demostrados antes, y no después, de comenzar a usarla, digo yo.

Un besito,
Miri