AVISO PARA LECTORES: Esto es un blog de desahogo personal y en ningún caso las opiniones aquí vertidas se corresponden con la postura oficial del Vaticano. Leónidas Kowalski de Arimatea es un personaje ficticio, y los gatos que escriben sus textos no comparten necesariamente su comida. Los autores no tienen nada contra las mujeres, y por lo que a ellos respecta pueden seguir constituyendo asociaciones feministas para dar pena y mendigar subvenciones.

viernes, 20 de julio de 2007

Me temo que no hay otra opción


Tenía mis planes, no se crean. Reconozco que sólo era un boceto de plan, una vaga ilusión de futuro, un germen de esperanza sin compromiso, pero tras considerar detenidamente las circunstancias personales que de Ella conozco, las mías, los gustos que Ella tiene según me demuestra y mis gustos según mis treinta y dos años de experiencia en la vida, veo que no hay posibilidad real de conjugarlo todo.

Así que, mal que nos pese, vamos a ser realistas y haremos lo único bueno que podemos hacer juntos sin que ninguno de los dos salga perjudicado: follaremos.

No sé cuándo --espero que pronto--, no sé dónde --no creo que sea en mi casa y mucho menos en la suya, y tampoco quisiera que fuera en su coche; mejor un hotel--, y no sé cómo --confío en que sea placentero para ambos, o al menos para Ella--. Tampoco sé con qué frecuencia, puede que sólo una vez, o mil veces casi sorpresivas cuando su escasa libertad y mi más escasa necesidad de relación coincidan.

Lo que sí tengo claro es que me la quiero follar bien follada, y que quiero hacerlo como hay que hacer estas cosas. Quiero besar su boca, lamer sus dientes, ensalivar su cuello y sus orejas mientras nos arrancamos la ropa. Quiero tirarla sobre una cama y echarme sobre ella, los dos desnudos para que pueda sentir bien mi polla dura sobre su pelvis mientras devoro sus tetas, mientras chupo sus pezones y los muerdo sin apretar demasiado para no hacerle daño.

Pero no, no puedo penetrarla antes haber lamido a conciencia su sexo. Antes de meterme dentro de Ella quiero besar su coño, quiero lamerlo, penetrarlo con la lengua y chuparlo un buen rato. Es necesario que beba su jugo y que me moje la cara antes de meter ahí mi polla, manías que tiene uno. Si me deja también quiero lamer su ano mientras mi nariz se hunde en su coño. Y si se corre no pasa nada, porque me encanta chupar y me dedicaré a lamer sus muslos hasta que se recupere y vuelva a pedirme guerra.

Cuando eso suceda estaré encantado de ver su cara con un gesto como de mala hostia, pidiéndome que me la folle de una puta vez, pidiéndome que la llene de polla. Entonces sí, entonces le meteré mi polla comiéndole a la vez la boca. La agarraré fuerte por el culo mientras le doy polla y le digo guarradas al oído --toma mi polla, puta, siente a tu macho dentro de ti, nota lo dura que me la pones, cabrona, vacíame los huevos--, y quizá me dé por por meterle el índice derecho en el culo mientras me la follo. En cambio la mano izquierda --soy zurdo-- la quiero libre para sobar sus pechos, su cara, sus muslos, o para cogerla por la nuca y atraer a esa dama más intensamente hacia mí.

Nada de condones; yo los odio y Ella es alérgica al látex. Quisiera correrme en su interior, descargar mi semen dentro de Ella separando mi cara de la suya para que pueda ver mi gesto de placer mientras me vacío en su coño. Pero no podrá ser, porque no es plan ir haciendo niños que no se desean en colaboración con quien apenas se conoce. Mejor saco la polla en el último momento, y que Ella me la menee hasta hacerme escupir mi leche sobre sus tetas, sobre su abdomen, sobre su pubis, sobre su vulva. No me importaría limpiarla con mi lengua.

O quizá sea mejor correrme en su boca. Tanto si se traga mi corrida como si no, yo no tendría inconveniente en besarla después apasionada y agradecidamente. Otra opción es penetrarla por el culo cuando yo esté a punto de eyacular, y descargar así mis huevos sin peligro de reproducción, pero Ella ya me ha advertido que no admite una polla en su culo, así que es una opción inválida.

En cualquier caso, yo he de ver mi semen sobre la piel morena de esta mujer, y quiero extenderlo sobre su cuerpo en un masaje íntimo viendo cómo ella me mira con sus ojos verdes de gata lasciva.

Pero lo dicho, si albergué otras esperanzas, ya sé que no pueden ser. Mierda.

8 comentarios:

Cagüenelcelibato dijo...

¡Virgen Santa del amor hermoso!!!
...lo que tiene una que leer

(verde me hallo de la envidia, mándale esto a Nenablue)

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

Tras lo mucho que me costó cobrar el primer y único cuento que envié a Nenablue he roto relaciones con esa web. Además, esto no es un cuento.

lamismadeantes dijo...

Ya lo sé, tío gruñón

Sí, yo dijo...

Ah... y que el vídeo del niño moñas yo no lo vi en el blog del tal Halón

(sí, voy a quedarme a vivir aquí, total entre un teclado y un sofá no hay tanta diferencia para la espalda)

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

Oye, tú, que para conversar ya tenemos el Messenger. Aquí he venido para hablar de mi libro. Esto... de mi entrada.

layose dijo...

Pues entre el calor que hace y lo que has escrito, necesito una ducha rápida a la de yaaaa!!!!
Besos murcianos con olor a morcilla

ningunadelasanteriores dijo...

No, no tengo los ojos verdes, maldicion! [Se caen mis ilusiones]

Puta vida!

lagata dijo...

Gracias cielo