AVISO PARA LECTORES: Esto es un blog de desahogo personal y en ningún caso las opiniones aquí vertidas se corresponden con la postura oficial del Vaticano. Leónidas Kowalski de Arimatea es un personaje ficticio, y los gatos que escriben sus textos no comparten necesariamente su comida. Los autores no tienen nada contra las mujeres, y por lo que a ellos respecta pueden seguir constituyendo asociaciones feministas para dar pena y mendigar subvenciones.

lunes, 29 de octubre de 2007

Psicópatas, esquizofrénicos y cabezas de chorlito


Advertencia
: Diario de un cabeza de chorlito no es un consultorio médico.
Si cree que requiere ayuda, ya somos dos. Y no olvide consultar con un profesional de la salud.



Anoche, leyendo el muy recomendable libro de Carl Sagan titulado El Mundo y sus Demonios, en el capítulo dedicado a las alucinaciones, descubro el dato de que, aproximadamente, el uno por ciento de la población es esquizofrénica. Esto me hizo recordar el no menos recomendable libro de Robert D. Hare, Sin Conciencia, según el cual se estima que un porcentaje similar corresponde a los psicópatas. Hasta aquí los parecidos entre ambas circunstancias.

El esquizofrénico es un enfermo, y además un enfermo que sufre, por eso, cuando ocasionalmente comete un delito violento acaba en un hospital psiquiátrico. El psicópata, en cambio, no está enfermo; es simplemente malvado. Depredador lo llama varias veces Hare en su libro, con acierto, pues para el psicópata el resto de las personas (otros psicópatas incluidos) no somos más que objetos a los que exprimir económica y afectivamente. Incapaces de sentir empatía los psicópatas son despiadados, manipuladores, mentirosos, crueles y sumamente egoístas. No conocen el arrepentimiento por sus actos y su capacidad para sufrir se limita a aquello que los perjudica directamente. Seguro que algún lector que haya llegado hasta aquí estará pensando que conoce a alguien así, y no es de extrañar, pues hay más psicópatas entre nosotros de los que queremos creer. Por fortuna muy pocos son los que actúan como asesinos en serie o cometen crímenes violentos. Más habitual es encontrarlos como políticos ambiciosos, empresarios sin escrúpulos, maltratadores de sus parejas o estafadores.

Me he extendido hablando del psicópata más que del esquizofrénico por varias razones. Una de esas razones es que apenas he tratado con un esquizofrénico, pero sí que he convivido con una psicópata. Otra razón importante es que al enfermo de esquizofrenia se le ve venir de lejos, pero el psicópata es un maestro del engaño que logra confundir a psicólogos, psiquiatras y hasta a las propias víctimas, a las que puede llegar a hacerse sentir culpables. Una vez anduve de cervezas con un esquizo que se creía Jesucristo. Recuerdo aquello como una experiencia curiosa, y aunque en algún momento llegué a preocuparme ahora sólo es una anécdota simpática en la memoria. Mi relación con una psicópata, en cambio, duró un año y medio de pesadillas, lágrimas, maltratos, mentiras... joder, hasta "posesiones demoníacas" hube de presenciar.

Esta entrada, como muchas otras, calla mucho más de lo que cuenta por eso del decoro y por un sentido de la lealtad que, independientemente de hacia quién vaya dirigido y de sus méritos o ausencia de ellos, parte de mí... y yo sí que tengo conciencia. Pero necesito hablar. Ahora sé lo que antes sólo sospechaba: el psicópata es seductor, y sabe cómo gustar a la gente, y cómo gustar a cada tipo de persona; es camaleónico, y se adapta a casi cualquier entorno y nivel cultural, pudiendo ser el mejor ratero de barrio o mezclarse hábilmente con gente de "alta alcurnia"; es capaz de pasar en segundos de un estado sonriente de cara al público a convertirse en un demonio en la privacidad del hogar; puede acusarte en falso de igual modo que puede negar tranquilamente las evidencias de sus actos reprobables que le pongas delante. Y lo peor de todo: no tienen cura, porque no están enfermos. Simplemente son así. Descorazonador, ¿verdad?

Pues ahora echen cuentas. Imagínense en una ciudad muy populosa, quizá exactamente igual como la ciudad donde viven. Figúrense saliendo de compras una tarde de Navidad, por ejemplo. Las calles están atestadas. Los comercios incluso cierran más tarde de lo habitual para obtener más ganancias. Ustedes pasan varias horas de comercio en comercio, comprando regalos, buscando los mejores precios, comparando calidades... ¿Con cuántas personas se han mezclado, aunque sea a un par de metros, o en el empujón por llegar antes hasta la ansiada mercancía o a la caja registradora? ¿Sería exagerado hablar de un número de dos mil personas? Me parece una cantidad razonable. Pues bien, usted habrá estado casi rozando a diez esquizofrénicos y a otras tantos psicópatas. Es más, puede que USTED sea uno de ellos. ¿No es inquietante?

6 comentarios:

Tesa dijo...

Algún día te contaré en la intimidad, algo sobre la esquizofrenia paranoide (he tenido un caso muy cercano)
Besos

Jota dijo...

Nosotros nunca hemos conocido a nadie con esos problemas.

Miri dijo...

Dicho así, da miedo... :-S

Por cierto, ¿Sabes qué? No te lo tomes a mal, pero antes de conocer a Javi, cuando pensaba que Leónidas no era sólo un personaje... pensaba que detrás de él debía haber un verdadero psicópata.

Un besito,
Miri

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

Sí, no eres la única persona que lo ha pensado.

coupdedes dijo...

Norman Bates es un esquizofrénico, por lo que también es psicótico, por ello la película se llama Psicosis. Él escucha la voz de su madre que lo atormenta y lo dirige, hasta recrea a su madre en plano físico para sustentar su delirio, ¿es un psicópata? Él no es consciente, por lo mismo legalmente es inocente.

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

Coupededes, claro que Norman Bates no es un psicópata. Un loco peligrosísimo sí, pero no un psicópata.