AVISO PARA LECTORES: Esto es un blog de desahogo personal y en ningún caso las opiniones aquí vertidas se corresponden con la postura oficial del Vaticano. Leónidas Kowalski de Arimatea es un personaje ficticio, y los gatos que escriben sus textos no comparten necesariamente su comida. Los autores no tienen nada contra las mujeres, y por lo que a ellos respecta pueden seguir constituyendo asociaciones feministas para dar pena y mendigar subvenciones.

domingo, 11 de noviembre de 2007

Tetoteca


Saludos, mis pequeños gusiflukys. Tal como les adelantaba en la entrada del Jueves -sí, ésa sobre un concurso que
Paloma finalizó nada más empezar, por lo que jamás la perdonaré, y que le ha hecho ganar la novela La Sombra del Viento-, hoy publico algo especial. Se trata de un experimento literario que han hecho seis mujeres por mí.

Siguiendo otra idea que Tesa me dio con su entrada En tus manos, pedí a veinte féminas que me describieran sus pechos. No esperaba más de dos o tres respuestas, pero han sido seis las damas que han aceptado, y francamente, me honra mucho esta participación tan inesperada e ingeniosa. Muchísimas gracias a todas.

Vamos con las descripciones, de las que no he tocado una coma:

Las tetas golfas de la Doctora Yvonne, quien a petición suya enlazo porque ella es así de exhibicionista:

Mis tetas cambian todo el tiempo. A veces, porque sí nomás, se ponen bastante putonas, gruesotas, la piel blanca brilla y los pezones se hinchan, se oscurecen. Al tacto, los pezones tornasolados son suaves como la nada, perturbadoramente suaves, perfectos para enloquecer de excitación y ternura a cualquier hombre. Pues sí, por momentos mis tetas parecen diseñadas para calentar a un macho, ponerlo enfermo. Yo misma las miro y no puedo creer lo putas que se ponen. La lascivia casi violenta que desprenden con toda esa hinchazón supera cualquier película pornográfica, me resulta realmente sorprendente verlas así, tan independientes. Tanto, que en un impulso esquizoide, las reprendo silenciosamente, por ser tan relajadas.

Pero mis tetas cambian todo el tiempo y de un momento a otro, porque sí nomás, se retraen y se parecen a los sobrios pechitos de una ninfa. Los pezones se achican, se vuelven más duros y rígidos. La teta blanca se redondea y queda más insensible. Al tacto son como dos bolas medianas, perfectamente manejables. Mis tetas parecen ahora indiferentes, sin deseo de nada.

Me gusta mucho jugar con ellas, pero no porque las acaricie en solitario. Adoro refregarlas en la cara de un hombre, azotarlo con ellas. Me gusta especialmente ser un poco bruta, meterle los pezones en sus narinas, insertarlos en sus orejas, en sus ojos. Cuando la temperatura sube y el deseo me quita la razón, lo que más me gusta es que su lengua se apodere de mis pezones con frenéticas lamidas. Quisiera que me chupe ambos pezones a la vez, y gozo como una loca con sus inútiles intentos.


En los últimos meses, y no porque sí, mis pechos han cambiado más que nunca y todos los días me quedo un buen rato mirándolos en el espejo. Creo que todas las mujeres nos miramos desnudas en el espejo del baño luego de tener sexo. Pero esto es diferente, porque estoy siendo testigo de una preparación lenta, concreta. Mis tetas, antes los mejores adornos, ahora se convirtieron en dos laboriosas fábricas. Los pezones ennegrecieron y se mancharon. Las aureolas se deformaron, se agrandaron y no respetan sus contornos. En ellas nacieron unos gránulos, no me explico cuál, pero tienen su razón de ser. Las venas se azularon y se pueden ver a través de la piel traslúcida. Estos días de espléndida preñez mis tetas están más hinchadas que nunca y trabajan con un propósito que va más allá de mí. Sensibles, gordas, plácidas. Y querendonas también, claro que sí.

Las precoces bolillas:

Como tuve mi primera regla con once años, en seguida me salieron dos bolillas bajo aquella cara de niñita. Nunca creí ese dicho de que a las chicas que comen mucho pan y frutos secos les crecen más las tetas porque yo apenas comía una cosa u otra y en seguida tuve un buen par de pechos grandes.

Después de dar de mamar a mi hijo durante seis meses, cuando ya las glándulas estaban vacías de leche, no se volvieron a llenar de grasa del todo y por eso parecen más caídos que antes, es un poco pero se nota. Tengo la piel muy blanca y los pezones rosados, muy sensibles, al menor contacto o bajada de temperatura se ponen en guardia. Venas azul-verdosas se adivinan de forma tenue en un par de lugares bajo la piel.

Alguna vez he pensado que sería muy frustrante perder (por el cáncer) alguno de mis dos pechos, que no me sentiría una mujer completa. Creo que son muy importantes como mujer, en las relaciones sexuales y como madre porque te unen (unieron) de manera muy intensa a tu bebé.

Mandarinas que se transformaron en manzanas, manzanas que pasaron a ser peras y finalmente mangos:

Recuerdo una época en que mis pechos eran mandarinas. Mandarinas verdes, con los gajos todos bien unidos y jugosos. De aquella me acomplejaban mis mandarinas adolescentes. Ahora mataría por poder hacerlas jugo. Tres lactancias y quince años después, mis pechos pasaron a ser manzanas, después peras y ahora tienen toda la apariencia de mangos. Lo que he perdido en turgencia desde que mis pezones no apuntan al cielo sino al suelo, lo he ganado en tamaño de areola. Ya no tienen un color rosa Barbie, ahora son de color chocolate, con sabor a café bien cargado y estimulante, son más sensibles y más inteligentes, y siguen siendo capaces de elevar cualquier camiseta y amenazar con taladrar sujetadores sin relleno. Han sabido dar comida y dar placer. Creo que, en definitiva, a pesar de los años y los partos, me siguen gustando mis pechos. Ahora marcan canal cuando el Bra me ayuda y han aprendido a ereccionar casi tan sólo con el pensamiento. Más caídos, pero más inteligentes. No me quitaría sus estrías, son cicatrices de guerra.

Las tetas diez (quién las pillara):

Busco un espejo y me coloco justo enfrente de él.Me despojo de la camiseta que llevo. Ya sólo me viste el sujetador de color negro y los tejanos.

El sujetador esconde un pecho turgente, redondo y, si me apuro, llega al adjetivo de... eeerrrr.... explosivo. Dicho sujetador cubre justo para ocultar los pezones con lo cual queda al descubierto prácticamente el resto a la vista.

Me quito el sujetador y mis pechos no se mueven un milímetro. Siguen exactamente en la posición anterior. Rígidos. Erectos.Son más bien redondos. No podrían calificarse de pequeños, tampoco son exagerados. Creo que quedan en perfecta armonía con mis hombros y mi cintura.Dicen los que los han visto que parecen operados. NO lo son.

La areola no es grande. Tampoco pequeña. La describiría del tamaño justo y adecuado para terminar de dibujar mi pecho. El pezón no sobresale. Tampoco se esconde. Digamos que si fuera una persona (mi pezón) no sería ni tímida ni demasiado atrevida y que hablaría sólo cuando tuviera algo que decir.

Están bronceados. Siempre están bronceados. Da igual el mes del año. Siempre tienen ese color atezado. En realidad toda mi piel corporal es así.No hay marcas de ningún tipo.

Busco lunares pero no los veo. Ninguno hasta llegar cerca del ombligo.

Mis pechos son perfectos, joder! jjajajaja!

La escueta:

Y no seria mas practico enviarte una foto?

Creo que mis pechos no es lo más ostentoso de mi cuerpo, son de tamaño regular, puedo abarcarlos completamente con la mano, aunque algunos excesos se desbordan por entre mis dedos, más aún en días de latente revolución hormonal. De piel tersa y muy blanca en donde un lunar, en el pecho derecho, duerme al borde zigzageante del limite de mis pezones.

Sería todo, no más.. que estoy nula con esto, más fácil era describir lo que podría sentir al tener unas manos sobre ellos...

Las tetas simpáticas:

Mis tetas son… simpáticas, tienen buen carácter.

Están habituadas a que se metan con ellas. Son más bien grandes, o eso dicen. Aunque yo creo que, como todo, depende de con qué las compares. Están acostumbradas a ser el centro de atención, y no pocas veces tengo que insistir a mis amigos en que cuando hablen conmigo me miren a los ojos. A menudo me meten en apuros, cuando deciden liberarse de sus ataduras y hacen que se me desabroche el botón de la camisa o el sujetador, cosa de la que yo no siempre me doy cuenta en un primer momento, pero que la gente que está a mi alrededor no sólo percibe, sino que encuentra muy graciosa.


Mirando desde arriba forman un canalillo bien definido, un canalillo bastante traicionero, por cierto, por donde se desliza poco a poco en verano cada gota de sudor que me surge del cuello. Lo mismo sucede con cualquier traguito de agua o refresco que se me escape de los labios, lo que me cuesta no pocas bromas y/o apuros, según la situación.


Me quito el sujetador y el canalillo no desaparece, pero se atenúa, ya que una vez libres cada una decide separarse de su compañera y tomar su respectiva dirección. Son claras, redondas y, al tacto, más bien blanditas, diría. El pezón, del tamaño de un garbancito, está rodeado de una aureola grande, rosada tirando a marrón, increíblemente sensible y que se encoge fuertemente ante cualquier estímulo, bien se trate de una corriente de aire, del roce con el algodón de la camiseta o de un pensamiento inoportuno. Son muy excitables, y a menudo eso me hace pasarlo mal. Esto las condena a ir prisioneras en sujetadores de tela gruesa, generalmente rojos, negros o de colores vivos, que reducen el roce con la ropa o el viento, y que no dejan ver a través de la camiseta las expresiones de tan travieso pezón.

Mis tetas, aunque grandes, caben bien en una mano masculina grande, y ahí, en el fondo, es donde más les gusta estar. La más mínima caricia me desencadena una excitación salvaje que no puedo disimular, porque ya sólo la respiración me delata aunque intentara ocultarla. Y voy a cambiar de tema, porque… porque sí.

El caso es que me gustan mis tetas. No son perfectas, como tampoco lo es el resto de mi cuerpo. Pero son alegres, traviesas, juguetonas... simpáticas. Y eso va mucho con mi carácter. Me gustan así.

19 comentarios:

Javi dijo...

Por lo pronto he identificado a Miri -Sólo te ha faltado firmar, chiquilla-. En cuanto tenga un poco más de tiempo intentaré adivinar de quien son el resto.

P.D.

Y de pililas, ¿cuando?, lo digo por eso de la paridad, la igualdad, etc... Aunque quizás fuese más original describir nuestro "tercer ojo". Sé que es un poco difícil, pero con perseverancia y un par de espejos...

Nadie es perfecto? JA! dijo...

Ummmmm..... eeeeerrrr.... . Coincido con Javi, yo también he identificado las de Miri (aún sin tener el gusto de conocerla) (ahora conozco un poco mejor sus tetas) y bueno, las mías, pero eso era más fácil que reconocer tus manos, ya te lo dije.

P.D.: ¿Crees que estoy siendo más simpática en mis comentarios? seguiré intentándolo, tú tranqui, me he comprado un libro que se titula: "CÓMO SER AGRADABLE EN EL BLOG DE LEO Y NO MORIR EN EL INTENTO".
P.D.2: Que funcione o no ya es otro tema.

MO.

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

A ver, par de perturbintos, me parece que os estais confundiendo de entrada. Esto no es un concurso para descubrir a las dueñas de las tetas. La vais a liar, veréis.

Salvo Yvonne, las demás han participado con la condición de hacerlo bajo total anonimato, así que no me jodáis el invento. (Por supuesto si alguna de las descriptoras quiere que la identifique, y hasta que la enlace, no tiene más que decirlo).

Lo de describir el orto no me atrae gran cosa, Javi, pero me esperaba de ti una sugerencia de ese tipo, so marrano.

Sigue así, MO., sigue así que vas bien. Ya sólo te falta eliminar ese sarcasmo tan cabronil que tienes. Luego no me vengas llorando cuando te quedes sin amigos.

Javi dijo...

Ya sé que no es un concurso, por eso me callo. ¡Pero es que es imposible no intentar ponerle cara a un par de tetas!

Y lo del orto... Pos bien curioso que sería. Por ejemplo, se podría decir algo así como:

"A mi culo le gusta llevar el pelo largo y peinado con la raya enmedio. A veces se lo tiñe de color marrón, a juego con los palominos. Mi esfinter anal es de color oscuro, pero en su interior es rosado y calido. A pesar de su apariencia frágil posee una gran fuerza, fruto de horas y horas de ejercicio diario. Aunque es muy callado, cuando habla todo el mundo presta atención y luego comenta lo dicho."

Esto, como ya he comentado antes, no es más que un ejemplo y cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. ¿O no lo es...?

Miri dijo...

Joer, es que no se puede ser tan clara. Tranqui, Leo, tú te has portado. Yo es que... soy muy espontánea, como mis tetas. No me extraña que me identifiquen con ellas, jeje.

Bueno, un besito y.. buen trabajo.
Miri

Tesa dijo...

jajaja me encanta la descripción del orto de Javi. Genial.
¿Es inevitable ponerle cara a unas tetas?? Pero si lo habitual es que frente a un buen par, a la cara no le hagais ni caso.

nut dijo...

Jajaja, mi más sincera enhorabuena a las poseedoras de tales maravillas, tan magníficamente descritas, además.

Jota dijo...

Uaalaa Chorlito.... ¿Le has comido las tetas a todas? ¡TOM rápido! ¡Ve a por un rotulador rojo y píntame un buen par de pezones en los huevos!

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

Tú a mí ya no me hables, Jota, que soy muy digno (como la Mari, ¿te acuerdas de ella? Sí, hombre, aquella malagueña que se echó un novio y rompió el Círculo, la muy pérfida) y estoy muy enfadado contigo.

Juan Mondejar Garcia dijo...

Veo, según las descripciones que ninguno puede considerarse del tipo "nido de cigueñuela negra". Mire usted qué cosas, mejor así, mucho mejor.

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

Me deja usted intrigadísimo, señor Mondéjar. ¿Qué es eso del "nido de cigüeñela negra"? Quizá hago mal en preguntar, pero oiga, la cosa promete. Cuente, hombre, cuente...

Juan Mondejar Garcia dijo...

El pecho tipo "nido de cigueñuela" es aquel que elegiría esta especie para anidar, no por el tamaño de las campanas (en campanario), lo prefiere por los pelos que encuentra en ellos. y así evitar la agotadora tarea de ir y venir recolectando materiales para hacer su primoroso nido.
Mi señora siempre espera la venida de la cigueñuela al pueblo, desde el balcón, con los pechos al aire.

Un saludo.

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

Oh, dios... No sé qué decir, señor Mondéjar. Creo que cuanto este cabeza de chorlito pueda añadir no hará sino ahondar en su pena. Créame que lo lamento.

Ahora reparo en que ninguna de las descriptoras habló de pelos. ¿No los tienen o prefirieron omitir ese detalle? Siempre nos quedará la duda, me temo.

(Sospecho que la de las tetas diez tiene algo que decir al respecto. Algún defecto tenía que tener...)

Anabel dijo...

Me voy a presentar: soy una mujer de una cierta edad, inteligente en algunos aspectos y tonta en la mayoría. Navegaba para buscar un implante de pecho, debido a que mis tetas no son perfectas y me he encontrado con estos comentarios. La idea es buena, el que lo haya pensado es un suicida (en el buen sentido de la palabra). Yo propondría otra cosa, ellas describen sus pechos, pero...¿es cierta la leyenda urbana de que los hombres prefieren las tetas grandes, enhiestas y redondas?

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

Hola, Anabel.

Pues yo no de doy apenas importancia ni al tamaño ni a la forma, pero eso sí, me gustan tiesas. Ah, importante, también me gustan naturales.

Comprendo que las mujeres, a cierta edad, decidan ponerse las tetas de goma, sólo espero que lo pienses bien y que sepas informarte de las consecuencias a largo plazo.

Saludos.

anabel dijo...

Bueno, Leónidas, gracias por el consejo, pero ya estoy bastante informada.
Quiero aclarar una cosa. Mis tetas no son ni grandes ni pequeñas, diría que normales. No tengo "cierta edad" como dices (jajajaj), sólo 30 añitos. No están caídas, todo lo contrario, miran al infinito. Lo mío es cuestión de egoísmo e inconformismo, o acaso vosotros no queréis tenerla siempre más grande...pues yo igual, las mías, no las vuestras, jajaja.
Espero que te vaya todo muy bien en este día, y a todos, por supuesto

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

Anabel, lo de la "cierta edad" es porque lo dijiste tú misma, y te supuse una señora cincuentona.

Así que tus tetas son de tamaño normal, eres muy joven y además las tienes firmes. A pesar de ello te quieres implantar silicona. Genial.

Tu problema está algo más arriba de los pechos. Ne necesitas silicona; necesitas un psiquiatra.

anabel dijo...

Esto va dirigido a todos en general. Si alguien ha leído mis comentarios, creo que en todo momento he sido muy correcta. El caso es que existen personas, que ,por pura desesperación vital, se dedican a atacar a otras. Espero que esas personas busquen ayuda profesional.
Por todo esto, y por la decepción que me ha causado cierto comentario, me despido de este blog.
Un saludo a casi todos

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

Anabel, sin sentido del humor no se puede visitar esta bitácora.