AVISO PARA LECTORES: Esto es un blog de desahogo personal y en ningún caso las opiniones aquí vertidas se corresponden con la postura oficial del Vaticano. Leónidas Kowalski de Arimatea es un personaje ficticio, y los gatos que escriben sus textos no comparten necesariamente su comida. Los autores no tienen nada contra las mujeres, y por lo que a ellos respecta pueden seguir constituyendo asociaciones feministas para dar pena y mendigar subvenciones.

viernes, 14 de marzo de 2008

Guerra en Mundoguay

Versión leída por Gusifluky, para esos lectores vagos:


Versión para personas normales, o para los vagos que no tengan altavoces:


Al principio todo era perfecto en Mundoguay. Los gusiflukis que allí habitaban eran guapos, sanos y felices, y se dedicaban mayormente a la cría del mucangrio doméstico (Mucangris Patidifusae). Luego todo se complicó.

La primera señal de alarma llegó cuando recibieron un mensaje del Gran Visir de los cocorocos. La nota oficial, escueta y amenazante, decía así:

"Los cocorocos declaramos la guerra a los gusiflukis porque somos así de chulos, y ya está.

Os vais a cagar.

Fdo: Alfandrake Rustiok, Gran Visir de los cocorocos".

Los pacíficos gusiflukis, nada duchos en las artes guerreras, pidieron ayuda a los wakiflakis. Estos respondieron con el siguiente mensaje:

"Debemos desestimar y desestimamos su solicitud de ayuda. Los cocorocos nos propusieron antes que ustedes una alianza y la hemos aceptado gustosamente para poder violar a las hembras gusiflukis, que están de toma pan y moja.

Os vais a cagar, dos veces.

Fdo: Rubinska Kirinsky, Presidente de los wakiflakis".

Desesperados, los gusiflukis recurrieron a los calandracas aunque en todo Mundoguay eran despreciados por oler mal. Los calandracas tardaron en responder, pero cuando finalmente lo hicieron fue para decir:

"Tras mucho darle vueltas al asunto hemos logrado marearlo, en consecuencia nos aliamos con los cocorocos y con los wakiflakis porque son más que vosotros y porque van a ganar la guerra. En el impensable caso de que la perdieran esperamos que nos perdonéis y nos consideréis de nuevo vuestros hermanos. Mientras tanto estamos del lado de vuestros enemigos.

Os vais a cagar, tres veces.

Fdo: Ñulky Trulky, Caudillo de los calandracas".

Aunque aterrados, los pobres gusiflukis se enfrentaron al enemigo con tenacidad y con el firme propósito de defender su estilo de vida. La batalla fue inconmesurablemente chunga. Gracias a su inquebrantable voluntad, los gusiflukis pudieron resistir algo más de dos minutos.

Cuando los lamentos de los heridos se silenciaron, cuando el eco de los cañonazos se extinguió, cuando todo acabó, el espectáculo era dantesco. También podría haber sido una escena infernal, o un paisaje desolado, pero esta vez fue un espectáculo dantesco, y si no les gusta se van ustedes a otro blog.

Los mucangrios (Mucangris Patidifusae) corretearon despavoridos por Mundoguay hasta que fueron exterminados por la alianza de cocorocos, wakiflakis y calandracas.

Hoy en día:

Se considera a los mucangrios especie extinguida.

Alfandrake Rustiok, Ex-Gran Visir de los cocorocos, ha pegado un braguetazo casándose con una prostituta muy cotizada y ahora se dedica a sus labores.

Rubinska Kirinsky, Ex-Presidente de los wakiflakis, se ha dado a las drogas y prostituye a su hija de quince años para pagarse su dosis diaria.

Ñulky Trulky, Caudillo de los calandracas, acaba de morir apestado por el hedor de sus propios pies, pero antes dirigió y presentó bajo pseudónimo un programa televisivo.

Entre los gusiflukis sólo hay un superviviente, que para pasar desapercibido se hace llamar Gusifluky. Vive enclaustrado en un piso de San Fernando (Cádiz, España), junto a un humano que se dedica a escribir disparates y publicarlos en Internet.



2 comentarios:

Carabiru dijo...

Esta entrada se merece comentarios.

Leo, aunque es un drama, porque de todos es sabido que los gusiflukys eran los más inteligentes de Mundoguay, es una historia genial.

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

Sí, Carabiru. Algo lamentable.

Desde aquella infausta guerra el mundo es mucho más inhóspito.