AVISO PARA LECTORES: Esto es un blog de desahogo personal y en ningún caso las opiniones aquí vertidas se corresponden con la postura oficial del Vaticano. Leónidas Kowalski de Arimatea es un personaje ficticio, y los gatos que escriben sus textos no comparten necesariamente su comida. Los autores no tienen nada contra las mujeres, y por lo que a ellos respecta pueden seguir constituyendo asociaciones feministas para dar pena y mendigar subvenciones.

sábado, 26 de abril de 2008

¡Hasta luego, Lucas!


Se acordarán ustedes de aquella epidemia durante la cual media España imitaba a Chiquito de la Calzada. Parece que ya está remitiendo, aunque debo reconocer que a mí me ha quedado como secuela mencionar al "Doctor Grijánder" cada vez que puedo. Otra de las memorables gracietas de Chiquito fue aquella de "¡hasta luego, Lucas!", y de una curiosa anécdota relacionada con eso es de lo que hoy me da la gana de hablarles.

Pónganse en situación: Bosnia, año 2001. Un grupo de militares españoles, pertenecientes al SNSE XVII viaja en una furgoneta desde Mostar hasta Sarajevo. El motivo de la expedición es llevar al capellán castrense de la Unidad destacada en Mostar para que oficie la misa dominical en la base Butmir, Cuartel General de las fuerzas de la OTAN en Sarajevo. Con el páter y el conductor sobraban siete plazas en la furgoneta, y puesto que el domingo era el único día de asueto para unas tropas que estaban seis meses acuarteladas en tierra extranjera se aprovechaba para hacer lo que llamábamos "japoneseo", esto es hacer turismo en Zona de Operaciones armados con videocámaras que, si el nivel de alerta lo permitía, sustituían a los fusiles.

Aquel domingo del que hablo vuestro Cabo Primero Leónidas Kowalski formaba parte de la excursión. Íbamos desarmados porque entonces las cosas estaban tranquilas. Los croatas empezaban a olvidar la intervención de un banco que poco tiempo antes nos había costado a los españoles la quema de dos Nissan Patrol, y todavía no habíamos llegado al 11-S que cambiaría tantas cosas en el mundo.

Estábamos contentos. Aquel viaje era el primero a Sarajevo para casi todos nosotros, y además nos veíamos desprendidos del armamento por fin, lo que no era cosa insignificante acostumbrados como estábamos a salir siempre de la Base Mostar armados hasta los dientes, normalmente para ir a Trebinje, donde debíamos abastecer a los colegas de Infantería de Marina. Aquello fue una excursión sin armas y con muchos marcos alemanes para comprar regalos y gangas en los PX de Sarajevo.

Por entonces el control de accesos a la Base Butmir lo efectuaba el ejército turco. Entramos tras pasar los rigurosos controles de seguridad, y el páter ofició su misa para católicos de varias naciones mientras los excursionistas hacíamos compras en los bazares libres de impuestos. En la Base Butmir, de jefatura estadounidense, tomé conciencia del enorme poder logístico de los Estados Unidos. A día de hoy no he conocido restaurante alguno, por muy caro que sea, que pueda acercarse a la variedad de alimentos que nos ofrecía el comedor de aquella Base; sólo escoger el tipo de pan que ibas a comer te llevaba un buen rato, tal era la variedad. Y no hablemos de ensaladas.

Finalmente, a media tarde, volvíamos a Mostar. Al salir de Butmir, un soldado turco (me sorprendió que fuera rubio y de ojos azules), miró la matrícula española de nuestro vehículo, nos franqueó el paso, y cuadrándose con marcial saludo, gritó en claro español:

-¡Hasta luego, Lucas!

Para ustedes esto, seguramente, sea una gilipollez. Para nosotros, después de tres o cuatro meses en tierra de lengua desconocida, ver a un turco en Bosnia despedirnos con una broma española fue algo grande. Esta clase de gestos unen a la gente, sea de donde sea. Quizá otro día les hable de mis relaciones con los militares marroquíes.

Hasta luego, Lucas.

9 comentarios:

NORMA dijo...

quid pro quo.
te desvirgo la entrada.
no me imagino vuestra cara.
bsos

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

Tampoco yo, Norma, me imagino tu cara. ¿Es eso importante?

NORMA dijo...

Bueno, a mi no me ha dicho un soldado turco "hasta luego Lucas".
Bsos

Mondejar. dijo...

Yo nací después de los dolores, CÓOOMOR!!!.

Muy interesante, esta anecdota me recuerda otras sobre Españoles en Turquia ya sea de viaje de novios o lo que sea, tienen una forma peculiar de atraer a los Españoles pero en vuestro caso es realmente bonito que ocurra esto, seria una buena escena para una pelicula, y una escena extraordinaria para la vida.

Supongo que aquel soldado Turco antes de ser soldado fué vendedor mira el enlace.

Saludos.

Mondejar dijo...

Otro cartel más, con frases mas modernas.

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

Norma:

Nah, ni caso. A esas horas iba pasado de birra y no entendí correctamente tu comentario. Suele pasar.

Mondéjar:

Después de ver tus enlaces lo de mi soldado turco me parece una tontería. Esos tíos sí que saben de marketing. En breve estoy por tu tierra, si no te vas a la playa (otra vez) ya me contarás cómo te las has apañado para ilustrar tan acertadamente tus comentarios.

Javi dijo...

Desde luego, lo del turco tiene delito, pero, ¿alguno se ha parado a pensar en las repercusiones que puede tener en nuestra imagen pública internacional, como nación, la actuación del Chiquilicuatre?

Como ya le he dicho a Mondejar, yo estoy pensando en comprarme una novia vietnamita, o rusa, o una cosa así, por correo, sólo para poder pedir la doble nacionalidad y renunciar luego a la española.

Mondejar dijo...

Una vez en Hungría nos pasó algo parecido, íbamos buscando un sitio para comer y en la cristalera de un bar leímos "hay chuletas de cordero" entramos pensando que encontraríamos un hispano parlante y resulto que no tenían ni puta idea de español ni de cordero.

Leónidas, si vas a estar aquí para el viernes llámame antes y quedamos para salir de excursión ejem... ejem.. tú ya me entiendes.

Javi de la osera, tienes razón, los españoles tendremos que ir escondiéndonos por el mundo, cuando este verano, en la playa; se acerquen los niños ingleses y americanos con sus madres en topless y nos digan que les hagamos el baile del robocó.

Como en las peliculas de Alfredo, menuda nos espera, habrá que ir bebiendo horchata.

Un saludo.

Emilio dijo...

Una anécdota muy buena, parece que lo de la "aldea global" ya es imparable desde hace tiempo.

Dos cosas; la verdad que no he leído a Asimov, no encuentro el momento. Me gusta mucho la ciencia ficción ( también la space opera, no negaré mi lado friki)
Respecto de la bomba anticarro creo que también lo leí en un listado darwin, pero resulta difícil de creer. Aunque la imbecilidad humana es infinita.

Buen blog, y gracias por tus comentarios!