AVISO PARA LECTORES: Esto es un blog de desahogo personal y en ningún caso las opiniones aquí vertidas se corresponden con la postura oficial del Vaticano. Leónidas Kowalski de Arimatea es un personaje ficticio, y los gatos que escriben sus textos no comparten necesariamente su comida. Los autores no tienen nada contra las mujeres, y por lo que a ellos respecta pueden seguir constituyendo asociaciones feministas para dar pena y mendigar subvenciones.

miércoles, 18 de junio de 2008

No somos nadie


Actualización (20-06-08): Como me siento sucio aclaro que esta entrada no es mía, sino que la autora me la envió por correo electrónico y se la fusilé en plan guiño-broma-putadilla-venganza. El blog de la autora se llama Yo no he sido, pero no creo que dure mucho ni creo que yo lo visite jamás.
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La que está ahí tumbada soy yo, en el centro, al lado de ese señor que va todo de blanco, el del libro gordo entre las manos.¿Soy guapita, verdad?
Estamos en mi entierro.


Está guapo estar en tu propio entierro porque ves la cantidad de gente que dice quererte. Han malgastado ese día para estar en una jodida iglesia despidiéndose de ti. No sé, es de agradecer.En el mío hay un montón de gente, se ve que no fui tan mala.
O sí, y vienen para asegurarse de que por fin me voy. No sé.


Diviso en la segunda fila una cara conocida. Me suena muchísimo pero han de pasar más de tres minutos para que sepa de qué.
Es la señora que vive en el 1º.
A ver..., espera, ¿qué cojones hace la señora del 1º en MI entierro? ¡pero si apenas nos hemos saludado… ¿siete veces en cinco años?!
Estoy flipando, en serio.
En mi próxima vida rogaré que coloquen el cartelito ese de Derecho de admisión cuando vuelva a morirme. Qué pesada es la gente, coño, no te deja en paz ni después de muerta.


Escucho una voz que reconozco y compruebo que es uno de mis hermanos.
El mediano.
Joder… qué lástima, me sabe mal verlo llorar, me entran ganas de llorar a mí y todo. En realidad no me sorprende que esté tan hecho polvo, yo era su ojito derecho, siempre lo he sabido, es normal.Mi hermano mayor está justo a su lado. Intento leer su mente para saber qué siente pero no lo consigo. Llora también, llora muchísimo.
Sólo he visto llorar a mi hermano mayor una vez en toda mi vida, fue cuando el (puto) BarCa perdió en Atenas aquella final. El cabrón estuvo una semana sin hablar. Creo que fue a partir de ese día que yo me hice del MadriZ.
Retengo esa imagen en mi cabeza (la de mis hermanos juntos, digo, no la de la final del BarCa) y la enmarco mentalmente para no olvidarla jamás, vaya donde vaya ahora.


Veo en la quinta fila al señor que va a tener que pagar mi hipoteca gracias a un seguro que me obligaron ellos mismos a hacerme. Hay que joderse. Yo ya dejé pistas en aquel horrible formulario que tuve que rellenar, excatamente en la pregunta 1.735, donde me preguntaban qué cantidad de cigarros me fumaba al día. No es culpa mía si no pillan las indirectas, ¿no?Aquel de allí es mi padre, al final de todo. Acabo de verlo. Va guaspísmo con ese traje negro. Creo que es el mismo que utilizó en la boda de mi hermano mediano.
Ya lo dicen: lo negro combina con todo.Está ausente, parece que no, que está escuchando al menda este de blanco y que le interesa lo más mínimo lo que este señor está contando, pero qué va, está ido totalmente.Si por algo me sabe mal morirme es por mi padre, no sé.Al lado de él hay un chico que no conozco de nada. Me extraño porque llora desconsoladamente. No sé quién carajo es..., bah, da igual.


Ha venido la panadera, el señor de la ferretería, aquella señora que me vende los cupones que nunca llevan el número premiado, el caballero que me sonríe cada mañana desde el balcón de enfrente (¿?), amigas que no veo desde hace más de siete años, los chicos que trabajan colocando ascensores al lado de la pelu donde trabajo (qué majos) y clientas, muchas clientas.
Joder, qué guay ¿no?, mola esto de morirse, ocurre como en las bodas, se junta todo tipo de gente que jamás imaginarías en la misma habitación y, mucho menos, que intercambiaran siquiera un par de frases seguidas. La única diferencia es que aquí se ahorran el jodido sobrecito con la pasta y la sonrisa forzada de gilipollas cada vez que te dedican (disimuladamente) una mirada.


Suena de fondo una canción de Sabina. Joder... esto ha sido idea de mi hermano mayor, fijo. Qué mamón..., es un crack el tío eh! parece que no se entera de nada o que, si se entera, le importa todo un carajo y mira. Ya se lo decía yo a mi madre: "Es el mejor de los tres, tú tranquila, lo que pasa es que el payaso va de independiente y eso".

Ahora que caigo... ¿dónde coño está mi madre?

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Ea, así lo dejo, con sus erratas y la extraña ordenación de los párrafos. Me gusta mucho tal como está.

(Jódete, Montoya, por cargarte cada blog que te descubro).