AVISO PARA LECTORES: Esto es un blog de desahogo personal y en ningún caso las opiniones aquí vertidas se corresponden con la postura oficial del Vaticano. Leónidas Kowalski de Arimatea es un personaje ficticio, y los gatos que escriben sus textos no comparten necesariamente su comida. Los autores no tienen nada contra las mujeres, y por lo que a ellos respecta pueden seguir constituyendo asociaciones feministas para dar pena y mendigar subvenciones.

lunes, 1 de diciembre de 2008

El bobo Santos. IV. Donde Sito pierde el trabajo y le ocurre algo que lo cabrea


Tras la experiencia con la increíble mujer barbuda Andrés Santos continuó en su trabajo disimulando el desasosiego que le producía pensar en la posible ceguera, pero como a perro flaco todo son pulgas no le duró mucho el puesto. Fue dos o tres días después cuando al bobo Santos se le juntó un error por su despiste y un acto de mala fe por parte de una persona aprovechada. Esa pésima conjunción dejó a Sito de nuevo desocupado.

Andresito confundió la calle Santo Entierro, donde debía llevar un voluminoso y caro pedido, con la calle Cristo de la Buena Muerte, donde no se le esperaba. Santo Entierro y Cristo de la Buena Muerte... cosas de la escatología cristiana. En el tercero C del número seis de esa segunda calle recibió a Sito un hombre joven de aspecto simpático como son algunos de los peores embusteros.

-Buenos días, señor. Soy el chico de los recados de la tienda número uno del barrio, que tiene de todo. Traigo un pedido que pesa mucho y me alegra que usted tenga tanto dinero para pagar todos estos manjares, señor- se presentó Sito, que por iniciativa propia ensayaba personales técnicas de marketing.

-¿Y este encargo está pagado?- pregunta avispado el sinvergüenza de aspecto simpático.

-Sí, señor, claro que está pagado. Mi jefe es una buena persona pero nunca fía a nadie porque dice que sólo los tontos fían. Si yo tuviera una tienda fiaría a todo el mundo y me arruinaría, señor.

-Ajá, no lo dudo. Pues muy bien, trae pacá esa caja, anda, chavalote.

Tampoco esta vez le dieron propina al bobo Santos, pero no le importaba porque se imaginaba a sí mismo como un próspero hombre de negocios, y los prósperos hombres de negocios no viven de las propinas.

Sin embargo la prosperidad del "negocio" del bobo Santos duró hasta el día siguiente, cuando se presentó en la tienda la verdadera destinataria del pedido extraviado, quien resultó ser una señora gritona con querencia por los escándalos. A voces pidió explicaciones sobre la tardanza del encargo que debía haber recibido el día anterior. El tendero miró a Sito, y Sito explicó que había entregado puntualmente el paquete para la calle Cristo de la Buena Muerte. Fue decir eso y al tendero se le puso la cara roja de ira:

-¡Era en Santo Entierro, so subnormal! ¡Pedazo de carne con ojos! ¡Inútil de mierda, que no vales ni para carne de cañón!

Instantes después Andresito Santos Perdigones salía de la tienda cabizbajo y finiquitado con el escaso sueldo correspondiente a las dos semanas de trabajo. No era mucho dinero, pero era algo. Arrastraba los pies de camino a casa preguntándose cómo se tomaría su madre la noticia del despido, y sobre todo lamentándose porque la buena mujer no podría llevar a cabo los proyectos previstos para esos ingresos que ya no obtendría. En tales cavilaciones deambulaba Andrés cuando fue abordado por un hombre mal vestido de unos treinta años:

-Oye, muchacho, espera. Escúchame: tengo hambre, ¿puedes darme algo, colega?

-Lo siento, señor, no tengo comida y me han echado del trabajo con el dinero que me debían que es muy poco.

-Pues dame el dinero, imbécil- dijo el tipo, y lo dijo con cara de no ser amigo de nadie.

-No puedo hacer eso, señor. Mi madre y mi hermanita también tienen hambre y necesitan este dinero. Si usted quiere podemos compartirlo.

-Aquí no se comparte nada, gilipollas. Dame el dinero o te rajo- amenazó el facineroso mientras agarraba al bobo Santos por el cuello y con la otra mano le mostraba discretamente las cachas de una navaja.

Andrés se dejó registrar, aún así recibió una innecesaria bofetada. Miraba, con sonrisa de bobo y lágrimas de rabia, a los transeúntes, que no movieron un dedo por él a pesar de ser evidente lo que estaba ocurriendo. Luego el ladrón se fue tranquilamente, orgulloso con el botín robado a un pobre y manso idiota. Andresito se quedó plantado en la acera, dejando fluir un llanto de impotencia que contrastaba con la sonrisa vacua de retrasado, pues tanto miedo sentía que hasta había olvidado mudar el gesto. El terror fue sustituido de repente por una ira cegadora, suprema. Miró con la cabeza alta a la gente que le negó el auxilio, y con todas sus fuerzas exclamó al mundo:

-¡Cobardicas, que somos todos unos cobardicas y unos mierdas...!


(Continuará, ya lo saben).

14 comentarios:

nomolamos dijo...

joder, pobre chavallllllllll...
leo coño, que estoy sensible.....
un besito.

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

Sí, pobre chaval. Bueno, tal vez su suerte esté a punto de cambiar.

O no.

Hipy Melenudo dijo...

Tranki nomolamos esto pasa todos los dias y si, es muy cierto, ante la injusticia somos unos cobardes y unos cagados y cuando no lo somos, nos convertimos en tontos con bajo instinto de conservacion (o eso piensan los cobardes inteligentes ja!!!!!!!!!!).

nomolamos dijo...

yo no se chicos, pero me molaria que por una vez esta historia tuviese un final no previsible, ya que supongo, que acabaremos viendo un asesino.... y joderrrrrrr .. un final feliz dentro de una realidad no fantastica?? jo leo, esfuerzate por mi que estoy fatal jejejjeje
un besazo a los dos.

Chafandika dijo...

Las desgracias nunca vienen solas, desde luego. Ponle mirando al suelo y que sencuentre un día un boleto de lotería o algo, no me jodas, tanto sufrir tanto sufrir.

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

¿Ponerlo mirando al suelo? No me des ideas, no me des ideas... que me conozco.

Rocket dijo...

Estimado Leónidas,

No poniendo en duda que aún lo pésimo puede, no obstante, empeorar (Murphy dixit), yo le rogaría, en la medida en que pueda ud. influir en el curso de la historia, le de ud. a Sito un final feliz y sin crímenes.

Y es que me acuerdo de mi pobre soldado y se parte el corazón de pena.

Hay, no obstante, una diferencia entre el personaje de mi recuerdo y su personaje de "¿ficción?" y es que el mío, de natural, era bastante putero. Trozo de pan, sin duda, pero salido como rabo de mona... y haciendo la mili la criatura lejos de casa.

Saludos,
Rocket

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

Caray, cuánta presión. Menos mal que sólo me leen cuatro gatos, porque no podría soportar esto a gran escala.

Rocket, lamento comunicarle que el cuento ya está escrito en mi chorlitesca cabeza, y en breve también lo estará en el blog. Queda por contar algo impactante, pero no digo si bueno o malo.

Por si les sirve de consuelo, yo también lo estoy sintiendo mucho por el pobre Sito.

kitty_wuuuu dijo...

¡No,no,no!
¡¡Crímenes y asesinatos!!
Que los mate a todos sobretodo a la hija de puta de Hamalia, y que se haga rico y se opere el cerebro y le compre a su madre una casa en la playa...

yáñez dijo...

Esto es la vida misma, y
Andresito es tonto del culo, pero no creo que lo sea más que los que necesitamos trabajar para pagar la hipoteca (a mi amo le falta sodomizarme y limpiarse en mi camisa cuando me paga al final del mes, y ninguno hacemos mucho por impedirlo).

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

Kitty, no te dejes llevar por el lado oscuro de la Fuerza. Y Sito no podría matar a Amalia, no digas diparates. Pero este cuento reserva alguna sorpresa que me extraña que aún no hayas previsto.

Yáñez, a lo mejor le gustas a tu jefe. Deberías tirarle los tejos.

kitty_wuuuu dijo...

Me infravaloras al revés.

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

¿Te infravaloro al revés, Kitty? ¿Quieres decir que te SOBREVALORO? JAJAJAJAJAJA... Esto es casi tan bueno como lo de quedarte con la lengua pegada al congelador. ¡Infravalorar al revés! ¡¡¡MWAJAJAJAJAJA!!!

kitty_wuuuu dijo...

Vete a la porra...

Jajajajajajaja