AVISO PARA LECTORES: Esto es un blog de desahogo personal y en ningún caso las opiniones aquí vertidas se corresponden con la postura oficial del Vaticano. Leónidas Kowalski de Arimatea es un personaje ficticio, y los gatos que escriben sus textos no comparten necesariamente su comida. Los autores no tienen nada contra las mujeres, y por lo que a ellos respecta pueden seguir constituyendo asociaciones feministas para dar pena y mendigar subvenciones.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

El bobo Santos. V. Donde pasan muchas cosas, y casi ninguna buena


Está claro que la vida del bobo Santos fue un devenir de calamidades, y sin embargo no han hecho más que empezar. En el año 1998 Sito llegó a los dieciséis años, y precisamente en la fecha en la que los cumplía recibió como regalo una paliza de unos borrachos, sin motivo alguno, porque sí. Le partieron una ceja y un brazo. No importa, él sigue sonriendo boba y mansamente.

En 1999 resbaló cuando bajaba por la escalera de su casa y se fracturó la clavícula. A pesar de ello es un año que recuerda con cariño porque encontró un cachorrito abandonado que su madre le dejó quedarse a condición de que no comiera mucho. Sito buscaba comida para el perro en las papeleras y en los cubos de basura, contento por sentirse útil. Llamó al perro por el inaudito nombre de Gusifluky, Gusifluky Perdigones.

Llegó el esperado año 2000, tan redondo, y con él Sito alcanzó la mayoría de edad. María Antonia, que pensaba comprensiblemente que su hijo ya era merecedor de alguna alegría, hizo el sacrificio de darle un poco de dinero y le ordenó que se tomara un par de cervezas a su salud. A Sito no le apetecía nada porque tolera muy mal el alcohol, pero obediente como era se fue a emborrachar. Volvió a su casa a la mañana siguiente con la nariz rota. Es un misterio lo que sucedió en esas horas, pues Andresito no recuerda nada.

En algún momento del invierno del año 2001 Andrés Santos Perdigones es conminado a entrar en el coche de dos chicas que se ríen mucho. Lo acompaña su inseparable perro Gusifluky al que por suerte no dejan en tierra. Tras cuatro horas de viaje, frecuentes risas de las dos desalmadas, mucho miedo de Andrés y varios ladridos de Gusi llegan en plena noche a un lugar alejado de todo. Allí abandonan a Sito y a su perro. La Guardia Civil da con ellos pasados dos días. Están deshidratados, hambrientos y desorientados, además Sito presenta signos de hipotermia. Lo primero que dice Andrés al ver a los guardias es: "¿Me dan algo de comer para mi Gusifluky? Por favor se lo pido". Asombrosamente está sonriendo con el indeleble gesto bobalicón.

Durante el año 2002, lamentablemente, hemos de detenernos algo más. Este año infausto fue el hasta entonces más triste en la vida del bobo Santos. Este año Sito Perdigones sí que perdió el sonriente gesto bobalicón.

Amalia Fuentes, el amor de Sito, su diosa, sufrió un gravísimo accidente de moto. El hombre que pilotaba el demoníaco artefacto falleció, y Amalia, la bella, cruel y engreída Amalia, quedó convertida en un extraño centauro mitad mujer mitad silla de ruedas.

Cuando Andresito la vio así, un día en que se la encontró casualmente por la calle, lo primero que pensó es que su amada le estaba gastando una broma de mal gusto. Después vio que muchas personas se paraban a hablar con ella y ponían cara de tristeza. Luego vio que la diosa lloraba. Entonces pensó que la vida, a veces, es demasiado hijaputa y que su adorada Amalia no merecía ese castigo.

Sito Perdigones, aunque sea idiota, intuye que Dios no existe, pero aquel día deseó que se vieran cara a cara, para partírsela más que nada. Como Dios no aparecía por ningún sitio se atrevió a acercarse a Amalia. Sito tiembla; ¡no recordaba lo guapa que Amalia es de cerca!

-Hola, Amalia. Soy el de Cajamadrid, no sé si te acuerdas de mí pero yo no te he olvidado ni un segundo de mi vida.

Amalia no mira a Andrés, quizá avergonzada por haberlo tratado tan mal anteriormente, o quizá porque no le gusta dar conversación a un idiota. En cualquier caso dice:

-No tienes pinta de trabajar en un banco.

-Oh, no quería decir eso. Soy el de la carta que no leístes y tirastes a un charco y que estaba metida dentro de un sobre de Cajamadrid.

-No sé, no me acuerdo- responde Amalia desde su silla sin levantar la mirada.

-Bueno, da igual. Yo quiero ser tu amigo y cuidar de ti, si tú me dejas. Por favor te lo pido.

-¡JA! ¡Un retrasado y una parapléjica! ¡Me has visto en esta silla de mierda y te has creído que ahora soy alcanzable para ti, subnormal! ¡¡PUES NO, NO, NO, NO...!!

Sito se aleja corriendo, le duele demasiado ver a Amalia gritando desquiciada. Sabe que ella está sufriendo mucho, pero ella no sabe que Sito sufre aún más, por los dos, pero sobre todo por ella.

El bobo Santos renuncia a acercarse a Amalia, pero suele dar paseos con Gusifluky por donde ella rueda con su silla. Necesita estar pendiente de Amalia, sólo por si pudiera ayudarla en algo.

Amalia, con el paso de las semanas, va tomando conciencia de que el bobo Santos la vigila. Al principio le cuenta a algunas personas cercanas que se siente acosada por ese retrasado, pero más tarde comprende que el tonto es inofensivo, y hasta se siente halagada por tanta atención. Además, concluye, siempre es bueno para una paralítica tener a mano a un hombre fortachón que le empuje la silla si se queda sin batería.

Andresito hubiera sido feliz cuidando de Amalia de cualquier forma que ella le hubiera pedido, pero hasta ese placer amargo se le niega al desgraciado idiota. Se conforma con llorar en silencio por las noches mordiendo la almohada.


(Creo que ya sólo falta un capítulo, y está casi escrito. Me sean pacientes... por favor se lo pido).

8 comentarios:

Rocket dijo...

Estimado Leónidas,

Si, si, lo que yo le decía, Murphy era un cabrón.

Saludos,
Rocket

kitty_wuuuu dijo...

¿"Leístes" y "tirastes"?
Dios... si Doña Amelia levantara la cabeza...

¿También decía Sito "haiga"?

Le estoy empezando a coger rabia, es demasiado bueno para lo que puedo soportar...

Muá.

Rocket dijo...

Estimado Leónidas,

Y por cierto y ahora que caigo, ¿Es esta Amalia la Mamalia del cuento de los minusválidos?

Inexcrutables son los desingios del Señor...

Saludos,
Rocket

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

Jejeje...

Anónimo dijo...

¡ja! ¡Qué bueno! ¡Qué bueno! ¡Qué bueno!

Estás creando un mundo paralelo, como Auster, admítelo, tú molas, pero Auster mola más.
¡Ja!

Me voy a dar saltos por el pasillo, estas cosas me emociona.

K.Wu.

yáñez dijo...

Pero este Sito además de ser imbecil,bobo, majadero,es anormal, paranormal, debe estar lobotizado, también se tuvo que caer de los brazos a su madre de recién nacido, debe de ser el pariente lejano de George Busch junior, el día que le entre la mala leche invade Francia y se tira a la parienta de Sarkosy, consigue la presidencia de un club de futbol, contrata a Mijatovij y por último se hace presidente de la conferencia episcopal española, lo que digo el des gracias a Dios por poder abortar.

Jack Blake dijo...

Hola. Este cuento, el cual vengo leyendo sin decir ni muuu, me recuerda a esa serie de tv, que a veces veo u oigo, por el rabillo del ojo, mientras golpeo impunemente las teclas del pc. En aquella, la cuota de homox, retrasadillos, prostistutis, gente espabilada, aprovechados, etc., esta muy repartida, en cuanto a protagonistas de cada capítulo. Por lo que veo, en este minicuento de varias entregas, el personaje principal y protagonista, al ser tan bobo, pone al lector en guardia, para ver si en un descuido del autor del cuento, le suelta un mamporro, por bobalicón. Es que jode mucho al prójimo, que haya alguién como el tal Sito. Apañados estaremos, si alguna vez se forma un grupo de presión de bobos, para influir en la política, en el orden judicial, en el andar por casa, etc. Y apañados estaremos, cuando ZP, caiga, pues aún no lo ha hecho, que en España, lo que urge es una ley de parejas de bobos, antes que tomar medidas de política económica más eficaces. Pero, creo que no hay que mezclar la política con la bobez, pues ya estan unidas y bien unidas. Lo prudente, sería tomar medidas serias para separarlas y escindirlas, aunque haya que hacer un ministerio de sillas de ruedas, pues cuando a un político se le quita la bobez, se queda más inválido que la tal Amalia. Un saludo y que acabe pronto el cuento.

Rocket dijo...

Estimado Leónidas,

Y por cierto, a esa panda de borrachos que le dieron la paliza a Sito ya me gustaría a mi en contrármelos... a ver si eran tan valientes cuando les devolcieran los golpes.

¡Que chusma, Señor, que chusma!

Y por cierto, que Gusifluky se beneficiara a alguna perrita (caniche a ser posible), también sería muy apreciado, sospecho, por la audiencia. Y si le hace una camada de cachorros, mejor.

Es que como nos tiene usted en un ¡uy! con el final de la historia no he podido resistirme a seguir comentando episodios ya leídos.

Saludos,
Rocket