AVISO PARA LECTORES: Esto es un blog de desahogo personal y en ningún caso las opiniones aquí vertidas se corresponden con la postura oficial del Vaticano. Leónidas Kowalski de Arimatea es un personaje ficticio, y los gatos que escriben sus textos no comparten necesariamente su comida. Los autores no tienen nada contra las mujeres, y por lo que a ellos respecta pueden seguir constituyendo asociaciones feministas para dar pena y mendigar subvenciones.

viernes, 1 de mayo de 2009

Si es que me los provocáis


Ya saben todos ustedes que un tal Karst T. la ha liado parda en Holanda. Sí, me refiero a ese tipo que ha organizado una buena escabechina ante la horrorizada mirada de la familia real holandesa. Qué tío más canalla. Mira que mostrar el horror a los dioses, ¡qué atrevimiento! Los dioses nos deben mostrar el horror a nosotros enviándonos a guerras para que seamos descuartizados en Su nombre, pero nunca a la inversa. Y encima el muy desconsiderado se ha muerto sin esperar juicio y sin perdir permiso a la realeza, ¡maldito villano!


Esta bestia parda se ha cargado a unos cuantos conciudadanos (niña inluida como bien resaltan los medios de comunicación, lo cual es siempre muy efectista y por eso yo en mis cuentos chorlitianos suelo usar a niñas bien jodidas de una u otra manera). Pues a mí el tío este llamado Kars T. me despierta contradictoria simpatía, porque aunque no me gusta que se haga daño a inocentes —pensemos otra vez en esa niña y guardemos un minuto de silencio, pero sigan leyendo porque eso lo pueden hacer silenciosamente—, sí creo entender lo que ha encendido a Karst T., y oigan, aunque no apruebo lo que ha hecho (que me parece abominable), sí que lo comprendo. De hecho lo que me parece sorprendente es que algo así no suceda con mayor frecuencia.

Karst T. era un parado reciente de treinta y ocho años. Me lo imagino hipotecado hasta las trancas después de no sé cuántos años de privaciones y sacrificios (o alquilado como parece ser, lo que es peor si cabe). Me lo imagino echando cuentas —que no le salen—. Me lo imagino soportando los cuernos que le pone su pareja con un tipo adinerado que no se tiene que preocupar por el pago de la hipoteca o del alquiler. Me lo imagino cenando pasta todas las noches (porque es lo más barato) ante el televisor que le ofrece imágenes de millonarios y "nobles" que se pegan la vida padre a costa de su trabajo y de esos impuestos que paga tan dolorosa como escrupulosamente. Me lo imagino envenenándose por dentro lenta pero eficazmente. Me lo imagino llegando a un punto de insufrible injusticia y comenzando a perder la cordura. Me lo imagino como si lo conociera, coño.

Y un día Karst T. se acerca con su coche al lugar por el que va a pasar nada menos que la puta familia real, y además la happy family desfilará en algo así como un autobús descapotable para gozar más intensamente del baño de multitudes serviles, acríticas, humilladas y felices en su indignidad. Y eso ya es el colmo para Karst T.

Marcha tan contenta la familia real —esa estirpe privilegiada a la que la ignorancia colectiva le atribuye un poder heredado directamente de Dios—, saludando a "su pueblo", regodeándose en su poder, creyéndose muy especial, como siempre... ¡Y de repente el horror irrumpe en sus vidas perfectas de lujo y placer! Un coche negro atropella a parte de ese pueblo vacuo que se vanagloria de haber sido saludado por sus reales semidioses. Y los semidioses se llevan la mano a la boca para sofocar un grito —han sido educados para no gritar jamás en público—, se sientan y el mundo sigue girando... a su alrededor.

Ay, Karst T., sólo has conseguido aumentar el dolor de gente que, como tú, sufría. Y ahora sufren mucho más por tu culpa. Fue un error, pero te entiendo.

En cuanto a España, estemos tranquilos. Aquí no podría pasar nada parecido. Si Karst T. hubiera sido español y se llamara Paco F. su mayor preocupación sería el partido de fútbol entre el F. C. Barcelona y el Real Madrid que se disputa dentro de unas horas.

Aunque a algunos españoles no nos gusta el fútbol, joder. Resulta inquietante, ¿verdad?

7 comentarios:

lechuga dijo...

Querido Leónidas: a eso me refiero yo cuando le digo que lo importante es la propia voluntad, "lo extraño es que no pase más amenudo" hasta que uno descubre y de verdad tiene conciencia del hecho de que somos prescindibles para el resto y asumimos que no tenemos nada de especiales, que nos diferenciamos poco de la vaca que pasta en el prado, es entonces cuando la desesperación nos lleva a la inconsciencia colectiva, pero a la vez a un estado de conciencia individual que resulta casi siempre terrorifico, el resto es cuestión de valor.

La lástima es que eso pase cuando se pierden los bienes materiales, no cada vez que vamos perdiendo la humanidad a fuerza de someter la voluntad a razones externas.

Eva dijo...

No me gusta el fútbol... No, espera, no es del todo cierto. El año pasado me poseyó una cosa extraña y me tragué todos los partidos de la selección. Y sufrí viéndolos, que es lo preocupante.
Nada, pese a ser una en esa lista de millones de parados, todavía no me ha dado por matar a nadie, salvo en la ficción. Cuando me da por eso de escribir.
Todavía...

Helena dijo...

Hacía mucho que no pasaba por tu blog, por aquello de no coincidir en muchas ideas y que me sintiera muy mal la mentirijilla de hacerte pasar por otra persona y yo ingenua me lo creyera. Tonterías mías.
A lo que iba, pese que sé que no te gustan los halagos no tengo más remedio que aplaudirte en esta entrada. Y sí, lo último es bien cierto por desgracia. Tienen narcotizados a los españoles con el circo del fútbol y la prensa rosa. Encima se ponen parches a la crisis a la vez que se genera pánico con una nueva enfermedad, la gripe porcina. Pronto la cenicienta verá que ni el carruaje ni el principe eran reales. Solo fue un sueño que duró 60 años. Comprendo a ese pobre hombre, al igual que a algunos ladrones, exceptuando principalmente a los bancos. Saludos!

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo con la entrada, pero lo de los cuernos de la pareja con un tío rico sobraban. Sobraban como el odio al fútbol en España.

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

Efusivos saludos, Helena. No recuerdo eso que cuentas de hacerme pasar por otra persona, pero seguramente fue muy divertido... para mí. Aunque ya te digo que no sé de qué hablas.

Creo que no es la primera vez que te muestras de acuerdo con una de mis entradas más extremistas. Das un poco de miedo, que lo sepas.

Anónimo, te diría que aquí lo que sobran son anónimos cobardones, pero después del desastre de Blogger cargándose decenas de comentarios ya no lo puedo decir, mwajajaja... (habrá que tomárselo con humor).

Dejad que me desahogue como me venga en gana, coño.

Anónimo dijo...

Pena que no se le peguen 2 tiros o 3 a políticos corruptos e inútiles que solo viven de la sopa boba. Que se van a Bruselas de exilio o a Madrid. Pena que los que sacan de procesión a la virgen y despúes se van de putos y de coca con la Visa del ayuntamiento no mueran lapidados. Vergüenza de país donde lo único que importa es si la Andreita se come las cloquetas o si el Paquirrín folla o no folla. Estamos muy cerquita de la Roma imperial con su pan y circo ahora tenemos INEM, futbol y prensa rosa. PD salgo como anonimo porque me da pereza registrarme.

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

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