AVISO PARA LECTORES: Esto es un blog de desahogo personal y en ningún caso las opiniones aquí vertidas se corresponden con la postura oficial del Vaticano. Leónidas Kowalski de Arimatea es un personaje ficticio, y los gatos que escriben sus textos no comparten necesariamente su comida. Los autores no tienen nada contra las mujeres, y por lo que a ellos respecta pueden seguir constituyendo asociaciones feministas para dar pena y mendigar subvenciones.

martes, 14 de julio de 2009

Exijo una calle para Capuchino


Perdonen vuesas mercedes que insista en el tema, pero voy a pedir una calle para Capuchino, y además lo voy a hacer con la misma demagogia con la que se ha prometido una calle a Daniel Jimeno. Con la misma demagogia pero con más motivos:


Hablemos de Capuchino. Se trata de un toro, que como todos los toros apenas se diferencia de nosotros en un puñado de genes. Un animal con capacidad para sufrir y sentir muy similar a la nuestra. Era un toro criado para morir en un espectáculo sangriento y con previa tortura, bajo el capricho de unos seres humanos que se las dan de muy humanos (y de muy machos, mwajajaja) pero que no tienen en cuenta consideraciones éticas elementales.

Un día a Capuchino lo metieron por la fuerza, a varazo limpio, en una caja y lo trasladaron por carretera a un lugar desconocido para él. Luego lo sacaron de la caja, a base de varazos también, y lo obligaron a esperar entre otros toros a los que no conocía de nada. Capuchino estaba desconcertado, como lo estaría cualquiera de ustedes.

Algo después le dieron una falsa esperanza de liberación. Capuchino vio una puerta abierta y corrió como loco en busca de su libertad. Todo era muy extraño: ¿esos gritos humanos?; ¿por qué sus pezuñas resbalaban sobre ese duro piso que no se parecía al terreno que hasta entonces había hollado?; ¿a qué se debía tan exagerada presencia de humanos?; ¿por qué sentía esa desagradable pero inconfundible sensación de inmediata tragedia? Y el miedo, ese miedo atroz y frío...

Capuchino, tras mucho correr despavorido, sabe intuitivamente que su vida peligra. Intenta sobrevivir y sigue corriendo sobre el resbaladizo suelo que los humanos llamamos adoquinado. No desea matar a nadie, pero necesita sobrevivir. En realidad solo piensa en sobrevivir, pero está tan asustado...

Quiere correr y alejarse de ese infierno de voceríos. Se plantea dar la vuelta, pero tras él hay otros humanos que le dan varazos. Más varazos no, por favor. Lleva toda la vida recibiendo varazos y siempre fueron para dirigirlo a un lugar donde lo esperaba un hierro candente o una caja cerrada. Mejor seguir adelante.

Capuchino corre, atormentado y fuera de sí, cuando encuentra en su camino a un ser humano, a un ser humano con una vistosa camiseta de franjas blancas y marrones (que según supimos después estaba estudiada para distinguir a su portador en la tele), un ser humano que le ha demostrado ser un enemigo (como todos se lo hemos demostrado a base de darle varazos, de aplicarle hierros al rojo y de obligarlo a hacer claustrofóbicos viajes). Lo empitona. Capuchino no quiere matarlo. Capuchino no comprende el concepto de la muerte. Capuchino solo quiere salir adelante. Igual que yo. Igual que ustedes.

Capuchino no sabe que ha matado a una persona, y tampoco sabe que unas horas después él mismo será torturado hasta la muerte por otra persona apodada El Fandi —no se pierdan la ridícula prosa con ínfulas de experto del redactor de la noticia enlazada—, quien se llevará una oreja de Capuchino como trofeo entre los vítores de una multitud cobarde que, como los vampiros, se alimenta de sangre.

Por todo esto pido una calle en honor de Capuchino. Y que le den por saco al de la camiseta de franjas, que ya tuvo su momento estelar en la tele como siempre quiso.

Actualización (14/07/09): Me cago en esta mierda.

25 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo se la dedicaba!! Y haria que todos los defensores de la "Fiesta" fueran los que la adoquinaran a varazo limpio.
Quilbil.

Liber Cabrera dijo...

Leónidas
Buenas entradas dás...!
Muchas cosas que dices, las dices como quisiera decirlo yo y no puedo hacerlo, admiro como escribes y apoyo el pidido Avenida a Jimeno y una calle para Capuchino.

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

Tenéis que amar a Dios, Quilbil y Liber.

Es verdad que esa idea de gilipol... ¡Alto, aquí nadie discute la obra de Dios!

¿Alguien piensa discutir en serio ese rollito de los toros toturados, o todos los mierdas os vais a ir a dormir con la conciencia tranquila?

Liber Cabrera dijo...

Leónidas

Yo.
¿A qué hora empezamos?
Digo... acaso encuentras alguna forma de parar con esto...
¿O discutir qué entonces?
Dentro de lo que es posible me sumo a cualquier iniciativa por proteger a los toros en esta cruel tradición... Y como iniciativa propia, no encuentro más que llenar la entrada que anlazaste de comentarios, mostrando nuestra indignación.
Tanto se ha querido hacer por esto y nunca se logra nada, que, pocas ganas quedan de solo discutir.
No tolero la violencia, menos hacia los pobres animalitos. Saludos
(suprimí mi anterior comentario para corregir algunas cosas, pero es este)

Anónimo dijo...

Bonita redundancia es cagarse en la mierda.
jojo.
K.Wu.

Lucía (a secas) dijo...

No, Anónimo, no; no es una redundancia.

Verás, te explico, porque hay varias opciones:

1.- sentido del orden y un mínimo de higiene; estas cosas vale más que estén todas juntas a desperdigadas a diestro y siniestro.
2.- sentido del humor, pequeño chascarrillo físico (y a veces químico) como procedimiento de incremento de escala de un sujeto concreto.
3.- sentido figurado referido al colmo de los colmos.

Un saludo, majete.

Anónimo dijo...

Como anti-taurina (que no anti-toros) me resulta tan evidente la repulsa a cualquier fiesta que utilice de cebo a un animal que no logro entender por más que me esfuerce su defensa.

Sólo la aplicación estricta de la ley de protección de los animales conseguiría lo que no consigue la eterna dialéctica.
Pero si la misma administración no aplica de manera rigurosa la ley de prevención de riesgos laborales pretender que se prevengan conductas contra los animales es harto difícil, sobretodo si puede pasar factura política.

Rebe

Anónimo dijo...

Señor Leónidas no puedo entender como puede tener bella palabras para un animal y para un persona que siente,padece,tiene la capacidad de razonar y pensar tenga palabras tan dulces como cabeza de chorlito (ante todo la ironia).
No soy taurina ni nada que se la parezca,no voy a corridas,ni voy ver ni torros con con los cuernos ardiendo,ni con lanzas,ni a los sanfermines,ni....con esto quiero decir que no me parece bien el sufriemto del toro,pero se ha parado a pensar que si no hacen esto el toro bravo dejara de existir nadie criara a un animal que para ellos no serviria para nada.
DE acuerdo que el toro no deberia sufrir tanto para morir,si tanto cojones tienen los toreros para ponerse delante de un toro,pues que lo hagan sin ponerle banderillas,sin picarlo,que lo hagan con toda la fuerza que tiene el toro.
Es usted vegetariano?se lo pregunto porque si tenemos que ponerle una calle a cada animal que muere para alimentar a a mundo entero estamos apallados,no cree?
Tambien queria decirle que todas las tradiciones son repetables no porque no la comparta debe de llamar de todo a quienes lo hacen,seguro que la mitad de las personas que leen esto no seran ni creyente pero no por ello le insulta.
Teneis que amar a Dios?es una obigacion que que conste que soy muy creyente pero no obligo a los demas a creer porque lo diga yo al menos si decides decir esto da argumentos de porque,
Ahora me preparare para tu insultos y descalificaciones.
Recibe un cordial saludo.

sorel dijo...

Me gustaria ser el primero en contestar al ultimo anonimo, "Señor Leónidas no puedo entender como puede tener bella palabras para un animal y para un persona que siente,padece...", antes de que alguien me pise los argumentos. Pero ahora estoy trabajando. Ruego a todos los depredaroes asiduos del blog que esperen hasta las 20:00 h. Para avalanzarse sobre la gacela, no quiero perderme el festin.

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

Sorel:

Por mi parte no solo voy a esperar tu respuesta, sino que además te la agradezco por adelantado. Hay mucho donde hincar el diente en ese comentario y no me veo con ánimos de discutir tanto argumento absurdo.

Además pido a los posibles lectores tentados de responder que te esperen. Sospecho que valdrá la pena.

Un saludo a todos.

Pajeú dijo...

Sorel, aligera, que ya tengo mi comentario preparado...
Y son más de las 20:00 h.

Un SoSo.

Anónimo dijo...

Sorel podrá ser un crack argumentando, que no lo dudo pero la puntualidad no es su fuerte.

Decir "soy muy creyente" me recuerda "estoy un poquito embarazada", se es creyente o no, ahí no hay grises.

No sigo... me disculpo por la incontinencia.

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

Sorel, tío, escupe ya, que la afición está tensa. No sé hasta cuándo podremos contenernos.

Pajeú dijo...

Querido Sr. Kowalski:

Sirva la presente como queja ante lo ocurrido en esta entrada.

Como buena y educada lectora asidua de éste, su blog, consideré adecuado el ceder el honor de contestar a cierto comentario al Sr. Sorel, al haber realizado éste una súplica perentoria.

Contúveme de contestar rauda al citado comentario, máxime cuando Vd., el artífice de tan magnánimo blog escribió literalmente: "Además pido a los posibles lectores tentados de responder que te esperen".

Pero cuál fue y es mi sorpresa cuando, tras el tiempo indicado por el mencionado sujeto y tras una larga e impaciente espera por mi parte, me encuentro con que el Sr. Sorel no es fiel a su palabra y no escribe el, tan ansiado, comentario. Y desde la citada hora "H", han transcurrido ya algo más de veinticuatro horas.

Es por ello que le pido solícita que ponga orden en su casa, puesto que este desdichado y, ciertamente aislado hecho, ha desencadenado en mi persona ciertos trastornos psicológicos.

Y no quiera Dios que se convirta Vd. en el centro de todo este trastrueque.

Sin más que añadir y agracediéndole el tiempo dedicado a leer la presente, se despide,

Una admiradora.

Anónimo dijo...

Buenas: Si hay que poner nombres de calles que se las pongan a los 2, toro y corredor. Así de paso cambiamos las de algunos golpistas de derechas que ya las van quitando (algunos ni lo eran) de izquierdas que hay bastantes y esas no las quitan a estos les dicen revolucionarios (misma cosa de distinto signo) o golpistas separatista que ahora nos los cuelan como héroes. En fin…
Ya para que haya otro lapidado. Os guste o no os guste lo que no da dinero o se saca beneficio
Se elimina o nos cuesta la pasta a todos,
Ejemplo el burro y yo no veo a nadie teniendo toros bravos en un corralito por una subvención aparte que yo por lo menos estoy hasta los mismísimos de pagar chorradas.
El que quiera correr que corra, que le pilla el toro, que se joda y que en el encierro y en la plaza se putea al animal que le vamos a hacer a otros animales no solo se les putea, mata y se les extingue sin tantas zarandajas y sin tantos defensores.
Y si ya entramos en temas farragosos si matas un animal salvaje y es hembra estando preñada prepárate a pagar madre, cría y las que pudiera tener en 3 años, igualito que en los humanos.
Además que ya tanto buenísimo como que me jode, después en el trabajo, instituto, calle, casa somos capaces de quedarnos tuertos con tal de que el de al lado se quede ciego.
Ya tienen otro para lapidar.

Anónimo dijo...

Alguien traduce el comentario anterior?
Lo he leído varias veces y no entiendo nada. Sin ánimo de ofender.

Rebeca

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

Querida Pajeú:

Muy a mi pesar debo admitir que cometí un error al confiar en el tal Sorel. Me siento tentado a derivar mi responsabilidad hacia él, como si fuera yo un político cualquiera. Como no lo soy admitiré mi culpa y pido público perdón por haber incitado a que unos comentaristas se supeditaran a otro que no ha sabido (o quizá no ha podido) mantenerse a la altura.

Lección aprendida. Espero no volver a cometer semejante error.

Por supuesto ya no es válida mi solicitud de contención para el resto de comentaristas. Si tiene usted algo que decir, dígalo con plena libertad (y con todas las consecuencias), como suele ser norma en esta casa.

En cuanto a los trastornos psicológicos que, según usted, son debidos a este malentendido, le comunico que DCC no se hace responsable de su poder alienante, y por ello no compensa económicamente a las víctimas. No obstante, siempre pensando en el bienestar general de la pequeña comunidad de lectores, queda a su servicio el eminente Dr. Gusifluky de Kowalski y Sanabria, también conocido como "el puto gato de Leónidas", psiquiatra de reconocido prestigio.

Reciba mis más sinceras disculpas, y un buen par de besos, cachonda, que es usted una cachonda.

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

Rebeca, yo creo haber captado la esencia del comentario del que pides traducción (y hasta creo saber quién lo escribe). Mira, déjalo. Es la misma mierda de siempre. Ni respuesta merece.

Pajeú dijo...

-Hola, ¿estás ahí?
-¿Eh?, ¿quién me habla?
-Soy tú
-¿Cómo que soy yo?, ¿de dónde sale esa voz?
-¿Te lo voy a tener que explicar? Soy tu “alter ego”. He vuelto.
-Ah no, a mí no me vengas con esas. Que últimamente estoy un poco rarita
-De eso se trata, mona. Pero ya sabes de quién es la culpa, ¿no?
-Si, venga, ahora me dirás que la culpa es mía, ¿o tuya?, ¿o de las dos?, ¿o…?
-Calla! Toda esta disociación se la debes a ÉL. Tendré que darles las gracias por haber conseguido que vuelva, MHUAHAHAHAHAHAAAA!! (risa maléfica).
-La la la, la la la, (esa soy yo tarareando en voz alta) ¡calla, chucho, que no te escucho !!
-Disimula, disimula, pero no te vas a librar tan fácilmente de mí…. El gato, coge al gato…
-¿ein?, fiu fiu fiu (ahora estoy silbando mientras me tapo los oídos con las manos)
-El gato, coge al gato…

Un rato después…

-Mamá, creo que estas pastillitas que me ha dado el doctor me han sentado mal.
-El gato, coge al gato…
-Ya está otra vez esa voz dentro de mi cabeza. ¡CÁLLATE!!
-Oye, ¿cómo que me calle? Si no he dicho nada. Y a mí no me grites, que parece que estás loca.
-El gato, coge al gato…
-No es a tí, mamá. Es como si tuviera a alguien dentro que me dice cosas.
-El gato, coge al gato…
-¡Si yo no tengo gato!!!
-Tú no, pero ÉL sí. Es su tesoro más preciado…. El gato, coge SU gato…

Zurda dijo...

Completamente de acuerdo. Una calle para Capuchino y otra para Ratón, el mismísimo Gladiator reencarnado.

Anónimo dijo...

estais todos bien??jajajaja mira que no me entero de na´,qué dices Pajeú?aqui el que no corre vuela!!!Oye Leónidas ya que no le ha contestado Sorel no lo vas hacer??si no lo hago yo!!!!!!

Anónimo dijo...

Estoy llena de rabia ahora mismo,si daniel fue gilipollas por ponerse delante de un toro,como le ponemos a la subnormal esta que se olvido de su hijo en el coche,Como una madre puedes olvidarse de su hijo?????!!!!!!!no lo entiendo por muy estresada que estes por mucho camión que se salte un stop,Dios mio,tengo una congoja en el pecho solo de pensar lo que habra sufrido este angelito.Creereis que soy insensible o algo parecido pero es todo lo contrario,Dios no deberia permitir que madres como estas tubieran hijos.

Anónimo dijo...

Estarás muy acongojada, te sentirás fatal por la noticia, tendrás el corazón en un puño... pues por muy mal que tú (mujer sensible) te encuentres probablemente ni de lejos te acercas a lo que esa pobre mujer debe de sentir ahora mismo.
Es una gran desgracia, un "despiste trágico" pero no seré yo quien la machaque porque seguramente ya tiene bastante.
Una que pasaba por aquí.

Anónimo dijo...

creo que un despiste es que se te olvida apagar la comida y se te queme,que se te olvide levantar la plancha y se queme la ropa,pero olvidarte de tu hijo?claro que esta mujer estara peor que nadie,lo que no logro entender como madre que soy es como se te puede olvidar que esta en el coche.

Otra que pasaba por aqui.

Javi dijo...

Yo suscribiría la calle para Capuchino. En cuanto al corredor, pues que quieres que te diga... No acostumbro a alegrarme por la muerte de otros seres humanos. Y digo que no acostumbro porque hay algunos de los que sí que celebraría su fallecimiento, a ser posible lento y doloroso, pero ese es otro tema.

Si un individuo decide arriesgar su vida corriendo delante de siete u ocho moles de seiscientos kilos -sin contar los cabestros-, con dos cuernos de medio metro cada uno, y que además se sabe que son bravos y peligrosos... pues allá él. Hace unos días ha muerto una alpinista de ¿47? años que quería ser la primera mujer en coronar todos los 8.000. Creo que son catorce y ya llevaba 11, o algo así, pues lo mismo. Esta mujer arriesgó su vida, en el mejor de los casos, simplemente para superarse a si misma. Coronar la cumbre del Everest, que ya ha sido conquistado cientos de veces, no reporta nada a nadie, salvo al propio deportista. ¿Merece un homenaje o reconocimiento por ello? A mi juicio no.