AVISO PARA LECTORES: Esto es un blog de desahogo personal y en ningún caso las opiniones aquí vertidas se corresponden con la postura oficial del Vaticano. Leónidas Kowalski de Arimatea es un personaje ficticio, y los gatos que escriben sus textos no comparten necesariamente su comida. Los autores no tienen nada contra las mujeres, y por lo que a ellos respecta pueden seguir constituyendo asociaciones feministas para dar pena y mendigar subvenciones.

miércoles, 21 de abril de 2010

Gusi está malito, segunda parte. (Mwajajaja...)


Mi realidad misógina y alcohólica, bromista y solitaria, no es ni bien comprendida por todos ni aceptada por casi nadie; pero como diría cierta amiga militarizada en exceso: ¡me la suda!

Ayer descubrí que Gusi, mi pequeño Gusifluky, estaba malito y que padecía una infestación de parásitos intestinales. Al volver del trabajo me pasé por una nueva clínica veterinaria que acaban de abrir a una manzana de donde vivimos Gusi y yo. Pregunté por el horario vespertino y me dieron cita para esa misma tarde a las 19:30. Al pedir cita me atendió un tipo muy joven de aspecto tímido, con toda la pinta de no estar ducho en el trato con clientes, y yo vestía de uniforme (esos detalles serán importantes más adelante).

A las 19:30 Gusifluky y yo estábamos en la consulta. Gusi se enfadó mucho cuando un perrito minúsculo que estaba en la sala de espera intentó olisquear su transportador, pero al margen de eso todo fue bien. Incluso el veterinario (el mismo tipo joven de aspecto tímido que me citó horas antes) pudo manipular a Gusifluky sin sufrir desperfectos en sus globos oculares. Gusifluky fue examinado, diagnosticado y medicado. Todo parecía marchar bien, hasta que el joven veterinario tuvo la intrépida ocurrencia de pedir que encerrara a Gusi y que él y yo habláramos a solas; teníamos que hablar de nutrición gatuna. Ahí surgieron los problemas.

El veterinario me habló de piensos carísimos especiales para gatos castrados (yo no sabía que tal cosa existiera, pues no se refería al común pienso "light" para controlar el peso, sino a otra comida mucho más sofisticada), y sobre uretras obstruidas en gatos castrados. El veterinario me quería vender esos piensos carísimos especiales para evitar la obstrucción de la uretra de un gato castrado. A mí no me convencía:

-Pero ese pienso es cinco veces más caro que el pienso que compro para Gusifluky - protesté.

-Bueno, pero si no le da ese pienso, dentro de un tiempo volverá aquí para hacerle una operación a su gato, y habrá que implantarle una uretra artificial y... eso es caro -me dijo amenazadoramente el veterinario.

A mí las amenazas, sean con razón o sin ella, me tocan mucho las pelotas. Y entonces pasó lo que pasó.

-Ajá, ya entiendo. Bah, me da igual. Si el puto gato se pone jodido de verdad siempre cabe otra solución -dije mirando fijamente al veterinario.

Pasaba el tiempo y el veterinario me sostenía la mirada sin decir nada, como esperando a que yo terminara de expresarme. Así que continué.

-Llegado el caso le arrancaré la cabeza al gato -dije con toda la seriedad del mundo y sin separar mi mirada de la del veterinario.

A partir de ahí se me hace difícil expresar lo que sucedió a continuación, porque la cosa se volvió muy rarita. El veterinario abrió mucho la boca, se reclinó sobre su sillón, y se quedó así, sin decir nada, mientras ambos nos mirábamos muy fijamente, él con la boca abierta y yo con la boca cerrada, muy serio, sin parpadear y sin dejar de mirarlo a los ojos. Dejé transcurrir un rato esperando a que el veterinario reaccionara, pero como no espabilaba añadí:

-No sería la primera vez.

El joven veterinario me observaba asombrado. Se llevaba las manos a la cabeza y me miraba implorando clemencia: "Dime que esto no está pasando", parecía gritar con los ojos. Yo le mantenía la mirada sin dejar asomar el menor signo de simpatía. El muchacho respiraba de un modo sospechoso, como si le faltara el aire. Aspiraba aire boqueando como un pez fuera del agua, con gesto espantado y sin dejar de palparse el pecho y la cabeza. Le confesé entonces que lo mío era una broma, y que adoro a los gatos, y que sería incapaz de arrancarle la cabeza a ninguno de ellos. No se rió; siguió boqueando.

-Cálmese, hombre, que es una broma -le dije por tercera o cuarta vez.

-Ust... usted eeeee... es mmmmm... militar, ¿no? -dijo recobrando el habla poco a poco.

-Sí, lo soy.

-¡¡¡Aumfvscbndkvbdfvbjf!!! -profirió más o menos el veterinario mientras volvía a llevarse las manos a la cabeza ante mi desconcierto. Empecé a preocuparme por ese hombre, de verdad.

-Oiga, en serio, que ni siendo militar ni civil iría por ahí descabezando gatos -intenté calmarlo.

-Ya, vale, pero... usted es militar, ¿verdad?

Joder, no sé si partirme de risa o cortarme las venas. ¿Qué idea tienen algunos civiles de lo que es un milico? Puedo prometer y prometo que nunca he arrancado cabeza de gato alguno (de bebés humanos sí, muchas veces, pero ahora no estamos hablando de eso).

Dicen quienes me conocen personalmente que nunca saben cuándo hablo en serio y cuándo no, hasta que después de mucho tiempo me cogen el punto. Espero que el nuevo veterinario de Gusi espabile pronto y llegue a entenderme; el tipo me cae bien.

Ah, y lo de Gusifluky no es nada serio, de hecho el mismo e impresionable veterinario alabó su saludable aspecto. Gracias.

20 comentarios:

Capitán Cachalote dijo...

La leche, si eso sucedió como lo cuentas ese tipo es directamente gilipollas, y además no tiene ni idea de cómo tratar con el público.

Esperemos que sea mejor veterinario que comercial.

El soldadito de plomo dijo...

Fue peor de como lo he contado, Capitán Cachalote, pero no tengo capacidad para describir con exactitud la reacción del veterinario. Sin embargo yo no opino que sea gilipollas. A mí me pareció una persona excepcionalmente sensible, y aunque me haya dado motivos de risa pienso que el mundo sería cojonudo si hubiera el doble de gente como él.

Lady Pirata dijo...

El caso es estar siempre provocando al personal para observar sus reacciones ¿no serás un infiltrado?
Un infiltrado tocapelotas.
Manda narices que esté uno en su curro y le aparezca un Soldadito de este tipo... emm, digamos, inclasificable.

Me alegro por Gusi, un beso de mi parte :)

Mondejar dijo...

Jojojojo... pobre hombre... lo recordará siempre.
¿Oye... y cuanto te cobraron? Es por comparar con el pediatra, por la crisis y eso.

Un saludo.

Maria dijo...

JAJAJAJAJAJA!!!!
Yo me parto con Usted, como le hizo eso al pobre chico,llevará días sin dormir, traumatizado,jajaja!.
Yo para mí,que ese chico lee el blog y le reconoció, de ahí que se acojonó aún más, imaginandose la entrada en la que cuenta como estranguló a Gusifluky al estilo de "No es Pais para gatos" jajajaja

Gerardo dijo...

Pues voy a darle la razón al veterinario en este problema de los gatos castrados.

Pedro, Lola y yo (porque lo mismo sucede a los hurones) lo sabemos por experiencia propia. Se llama cristaluria, son cristales en la orina. Efectivamente, se soluciona con un pienso especial, y si se hace a tiempo, la cosa no pasa de ahí. Pero él debería analizar la orina, por ejemplo en el microscopio, antes de recomendar el pienso.

Pobres animales. Lo llego a saber, y no capo al mío.

Rocket dijo...

Estimado soldadito,

Pues yo no pienso comentar nada porque ha sido usted muy revoltoso para con un servidor.

Y pongo en su conocimiento que llevo 3 días, 11 horas y 43 minutos aguantando la respiración como forma de protesta.

Y a su veterinario le prescribe de mi parte y en mi nombre un tranxilium (con 5 mg. bastará) cada vez que vaya usted a acompañar a Gusifluky. Que se lo tome unas tres horas antes de su visita.

Transmita a Gisufluky, como siempre, el testimonio más distinguido de mi consideración.

Saludos,
Rocket

Anónimo dijo...

Uuuuuh! Eres un bad boy, eh?

Y el veterinario un gilipollas...si es que la gente de ciencias...


K.Wu.

Rocket dijo...

Y usted, pequeña Kitty, váyase a darse revolcones con ese hippy melenudo y deje de meterse con los de ciencias que no le hemos hecho nada...

Le deja a uno tirado cual colilla después de hacerle promesas de matrimonio y encima le recrimina que le gusten las ciencias.

¡Bah, mujeres!


Saludos,
Rocket

El soldadito de plomo dijo...

Permita que le diga, Rocket, que el desprecio de Kitty se lo tiene bien merecido por fiarse de pequeñas arpías y por tratarlas siempre con tanto mimo. ¡Ya ve cómo se lo pagan!

Rocket dijo...

Jajajajajajajaja

Tiene usted razón soldadito, tiene usted razón, pero ¿qué quiere? tengo edad sobrada ser su padre y me enternece nuestra pequeña rebelde sin causa...

Saludos,
Rocket

El soldadito de plomo dijo...

Sí, la cabroncilla tiene eso, que resulta enternecedora, pero desconfíe usted.

A mí esta niña también me enternecía mucho, pero de esa manera que me enternezco yo, notando que la chorra se me pone morcillona (soy así de simple y animal); pero luego empecé a fijarme en su nariz, y en su cuerpo amorfo, y en ese extraño lunar o verruga que tiene en la cara, y entonces ya... no sé, dejé de enternecerme.

Rocket dijo...

Estimado soldadito,

Jajajajajajjaja

Reconozcámoslo, tiene usted un don natural para la diplomacia y para hacer amigos... pero al menos le sigue funcionando la chorra, señal inequívoca de que aún está a tiempo de ser recuperado para la causa.

¿Ha pensado usted en hacerse contador de cuentos políticamente correctos a las órdenes directas de Doña Bibiana Aido?

Saludos,
Rocket

El soldadito de plomo dijo...

¡Es mi sueño! Todas las mañanas cuando me levanto (con la chorra más dura que un canto) pienso en ello: "Oh, soldadito, otro día frente a la cruel realidad, sin trabajar para Bibi. ¡Perra vida!"

Me pregunto con qué gracieta nos saldrá Kitty cuando vea estos comentarios. Seguramente se pondrá muy chulita y digna y nos llamará inmaduros o algo de eso. Pero igual se hace tanto la digna que ni dice nada.

Kitty, si andas por ahí manifiéstate, anda. Suelta una de las tuyas al estilo de "repulsar el botón del ascensor".

Anónimo dijo...

Perdonadme, estaba hartándome de follar con uno que no es ninguno de vosotros dos mientras vosotros os matabais a pajas...


K.Wu

El soldadito de plomo dijo...

Perdóname lo descarnado y duro de este comentario, pequeña Kitty, pero desde que estoy enamorado (sea correspondido o no) ya no me interesa follar con nadie que no sea ELLA. Oportunidades con otras no me faltan, y aunque suene a fantasmada la verdad es que a alguna que otra me la he tenido que quitar de encima con malos modos.

Por otra parte, a pesar de las bromas que te hayan podido inducir a pensar otra cosa, lo cierto es que nunca he deseado follarte.

(Su turno, Rocket, ¡y no me sea melifluo con esta víbora!)

Anónimo dijo...

Pero!! Sois asquerosos! Yo qué os he hecho, joder!?!?

Y POR CIERTO, acepto lunares (son dos) y nariz grande, pero cuerpo amorfo NO.


K.Wu

Anónimo dijo...

y POR CIERTO2, ¿yo cuándo he dicho que tu quieras hacerme nada a mí, bestia parda?



K.Wu

El soldadito de plomo dijo...

Está bien, Kitty, retiro lo de cuerpo amorfo. ¿Qué te parece si lo llamamos cuerpo morcilloforme o cuerpo morcillomorfo? También se le puede llamar cuerpo escombro, pero honestamente eso me parece exagerar.

Y "AL PORCIERTO2" te respondo que decirlo no sé si lo habrás dicho, pero sueles actuar como si lo creyeras. ¿Hace falta que tire de comentarios antiguos?

Anónimo dijo...

De eso tampoco tengo cuerpo.

Y al PORCIERTO2, yo no actúo contigo de ninguna forma porque tú y yo no tenemos ninguna relación ni nada que ver.

Y oye... las tías estas con las que te juntas tienen un gusto de mierda y un 0 de dignidad, ¿no?