AVISO PARA LECTORES: Esto es un blog de desahogo personal y en ningún caso las opiniones aquí vertidas se corresponden con la postura oficial del Vaticano. Leónidas Kowalski de Arimatea es un personaje ficticio, y los gatos que escriben sus textos no comparten necesariamente su comida. Los autores no tienen nada contra las mujeres, y por lo que a ellos respecta pueden seguir constituyendo asociaciones feministas para dar pena y mendigar subvenciones.

sábado, 24 de febrero de 2007

Revelaciones. (II)

(Parte del cuento Revelaciones correspondiente a las entradas publicadas en Spaces los días 22 y 23 de Septiembre de 2006).

Sólo he sido feliz durante los primeros años de mi vida, tal vez hasta los siete u ocho años. Desde entonces y hasta ahora, con 35 años, no he conocido ni un sólo día de paz. No es que cuando era niño no me pasara... lo que me pasa. Ha sido desde siempre, que yo recuerde. Pero en mi infancia no le daba ninguna importancia, pensaba que todos éramos así. Claro que a veces veía cosas que me desconcertaban, pero a un niño lo desconcierta cualquier trivialidad. El desconcierto, la sorpresa, forman parte de la niñez.

Debía de tener la edad que he mencionado, siete u ocho años, cuando empecé a sospechar que pasaba algo anormal. Recuerdo claramente que estaba en casa de mis tíos, cenando. Mi prima Paula, de catorce años y que siempre me trató protectoramente estaba sentada frente a mí, y de repente me llegó uno de esos fogonazos a los que no termino de acostumbrarme. Vi algo, algo que me inspiró una intensa curiosidad, e hice lo que hacen los niños, preguntar.

- Paula, ¿por qué te gusta restregarte entre las piernas el oso de peluche gigante que te regaló el tito?

Todo el mundo se quedó callado y con los cubiertos inmóviles. Paula me miraba muy roja con la boca abierta. Sin darme ni cuenta me dio un fortísimo bofetón, se echó a llorar y salió corriendo a su cuarto. Yo también empecé a llorar. Lo que más me sorprendió es que ninguno de los adultos hizo nada. Todos los presentes guardaron silencio y al cabo de unos segundos siguieron cenando como si nada.

Al día siguiente le conté a un amigo del colegio, Francisco, que pensaba que mis padres y mis tíos no me querían porque mi prima me había pegado y ellos no hicieron nada. Él quiso saber los detalles y le conté el episodio de la cena familiar.

- Qué raro. Será que quiere mucho al osito -. Dijo Francisco.

- ¿Y por qué me pega?

- Pues porque no le gusta que la espíes, tonto.

- ¡Pero si yo no la espío! - Protesté ofendido.

- ¿Entonces cómo sabes que tu prima hace eso con el oso de peluche?

- Pues... porque la he visto.

- ¿Ves? Entonces es que la espías.

- Que noooo. La he visto, pero de la otra manera, ya sabes.

- No, no sé. ¿De qué manera? ¿En una película?

- Que no, idiota. De esa otra manera. Como cuando te veo a ti que tiras la leche por el fregadero para que tu madre se crea que te la has bebido, o como cuando vi que tiraste al perro que tenías por el balcón, y tus padres estuvieron muy tristes, y tu madre lloró mucho, y tú dijiste que no sabías lo que había pasado.

Fue entonces cuando Francisco se quedó callado mirándome muy serio. Ahora entiendo que había terror en aquella mirada. Tras unos segundos me dio la espalda y echó a correr. Desde entonces mantuvo las distancias conmigo. Desde entonces dejamos de ser amigos.

Aprendí a callarme lo de los fogonazos, pero mediante preguntas muy indirectas intenté averiguar si mis conocidos sabían algo de eso, y el resultado de mis pesquisas fue totalmente negativo. Nadie parecía experimentar esas visiones, así que me di cuenta de que yo era... especial.

Me volví muy introspectivo. Comprendía que la gente necesita guardar secretos y que yo la privaba involuntariamente de ellos. Además empecé a descubrir que el conocer muchos de esos secretos no me hacía ningún bien. Buscaba desesperadamente la soledad, y cuando conocía a alguien que me caía bien no tardaba en saber algo de su pasado o de su presente que me producía repugnancia. Comencé a odiar a la humanidad.

Los llamo fogonazos. Surgen en cualquier momento pero no los puedo provocar a mi voluntad, simplemente suceden dos o tres veces al día. A veces más. Los llamo así porque comienzan con un fuerte destello que casi me impide ver. Ese destello dura uno o dos segundos, luego mis sentidos se bloquean parcialmente, los sonidos me llegan amortiguados como si estuviera sumergido en agua, dejo de percibir la temperatura ambiental, y la vista se me nubla. En total el fenómeno dura unos diez o quince segundos, durante los cuales veo cosas en mi cabeza. No se me ocurre mejor manera de explicarlo. Hay ocasiones en las que no sé interpretar lo que veo, pero casi siempre se trata de acontecimientos relacionados con gente que conozco o que se encuentra cerca de mí. Tal vez sean sus recuerdos. Sí, creo que es eso, veo sus recuerdos. Y también sus pensamientos.

Amigo Pablo, muchos llamarían a esto tener un don, pero no es un don, créame. Es una desgracia.

¿Puede imaginar lo que sufro? ¿Puede imaginar cómo es mi vida? Por si le cuesta hacerse una idea le hablaré de ello:

He ido por la vida rehuyendo del contacto con las personas, solitario y en permanente estado de horror. He sabido cosas que hubiera preferido ignorar. He visto los más deplorables crímenes.

Me he sentido muy solo.

Mi época de estudiante fue una pesadilla. Comprenderá, doctor, que no se puede tomar en serio a un profesor de Matemáticas al que le gusta usar ropa interior de mujer, o a una profesora de Geografía que se folla a su pastor alemán, por mencionar un par de ejemplos más o menos inocentes. Lo del profesor de Religión era más serio, éste le pegaba unas tremendas palizas a su señora.

Tampoco ayudaba al estudio ser asaltado constantemente por las fantasías sexuales de mis compañeros. Un tal Jorge Vasco se masturbaba imaginando todo tipo de guarradas conmigo, eso me resultaba especialmente mortificante. Era buen chico y me trataba con corrección, pero cuando me llegaban esos fogonazos me ponía enfermo.

En mi clase había una chica bastante fea, no recuerdo su nombre. Por culpa de algunos fogonazos supe que estaba desesperadamente enamorada de mí. Tenía inocentes fantasías acerca del matrimonio y una vida feliz juntos con tres niños. Era muy entrañable y una de las pocas personas de las que jamás me llegó un fogonazo perverso a pesar de haberla tratado de cerca durante años. Ojalá me hubiera enamorado yo de ella. Pero nunca le hice el menor caso, y ahora la echo de menos y sé que se ha casado. Espero que sea feliz, ella se lo merece.

Dejé los libros de texto en cuanto pude. Los otros no, las novelas me han acompañado siempre adondequiera que haya ido. Leer una buena novela es para mí una experiencia extraña y gratificante. Puedo conocer la vida inventada de personajes inexistentes gracias a la imaginación de un escritor, no por los malditos fogonazos. Es relajante saber que lo que me encuentro entre las páginas de una novela no es real. No me importan las atrocidades que esos personajes ficticios puedan cometer en el papel, pero me enferma enterarme, como me ocurrió una vez, de que el tipo que está en un bar tomando un café a mi lado mató a su madre parapléjica tirándola escaleras abajo para eludir la responsabilidad de tener que cuidarla. Vi cómo la anciana caía, con un gesto de sorpresa infinita por lo que su hijo le estaba haciendo. Quedó en una posición imposible al pie de la escalera y ese tipo se quedó largo rato mirándola, luego vio una película, cenó y se fue a dormir. A la mañana siguiente le tomó el pulso al cuerpo inmóvil de la mujer que lo trajo al mundo, y ya entonces, con cara de alivio, pidió una ambulancia sabiendo que era inútil. Leer algo así en una novela no me importa, pero tener que tratar con seres humanos sabiendo que han hecho esas cosas... pues eso, que prefiero la ficción. Además los libros tienen la ventaja de ser perfectos para rellenar la soledad de alguien como yo. También lo son los videojuegos, soy un auténtico friki de los videojuegos. También paso mucho tiempo en internet chateando, no hay peligro de fogonazos cuando chateo con alguien, ni cuando hablo por teléfono.

También uso internet para leer blogs. Mis preferidos son los que hablan de temas paranormales desde los dos puntos de vista, el crédulo o magufo y el escéptico o arpío. Lo hago con la esperanza de encontrar algo de información seria sobre mi caso, pero bah, ni los listillos de los arpíos ni los gilitontos de los magufos tienen ni idea. Me resisto a pensar que soy único, pero lo cierto es que no he encontrado a nadie que padezca esta... ¿tara?

En fin, tras dejar los estudios me tuve que buscar las papas. Tenía que ponerme a trabajar e independizarme. Mi vida familiar no era nada agradable conociendo las infidelidades de mi padre, las fantasías de suicidio de mi madre o los secretos de mi hermano sobre drogas y sectas religiosas. Tenía que salir de esa casa pronto y vivir solo. Necesitaba un trabajo, pero antes de encontrarlo me llegó el momento de cumplir el servicio militar.

Ya se puede imaginar cómo lo pasé, obedeciendo órdenes de tipos en ocasiones siniestros. No, no se trata de hacer un alegato antimilitarista ni nada por el estilo, pero si me jode tomarme un café cerca de cierta gente más me jode tener que obedecerla y tratarla con total y abyecta sumisión.

Fui instruido en el Acuartelamiento Camposoto, en San Fernando, y destinado al Polvorín de Viator, en Almería. Era un sitio tétrico, un pequeño destacamento con algunos almacenes de munición casi vacíos y en el que sólo había cuatro militares profesionales: el jefe, un Alférez de complemento, de Infantería, llamado Lomas, al que apenas traté; el segundo jefe, el Sargento Primero Guerrero, especialista en municiones, un tipo atormentado por obscuros secretos que no vienen al caso; el Cabo Primero Serrato, bebedor compulsivo de cerveza; y el Cabo Pineda, un niñato que se tomaba demasiado en serio su trabajo y sus mierdas de galones. Los demás, unos treinta, éramos tropa de reemplazo. En aquel olvidado y lúgubre cuartel parecía que el Régimen Disciplinario de las Fuerzas Armadas no había llegado aún y las novatadas eran abundantes y duras. Por mi tendencia a la soledad y mi afición a esconderme para leer tranquilamente un buen libro fui pronto tachado de "rarito" y por lo tanto blanco de las más molestas novatadas. Uno de los cabecillas veteranos, al que todos llamaban "el Chiri" por ser del pueblo granadino Chirivel la tomó conmigo y me convertí en su obsesión. Me hacía mil perrerías... hasta que me llegó un fogonazo sobre él. Cuando después de eso lo vi solo me acerqué a él y le dije:

- Oye, Chiri, quiero que nos llevemos bien. Como cuando le chupas la pichita a tu sobrino de dos años, ya me entiendes. Vamos, que no quiero que me la chupes a mí, porque los mierdas maricones como tú que abusan de los niños me dais asco, pero eso, que nos vamos a llevar bien, ¿a que sí? O también puedo llamar a tu cuñado y contarle lo que haces con su hijo, tú verás.

Ni que decir tiene que desde entonces fui su "protegido" y todos los veteranos me trataron a las mil maravillas. Y luego yo mismo fui un veterano y traté lo mejor que supe a los novatos, y así acabé mi servicio militar.

Y entonces sí, entonces tuve que buscar un trabajo. Lo que fuera mientras me permitiera independizarme. Tenía veinte años y muchas ganas de estar solo.

También tenía cierta habilidad con las artes plásticas, un gran sentido de la estética y buen dominio del dibujo. Con esto y con mucha suerte encontré el trabajo ideal para mí.

A usted como a todos, querido Pablo, debe de parecerle extraño mi trabajo, y siempre me hace muchas y retorcidas preguntas sobre él. Sospecho que usted cree que tiene algo que ver con mi depresión, pero con lo que sabe ahora espero que se esté replanteando esa idea. Me gusta mi trabajo y es uno de los pocos que puedo ejercer sin recibir constantemente fogonazos de compañeros o clientes. Y además soy bueno haciéndolo.


(Continuará)

1 comentario:

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

Comentarios importados de Spaces:

Leónidas

Ea, íralos, los dos juntitos... Pues aquí llego yo, para que no hagáis guarradas, que os conozco.

Así, es, Marieta, por una vez la niña fea no es gorda, pero fea era pa morirse...

05/10/2006 15:01
(http://cabezachorlito.spaces.live.com/)

María
Ohhhh!! Estoy junto a MundoGato!! :)

Todos sabemos que no hizo la mili, se hace el chulito como si hubiera hecho la mili y tal y cual, pero qué va...
Hay una peli en la que la prota escucha los pensamientos de las personas, tiene que aprender a controlar eso porque si no se pasa el día entero escuchando decenas de voces, de todos los que estén a su alrededor, resonando constantemente en su cabeza. Se dedica a leer de forma incansable porque de esa manera consigue evadirse y no escuchar las voces/pensamientos. También aprende a filtrar las voces y escuchar sólo la que le interese o bien dejar la mente en blanco y no escuchar nada. La recluta el servicio de inteligencia como interrogadora, porque claro, sabe lo que piensa el interrogado y si miente o no miente. No sé si habrás visto la peli, se llama "Crímenes de Pensamiento", creo, de todos modos luego lo miro y te lo confirmo.
Respecto a los fogonazos guarros, no diré nada al respecto porque mi merenguismo y lo fácilmente impresionable que soy me lo impide.
La chica fea era gorda o delgada? Es una duda que me asalta, yo creo que era delgada y fea... y sí, seguro que es feliz.

Besos a mileeeeeeees de milloneeeeeeeeeeeeees, cielito lindo

05/10/2006 12:34
(http://may82may.spaces.live.com/)

MundoGato
(Tocándomela.)

J.
24/09/2006 9:52
(http://mundogato.spaces.live.com/)
María
Paula es uno de mis nombres de niñas favoritos. Veo obsesiones con los osos de peluche, la pregunta sería si era un winnie de pooh... suerte que yo duermo con mi precioso pez Nemo, que me quiere y deja que le abrace. Pero de forma fraternal, nada de porquerías ehhh.

A mi gata le encantan las bolitas de papel, de cualquier tipo de envoltorio que haga ruido, como un crunch, crunch, que la vuelve loca. Supongo que a Gusi le pasará lo mismo. Cuando se acerca a mí atraída por el ruído comienza a restregar su cabecita con mis manos, se me acurruca, peloténdome para que le dé la bolita. Cuando le acaricio la cabeza, tan suave, con esos ojitos mirándome, entornándolos, pienso cómo es posible que haya gente capaz de hacerle daño a su gato o su perro o lo que sea. Porque mi gata es MI gata. Sé que es un animal, pero yo sería incapaz de hacerle daño y no permitiría que nadie se lo hiciera. Así que aquí hay un mensaje para Francisco: como te pille te voy a dar de galletas en la boca hasta que me canse, so gilipollas.

Tú quizás pienses por qué vuelvo a leerme el relato desde el principio si ya sé el final... pues muy sencillo, me ha gustado y no me importa saber el final. La gente va a ver películas y lee novelas de las que sabe el final y no pasa nada, no por ello dejan de ser interesantes y dejan de llenarte, todo lo contrario.

Besitos cariño...

P.D. tienes que intentar controlarteeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee!!
P.D.2 ¿Cuánto me quiereeeeeeeeeeeeees?
p.D.3. no te escribo por compromiso, te escribo porque me apetece escribirte y porque tu blog se merece a alguien que comente en condiciones y con solidez, como hago yo... jajajaja, qué chula que soy!!
02/10/2006 13:20
(http://may82may.spaces.live.com/)

Maty
Necesito saber más! ¿Tarda mucho la 4º parte?
Necesitaría hablar con ese hombre, no se donde coño he puesto mis llaves de casa! jijiji

23/09/2006 16:25
(http://maty4.spaces.live.com/)

Sergio
me kede sin unñas ...augh!
Sergio
23/09/2006 12:58
(http://kasinet.spaces.live.com/)

marta marmota
Ah!
Cuarta parte, cuarta parte!!!
23/09/2006 10:03
(http://elsuenodelamarmota.spaces.live.com/)

Tesa
...la revelación eres tú, chaval
23/09/2006 1:05
(http://logotipos.spaces.live.com/)

Leónidas

Jajajajjaja, joder, ya sé quién es Josema. Pues oye, Dani, estoy deseando que se entere.

Mwajajajajjaja...
22/09/2006 17:11
(http://cabezachorlito.spaces.live.com/)

Leónidas

¿Y quién coño será Josema?
22/09/2006 17:08
(http://cabezachorlito.spaces.live.com/)

miss brightside
fogonazos! genial!

ya tardas con la 4ta.....

acabo de ver el comentario de la foto =)... si soy yo... pero no te puedo vender mi nariz... la necesito para q me sostenga la nariz de payaso cuando salgo a hacer reir a la gente...
ademas no quiero ni preguntar q harias con ella!

no seras d esos q colecciona frascos de formol???

supongo q Josema no se ha enterado de nada aun... jajajaja

un beso tomaton!
22/09/2006 16:58
(http://danielasweetchild.spaces.live.com/)