AVISO PARA LECTORES: Esto es un blog de desahogo personal y en ningún caso las opiniones aquí vertidas se corresponden con la postura oficial del Vaticano. Leónidas Kowalski de Arimatea es un personaje ficticio, y los gatos que escriben sus textos no comparten necesariamente su comida. Los autores no tienen nada contra las mujeres, y por lo que a ellos respecta pueden seguir constituyendo asociaciones feministas para dar pena y mendigar subvenciones.

lunes, 19 de abril de 2010

Sigue viva esa maldita Bestia Negra



Por esos azares de la puerca vida he dado con esta fotografía de alguien que a ustedes importará una mierda, pero a mí no. La muy zorra ha envejecido aunque se la ve relativamente saludable. Para mí que esa mala puta tiene un pacto con el diablo.

No te preocupes, Mari Carmen, ya no sueño con estrangularte. Mi rencor es finito y hay demasiada gentuza entre la que repartirlo, así que tocáis a poco. Salud y suerte. (Pero por si acaso procura no cruzarte en mi camino, no sea que me cojas de malas y tengamos un disgusto).

3 comentarios:

Rocket dijo...

Estimado soldadito,

Tiene cara de hija de puta (perdón por el exabrupto pero sigo estando en mis días de furia), cuente con mi más vehemente simpatía y solidadridad.

Recuerdo que en los Maristas, donde estudié, el castigo físico estaba autorizado en mi más tierna infancia. Que yo recuerde nunca pasó de tirones de patilla, algún bofetón o capón, o algún tizazo por el ángulo ciego.

Jamás tuve problema alguno (solía llevarme divinamente con mis profes) excepto con un mal nacido que con 10 años me dio lo que por entonces se consideró una paliza. Años más tarde se arrepintió de ello, lo vi en sus ojos de pánico cuando le llamé cabrón a la cara mientras trataba de retener su orina.

Por lo demás siempre guardo buenos recuerdos del cole. Lamento muchísimo que a usted le hicieran la vida imposible.

Saludos,
Rocket

Capitán Cachalote dijo...

Joder, soldadito, vaya experiencias. A su lado, mis típicos tirones de patilla y cachetazos son un paseo por la playa.

Esa señora que no merece tal apelativo es una zorra con piel de abuelita ye-ye.

Y lo peor es que, en lo que parece que ha sido una dilatada carrera profesional, seguro que ha dejado muchas más víctimas por el camino.

Asco de gentuza así.

tessa dijo...

¿Y por qué no escribiste su apellido? Lo más agradable de todo esto es pensar que algún día se auto googlee y lea un retrato de sí misma.